“NO PUEDO PRESCINDIR DE ESTE HOMBRE; ÉL LUCHA” (I)

En 1862, la Guerra de Secesión estadounidense estaba en todo su apogeo, pero las cosas no pintaban bien para los unionistas. En el este del país, su principal ejército, el Ejército del Potomac, pésimamente dirigido por el general McClellan, un excelente organizador de ejércitos, pero un desastre como general sobre el terreno, cosechaba una derrota tras otra a manos del  confederado Ejército del Norte de Virginia, dirigido soberbiamente por el general Lee. Sin embargo, en el oeste el panorama era diferente: allí había otros generales, menos dados a contemporizar y más a buscar la victoria, y uno de ellos, el general Grant, encadenó una serie de victorias tomando Fort Henry y Fort Donelson en febrero de ese mismo año, que levantaron el ánimo a todos en Washington. Luego, en abril, Grant ganó la batalla de Shiloh, donde tras un primer día de combates en el que las tropas unionistas se vieron superadas por las confederadas, Grant se negó a aceptar la derrota y retirarse, como hubiera hecho McClellan sin ninguna duda. Antes al contrario, Grant, eficazmente secundado por otro general tan peleón como él, Sherman, apretó los dientes y al día siguiente contraatacó con todas sus fuerzas, batiendo en toda regla a los confederados y poniéndolos en fuga, quedando pues como vencedor incontestable de la batalla. Sin embargo, las pérdidas humanas fueron considerables y algunos en Washington, convencidos de que es posible hacer una tortilla sin romper los huevos, corrieron a la Casa Blanca a ver al presidente Lincoln, exigiéndole que relevara del mando a Grant. Lincoln los escuchó atentamente, reflexionó y por fin, tras recordar sin duda la larga serie de derrotas cosechadas por McClellan por su poca voluntad de combatir, tomó una decisión, diciendo a sus visitantes: “I can’t spare this man; he fights!” [“No puedo prescindir de este hombre; él lucha”].

Algunos de ustedes sabrán de la controversia suscitada recientemente en Estados Unidos por ciertas declaraciones hechas por Donald Trump, el empresario candidato a la presidencia del país por el Partido Republicano. Otros, en cambio, no sabrán nada o sabrán poco; si acaso que Trump es un “racista” que ha “insultado” a los mexicanos, que es lo único que les contarán los medios de comunicación españoles. Por desgracia, todos conocemos ya a nuestros medios de comunicación, así que bien pueden imaginarse que las cosas no son como ellos dicen ni mucho menos. Es cierto que Trump hizo en su momento unas declaraciones polémicas y es cierto que esas declaraciones tenían relación con México y los mexicanos, pero la intención de Trump no era la de ser racista y mucho menos la de insultar a los mexicanos, sino meramente la de destacar una serie de circunstancias que se están dando a día de hoy y que perjudican gravemente a Estados Unidos. Por ello, convencido de que mis lectores merecen conocer la verdad y formarse su propia opinión, voy a tomarme el trabajo de narrarles en detalle todo lo que ha sucedido al respecto desde el primer día, sin esconderles nada. Luego cada uno juzgará, pero siempre teniendo todos los datos a su alcance, precisamente eso que tanto asusta a los izquierdistas de los medios de comunicación, bien imbuidos ellos de que su tarea no es ya la de informar, sino la de dictar consignas. Por suerte, ya no cuentan con el monopolio de la información y cualquier ciudadano, con la voluntad de hacerlo, puede abrir una ventana a la verdad. “Going Rogue, Going Palin especial primarias republicanas” es la mía y, al abrirla una vez más hoy, cuento con dejar pasar una agradable brisa que nos refresque a todos.

Trump 2016 2

Todo empezó el pasado 16 de junio, martes, cuando Donald Trump, el famoso empresario estadounidense, anunció en Nueva York su candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Presentado por su hija Ivanka, quien alabó la ética de trabajo de su padre, así como su pasión y su respeto por las tradiciones, Trump pronunció un discurso espectacular, lleno de frases memorables y que nadie más que él podía atreverse a pronunciar (“No necesito el dinero de nadie. Soy realmente rico”). Sin embargo, de entre todo su discurso, hubo un párrafo en concreto que dejó un cierto mal gusto en la boca a sus partidarios. Era el siguiente:

Estados Unidos se  ha convertido en un vertedero para los problemas de todo el mundo. Cuando México [queriendo decir, el gobierno de México] envía a su gente, no está enviando a sus mejores. No están enviándoles a ustedes [señalando a la audiencia]. No están enviándoles a ustedes [señalando de nuevo]. Están enviando a gente que tiene un montón de problemas y que están trayendo esos problemas consigo. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores. ¡Y algunos, supongo, son buenas personas! Pero yo hablo con la Guardia de Fronteras y ellos me dicen lo que estamos consiguiendo. Y eso tiene sentido común. No nos están enviando las personas adecuadas. Vienen de más allá de México. Están llegando de todas partes del Sur y de Hispanoamérica y están llegando probablemente de Oriente Medio. Pero nosotros no lo sabemos. Porque no tenemos ninguna protección y no tenemos competencias, no sabemos lo que está pasando. Y eso tiene que parar y tiene que parar deprisa.

El discurso de Trump fue generalmente bien recibido, tanto como para que Sean Hannity, el locutor de radio y presentador de Fox News, dijera que la entrada de Trump en liza “bien podría ser la descarga de adrenalina que necesitan todos los republicanos”. Por su parte, Robert Davi, uno de los pocos actores de Hollywood que no esconde su conservadurismo, escribió en Breitbart News que Trump podría jugar en 2016 el papel que Ross Perot jugó en 1992 (recordando además que ese año también tuvieron lugar unas elecciones presidenciales en las que un Bush –G.H.W. Bush, el 41– se presentaba contra un Clinton –Bill–), proporcionando a los conservadores precisamente ese mensaje que tanto ansiaban oír, el de “un líder que pinte en los audaces colores de la roja, blanca y azul”. Sin embargo, no había ninguna duda de que el camino para Trump no iba a ser fácil y que por más que supiera comunicarse con claridad con los estadounidenses, habría que ver cómo se desarrollaba la campaña electoral y cómo respondía Trump en los debates televisados porque, tal y como concluía Davi: “Creo que Trump tiene un directo demoledor; la pregunta es: ¿Cuán dura es su mandíbula?”. Finalmente, Rush Limbaugh, el locutor de radio, advirtió que el mensaje de Trump iba a tener eco entre los estadounidenses, de nuevo comparándolo con Ross Perot en 1992.

Ese mismo día se escucharon las primeras críticas a Trump, que venían de parte de la izquierda, pero también de la derecha. En el programa de Fox News “The Five”, la copresentadora Dana Perino dudó de la pretensión de Trump de construir un muro en la frontera con México y hacer que fuera este país quien pagara por su construcción. Su compañero, Eric Bolling, defendió a Trump, pero Perino parecía estar realmente indignada y no hubo manera de calmarla. Luego, Charles Krauthammer, el comentarista político, se lamentó de la presencia de Trump en la campaña electoral en el programa “Special Report”, también de Fox News, quejándose de las múltiples contradicciones que veía en su discurso de presentación y temiendo que eso fuera a perjudicar al Partido Republicano como tal.

Por su parte, la izquierda tampoco se quedaba corta y MSNBC era la más entusiasta a la hora de criticar a Trump. El miércoles en el programa “The Rundown with José Díaz-Balart”, Jimmy Williams, editor de Blue Nation Review, y Shira Center, editor de The Boston Globe, tomaron la postura de considerar a Trump un candidato de broma, algo en lo que coincidían con Krauthammer, que también lo había tildado de candidato poco serio. Incluso resaltaron el hecho de que Trump se ha declarado en bancarrota cuatro veces, lo cual ciertamente es un hecho a tener en cuenta, siquiera porque se ha rehecho y ha recuperado su fortuna todas y cada una de esas cuatro veces. Pero creo que eso no es lo que ellos pretendían que reconociéramos, ¿verdad?

La primera vez que alguien hizo mención específica a ese párrafo de su discurso que hemos visto más arriba fue Kasie Hunt, periodista de MSNBC. Esta tuvo la ocasión de hablar en persona con Trump en Iowa y preguntarle si se reafirmaba en esos comentarios en los que decía que México enviaba a Estados Unidos “violadores”. Trump respondió lo siguiente:

Por completo. Ellos no nos están enviando su mejor gente. Y es gente de otros países además de México. Tenemos traficantes de drogas cruzando la frontera, tenemos violadores, tenemos asesinos, tenemos criminales. Quiero decir que es cuestión de sentido común. ¿Qué te crees que nos van a enviar: su mejor gente, los mejores de entre ellos? La respuesta es no.

Después de los periodistas, los políticos. John Sununu, antiguo jefe de gabinete de G.H.W. Bush y ex gobernador de Nueva Hampshire, dijo en el programa de MSNBC “Andrea Mitchell Reports” que las declaraciones de Trump sobre los mexicanos eran “feas” y “carentes de clase” y provocarían que el “electorado republicano” se sintiera “incómodo”.

Este era el panorama que veían en el equipo de campaña de Trump justo al día siguiente de que su jefe anunciara su candidatura. Estaba claro que ese era sólo el comienzo y que las cosas iban a empeorar. Es cierto que el párrafo de marras estaba mal redactado; como antiguo periodista, reconozco que es bastante burdo y que habría necesitado un repaso concienzudo antes de que alguien lo fuera a leer en público, siquiera para dejar claro que entre esos inmigrante ilegales que cruzan la frontera, a pesar de hacerlo ilegalmente (lo cual no deja de ser un mal comienzo), una gran mayoría vienen a trabajar honradamente y mandar dinero a sus familias en México.

Por mi parte, no tengo ninguna duda de que Trump hizo sus comentarios pensando en esa menor proporción de inmigrantes ilegales que son criminales indudables y cuyos crímenes los medios de comunicación estadounidenses se niegan obstinadamente a recoger. Para comprender de lo que estamos hablando, bastarán unas cifras proporcionadas precisamente por la agencia gubernamental encargada de controlar la inmigración en Estados Unidos, la Immigrations and Custom Enforcement (ICE). Estas cifras, referidas solamente a un estado, Texas, dicen que solo en el primer semestre del año pasado se deportaron a 860 violadores extranjeros, de los cuales el 27 % agredieron a niños y niñas. Y eso que en los últimos tres años, la ICE ha deportado ya a más de 7.000 violadores que habían entrado ilegalmente en el país o ya habían sido deportados con anterioridad. De hecho, en algunas zonas de Texas a lo largo de la frontera con México se han incrementado las cifras de violadores detenidos en un 100 % entre 2013 y 2014. Claro que esto no es lo que quiere Obama que aparezca en los medios de comunicación, así que no aparece. Sin embargo, que no salga en las noticias no significa que no exista y estos datos que les doy no son nada comparados con otros más de los que les daré cumplida cuenta a lo largo de esta serie sobre el primer mes de campaña electoral de Donald Trump.

En la siguiente entrada, veremos cómo arrecia la campaña de difamación contra Trump, entrando en el juego incluso el gobierno mexicano. Pero también veremos cómo se las gasta Trump cuando le tocan las narices. Y nos vamos a reír. Se lo prometo. ¡Palabra de Palin!

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