ALASKA IS DIFFERENT!

Por todas partes¡Y tanto que lo es! ¿Cómo si no iba a tener una hija como Sarah Palin? Sí, ya sé que ella no es alasqueña de nacimiento, sino de adopción. No se me olvida que ella nació en Idaho y que sus padres se mudaron a Alaska cuando ella tenía dos años. Pero como digo yo muchas veces, uno es de dónde le dan su primer beso y todos sabemos que a ella se lo dio Todd mientras estaba en el instituto en Wasilla, así que más alasqueña que ella no se me ocurre nadie. ¿Un oso polar, tal vez? Venga todo esto a cuento de un reciente estudio publicado en los Estados Unidos en el que se concluye que Alaska es el estado más feliz de la Unión, lo cual no deja de ser lógico si tenemos en cuenta que también es el estado más alejado de las garras de la Casa Blanca y del Capitolio, siquiera por el frío que hace allí y porque los alasqueños tienen todos muy poca paciencia con los estúpidos. Por supuesto, Sarah se ha hecho eco y presume de ello. Je, je, je, hace bien…

Por lo demás, hoy no tengo apenas nada que contarles y casi, casi escribo esta entrada para darles noticias de mí. Que sepan que Obama todavía no ha logrado callarme y que por mucho dinero que ponga encima de la mesa (su última oferta fueron siete dólares con cuarenta y cinco centavos) o por muy guapa que sea la agente de la CIA que me envíe para engatusarme (la última parecía la bruja de Blancanieves y hasta tenía la misma verruga peluda en la punta de la nariz), no podrá conmigo y seguiré siendo su peor pesadilla, ¡ea!

Y para empezar, ¿qué tal si les cuento el último cotilleo sobre nuestra adorada Sarah? Es tan ridículo que uno no puede dejar de maravillarse por las cotas tan altas a las que está llegando la estupidez humana, aunque a este respecto, basta con dejar suelto a un progre y antes de cinco minutos ya lo tenemos convertido en un Einstein de la gilipollez. Bueno, a lo que íbamos; todo empezó cuando Sarah fue a un Wal-Mart en Wasilla a comprar algunos ingredientes para su renombrado chile de alce. Alguien se fijó en ella, observó que introducía su compra en una bolsa reutilizable y corrió a contárselo a la canallesca (los de mi ex gremio, el de mentirosos compulsivos… digo el de gacetilleros indignos… digo el de cobardes sin remedio… digo el de chupaculos entusiastas… ¡leñe!… digo el de periodistas). El resultado fue que una estúpida llamada Shannyn Halcro, directora de algo que creo que es gubernamental y que responde al nombrecito de departamento de Venta de Productos Derivados del Petróleo, hizo pública una declaración en la que decía que “es una vergüenza que nuestra ex gobernadora, que clama ser partidaria del desarrollo energético, no apoye las bolsas de plástico fabricadas a partir del petróleo cuando va a la compra”. Estupefaciente, ¿verdad?

Pues aún hay más porque el presidente de la Asociación de Leñadores de Alaska, Kim McLeod, también criticó a Sarah por no usar una de esas típicas bolsas de papel fabricadas a partir de la madera que tanto vemos en las películas estadounidenses al ir a la compra. Aún más estupefaciente todavía, ¿verdad?

¡Y por si éramos pocos en toda esta estupidez, parió la abuela! Y nunca mejor dicho. Hillary Clinton, antigua miembro del consejo de administración de Wal-Mart, se quejó de que Sarah no esperara en la cola a ser atendida por un cajero y en cambio optara por una caja automática de esas en las que te cobras a ti mismo, diciendo que “Palin dice que apoya a la “hija del tendero”, pero no apoya siquiera a los duros trabajadores del comercio que hacen de Wasilla la capital de la cinta aislante del mundo”. Pero, coño, Hillary… ¿Bill ha vuelto a fumar cigarritos de esos de la risa y has estado oliendo el humo demasiado tiempo?

Esto es tan ridículo que llevo tres días pensando si publicarlo o no, siquiera por vergüenza ajena. Finalmente me he decidido a hacerlo ya que, a fin de cuentas, los que quedan como un montón de idiotas son ellos. Por su parte, Sarah ha pasado de todo y simplemente explicó que cogió una de las bolsas reutilizables de su hija Bristol para ir a comprar y que es una buena práctica medioambiental el reutilizar las bolsas, pero que la Izquierda y los medios de comunicación podridos me van a criticar no importa lo que haga. Si yo andara sobre las aguas del Lago Lucille, ellos dirían que es porque no puedo nadar”. Traducido: ¡A tomar por culo con todos vosotros, so gilipollas!

Puesto ya a tratar de asuntos serios, tengo un puñado de notas de Sarah de las que darles cuenta. Helas aquí. Esta es la primera, un anuncio para que no nos perdamos el programa de Greta Van Susteren en Fox News y su denuncia del tráfico de niños:

Por favor, vean Fox Business Network esta noche a las 20:00 h para un importante especial que Greta Van Susteren está haciendo sobre el tráfico de niños.

La segunda nota es otro anuncio, pero esta vez se trata del habitual recordatorio por parte de Sarah de que no nos perdamos el nuevo episodio de “Amazing America”:

En el próximo episodio de “Amazing America” vamos a pasar el tiempo en Priefert Ranch, corriendo equipo, conduciendo ganado y cazando cerdos salvajes. Va a ser un poco sucio y nunca habrá un momento aburrido. Sintonicen el jueves a las 21.00 h E/P exclusivamente en Sportsman Channel.

Ciertamente fue un episodio un poco suciote porque Priefert Ranch está en Texas y es ampliamente conocido por sus productos, herramientas y maquinaria de vaquero que la empresa familiar, con más de 800 trabajadores en nómina, lleva más de 50 años produciendo. Sarah, ataviada con un vistoso sombrero vaquero, visitó la fábrica y saludó a muchos de sus trabajadores. Incluso se atrevió a ocupar un puesto en la línea de producción y mover una pieza de acero de un lugar a otro por control remoto.

Tras la fábrica, el campo. Sarah fue a cazar junto con Eddie Priefert, el actual presidente de Priefert Manufacturing. La presa eran cerdos salvajes, una auténtica plaga en Texas, ya que hay alrededor de 2 millones y medio de esos bichos en Texas y todos juntos causan anualmente más de 60 millones de dólares en pérdidas. Sarah no ha perdido en absoluto su pulso firme y rápidamente se cobró su primera pieza, que sería utilizada para alimentar a algunos de los empleados de la fábrica.

El almuerzo en casa de los Priefert llegó después. Tras la oración, buena comida, gran conversación y mucha diversión. Por la tarde, Sarah se convirtió en toda una vaquera ayudando a conducir reses, tras lo cual volvió a la casa de los Priefert cabalgando. Sobre la visita, Sarah dijo que “me llena de orgullo el que todavía sea posible en los Estados Unidos el gestionar un negocio basado en valores familiares como hacen los Priefert”. Y añadió: “Lo que realmente te sorprende de los Priefert es su humildad. No podrían tener más éxito en su campo pero eso no les ha hecho perder la cabeza ni un poco. Ellos siguen centrados en lo que es importante: la familia, el trabajo duro y el dar a los demás”.

El episodio terminó con una gran fiesta vaquera en el rancho en la que participaron tanto la familia Priefert como sus empleados, ya fueran los trabajadores de la fábrica o los vaqueros del rancho. Hubo el típico espectáculo a caballo que todos esperamos de unos tejanos y Sarah concluyó alabando a los Priefert: “Vuestra familia es lo que el país necesita porque vosotros habéis construido el sueño americano” y  a todos los rancheros y granjeros del país por proporcionar comida a todo el país.

Y ya por fin, esa noticia con la que abría esta entrada: Alaska es feliz, feliz, feliz.

¡La Última Frontera es la primera en felicidad!

http://www.cnbc.com/id/102438396

Happy Alaska

Y esta es la traducción de la noticia, tal y como aparece en el enlace proporcionado por Sarah:

Alaska lidera a los estados en bienestar; Virginia Occidental ocupa el último lugar

Cuando se trata de bienestar, los alasqueños se encaraman a la primera posición en los Estados Unidos, según un ranking anual.

Virginia Occidental, sin embargo, es el último por sexta vez en seis años, de acuerdo con el Índice de Bienestar Gallup-Healthways.

Hawaii y Dakota del Sur siguen a Alaska en los lugares segundo y tercero. Y Kentucky se quedó en el lugar 49º, donde ha estado durante varios años.

Los índices de 2014, difundidos el jueves, se basan en más de 176.000 entrevistas telefónicas con personas en los 50 estados. El índice mide cómo las personas se sienten y experimentan su vida cotidiana, y mira su salud a través de cinco categorías: propósito, social, financiera, comunitaria y física.

Durante los últimos siete años, Alaska se ha clasificado entre los 10 mejores cuatro veces. Y los habitantes de Alaska están teniendo un buen año por una razón, según Dan Witters, director de investigación del Índice de Bienestar Gallup-Healthways.

“Se esfuerzan mucho en lo que se refiere al cuidado de sí mismos y a tomar buenas decisiones, pero también demostrando un buen bienestar holístico en formas que van más allá del bienestar físico convencional”, dijo Witters.

Curiosamente, los estados con una baja sensación general de bienestar podrían no clasificarse mal en las cinco categorías. Por ejemplo, Luisiana (nº 40) se clasificó en el extremo más bajo en los ámbitos social, económico, comunitario y físico, pero el sentido de propósito era comparable al de los estados en el top 10.

“Si usted es un grupo de apoyo, usted está buscando las áreas donde se puede mejorar”, dice Ayman El-Mohandes, decano de la Escuela de Salud Pública CUNY. “Así que nos fijamos en la clasificación general y las áreas que se destacan como peores que otras (y) aquellas son las áreas en las que centrar sus energías”.

Mientras que Virginia Occidental se mantuvo estancada, hubo algunas sacudidas en el ranking. Dakota del Norte cayó del primer lugar en 2013 al 23º en la lista de este año. Hawaii y Colorado son los únicos estados que se han colocado en el top 10 cada año desde 2008.

El-Mohandes advierte que hay un desfase entre las mejoras realizadas en el estado y las percepciones de la gente que vive allí.

“Si hay un malestar general por la economía en Kentucky o Virginia Occidental, incluso si hay nuevos proyectos y nuevas inversiones, hasta el momento en que cambia la percepción general en el estado, pasa un tiempo”, dice El-Mohandes.

Los 10 estados clasificados más arriba en bienestar general: 1. Alaska; 2. Hawaii; 3. Dakota del Sur; 4. Wyoming; 5. Montana; 6. Colorado; 7. Nebraska; 8. Utah; 9. Nuevo México y 10. Texas.

Los 10 estados clasificados más abajo en bienestar general: 41. Missouri; 42. Michigan; 43. Arkansas; 44. Tennessee; 45. Alabama; 46. Mississippi; 47. Ohio; 48. Indiana; 49. Kentucky y 50. Virginia Occidental.

No me extraña. Alaska tiene de todo para ser una gran aventura el vivir allí. Lo único que le sobra es un poco de frío, creo yo. ¡Ay, yo soy friolero! Texas está en el 10º lugar; eso está muy bien y a mí me basta. Si algún día me pierdo, que me busquen allí.

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