¡APRETAOS UN POCO MÁS, QUE VIENE OTRO!

PrimariasGOPYa son trece. ¡Vaya numerito! Suerte que dentro de poco serán catorce porque se espera que Chris Christie anuncie esta semana que viene su candidatura, aunque no sé yo cómo lo haremos para dejarle sitio a Christie, que necesitará dos sillas para él. Sea como sea, de momento sólo tenemos un nuevo añadido a nuestro “Termómetro GRGP” y este es Bobby Jindal, que además es bastante delgado y ocupa poco sitio, je, je, je. No quisiera yo que alguien se pudiera sentir abrumado por la enormidad de candidatos que se presentan a estas primarias. Y es que en realidad no son trece, si lo piensan ustedes bien. Como mucho, cinco o seis, y esa es una cifra perfectamente manejable. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué si no sé contar? ¡Ya lo creo que sé contar! Al menos hasta novecientos noventa y seis, que es lo más que he ganado nunca en cualquiera de mis trabajos (más allá de esa cifra, me temo que me trabucaría con los números; esas cantidades más propias de la astronomía como “tres mil euros más gastos de representación” siempre me han dado miedo). Pero dejando aparte eso, déjenme que les explique mi “teorema del candidato potable” y verán cómo no estoy diciendo ninguna tontería.

En cualquier elección política, se presentan varios candidatos. Lo normal es que esos diversos candidatos cubran todo el espectro político existente, de la izquierda a la derecha. Cualquier votante tiene ya de antemano decididos ciertos parámetros que son los que le guían a la hora de escoger al receptor de su voto, ya sea por su ideología política, forma de pensar o incluso opinión de la esposa-a-la-que-cualquiera-le-lleva-la-contraria. Esto quiere decir que un votante de clase media, mediana edad, buen pasar, firmes creencias religiosas, sólidas convicciones democráticas y una hipoteca hasta dentro de veinte años es muy difícil que considere la opción de votar a la extrema izquierda (aunque siempre puede darse el caso). De la misma manera, un votante de clase baja, joven, sin oficio ni ganas de buscarse uno, ateo porque es lo que mola, ganas de emborracharse todos los fines de semana sin que nadie se lo reproche y nada que perder si el mundo estalla pasado mañana es muy difícil que vaya a votar a la derecha, ni la extrema ni la aguada; a ese todavía le falta un hervor y un par de bofetadas bien dadas.

En consecuencia, a la hora de escoger su voto, su espectro es reducido y de ninguna manera abarca todo el existente: sólo a los que él considera “suyos” o “casi suyos”. En el primer caso, nuestro votante de clase media podría votar a los liberales o a los conservadores, pero siempre en tanto que ni unos ni otros pretendan la revolución, ni la comunista ni la pendiente; cualquier otra opción, no entra dentro de su campo visual. De la misma forma, el jovenzuelo descarriado de antes sólo votaría a la extrema izquierda más extrema, siempre y cuando le prometa que le darán suficiente para vivir sin tener que pegar golpe. De ninguna manera se le ocurriría votar a los “trajeados esos de la derecha”, entendiendo por “derecha” a cualquiera que no lleve coleta ni pendientes y suela vestir ropa limpia.

El teorema del candidato potable dice pues que “sea un votante, cualquier votante, este sólo tiene ojos para ver la papeleta del candidato o candidatos que más se identifiquen con él, siendo ciego por completo a las restantes papeletas”. Ya pueden presentarse tropecientos mil candidatos a unas elecciones que, para un votante determinado, ya sea de izquierdas o de derechas, su decisión se limitará a dos o tres opciones, las más afines a él, sin que le supongan la menor molestia todas las demás.

Por eso, a la hora de considerar el campo en las próximas primarias republicanos, tanto nos da si el total de candidatos llega a dieciocho, diecinueve o veinte. Para nosotros, conservadores irreductibles, sólo hay (ahora mismo) seis opciones posibles: Ted Cruz, Ben Carson, Donald Trump, Rick Santorum, Rick Perry y el recién llegado Bobby Jindal. Los demás, nos traen sin cuidado. No son de los nuestros, no nos gustan y maldito el caso que les vamos a hacer. Bastante tenemos con esos seis (dudo que podamos incluir alguno más) y seis son un número manejable, sobre todo teniendo en cuenta que un par de ellos es muy probable que no lleguen siquiera a marzo del año que viene.

Bien, pues ahora que les he extasiado con mis bobadas de barra de bar de director de campaña electoral frustrado, les ofrezco la nueva edición del “Termómetro GRGP”, que hoy tiene dos novedades destacadas: un nuevo nombre al que tomar la temperatura y un traidor al que hundir en los abismos helados en la esperanza de que algún oso polar se lo zampe para merendar.

Termometro 6

El nuevo nombre es el de Bobby Jindal, actual gobernador de Luisiana y gran conservador él mismo. Anunció su candidatura el miércoles pasado en Nueva Orleans (Luisiana), presentado por su esposa Supriya y a los sones de la canción de Garth Brooks “Callin’ Baton Rouge” (que coincide con ser el lugar de nacimiento de Jindal). Recordemos que Jindal es hijo de emigrantes indios (indios de la India, no de los apaches), lo cual sería todo un bombazo caso de ser elegido presidente (al igual que lo sería en el caso de Cruz, hijo de un emigrante cubano).

Jindal ha esperado mucho a dar el paso y algunos creen que eso puede ser un hándicap para él, pero el propio Jindal no está preocupado por esa circunstancia, tal y como dijo hace poco tiempo en una entrevista en Breitbart News Sunday en la cadena de radio Sirius XM Patriot:

Mucha gente ha estado pensando hacer de recoger fondos y hacer encuestas y contratar asesores. Yo he estado haciendo algo completamente diferente. Yo he ocupado mi último año y medio en crear un think tank llamado America Next. Nuestra intención es pensar en lo que el próximo presidente debería hacer, no sólo en cómo llegar hasta allí. Necesitamos grandes cambios en la capital. Por supuesto, di esa conferencia en la Reagan Library sobre la libertad religiosa, pero también he escrito ensayos más largos en America Next sobre la independencia energética, sobre la libertad de elección escolar, sobre cómo derogar y reemplazar Obamacare. Soy el único candidato potencial que ha expuesto un plan sobre cómo conseguir hacer eso. De hecho, también he expuesto un plan sobre política exterior.

Me gustaría animar a todos aquellos que piensen en presentarse a la presidencia a que digan realmente lo que ellos harían y que piensen en lo que el próximo presidente necesita hacer. Este presidente [Obama] ha causado mucho daño, arruinando nuestro país tanto aquí como en el exterior, que necesitamos un cambio radical de dirección. Necesitamos a alguien de fuera de la capital para que haga ese cambio. Nosotros tenemos un período de sesiones legislativo [en Luisiana] que comienza en la segunda semana de abril y termina en la segunda semana de junio. Tomaré cualquier decisión después de eso. Pero mientras tanto, he estado trabajando duro para mostrar a la gente estadounidense lo que el próximo presidente debería hacer.

El período de sesiones en Luisiana ya ha concluido y Jindal ha logrado que se apruebe su octavo presupuesto seguido SIN aumentos de impuestos (¡Montoro, muérete ya!), lo cual ya nos dice mucho sobre quién es él. En cuanto a lo de que sea de los últimos candidatos en presentarse, si él cree que no es un obstáculo, no voy a ser yo quien le contradiga. También es cierto que eso le permite aparecer fresco ante los votantes, sobre todo en los estados de las primeras votaciones, que ya deben de estar hartos de tanto candidato llamando a sus puertas a todas horas. (Curiosamente, eso es algo en lo que también ha debido de pensar Ted Cruz, que más que hacer campaña en Iowa, Nueva Hampshire y pocos más, como todos, está haciendo mucha campaña en otros estados no tan tempraneros a la hora de votar como Pensilvania, por ejemplo. La idea es que estos estados no suelen ver a un candidato ni por casualidad y por ello, la presencia de uno solo es toda una noticia que le permite captar la atención de los medios de comunicación estatales sin competencia y así hacer más efectivo y retumbante su mensaje. Aunque también hay otra cuestión asociada y es que dentro de la campaña electoral de Cruz, dan como posible el que ningún candidato logre llegar a la convención republicana con suficientes votos como para asegurarse la nominación, por lo que se hace imprescindible el luchar por cada delegado en cada estado para lograr el mayor número posible y por eso, lo mejor es seguir ese refrán que dice: “Quien da primero, da dos veces”. ¿Estáis todos en Iowa? Pues yo me largo a Pensilvania).

El discurso de presentación de Jindal fue excelente. Me gustó mucho. Tanto que estoy pensando en darles mañana un resumen. Creo que no estaría de más porque, aquí y ahora, les confieso que Jindal se ha convertido en mi segunda primera opción. No, en mi segunda opción, no. En mi segunda primera opción: junto a Cruz, apuesto también por Jindal. A la par. No uno primero y otro después. Cualquiera de los dos que gane, me parecerá de perlas. En segundo lugar, sigo esperando a ver qué da de sí Trump, que me encanta por lo bocazas que es y lo muy fuerte que muerde cuando alguien pretender tocarle los huevos (como lo ha experimentado recientemente el gilipollas de Neil Young).

En definitiva, que muy posiblemente mañana tengamos un resumen del discurso de Jindal. Así todos sabremos lo que opina y verán si tengo razón en dejarme impresionar por él o es que todavía tengo el corazoncito tierno a pesar de tantos años metido en política.

Por lo demás, el tortazo, la madre de todos los tortazos, ese tortazo que te vuelve la cara del revés, el tortazo que sería la sensación de YouTube es para Marco “Judas” Rubio. ¿Verdad que les dije que no es más que un huevo de cuclillo liberal? ¿Verdad que les dije que no era digno de confianza? ¿Verdad que se lo dije? Pues a las pruebas me remito: el voto decisivo en el Senado para que Obama lograra aprobar ese bodrio de Obamatrade lo ha emitido él. Sí, él. Justamente él. Metido de lleno en las primarias republicanas y pretendiendo pasar por conservador, el muy cabrito va y vota a favor de Obama. ¡Le daría de hostias! 60 votos a favor de Obamatrade contra 37 votos en contra. Sólo con que no hubiera llegado a los 60, la ley esa de las narices se hubiera ido a la mierda. Pues no, tuvo que ir Rubio y hacerla aprobar con su voto de judas. ¡Y encima el tipo reconoce que no la ha leído siquiera! ¡Se puede ser más hijo de…!

Para su mejor información, lo que se ha votado (y aprobado gracias a Judas Rubio) es el TPA, el proyecto de ley del Trade Promotion Authority, un recurso que otorga al presidente de los Estados Unidos la autoridad para hacer aprobar otros tres tratados altamente secretos negociados por Obama durante años: el TPP, Trans Pacific Partnership; el TiSA (Trade in Services Agreement; y el T-TIP, Transatlantic Trade and Investment Partnership. Los textos del TiSA y el T-TIP son de momento secretos, incluso para los legisladores del Congreso, aunque WikiLeaks descubrió algunos documentos del TiSA que prueban que ese tratado otorgaría al presidente toda la autoridad hasta ahora ejercida por el Congreso para legislar sobre cuestiones de inmigración, lo que ya podemos imaginarnos qué supondría eso. Incluso se habla de la creación de una nueva entidad transnacional al estilo de la ONU para ejercer ese poder.

Por su parte, el TPP está disponible para que los congresistas lo lean, pero para ello tienen que hacerlo personalmente en una sala secreta del Congreso situada en sus sótanos, no pueden tomar notas y sólo aquellos de sus asistentes que disfruten de una credencial de seguridad lo bastante cualificada pueden ir con ellos a leerlo (pero no al revés; nadie de su equipo puede ir a leerlo sin la compañía del congresista al que esté vinculado).

De entre los candidatos a la presidencia, Rand Paul y Ted Cruz lo han leído. Rubio jamás ha reconocido que lo haya hecho, negándose a responder a dicha cuestión desde hace más de un mes. El cabreo entre los conservadores, incluso entre lo bastante tontos como para apoyar a semejante rata de cloaca, es monumental. No tanto por el hecho de que haya votado que sí (que ya es bastante malo) como por el hecho de que haya votado a favor de algo que no ha leído, que es la prueba del nueve para distinguir a un buen representante de sus votantes de un cerdo cabrón piojoso como lo es él.

En consecuencia, Rubio se ha caído con todo el equipo. Ya tenía yo la intención de ponerlo en esa posición desde el primer momento, pero me contuve porque no quería que nadie dijera que es que me cae mal ese tipo (y me cae mal, ciertamente). Ahora ya no veo ningún motivo para contenerme y ahí que te vas, canalla miserable. ¡Vete con tu compadre Bush! ¿No has dicho siempre que Bush es un mentor para ti? ¡Bien que lo demuestras! ¿Cómo puede haber alguien tan burro como para pensar que eres un conservador? ¡Vete con Obama a chuparle el culo, que es lo que más te gusta hacer! ¡La próxima vez que te presentes a unas elecciones, mejor hazlo en la papeleta demócrata! ¡Así me ahorrarás el disgusto de tener que escribir tu repulsivo nombre en mi blog!

No a Rubio

¡Uuufff, estoy sulfurado! Mejor termino la entrada antes de que me dé un patatús. Mañana hablaremos de uno de los buenos, Jindal. Hoy lo dejamos aquí.

P.D. ¡Rubio, dúchate alguna vez! ¡Hueles que apestas!

P.P.D. Perdón, no me he podido contener.

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Esta entrada fue publicada en Primarias republicanas 2016 y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¡APRETAOS UN POCO MÁS, QUE VIENE OTRO!

  1. Ray Padrón dijo:

    Ciertamente este paquete de Obamatrade pretende, como ya lo he dicho antes, convertir a América en un país de mayoría “progresista-musulmana”, osea, puramente antioccidental (es decir, abrir las puertas para echarlo a perder desde adentro). ¿Por qué digo esto que parece propio de un profeta paranoico? Bueno, ya que la gente en USA por tradición histórica se ha opuesto a las tiranías (aunque algunos “intelectuales” las cárceles con bandera se cuenten entre sus partidarios), el grueso de la población no piensa que Cuba, Corea del Norte, Siria o Somalia sean buenos lugares para vivir. ¿Y si no puedes cambiar la manera de pensar de la gente con sentido común?: pues cambia de gente. Bajo la capa del libre comercio y la “integración” (valores que a simple vista no chocan con la esencia americana) van a dar pie a que cualquiera que quiera venir a los Estados Unidos puda hacerlo, en momentos en los que países de herencia latina se carcomen con socialismos -Véase Grecia, Italia, España, Venezuela, Ecuador- y países caen bajo el yugo del Islam más totalitario -véase Iraq, Siria, Líbano, Somalia, Yemen-… ¿y si dejan entrar masivamente al país a cualquiera? ¿son disparates las advertencias de Trump o de Oriana Fallaci? Si así lo cree alguien todavía, piense: ¿por qué tanto impulso mediático para hacer ver a América como un país con creciente influencia latina? ¿por qué esa política exterior sinsentido para “enfrentar” a ISIS? En estos tiempos de erosión de los fundamentos institucionales de Occidente y de latente amenaza terrorista, imaginen una política migratoria de “puertas abiertas” al mundo y lo siguiente que verán al abrir los ojos es a un Correa o un Assad al frente de la nación de los Hijos de la Libertad… Obama va a parecer un chiste.

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