¡LLEGA 2015! AY, AY, AY, LA QUE NOS ESPERA…

PalabraBobYa hemos llegado a final de año. Dentro de unas horas, 2014 será historia y 2015 empezará lleno de esperanza e ilusión. Por nuestra parte, 2014 será recordado por haber sido el año de las elecciones de mitad de mandato que devolvieron el control del poder legislativo a los republicanos… ¡simplemente para nada! King Obama sigue estando más chulo que un ocho y encantado de pasarse la autoridad del Congreso por el arco del triunfo mientras siga disponiendo de su “teléfono y su bolígrafo”. También es verdad que el Congreso no se ha lucido a la hora de hacer valer esa autoridad y que esa par de nenazas que son John Boehner y Mitch McConnell más parecen demócratas suplicantes que republicanos aguerridos. Las elecciones de noviembre no nos dieron muchas alegrías a los teapartiers; salvo un puñado de nombres que todos conocemos de sobras, la mayoría de los republicanos elegidos tienden al RINOpublicanismo más que al conservadurismo, así que no me espero mucho del nuevo Congreso que va a tomar posesión el mes que viene. Aunque a lo mejor no es así y el nuevo año nos da una sorpresa, pero como Boehner y McConnell repitan en sus puestos de líderes de los republicanos en el Congreso, aviados estamos.

Por lo demás, 2015 será el año en que conoceremos al fin quiénes serán los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos en 2016. Las primarias comenzarán a celebrarse en Iowa en los primeros días del mes de enero de 2016 y para antes de octubre tienen que haber saltado a la palestra todos. Estas elecciones tienen el aliciente especial de que no hay un presidente en activo optando por la reelección, lo cual iguala el terreno de juego para todos, tanto demócratas como republicanos. Por parte demócrata, se habla de Hillary Clinton como la “segura” nominada esta vez, pero ya les he dicho varias veces que me juego la gorra a que Clinton no se presenta finalmente a las primarias. Su año fue el 2008; fue entonces cuando todo estaba preparado para que arrasara y… ¡y miren lo que pasó! Un oscuro (en el sentido de birrioso, no de negro, ¿eh?) candidato de Chicago con más manchas en su historial político que la camisa de un crío de seis años después de celebrar su cumpleaños le arrebató el cetro y la corona casi sin despeinarse. No, Clinton es la mala conciencia de muchos de los demócratas, que saben que la jodieron bien en 2008, pero no su futura nominada, no vaya a ser que gane y empiece a pasar cuentas, que ya sabemos que los Clinton no se olvidan ni de una.

¿Pruebas? Tengo varias. Así, por ejemplo, las recientes declaraciones de Obama diciendo que para 2016 los electores esperan algo “que huela a coche nuevo” y no a usado. Eso fue todo un tiro en salva sea la parte para Clinton que, ciertamente, está más usada políticamente que un bolígrafo en una oficina de Correos. Después de Primera Dama (Metomentoda), senadora por Nueva York y secretaria de Estado, Clinton lleva en boca de todos desde 1992, lo cual ya es… ¡Hay gente que nació el año en que su marido fue elegido presidente y que ya están a punto de dejar la Universidad! O sea, que llevan toda la vida oyendo de ella; la mejor receta precisamente para detestarla y desear que se vaya a su casa de una vez por todas.

Otra prueba es el desafecto creciente de parte del Partido Demócrata hacia ella. Los demócratas de 1992 y los de 2014 no son los mismos en absoluto. Los de ahora están mucho, mucho, mucho más a la izquierda que los de antes. Tanto que Clinton parece una blue dog demócrata en muchos casos, lo cual no la recomienda precisamente a los ojos de aquellos que han entrado en la militancia activa demócrata influidos por la imagen de Obama. Tampoco Obama está por la labor de apoyarla como su sucesora y por eso empezó a maniobrar hace tiempo para evitarlo, dejándolo más que claro el día en que la trató públicamente de “vieja”, tal y como les conté antes. Para estos izquierdistas radicales demócratas, el ansiado “tercer mandato” de Obama sólo puede llegar de la mano de alguien como Elizabeth Warren, la senadora por Massachusetts, que es a quien están presionando (ficticiamente; yo creo que ella está más que decidida a presentarse, pero se hace la remolona por cálculo) para que lance su candidatura. Ciertamente Warren huele a “coche nuevo” y no tengo ninguna duda de que ella será la candidata a batir en 2016. Mientras no anuncie oficialmente su candidatura, Clinton podrá jugar a que se presenta y resultar creíble, pero en cuanto la anuncie, veremos al partido en pleno alineándose detrás de Warren y a Clinton quedándose más sola que la una. Ya ha empezado cuando Guy Cecil, el demócrata que iba a ser según todas las fuentes el director de campaña de Clinton, ha rechazado públicamente serlo. Según él, porque quiere dedicarse a otras cosas, pero eso no se lo cree nadie. Sencillamente, sabe que el de Clinton es el bando perdedor entre los demócratas este año y no quiere quemarse. ¿Está esperando la llamada de Warren? Quizás, pero si estuviera tan claro que Clinton va a ganar la nominación, ni Cecil ni nadie rechazaría de antemano su propuesta. Recuerden que la memoria de los Clinton es larga…

En fin, que por parte demócrata creo que las primarias van a ser un paseo para Elizabeth Warren, quien se presentará a ellas acompañada por una serie de candidatos secundarios, algunos de los cuales lo que buscarán realmente es el ser escogido como candidato a la vicepresidencia en el mejor estilo Joe Biden. No creo que Clinton se presente finalmente y puede incluso que ni siquiera respalde a Warren, pero si finalmente lo hiciera, lo de presentarse, estoy convencido de que perderá y que todas las putadas que le hicieron en las primarias demócratas de 2008 palidecerán en comparación con las que le van a hacer ahora. ¡Ni echarse a llorar en New Hampshire le servirá esta vez!

Por parte republicana, pintan bastos. Los demócratas lo tienen más o menos claro porque King Obama manda mucho y no dejará que su sucesor sea alguien ajeno a sus ideales. En cambio, los republicanos vamos a tener mucha brega este año. De hecho, habrá antes de las primarias unas “primarias previas” para decidir quiénes serán los candidatos que efectivamente aparecerán en Iowa. Por un lado, tendremos las “primarias previas” del establishment, donde Jeb Bush, Chris Christie y (dicen algunos) Mitt Romney se jugarán ese puesto poco honroso y poco apoyado por la base electoral del partido, pero dotado con mucho dinero, trampas e influencia por parte del aparato del partido. Bush ha sido el primero en saltar a la palestra, por más que diga que sólo está explorando el terreno. Aquí la selección final se hará entre bambalinas, en una habitación cerrada y llena de humo de cigarro. Lo decidirán los mandamases del partido, sobre todo porque no hay más respaldo para el candidato decidido que el del aparato. ¿Base electoral? Ninguna; cuatro despistados y un millón de asesores en busca de repartirse la tarta en caso de victoria. Por cierto, entre los posibles candidatos no descarto a Marco Rubio, que podría ser un recurso de emergencia por parte del establishment en caso de que el finalmente elegido por ellos se demuestre inviable.

Pero también habrá unas “primarias previas” en el lado de los conservadores, que será donde se jugará realmente duro. Ya estamos seguros de que Ben Carson se presentará (ese tipo lleva más de un año enviándome propaganda electoral… ¡a mí! A saber de dónde ha sacado la dirección), se dice que Rick Perry podría repetir su intentona del 2012, algunos esperan una candidatura de Ted Cruz y otros soñamos con una de Sarah Palin… El problema es que podemos encontrarnos con montones de candidatos y una dispersión tal del voto conservador que, al final, el favorecido sea el candidato del establishment, que podemos estar seguros de que será uno solamente. No quisiera ser un aguafiestas, pero tenemos que trabajar todos porque sólo haya un candidato conservador en las primarias republicanas de 2016 o tendremos problemas. Incluso podríamos encontrarnos con una situación en la que la suma de los delegados de los distintos candidatos conservadores superara por poco a la del candidato del establishment, pero que este fuera el candidato con más delegados en la convención republicana y ganara ofreciendo a uno de esos candidatos conservadores el puesto de vicepresidente en su ticket. Eso sería mortal de necesidad.

No, tiene que haber un solo candidato y uno tan potente que pueda imponer su ley desde Iowa o, como muy tarde, Carolina del Sur. El establishment usará todos los trucos sucios que se le ocurran contra él y como que estará forrado, será muy difícil de contrarrestar. La victoria de nuestro candidato tendrá que ser por aplastamiento del candidato rival; si llegamos a una situación de empate, tenemos todas las de perder.

¿Mi mejor opción? Sarah Palin, sin duda. Ahora mismo es la única persona que puede aglutinar casi todo el voto conservador y animar a las bases del partido a darlo todo por ella. Si se presentará, eso ya no lo sé, pero si lo hace, no creo que lo anuncie antes de septiembre, incluso puede que en octubre. Como quiera que no necesita recorrer el país para darse a conocer, puede esperar perfectamente a ser la última en hacerlo. Creo que la clave estará en si se presenta Ted Cruz o no; no me imagino a los dos compitiendo el uno contra el otro. Y como quiera que la relación entre ellos es lo bastante buena, estoy seguro de que se pondrán antes de acuerdo y que si se presenta uno, es porque el otro no lo va a hacer. Luego, si finalmente es Sarah la que se presenta, la cuestión será echar a los restantes candidatos conservadores o supuestamente conservadores a tiempo de llegar a Iowa con poca competencia y así machacar al candidato del establishment desde el primer momento, de tal forma que en Florida ya se empiece a hablar de que no tiene posibilidades. Sería divertido, pero ¿se realizará? ¡Ah, eso no lo sabe nadie! Además, recuerden aquel proverbio que dice que si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes para el futuro. Por eso Sarah ha insistido siempre que su decisión sólo la tomará cuando esté convencida de que esa es la voluntad de Dios. Y hace bien.

Mientras tanto, recemos para que nuestro deseo de ver a Sarah presentarse a las elecciones coincida con la voluntad de Dios. ¡Feliz 2015 para todos (menos Obama)!

P.D. El otro día comí potaje de garbanzos (ya saben que soy un gourmet) y me harté tanto que tuve que echarme la siesta para digerirlo. El caso es que soñé y lo que soñé fue una pesadilla tal que todavía no me he recuperado. Imagínense que llega el verano de 2015 y Clinton se había peleado ya tantas veces con los mandamases del Partido Demócrata, que no la quieren ver en las primarias ni en pintura… ¡que decidía cambiar de partido y hacerse republicana! Por descontado, los del establishment del Partido Republicano estaban encantados y aplaudían su decisión hasta con las orejas. Clinton se hizo pues republicana, Reince Priebus tuvo la desfachatez de presentárnosla a todos como un nuevo Reagan y a los conservadores nos quedaba una cara de tontos que no veas. Por fin, Clinton se presentaba a las primarias republicanas con el pleno apoyo del establishment, que emitió un comunicado diciendo que se abría un tiempo nuevo para el Partido Republicano, que abrazaban definitivamente el centrismo y que los conservadores ya no éramos bienvenidos en el partido y que ya nos podíamos ir todos a la mierda. Se producía una purga y, efectivamente, los conservadores éramos expulsados. Como quiera que no había otro partido que nos acogiera, se empezaron a fundar montones de ellos y pronto eran tantos como la arena de una playa, lo que nos convirtió en irrelevantes políticamente. Clinton iba ahora de centrista por la vida y, aprovechando que su rival demócrata, Warren daba mucho miedo por lo muy roja que era, se hacía fácilmente con la nominación republicana lo que, irónicamente, permitía que se cumplieran los deseos de Sarah Palin de ver a dos mujeres como candidatas en las elecciones presidenciales de 2016. No llegué a ver cuál de las dos ganaba la Casa Blanca, pero sí a ver a mi amiga C., llorando amargamente porque ahora no es que necesitaran un tercer partido en los Estados Unidos… ¡Es que necesitaban un segundo porque tanto el Demócrata como el Republicano se habían convertido en el mismo! Entonces me desperté.

Jo, qué cosas se llegan a soñar, ¿eh?

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