PREPARADOS, LISTOS… ¡YA! (I)

PalabraBobEl fin de semana pasado se celebró en Iowa un acto público organizado por el representante republicano Steve King (R-IA) que muchos pasaron por alto, pero cuya importancia no seré yo quien la desdeñe en absoluto. Se trató del Iowa Freedom Summit, del cual les di cumplida cuenta en tanto que Sarah Palin fue una de sus más destacadas participantes. Sin embargo, una cosa es que Sarah participara en él y otra lo que allí sucedió en conjunto, que tiene más miga que otro discurso de nuestra favorita de entre todas las favoritas. Porque la verdad es que aquello supuso el pistoletazo de salida a la carrera por la nominación republicana a la presidencia de 2016; un pistoletazo que, con toda justicia, debía darse en Iowa, “el primero de la nación”.

Cuando concluyeron las elecciones de mitad de mandato en noviembre del año pasado, ya les conté mi opinión de en ese preciso momento se abría la veda a las presidenciales de 2016 y que tanto daba lo que dijeran unos u otros al respecto; era el momento de que todos empezaran a tomar posiciones. También les dije que creía que estas próximas primarias iban a estar marcadas por los gobernadores republicanos, que iban a ser quiénes llevarían el peso de la oposición a Obama durante los próximos dos años ante la manifiesta incapacidad de los miembros del Congreso para ponerle las riendas a este y al Partido Demócrata (algunos por imposibilidad porque ellos solos no pueden, otros simplemente por mala voluntad porque echarían a perder sus boyantes “negocios”). Pues no parece que me haya equivocado de mucho (lo cual tampoco sería de sorprender; se pueden contar con los dedos de la mano de un personaje de dibujos animados las veces que yo he acertado en algo que haya pronosticado). Y ciertamente parece ser que son los gobernadores republicanos, ya sea en activo, a punto de dejar el cargo o antiguos, son los van a marcar el camino por el que van a transcurrir estas próximas primarias. Y es que cuando el Poder Legislativo en la capital se demuestra inepto o falto de voluntad, los ciudadanos les dan la espalda y vuelven sus miradas a sus respectivos estados, a sus jefes ejecutivos, en busca de un líder que cumpla sus promesas. Y gracias a Dios, líderes de esos parece que haberlos, haylos, que dicen los gallegos.

Es por eso que se me ha ocurrido que estaría bien dar un repaso a cómo está el patio republicano en lo que se refiere a candidatos. Y, por supuesto, incluirles mis opiniones sobre ellos, para que tengan una idea de lo que se puede esperar de cada uno de ellos y dentro de tres meses, cuando relean esta entrada, vean la cantidad de tonterías que he dicho y cómo no he dado ni una, lo cual será doblemente agradecido: para ustedes porque se divertirán mucho y para mí, porque me ayudará a mantener mi humildad.

En definitiva, que a fecha del 24 de enero de 2015, estos son los candidatos que se han declarado más o menos decididos a optar a la nominación republicana a la presidencia de los Estados Unidos (los relaciono por orden alfabético, para que no crean que el primero es el que me cae más simpático). Para que los reconozcan fácilmente cuando empiecen a salir en la tele, les incluyo el vídeo de sus respectivas intervenciones en el Iowa Freedom Summit cuando se trata de un candidato que estuvo presente allí; si no lo estuvo, les pongo una fotografía en su lugar. Los datos biográficos son de la Wikipedia, ¿vale?:

Ben Carson

Benjamin Solomon Carson, nacido el 18 de septiembre de 1951 en Detroit (Míchigan). Es médico neurocirujano y psicólogo actualmente el director del departamento de Neurocirugía Pediátrica del Hospital Johns Hopkins. Está casado con Lacena Rustin y tienen tres hijos, dos varones y una mujer. Ambos son miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

De entre todos los presentes en esta lista, el buen doctor Carson es el único que ha dejado claro que sí, que se presenta (de hecho, sigue enviándome una nota cada quince días a mi dirección de correo electrónico pidiéndome una contribución económica a su próxima campaña electoral). Pese a ser una estrella de los conservadores desde que a principios de 2013 les cantara la caña en persona durante 27 gloriosos minutos a Obama y a Biden durante el 61º Annual National Prayer Breakfast, a los que amonestó sobre su responsabilidad en los dos grandes desafíos a los que se enfrentaban los Estados Unidos hoy en día, “la decadencia moral y la irresponsabilidad fiscal”, las posibilidades de que sea finalmente el nominado republicano a la presidencia son muy escasas. Ello se debe, fundamentalmente, a su inexperiencia como político, sus dificultades para dar un discurso político que enardezca a su audiencia y la inseguridad sobre cuáles son realmente sus posturas políticas. Ciertamente, sabemos que está del lado de los conservadores, pero no tenemos clara ni una sola de sus propuestas, no pudiendo tampoco deducirlas de su pasado como ocupante de algún cargo público electivo porque, simplemente, nunca ha ocupado uno. El caso es que hasta ahora su propaganda se limita, al menos en lo que se refiere a la que me envía a mí, en que es negro, que el resto de negros estadounidenses le adoran y que, como tal, el único que puede arrebatar un porcentaje sustancial de ese voto a quien quiera que sea el candidato demócrata, especialmente si este es Hillary Clinton… Hmmm, no suena muy convincente, ¿verdad?

Sin embargo, eso mismo que le hace un candidato a la presidencia poco sustancioso, lo convierte en cambio en un buen candidato a la vicepresidencia, lo cual no tengo la duda que es su verdadero objetivo (a menos que se esté engañando a sí mismo). O sea, que en mi opinión Carson es un candidato para completar el ticket republicano, pero no EL candidato.

Chris Christie

Christopher James “Chris” Christie, nacido en Newark (Nueva Jersey) el 6 de septiembre de 1962. Es abogado y el actual gobernador del estado de Nueva Jersey desde noviembre de 2009. Está casado con Mary Pat Foster y tiene cuatro hijos, dos varones y dos mujeres. Es católico.

Christie estuvo en Iowa, pero si no hubiera estado, nadie lo habría echado de menos. Desde el batacazo de Romney en 2012, Christie ha estado en todas las quinielas como el seguro siguiente candidato del establishment republicano (lo cual es lo mismo que decir del demócrata también, que ya sabemos que ambos constituyen eso que Sarah Palin gusta de tildar como “la clase política permanente”). Y de hecho, nadie tiene la más mínima duda de que a poco que sea posible, los gerifaltes republicanos lo investirán como tal. Christie es el sueño hecho realidad de cualquiera de ellos: gobernador en activo de un estado “azul”, excelentes relaciones con los que mandan, pésimas relaciones con el Tea Party, sus abrazos a Obama son proverbiales… ¿Alguien se podía imaginar que fuera a ser recibido con vítores en Iowa? El que tuviera la humorada de acudir allí sólo se puede entender para tantear las posibilidades de contar con los conservadores para una futura campaña electoral. Si fue así, el chasco fue monumental porque el aplauso más cálido que recibió fue el mismo que le daríamos nosotros a Rajoy prometiendo que el año que viene baja los impuestos; o sea, a otro perro con ese hueso, ¡so cabrito!

Que Christie va a presentarse no lo duda nadie. Ni siquiera yo. Pero lo hará como el candidato del establishment republicano, que no como el candidato de los votantes conservadores. Contará con dinero a espuertas, ciertamente; pero ni con un voluntario que se patee la calle por él. Y si finalmente  ganara las primarias republicanas y fuera el candidato a la presidencia, lo de Romney en 2012 cuando una tercera parte de sus potenciales votantes prefirieron quedarse en casa antes que ir a votar por él parecerá una broma cuando esta vez sea más de la mitad de ellos los que sientan la necesidad irresistible de cortar el césped una y otra vez, al menos hasta que cierren los colegios electorales.

Ted Cruz

Rafael Edward “Ted” Cruz, nacido el 22 de diciembre de 1970 en Calgary (Alberta, Canadá). Es abogado y el actual senador junior del estado de Texas desde noviembre de 2012 (el otro senador es John Cornyn). Está casado con Heidi Suzanne Nelson y tiene dos hijas. En 2014, Cruz descubrió que tenía doble nacionalidad, estadounidense y canadiense, cuando él siempre había creído que no tenía la canadiense y que si algún día la quería, tendría que solicitarla expresamente, tal y como le había dicho su madre. En consecuencia, Cruz renunció por escrito a ella, lo cual se hizo efectivo el 14 de mayo de 2014. Es baptista sureño.

Cruz es tejano, pero va a acabar siendo nombrado “ciudadano honorario de Iowa” en cualquier momento dada la cantidad de tiempo que pasa en este estado. No es seguro que vaya a presentarse (sobre todo porque tengo el convencimiento de que Sarah y él están de acuerdo en que no deben dividir el voto de los conservadores y que si se presenta uno, el otro se retirará de buena gana), pero sus hechos y palabras hasta ahora dicen que sí, que se presenta y que si a los del establishment republicano les da un ataque de ansiedad, eso lo hará el doble de divertido (Cruz ha confesado en varias ocasiones que uno de sus entretenimientos favoritos es el de idear maneras de sacar de quicio a los progres… ¡igual que a mí!). Cruz tiene el problema de llevar poco tiempo en el mundo de la política, pero a fe que ese poco tiempo le ha cundido porque es más conocido en todo el país que cualquier otro senador. Y conocido por las buenas razones, las de ser un conservador fetén y quizás el segundo más odiado por los progres en todo el país después de Sarah.

Por más que me duela, creo que al final va a ser Cruz quien se presente a las primarias y no Sarah. Y mira que me gustaría que fuera al revés, pero uno no puede dejar de ver el mundo como es en realidad y no como le gustaría que fuese y creo que un ticket Cruz-Palin sería ideal, a la espera de que dentro de ocho años, cuando Sarah tenga unos espléndidos 60 años, decida que sí, que ya es hora de que los Estados Unidos tengan a una mujer como presidente y sea ella quien se presente (y esperemos que para entonces Bristol ya sea senadora por Alaska, je, je, je).

Carly Fiorina

Carly Fiorina, nacida Cara Carleton Sneed el 6 de septiembre de 1954.  Es empresaria y fue la directora general de Hewlett-Packard entre1999 y 2005, habiendo sido anteriormente directiva de AT&T y de su compañía subsidiaria Lucent. Estuvo casada con Todd Bartlem entre 1977 y 1984 y, tras su divorcio, se casó con Frank Fiorina en 1985. No tiene hijos, pero es la madrastra de las dos hijas de su segundo marido. Creció como anglicana y su marido es católico, pero ella dice que no se adscribe a ninguna denominación.

En una lista de posibilidades, Fiorina ocuparía la última posición. No es política y, a pesar de que ganó la nominación republicana a senadora por California en 2012, perdió ante la entonces ocupante del escaño, la demócrata Barbara Boxer. Además, su gestión en Hewlett-Packard estuvo llena de controversias y, aunque es cierto que logró que la compañía capeara eficazmente el temporal de la crisis de las “puntocom”, también es verdad que la compañía perdió la mitad de su valor en la Bolsa durante sus seis años de gestión. Y la fusión con Compaq nunca fue considerada como un acierto por todos. El caso es que finalmente Fiorina fue despedida de su cargo por el consejo de administración. Desde entonces, su interés por la política creció y llegó hasta el punto de convertirse en la encargada de las finanzas de la malhadada campaña electoral de John McCain en 2008. Allí fue donde la conoció Sarah y parece que se cayeron bien porque cuando Sarah la apoyó públicamente como candidata al Senado en 2012, no vean la que se armó cuando el entonces naciente Tea Party se enteró… ¡y ellos habían apoyado a otro candidato! Fue muy desagradable y la primera vez que me di cuenta de que Sarah tiene un par de cojones porque le importó un pimiento lo que pensaran los del Tea Party; a ella le gustaba Fiorina y nadie la iba a mover de allí.

De todas formas, el intento de ganar la nominación por parte de Fiorina es emocionante, pero condenado al fracaso. Como mucho, y al igual que Carson, Fiorina podría optar a completar un ticket como candidata a la vicepresidencia, sobre todo aprovechando su condición de mujer. Lo malo es que su vida profesional está llena de contratiempos que la oposición demócrata estará encantada de desenterrar para machacarla a conciencia, lo cual nos llevaría a tener un candidato a la presidencia más ocupado en defender a su candidata a la vicepresidencia que en hacer campaña electoral. Y eso no me parece una buena idea.

Mike Huckabee

Michael Dale “Mike” Huckabee, nacido el 24 de agosto de 1955 en Hope (Arkansas). Es ministro baptista y fue gobernador de Arkansas entre 1996 y 2007. También fue candidato a la nominación republicana a la presidencia en 2008, quedando en segundo lugar en número de delegados y en tercer lugar en número de estados ganados tras John McCain y Mitt Romney. Está casado con Janet Huckabee y tienen tres hijos, dos varones y una mujer. Es baptista.

Huckabee tuvo su momento de gloria en 2008 y eso es todo. Algunos deberían comprender cuándo se ha terminado para ellos lo que se daba y no querer pasar por adolescentes con los pantalones caídos a los 40 años, por decir algo. Es cierto que Huckabee es un favorito de los votantes evangélicos y es cierto que todavía puede dar alguna sorpresa en estados como Iowa y Carolina del Sur… ¡pero nada más! De aquí en adelante, Huckabee no podrá llevarse ni un solo estado más (y Florida, el que menos). No tiene posibilidades a largo plazo. Además, en 2008 era el único candidato abiertamente “religioso”, pero en esta ocasión otros dos candidatos al menos están pugnando por ganarse ese apoyo: Cruz y Jindal. Y no olvidemos la potencia de Sarah entre ese electorado, cultivada muy cuidadosamente a lo largo de todos estos años. Si ella se presentara, nadie tiene dudas de que el benemérito reverendo Bill Graham se levantaría de su cama de enfermo para apoyarla en persona y hasta maldecir con profusión a cualquiera que no fuera a votar por ella. Por eso, la vana ilusión de Huckabee de repetir su mejor momento de 2008 en 2016 no es más que eso: una ilusión.

Que nadie piense que me cae mal Huckabee. Al contrario, tengo mucho respeto por él, al igual que por cualquier persona que no tenga miedo de defender sus creencias cristianas en público. Sin embargo, una cosa es ser un paladín y otra ser un tontorrón. Y Huckabee va a hacer el tonto esta vez. Tengo claro que acabará presentándose porque sólo así se entiende su reciente renuncia a un programa que llevaba tiempo presentado en Fox News Channel. Por cierto, Chuck Norris siempre le ha dado su apoyo.

Bobby Jindal

Bobby Jindal

Piyush “Bobby” Jindal, nacido el 10 de junio de 1971) en Baton Rouge (Luisiana). Es un político que es el actual gobernador de Luisiana desde noviembre de 2007. Está casado con Supriya Jolly desde 1997 y tienen tres hijos: dos varones y una mujer. Es católico.

Jindal es la sorpresa (agradable) de estas primarias. Es cierto que sus comienzos han sido irregulares, ya que no su estilo como político no es de los que destacan a primera vista, pero ciertamente es un político competente y sabe corregir su rumbo cuando se da cuenta de que se está equivocando. Jindal tiene una gran ventaja como candidato y es que no es uno de los “detestados” por el establishment, como pueden ser Cruz o Palin. Al contrario, sus relaciones con los mandamases del Partido Republicano son fluidas y lo han sido siempre durante todos estos años en Luisiana, donde ha llevado a cabo una gestión eficaz y hasta brillante en ocasiones. Sin embargo, su estrategia para las primarias parece ser que será la de presentarse como el candidato “religioso” de este año, el Huckabee de 2016, lo cual si bien se piensa es todo un acierto. Teniendo en cuenta la cantidad de candidatos que podría haber este año, lo importante para cualquiera de ellos es lograr distinguirse del resto y cautivar a una porción del electorado, la que sea a la que más pueda atraer, para asegurar sus votos y a partir de ahí ir haciendo oberturas hacia otras porciones del electorado. Jindal sabe que un mal resultado en Iowa le convertirá de un día para el otro en un candidato imposible, así que está moviéndose hacia el electoral más genuinamente propio de ese estado: el religioso. Ojo, no estoy diciendo que Jindal sea un sinvergüenza que pretende timar a los votantes de Iowa presentándose como lo que no es: un devoto creyente cristiano (católico, para más señas). Lo que sí que digo es que en un año donde la cuestión religiosa va a ser más importante que nunca, ahora que la amenaza islámica empieza a ser por fin llamada por su nombre, un candidato que diga (como dijo él): “No podemos limitarnos  a elegir a un candidato que repare lo que está estropeado en nuestro país. No podemos limitarnos a aprobar una ley y reparar lo que está estropeado en nuestro país. Necesitamos un renacimiento espiritual que repare lo que está estropeado en nuestro país”, tiene mucho ganado para ganarse el voto de muchos buenos estadounidenses… y de paso quitárselo a Huckabee.

Es curioso, pero Jindal no estuvo en el Iowa Freedom Summit, sino que en cambió decidió acudir a una reunión evangélica de todo un día de duración celebrada en el campus de la Lousiana State University organizada por la American Family Association, donde no sólo hizo esos comentarios que he citado más arriba, sino que también blandió su Biblia ante todos. Muy meritorio, ciertamente. Seguiremos con atención su campaña electoral.

Sarah Palin

Sobre Sarah Palin es inútil pretender hacer un resumen biográfico porque todos nos sabemos de memoria su vida desde que tenía dos años y sus padres se mudaron de Idaho a Alaska, así que paso de ello y me limitaré a comentar lo que hizo en Iowa. Miren, con todo el dolor de mi corazón, sigo creyendo que Sarah no se va a presentar y que volcará todo su apoyo en Ted Cruz. Que dos días antes de la celebración del Iowa Freedom Summit dijera eso de que por supuesto que está interesada en presentarse, no implica que ciertamente vaya a presentarse. Y de verdad que me gustaría, pero es que no lo creo. Pero como que lo mío es equivocarme, vaya por delante que si así sucede finalmente yo seré el primero en alegrarme de ello.

El caso es que, tal y como les he dicho muchas veces, tengo metido en el coco que Sarah y Ted Cruz son más que amigos, son “socios”. Y que ambos llevan mucho tiempo planeando sus respectivos movimientos de cara a las primarias republicanas de 2016. Y que ambos tienen pactado que si se presenta uno, el otro no lo hace. Como quiera que Ted SÍ que está moviéndose y mucho en Iowa, creando una base de apoyo y haciendo lo que nosotros llamaríamos “pre-campaña” y Sarah, por su parte, no está haciendo nada de eso, todo me lleva a concluir que realmente va a ser Cruz el caballo al que debemos apostar todos nosotros esta vez. Que luego este pudiera dar el mayor golpe de efecto de los últimos cincuenta años en la historia política de los Estados Unidos y escoger a Sarah como su candidata a la vicepresidencia, ¿qué quieren que les diga? Me imagino el día del anuncio en plena convención nacional republicana y no puedo pensar en una mejor venganza por todos estos ocho años de miseria que los demócratas, los medios de comunicación y los expertos políticos le han hecho pasar a Sarah. Y pensándolo bien, sería un ticket imbatible; un ticket que, por mucho que pretendan los progres, les dejaría sin respiración. Pero claro, no es ahora el momento para revelar las intenciones de cada uno y el que Sarah dijera lo que dijo no supone una gran diferencia respecto a lo que ha estado diciendo desde 2012, cuando renunció a presentarse entonces. Pero dejó a la oposición en estado de shock y ahora los tiene a todos pendientes de ella, lo cual está muy bien porque a Sarah, al igual que a Ted y a mí, una de las cosas que más nos gustan en esta vida es joder a los rojos. Y a fe que Sarah excele en esta habilidad.

Sí, vale… Soy un aguafiestas. Pero como sea Sarah finalmente la que se presente, les juro que no me dolerán prendas en confesar mi error de juicio. ¡Y en invitar a cerveza a todos para celebrarlo!

Hoy llegamos hasta aquí. Mañana los siete restantes… ¡candidatos, leñe; nada de enanitos!

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