TIEMPO DE PRIMARIAS, TIEMPO DE PELEA…

PrimariasGOP¡Buenos días a todos! Ya ven que hoy estreno banner;  creo que ya toca tener uno especial para estas entradas en las que voy a hablar sobre lo que está sucediendo en las primarias republicanas. Es cierto que todavía es pronto para ello, pero no tardaremos en entrar en lo más álgido de la temporada de primarias. Será después del verano, cuando todos los candidatos se hayan anunciado y empiece la campaña electoral propiamente dicha, con su retahíla de actos públicos, debates televisados y pifias monumentales, je, je, je. Ya saben, todo eso que hace de los Estados Unidos el sueño húmedo de cualquier cronista político, que es lo que a mí me hubiera gustado ser.

Y aunque es cierto que ya tenemos a unos cuantos candidatos en liza (por orden de anuncio de su candidatura: Ted Cruz, Rand Paul y Marco Rubio), todavía nos faltan muchos. De momento, las noticias que tengo son que a principios de mayo es casi seguro que lo haga oficial Ben Carson y, muy posiblemente, Carly Fiorina. Esta última será una adquisición importante porque podrá darle la réplica a Hillary Clinton hablando de mujer a mujer… bueno, eso si las feministas no se empeñan en que Fiorina no es una mujer, que es lo que suelen decir cuando se encuentran a una que no comulga con sus ruedas de molino feminazis.

Sobre el resto de posibles candidatos de los que tanto se ha hablado hasta ahora: Scott Walker, Jeb Bush, Bobby Jindal, Chris Christie, Mike Huckabee, Rick Perry, Rick Santorum, Donald Trump y demás, no sabemos nada todavía. De los tres primeros, estoy convencido de que tendremos una candidatura llegado el momento; de los demás, no tengo ni idea y, francamente, creo que de los cinco que menciono, Huckabee y Santorum me parecería una broma si lo hacen.  Pero bueno, allá ellos si se deciden. Ya sabemos que no hay rodeo sin payaso, ¿verdad?

El caso es que ahora mismo, en estos momentos, la única campaña electoral que se puede hacer es la de presentarse como candidato y empezar a construir una organización. Eso quiere decir recabar cuantos más apoyos mejor y recoger cuanto más dinero mejor todavía. Con los apoyos, se gana la atención de la gente (sobre todo si ese apoyo es de una personalidad cuya opinión es respetada por los conservadores; por ejemplo, Jim DeMint, Mark Levin o… ¡Sarah Palin! ) y, quizás, su voto; con el dinero, se contrata a personal que mantenga viva la campaña electoral siquiera atendiendo al teléfono o repartiendo chapas con la imagen del candidato y se organizan actos electorales que atraigan a más gente (de nuevo, que pueda ser convertida en votantes) y proporcionen más dinero en forma de donativos.

¿Involucrarse en las controversias políticas de la actualidad? No es imprescindible a estas alturas de la campaña electoral. Nadie va a decidir que Cruz es su candidato por su opinión sobre lo que sucedió en Indiana con la Indiana Religious Restoration Act; lo decidirá cuando le toque votar en las primarias de su estado y de acuerdo con lo que pase entonces en el mundo político y la postura que haya adoptado ENTONCES el candidato que sea al que vaya a votar. Ahora lo importante es no meter la pata en una cuestión que pueda marcar al candidato para el resto de la campaña, como le ha pasado no hace mucho a Ben Carson dando su opinión sobre los homosexuales. De todas formas, eso no obsta para que los candidatos hagan alguna que otra aparición en televisión que pueda lograrles el reconocimiento por parte de algunos de esos muchos millones de estadounidenses que, sencillamente, no saben quiénes son, así como hacer demostración de sus fortalezas y despertar el interés de los que se ven reflejados en su manera de encarar las cuestiones políticas.

Por eso, más que celebrar grandes actos públicos en estadios de fútbol, mejor hacerlo en pequeños lugares como, por ejemplo, un restaurante o el ayuntamiento del pueblo para que la cercanía de la gente con el candidato se convierta en un aliciente para interesarse más por sus propuestas. Lo de congregar a 25.000 personas queda para el día antes de las primarias en el estado del que se trate; ahora lo que priva es estrechar muchas manos, besar a muchos bebes y tomarse muchas cervezas con los paisanos en el bar local. Y si de paso aparece alguna cámara de televisión y se puede aprovechar la ocasión, mejor que mejor.

Yo también me estoy preparando para lo que creo que van a ser las mejores primarias republicanas de los últimos ocho años y, para empezar, he creado mi propio “termómetro” para darles a todos ustedes una visión fácil y comprensible de dónde se sitúa cada candidato (siempre bajo mi punto de vista, claro está). De momento, sólo tengo tres nombres a incluir en él, pero cuento con que se irá ampliando. Para valorar la posición de cada candidato, tomaré en consideración el historial político del personaje en cuestión, pero también sus declaraciones y actuaciones desde el momento en que entró en campaña electoral, lo que podría hacer variar su valoración a lo largo del tiempo, aunque no creo que sea más allá de uno o dos grados (el historial político pesa mucho en el resultado final y las promesas electorales todos sabemos que se las lleva el viento… sobre todo en el caso de los RINO).

Así pues, este es el termómetro del mes de abril de 2015, je, je, je.

Termómetro GRGP 1

Que Cruz es un conservador de 10, no creo que me lo discuta nadie. Que Paul es una rara avis dentro de los conservadores, siquiera porque él no es conservador sino libertario, y que eso lo hace susceptible de darnos grandes alegrías, pero también de pegarnos enormes sustos, tampoco creo que me lo vayan a discutir. Que Rubio es un huevo de cuclillo, eso es un postulado matemático.  Y si no, que atienda a sus últimas declaraciones alabando el desastre inmigratorio de Obama y comprometiéndose a no corregirlo si llega a la presidencia. ¿Qué se creía el muy gilipollas? ¿Que por hablar en español no nos íbamos a enterar? ¡Y tanto que nos hemos enterado! Y precisamente por ello, Rubio, que al principio iba a partir con una consideración de 6, ha descendido de golpe al 4 y mucho me temo que va a necesitar toda la energía de una central nuclear para calentarse y subir de temperatura.

Veremos qué pasa si finalmente se confirman las entradas en liza de Carson y de Fiorina. Dependerá mucho de sus respectivos discursos de anuncio, ya que ninguno de los dos tiene un historial político que le avale, aunque sí que hay algunos hechos al respecto, sobre todo en el caso de Fiorina que ya fue la candidata republicana al Senado por California en 2010, pero perdió las elecciones.

Por lo demás, decirles que estoy encantado de que Hillary Clinton se haya presentado. Como dice una de mis comentaristas políticas más respetadas por la agudeza de sus opiniones, eso hará más fácil para nosotros, los republicanos, el lograr la victoria en 2016. De hecho, ni siquiera creo que vaya a lograr la nominación; como salga a la palestra otro candidato, igual se le joroba el invento y la Clinton repite la jugada de 2008. Porque, veamos, ¿qué argumentos tiene la Clinton para su campaña electoral?

  1. Soy mujer
  2. Soy liberal
  3. Soy una víctima
  4. Los Estados Unidos me deben la presidencia
  5. Soy mujer
  6. Soy mujer
  7. Soy mujer
  8. Soy mujer
  9. Soy mujer
  10. ¡Que soy mujer!

Por lo que se refiere a logros conseguidos durante su largo período como esposa del presidente, senador por Nueva York o secretaria de estado, no hay nada de nada; cero patatero; la definición más perfecta del conjunto vacío. De hecho, Hillary se ha pasado toda su vida yendo a remolque de su marido, Bill, que ese, por más que nos repatee, sí que es un político nato. Hillary, sin Bill, no vale un centavo. ¿O no es cierto que cuando todavía residían en Arkansas, el bufete que la empleaba, Rose Law, no le ofreció el ser socia hasta que su marido fue elegido gobernador? ¡Pues claro!

En fin, que por más que se empeñen los lameculos de los medios de comunicación en vendernos la inevitabilidad de la nominación de la Clinton, más inevitable era eso en 2008 y miren lo que pasó. Un senador con una antigüedad de 2 años nada más, sin apenas dinero, recursos o apoyo en las altas esferas del Partido Demócrata o de Washington le ganó la nominación y, a decir verdad, tampoco es que le costara mucho el hacerlo.

No se olviden tampoco de que la Clinton, como candidata, es una mierda pinchada de un palo. Sólo se ha presentado en tres ocasiones a unas elecciones: la primera fue en 2000 para ser senadora por Nueva York y entonces estaba previsto que fuera Rudy Giuliani su rival, pero la vida personal de este tipo era tan desastrosa que tuvo que retirarse de la campaña electoral y fingir que lo hacía por motivos de salud y demás, sustituyéndole un tal Rick Lazio, un candidato tan lamentable que ni siquiera logró que los propios republicanos votaran por él; la segunda fue en 2006 para su reelección como senadora y los republicanos fueron incapaces de encontrar a alguien con suficiente valor como para enfrentarse a ella; la tercera fue en 2008 y fueron las primarias demócratas en las que perdió contra Barack Obama, pero en las que incluso perdió contra John Edwards en Iowa, ja, ja, ja. No, la Clinton sólo gana elecciones cuando no tiene rival; si lo tiene y este es de los que juega duro, se derrite como un azucarillo.

Clinton-Benghazi-G1-620x362

¡Cómo que he perdido! ¡Otra vez noooo! 

Ya para finalizar, simplemente recordarles que la Clinton es algo tan viejo como si nosotros tuviéramos elecciones y el PSOE presentara a Felipe González como candidato. Tampoco tiene ni pizca del carisma que puede tener Obama entre las minorías raciales, sobre todo la negra. Por mucho que se empeñe Bill en que él fue el primer presidente negro, todos sabemos que eso no es cierto (y los negros, los primeros). Además, tiene tantos cadáveres escondidos dentro del armario, pasados y recientes, que a poco que los republicanos nominen a un candidato con ganas de pelea, va a tener escándalos que echarle en cara a la Clinton día sí y día también desde que termine la convención nacional republicana y hasta el día de las elecciones.

Por eso, creo que unas presidenciales entre un buen candidato conservador y la Clinton serían una delicia. Y pueden estar seguros de que no tendría la más mínima duda sobre el resultado. Y sí, si además Sarah Palin estuviera en el ticket republicano, eso ya sería el sueño de una vida. ¡Ay!

Seguiré tomando la temperatura, por descontado.

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