SIGO CAVILANDO, NO SE CREAN

Por todas partesPero hoy toca ponerse al día de lo que nos cuenta Sarah porque esta chica, ya lo saben ustedes, no para. Luego ya publicaré la segunda parte de mi sesudo informe sobre las elecciones del martes de la semana pasada, pero lo primero es lo primero. Por cierto, que nuestra amiga Wendy me cuenta que hace unos años, en agosto de 2012, un miembro de la cámara baja de Colorado llamado Gordon Klingenschmitt publicó un libro titulado (agárrense): “Los demonios de Barack Obama: Cómo el don de discernir espíritus revela fuerzas invisibles que influyen en la política estadounidense” (The Demons of Barack H. Obama: How the Gift of Discerning of Spirits Reveals Unseen Forces Influencing American Politics). En él, Klingenschmitt examina la actuación política de Barack Obama para “comparar los indicadores morales de su conducta política con las normas bíblicas de la moralidad ética” y para “ayudar a discernir qué espíritus se manifiestan en el interior del alma del presidente número 44 de EE.UU.”.  El resultado es el lógico: Obama está más poseído que la niña de la película de “El exorcista”. Y no parece que Klingenschmitt sea un chalado, o al menos no es eso lo que piensan sus paisanos, porque en las elecciones de la semana pasada fue reelegido por sus representados con el 69,8% de los votos emitidos.

¿Que si yo creo que Obama está poseído? No, claro que no. No lo creo porque para ser poseído, uno tiene que haber sido una persona normal antes; o sea, buena. ¡Y Obama jamás en su vida ha sido bueno! Siempre ha sido un mal bicho y el que haya llegado a la presidencia de los Estados Unidos es la mayor desgracia en la historia de ese país después del asesinato de Lincoln. Además, cuando alguien es poseído, cabe la posibilidad de hacerle un exorcismo y recuperar a esa buena persona que era antes. Con Obama, no hay exorcismo que valga porque él es malvado de nacimiento. Forrarse de ajos, si acaso.

En fin, que mientras esperamos a que pasen estos dos tristes años de obamismo que nos quedan (ojalá que aguado por la nueva mayoría republicana en el Congreso), vamos a ver qué tenemos hoy. Esta es la primera nota de Sarah; ideal para empezar una nueva etapa, ¿eh?

Esta imagen vale más que mil palabras (confío en que lo valga para usted), ilustrando los rayos de esperanza que asoman entre las nubes para iluminar un camino correcto a seguir. Con gratitud por la sabiduría de los estadounidenses involucrados esta semana, sé que podemos contar con la iluminación para guiar que nuestra nación necesita cuando miramos hacia arriba. Mi hermano fotografió este cielo abierto glorioso mientras caminaba con su bebé a lo largo de la orilla de la ensenada de Cook en Alaska. A nuestros ojos, de todos modos, vemos la mano de Dios en esto y estamos agradecidos.

Hope

La segunda nota es de las estimulantes. Y de las que más cabrean a los progres, que es lo que más nos gusta hacer en nuestro tiempo libre a Sarah y a mí. Va sobre niños con síndrome de Down y cómo estos no son ningún despojo humano como gustan de hacernos creer esos monstruos que siempre tienen la palabra “humanidad” en la boca y un hacha sangrienta a la espalda. Léanla y piensen si no seremos nosotros, los supuestamente “normales” los que tendremos una anomalía y los niños con síndrome de Down los que están más cerca de Dios:

Disfrute de este hermoso saludo de un padre a su hijo.

Sarah nos remite a una entrada en el blog de Bristol, que es la “experta” en estas cuestiones de compasión y amor por los más desfavorecidos. Aquí la tienen:

¡Vivir una buena vida durante 40 años y siguiendo!

Cuando Jonathan Frederick Will nació el 4 de mayo de 1972 (el 31º cumpleaños de su padre), se esperaba que las personas con síndrome de Down vivieran sólo unos 20 años. De hecho, la primera pregunta que le hizo el doctor fue si querían llevárselo a casa y no dejarlo en el hospital.

¡La semana pasada, sin embargo, Jon cumplió 40 años de edad!

Lean esta columna acerca de una vida con síndrome de Down bien vivida desde la perspectiva de su amoroso padre, George Will.

Y esta es la columna de George Will publicada en The Washington Post:

Jon Will, 40 años y más con síndrome de Down

Actualización de George Will, 29 de abril de 2013: Al ser un compañero sensible, la felicidad de Jon en tanto llega a los 41 varía directamente con la fortuna de los Nationals, en cuyo club y en la sección 128 del campo de juego de los Nationals se le puede encontrar 81 veces al año. El sábado 4 de mayo, el cumpleaños de una de las bisabuelas de Jon y del padre de Jon y de uno de los sobrinos de Jon,  Jon asistirá a uno de los partidos de playoffs de la tarde de los Capitals, donde se mezclará y con muchos de los vendedores que ve en el campo de juego de los Nationals. Sea cual sea la fiesta de cumpleaños que tenga lugar el sábado por la noche, será un mero fondo para su atención a la retransmisión por televisión del partido de los Nats en Pittsburgh. Para Jon, una manzana que no cayó lejos del árbol, el béisbol no es sólo una preocupación ocasional.

Cuando Jonathan Frederick Will nació hace 40 años, el 4 de mayo de 1972 (el 31º cumpleaños de su padre), se esperaba que las personas con síndrome de Down vivieran sólo unos 20 años. Esto es comprensible.

El día después del nacimiento de Jon, un doctor les dijo a los padres de Jon que la primera pregunta para ellos era si tenían la intención de llevar a Jon a casa desde el hospital. Perplejo, ellos dijeron que pensaban que eso es lo que los padres hacen con los recién nacidos. No hacerlo, sin embargo, todavía se consideraba una opción aceptable para los padres que preferirían institucionalizar o dar en adopción a los niños que creían que iban a tener un futuro necesariamente sombrío. Ya fueran almacenados o simplemente dejados languidecer por falta de estimulación y atención, las personas con síndrome de Down a las que no se proporcionaba pronta y continua intervención, se creía generalmente que no eran capaces de vivir bien y de aquí que lo habitual fuera que no vivieran tanto como podían.

El síndrome de Down es una condición congénita que resulta de un defecto cromosómico, un cromosoma 21º extra. Esto causa grados variables de retraso mental y algunas anormalidades físicas, incluyendo estatura pequeña, un solo pliegue a través del centro de las palmas de las manos, la planitud de la parte posterior de la cabeza, una configuración de la lengua que impide la articulación y una ligera inclinación hacia arriba de la ojos. En 1972, las personas con síndrome de Down eran todavía comúnmente llamadas mongólicas.

Ahora se les llama ciudadanos estadounidenses, alrededor de 400.000 de ellos, y su esperanza de vida es de 60 años. Mucho ha mejorado. No obstante, ha habido una regresión moral también.

Jon nació apenas 19 años después de que James Watson y Francis Crick publicaran sus descubrimientos sobre la estructura del ADN, los descubrimientos que mejorarían la comprensión de la estructura de Jon, cada una de cuyas células está impresa con el síndrome de Down. Jon nació justo cuando las pruebas genéticas prenatales, que puede detectar el síndrome de Down, se estaban volviendo comunes. Y Jon nació ocho meses antes de que Roe v. Wade inaugurara la era de la alegre destrucción de los bebés por nacer.

Esta época ha coincidido, no sólo por coincidencia, con el pleno y escandaloso florecimiento del gran sentido de los babyboomers de tener derechos, los cuales abarcan el derecho a la exención de las desgracias de la naturaleza y el tener un bebé perfecto. Así que la ciencia hoy en día permite lo que ratifique el ethos, la opción de matar a los niños con síndrome de Down antes del nacimiento. Eso es lo que sucede con el 90 por ciento de aquellos cuyos padres reciben un diagnóstico de síndrome de Down a través de pruebas prenatales.

Lo cual es lamentable, y no sólo para ellos. A juzgar por Jon, el mundo sería mejorado por más personas con síndrome de Down, que son bastante agradables, como suelen ser los seres humanos. Se dice que todos nacemos valientes, confiados y codiciosos, y que seguimos siendo codiciosos. Las personas con síndrome de Down deben permanecer valientes para navegar las complejidades de la sociedad. No tienen más remedio que confiar porque, con un conocimiento limitado y capacidades limitadas para comunicar malentendidos, ellos, como Blanche DuBois en “Un tranvía llamado deseo”, siempre dependen de la bondad de los extraños. A juzgar por la experiencia de Jon, casi siempre la reciben.

Dos cosas que han mejorado la vida de Jon son el sistema de metro de Washington, que se inauguró en 1976, y el equipo de béisbol de los Washington Nationals, que llegó en 2005. Él navega expertamente por el metro, en dirección al estadio de béisbol de los Nationals, donde entra en el club unas pocas horas antes del partido y hace una tarea o dos. Los jugadores, que han subido a la cima de una empinada pirámide atlética, saben que aunque el trabajo duro les ha llevado allí, tienen aptitudes extraordinarias porque son los ganadores de la lotería de la vida. Los jugadores de Grandes Ligas, todos ellos entienden lo que es ser dotado, han sido uniforme y extraordinariamente acogedores con Jon, que no lo es.

Excepto que él lo es, en cierto modo. Él tiene el don de la serenidad, en este sentido:

El mayor de cuatro hermanos, ha visto a dos hermanos y a una hermana superarlo en tamaño, y adquirir coches y educación universitaria. Él, sin embargo, con una subdesarrollada mentalidad de los derechos que le corresponden, ha sido ecuánime sobre la asignación a veces descuidada de la equidad por parte de la vida. Tal vez esto se debe en parte porque, dada la naturaleza del síndrome de Down, ni él ni sus padres tienen ningún sentido de culpa por lo que podría haber sido. El síndrome de Down no alteró la trayectoria de su vida; Jon era Jon desde la concepción.

Este año Jon pasará su cumpleaños donde cada año pasa 81 días y noches de primavera, verano y otoño, en el campo de juego de los Nationals, en su asiento detrás del banquillo del equipo local. Los Philies vendrán a jugar y Jon deseará su derrota, sólo otro hombre más, cerveza en mano, entre iguales en la república de béisbol.

Y aquí está la conclusión de la nota de Sarah, reflexionando sobre esta magnífica columna que tanto nos ha conmovido a los que todavía tenemos capacidad de sentir amor por nuestros semejantes. (Por descontado, aquí no entra ningún progre, que esos sólo piensan en matar a todo quisque: bebés, enfermos, ancianos…):

Lo leí de nuevo ayer a la espera de que Trig se despertara después de su cirugía del ojo. Tan dormido por el sueño profundo provocado por un anestesiólogo experto, el cirujano de nuestro hijo también esperó y se aseguró. Y él me dijo que lo más fascinante de los ojos de un niño con síndrome de Down. “Compara sus ojos con los de un niño “normal “. Consigue una lupa. Míralos profundamente. ¡Sus ojos son cautivadores! Son diferentes, son coloridos, brillan. Seguramente Dios hizo estos ojos para reflejar lo que debe ser el Cielo”.

¡Si tan sólo todos pudiéramos ver dentro y a través de los ojos de los inocentes! Son hijos e hijas de Dios que tal vez no cumplen con las normas de perfección del hombre, pero sin duda lo conocerán a Él. Su perdurable fe infantil y su paciencia con el resto de nosotros nos pueden enseñar lo que es importante. Tal vez si miráramos con esos ojos, que mundo tan maravilloso veríamos.

Bush greeting

Sí, es George W. Bush. Y Jon Will. Bush 43 podía ser un manta, pero conocía la compasión y respetaba a la gente. Obama no; él sólo desprecia. ¿Alguien se puede imaginar a Obama saludando sinceramente a alguien como Jon Will? No, claro que no. La mente humana es incapaz de semejante proeza.

La tercera nota es de felicitación: Billy Graham cumple años. Y muchos. Ni más ni menos que 96. ¡Uf, que Dios lo conserve entre nosotros muchos años más!

¡Feliz cumpleaños, Billy Graham!

https://www.facebook.com/video.php?v=10152857456928588&set=vb.24718773587&type=2&theater

La cuarta nota es la indignada de costumbre. Otra putada de Obama. ¿Ven como no es que esté poseído? ¡Le basta con lo malo que ya es de nacimiento! Y si encima es un criptoislamista, ¿qué otra cosa podríamos esperarnos de semejante miserable? Obama, Putin y Rajoy, ¡vaya trío!:

El presidente hace amistad con terroristas

¡Dios mío, señor presidente! Asociarse con Irán es confiar en el enemigo, lo que es una locura. Irán tiene complicidad en el ascenso del ISIS, ya que apoya a las milicias radicales y arma a los terroristas islámicos.

Usted ha sido el hombre más afortunado del mundo, en una manera antiamericana, al haber tenido a los medios de comunicación liberales en su regazo, permitiéndole llevar a cabo la presidencia menos transparente de la historia mientras se burlan y destruyen a sus críticos para usted. Ellos tienen que ver incluso ahora que sin tener que rendir cuentas nos está llevando a un territorio muy, muy peligroso.

En la campaña de 2008, el senador McCain y yo advertimos, en nombre de toda persona razonable, que su voluntad de negociar con los terroristas conseguiría estadounidenses muertos; que tirando de un movimiento anti-Reagan que retira nuestro Gran Garrote de la fuerza y lo pone en las manos de cualquier enemigo podría ser insuperablemente devastador para nuestros aliados. Irán es uno de los enemigos más acérrimos de Israel. Sr. Presidente, ¿quién le está asesorando para que se enfrente a Israel?

¿Qué es lo que te pasa, Barack Obama? No se puede hacer amistad con terroristas y esperar que sobrevivamos.

Perro mulá

Sarah incluye en su nota el texto de la  declaración hecha por los senadores John McCain y Lindsey Graham sobre la cuestión:

DECLARACIÓN DE LOS SENADORES JOHN MCCAIN Y LINDSEY GRAHAM SOBRE LA CARTA SECRETA DEL PRESIDENTE OBAMA AL LÍDER SUPREMO DE IRÁN

Washington, D. C. – Los senadores John McCain (R-AZ) y Lindsey Graham (R-SC) dieron a conocer hoy la siguiente declaración sobre los informes de que el presidente Obama envió una carta secreta al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, instándolo a unirse a la lucha contra el ISIS:

“Es indignante que, mientras los gritos de las fuerzas sirias moderados para una mayor asistencia por parte de los Estados Unidos caen en oídos sordos en la Casa Blanca, el presidente Obama está instando al parecer al ayatolá Jamenei a unirse a la lucha contra el ISIS. Este es el mismo régimen iraní que ha sido cómplice en el ascenso del ISIS al seguir una agenda sectaria violenta en todo Oriente Medio, apoyando a las milicias chiíes y políticos radicales en Irak, haciendo todo en su poder para ayudar a la máquina de matar de Bashar al-Assad en Siria, armando a terroristas de Hamas con cohetes avanzados en Gaza y orquestando el despacho por parte de Hezbolá de miles de combatientes desde el Líbano hacia Siria.

“La Administración tiene que entender que este régimen iraní se preocupa más por tratar de debilitar a los Estados Unidos y empujarnos fuera del Oriente Medio que en cooperar con nosotros. Hasta que no reconozcamos esa realidad y formulemos una estrategia regional para contrarrestar la influencia maligna del régimen iraní,  continuaremos dañando los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos, así como nuestras relaciones con nuestros aliados y socios regionales más cercanos en búsqueda de la meta ilusoria del acercamiento con el actual liderazgo iraní. Las consecuencias de esta ganga mal concebida destruirán la última mejor oportunidad de vivir en libertad de los sirios librándose del brutal régimen de Assad.

Vale. Ya nos hemos puesto al día. Al menos al de ayer. Ahora vuelvo a lo mío. A vaticinar el futuro. O sea, lo que mejor se me da, ja, ja, ja.

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