LA PERFECTA VIDEOTECA CONSERVADORA (III)

Cine de Bob¿Es Hollywood izquierdista? Después de haberme pasado un buen montón de horas buscando películas que pudieran ser catalogadas como “conservadoras” en sus archivos, creo tener ya la suficiente información como para opinar con conocimiento de causa. Y mi opinión es que si bien Hollywood es MUY izquierdista públicamente, disimula y sigue produciendo películas conservadoras siquiera porque son valores seguros en la taquilla y eso bien que lo saben los que mandan, que necesitan ganar cuanto más dinero mejor para seguir manteniendo sus empleos. Otra cosa es que una vez terminadas esas películas los de marketing las promocionen como tales, sus intérpretes gusten de resaltar esos valores en sus entrevistas o que los medios de comunicación los destaquen como un aliciente para ir a verlas. Eso sí que no. ¡Faltaría más! Y hablo por experiencia propia porque unas cuantas de esas películas que ya les he recomendado, yo las había visto en su momento en el cine y entonces simplemente me parecieron mejor o peor, pero no ha sido hasta ahora mismo que he descubierto muchos de los valores conservadores que llevan implícitos; y eso solamente porque los estaba buscando a propósito. Haciéndolo, las he visto con otros ojos y de repente una película que recuerdo que me gustó y me divirtió, pero que no me llamó especialmente la atención en su momento como “Los Cazafantasmas”, ahora se ha convertido para mí en una joya del cine conservador. Increíble, ¿no? Pues eso, sorpresas que te da la vida. Y es que ese precepto bíblico de “tener siempre los ojos abiertos” se ha de llevar a rajatabla, incluso en la oscuridad de una sala de cine, que ya es.

Miren, no nos hagamos las víctimas. Ciertamente hay mucho cine con valores conservadores por ahí. Pero cuesta encontrarlo sobre todo porque muchas de esas películas no nos llegan a España. La prueba la tendrán en la quinta entrega de esta serie en que les relacionaré diez películas excelentes que no tienen versión española. ¡Y son buenas buenísimas! Pero no se han doblado al español y si alguien quiere verlas, tendrá que hacerlo en su versión original. ¿El motivo? Quizás que son de las más comprometidas ideológicamente de todas las que hemos visto hasta ahora, aunque algunas de las que ha hemos visto hasta ahora también lo son y bien que han encontrado distribución en España. Por ejemplo, las películas de Sherwood Pictures, una pequeña productora casera con sus cuatro películas realizadas hasta ahora (“Flywheel”, “Facing the Giants”, “Courageous” y “Fireproof”) incluidas en esta lista nuestra.

De todas formas, no se preocupen porque por mi parte tendrán todas las películas que pueda localizar para pasar estas próximas y calurosas noches de verano de la manera más entretenida posible. La verdad es que me estoy divirtiendo mucho con todo esto y, a pesar del esfuerzo que me supone, creo que es un trabajo que ustedes me agradecen. Ya no son sesudos libros, que también pueden estar muy bien, pero que distraen menos que una buena película vista tranquilamente en casa, cómodamente arrellanados en nuestro sillón favorito, con la cerveza fresquita y las palomitas recién hechas al alcance de la mano y el volumen a tope para que el rojazo del vecino se lleve un susto cada vez que en la película mencionan fervorosamente el nombre de Dios, ja, ja, ja. ¡Ah, qué placer! ¡Ah, qué perverso soy! ¡Ah, cómo me odia mi vecino!

Disfruten del buen cine que les traigo de nuevo. Sé que lo harán.

COWBOYS DE CIUDAD (1991)

Titulada originalmente CITY SLICKERS.

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¿De qué trata? Cumplir los 40 es un momento difícil en la vida de todo hombre de hoy en día, ya que para muchos ésa es la edad a la que uno ya no puede pretender seguir siendo “joven” y se convierte en “mayor”. Sin embargo, para Mitch, Phil y Ed, ese momento sigue llegando demasiado pronto; ellos aún quieren ser los niños que siempre han sido aunque eso sea a costa de arruinar el resto de sus vidas. La contratación por parte de uno de ellos de un viaje de dos semanas de duración a un rancho de Colorado para jugar a los vaqueros guiando una manada de reses, la típica aventura del niño de ciudad que ha visto demasiadas películas, se convierte, inesperadamente, en el catalizador del cambio para los tres amigos, que tal y como les aconseja Curly, el duro y sabio vaquero a cargo de ellos, acabarán aprendiendo a aferrarse a lo que de verdad importa: sus familias.

¿Por qué es recomendable? No todos los inventos son materiales y tampoco tienen porqué ser todos beneficiosos para la Humanidad. De entre los más recientes, el del concepto de “adolescencia” es de los peores. Originado en los Estados Unidos, esa etiqueta se aplicaba en un principio a una generación, la de los nacidos en los últimos años de la II Guerra Mundial, cuyos padres habían prosperado gracias al boom económico de la posguerra y disponían de suficiente dinero de bolsillo como para hacer sus propias compras y suponer una diferencia en los balances de muchos negocios, desde las heladerías hasta los cines y las tiendas de ropa, discos o incluso de motocicletas.

Sin embargo, de ser meramente una categoría de consumidores, pronto pasó a ser una etapa de la vida que cada vez se alargaba más, a conveniencia de los negocios que producían para su consumo, conscientes de que estos, según iban entrando en el mercado de trabajo, disponían de más dinero que gastar en productos que un adulto no quería porque los veía infantiles, pero que a ellos les entusiasmaban porque les distinguían precisamente de esos adultos, sus padres, a los que ya no querían parecerse. ¿El resultado? El panorama actual que tenemos que sufrir, donde hombres hechos y derechos van por las calles vestidos como niños, haciendo cosas de niños y pensando como niños; y lo que es peor, sin ninguna intención de crecer.

A Mitch, Phil y Ed les pasa lo mismo; los tres ya tienen una edad respetable, casi cuarenta años, pero su mentalidad sigue siendo la de unos críos que se niegan a asumir sus responsabilidades y entender que ya no es tiempo para jugar a todas horas. Hay quien dice que un hombre adulto es un niño que juega con juguetes caros. En el caso de nuestros amigos es cierto porque ya no juegan con una bicicleta, unos soldados de plástico o una pelota, pero siguen jugando: ahora con sus vidas. El caso más grosero es el de Ed, que juega al donjuán y se niega a comprometerse a un matrimonio monógamo y con hijos, tal y como le exige con razón su recién casada esposa.

Es cierto que uno no se hace adulto de un día para el otro; también es cierto que ésa es la principal responsabilidad en la vida de unos padres: guiar a tus hijos durante su infancia para que se conviertan en unos adultos responsables. No dejo de reconocer que mucha parte de culpa en el infantilismo de nuestra actual juventud proviene de unos padres que han hecho dejación de sus funciones, pensando que la autoridad es autoritarismo, que la disciplina es imposición y que la responsabilidad es  una carga. De tales padres, tales hijos. Muchas sociedades marcaban el paso de la infancia a la madurez con una celebración especial tras la cual el antes niño se convertía en un adulto joven, sin tener que pasar por esa broma que es la adolescencia, que ni les prepara para el futuro ni les libra de los puerilidades del pasado.

Es una lástima que no sigamos haciéndolo porque los jóvenes necesitan aprender lo difícil que es ser adulto. En el caso de nuestros tres amigos, tuvo que ser un viaje de placer a un rancho de Colorado lo que jugara el mismo papel en sus vidas, con Curly haciendo de ese adulto mayor que les amonesta a dejar de ser lo que ya no son y convertirse en lo que deben ser: unos hombres de verdad en los que se pueda confiar. Ellos tuvieron suerte; alguien les enseñó a serlo. Desgraciadamente, otros no lo aprenderán nunca.

MENTIRAS ARRIESGADAS (1994)

Titulada originalmente TRUE LIES y MENTIRAS VERDADERAS en Hispanoamérica.

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¿De qué trata? No hay duda de que Harry Tasker quiere a su esposa Helen y a su hija Dana. Por eso, para protegerlas, les ha ocultado siempre que es un arriesgado agente secreto, haciéndoles creer en cambio que es un aburrido vendedor de ordenadores. Lo malo de su mentira es que ha acabado teniendo demasiado éxito y su esposa se siente abandonada por él y empieza a sentir la tentación de tener una aventura extramatrimonial con un compañero de trabajo, sólo por aburrimiento. Harry lo descubre fácilmente y se dispone a hacer lo que haga falta por salvar su matrimonio. La aparición en sus vidas de Salim, un peligroso terrorista islámico, fuerza a Harry a ir más allá de lo que en principio era su plan de dar algo más de emoción a la vida de Helen y acaba confesándole a ésta toda la verdad, tras lo cual los dos restauran su matrimonio, forman un equipo y se enfrentan a Salim.

¿Por qué es recomendable? Es muy importante en la vida saber quiénes son tus enemigos, tanto los personales como los colectivos. De los personales, cada uno sabrá; de los colectivos, nos tenemos que ocupar todos. En el caso de la civilización occidental, sus enemigos están más que claros: el comunismo, que es un enemigo nacido en nuestro propio seno, y el islamismo, que lo es ajeno. Con respecto a ellos, es fácil demostrar que el comunismo es una religión disfrazada de sistema político y que el islamismo es un sistema político disfrazado de religión. En ambos casos, su objetivo es la subyugación del ser humano y su conversión en un mero instrumento de los poderosos, ya sea la nomenklatura, ya sean los imanes.

Del comunismo creíamos que ya nos habíamos deshecho definitivamente de él, pero no es así; tras unos años en los que languidecía, Venezuela se ha encargado de revivirlo con su engendro chavista, dando alas de paso a una Rusia empeñada en esa tradicional política rusa (ya sea bajo forma imperial, comunista o pseudo democrática) de expansión mundial. O sea, que nuestro viejo enemigo ha vuelto.

El islamismo, por su parte, es nuevo. Algunos lo comprendimos el 11 de septiembre de 2001; otros, en cambio, no se han enterado todavía. Quizás porque el islamismo les sirve para sus miopes propósitos de acabar con la fe cristiana en Occidente creyendo que así podrán imponer más fácilmente el comunismo. Luego, imagino, pretenderán dar de lado a los islamistas, que no dejan de ser creyentes fervorosos, pero aquí radica el error de cálculo de estos: el islamismo no se dejará despedir así por las buenas y una vez que Occidente haya sido destruido por los tontos útiles de los ateos, Oriente acabará con estos y lo reconstruirá a su imagen y semejanza. Una imagen que podemos ver por adelantado contemplando lo que es el norte de África hoy en día y comparándolo con lo que era antes de las invasiones musulmanas. Entonces no había diferencia entre ambas orillas del Mediterráneo, ambas romanas, ambas cristianas y ambas prósperas. ¿Ven diferencia ahora? Pues eso. Mejor sería entonces que los que todavía duermen despertaran de una vez antes de que sus sueños se troquen en pesadillas.

Gracias a Dios, Harry Tasker está despierto. Es un agente secreto y aunque la película que protagoniza es muy anterior al 11-S, ya tenía muy claro que el islam es el enemigo. Y como tal, no justifica sus maldades con los argumentos habituales de la izquierda atea y suicida que sufrimos: desigualdad económica, opresión imperialista y demás mamarrachadas. Para él, sencillamente, son terroristas que odian todo lo que es bueno y bello y ansían destruirlo e imponer un régimen de muerte. ¿Exagerado? Dense una vuelta por la historia del Afganistán de los talibán y ya me dirán si exagero. Lo malo es que ese régimen está a punto de volver gracias a la estupidez de los dos últimos presidentes estadounidenses, Bush y Obama.

Conocer a tu enemigo es el primer paso para combatirlo. Y ese combate no tiene porqué ser necesariamente con las armas; primero hay que combatirlo con las leyes. Así quizás no haya que recurrir luego a aquéllas. Por eso admiro a una Suiza que es el primer país decidido a poner coto por fin a esa silenciosa invasión que padecemos. Así los buenos como Harry Tasker y su esposa Helen no tendrán que arriesgar su vida para evitar las consecuencias de no haber actuado a tiempo. Siquiera porque entonces no podremos estar seguros de salir triunfantes. La vida real no es una película. Y en ella los malos ganan demasiadas veces.

CUANDO ÉRAMOS SOLDADOS (2002)

Titulada originalmente WE WERE SOLDIERS y FUIMOS SOLDADOS (Argentina) o FUIMOS HÉROES (México).

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¿De qué trata? En 1965 en el valle de Ia Drang, en uno de los primeros enfrentamientos entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y las de Vietnam del Norte, un batallón de apenas 400 hombres comandado por el teniente coronel Hal Moore mantuvo el valle contra las embestidas de una división de 4.000 soldados enemigos. Nadie en los servicios de Inteligencia estadounidenses sabía de la presencia de esas tropas allí y así, a ciegas, Moore y sus hombres se encontraron inmersos en una batalla que no esperaban. Contra todos los pronósticos, fueron los estadounidenses los que vencieron, obligando a los norvietnamitas a huir. Con ello, demostraron que los Estados Unidos ciertamente podrían ganar la Guerra de Vietnam; o al menos, que si la perdían no iba a ser porque sus soldados hubieran perdido el valor. Otra cosa sería lo que sucediera en la retaguardia, en casa, en la patria, en unos Estados Unidos demasiado confusos, demasiado autocomplacientes, demasiado aniñados…

¿Por qué es recomendable? El Ejército de los Estados Unidos es una fuerza de la naturaleza. Nunca en la historia de la Humanidad ha existido un poder militar como el suyo. Su único punto flaco estriba en sus políticos al mando, empezando por su comandante en jefe, que desde el final de la II Guerra Mundial (con la notoria excepción de Ronald Reagan) suelen ser también una fuerza de la naturaleza, pero de las desastrosas; un tornado de incompetencia que lo arrasa todo a su paso.

La primera vez que fuimos testigos de esa dicotomía entre buenas tropas sobre el terreno y pésimo mando en la Casa Blanca fue durante la Guerra de Vietnam. Parece increíble que un ejército pueda ganar todas las batallas y perder la guerra, pero así fue. Ni Kennedy, ni Johnson ni Nixon fueron esos comandantes en jefe que necesitaba un país en guerra. También es cierto que los medios de comunicación jugaron un papel muy importante en socavar el esfuerzo bélico nacional, la primera vez que traicionaban a sus propias tropas. Aquellos fueron años muy duros y con un frente en el interior como el que suponía el desafío de la contracultura, era muy difícil vencer en el frente exterior. El resultado fue la prisa que tuvo Nixon en salir de allí, abandonando de paso a su suerte a sus aliados de Vietnam de Sur.

Eso no tendría que haber sucedido nunca. Estados Unidos podría haber vencido en Vietnam a poco que los políticos hubieran asumido que son los militares los que saben de guerra y no ellos. O, como mínimo, si no vencer, haber logrado al menos un Vietnam del Sur seguro e independiente que, como la cercana Corea del Sur, ahora sería una próspera democracia y no el penoso solar que es. Y de paso, nos habríamos ahorrado seguramente la tragedia camboyana.

Esta película reconstruye una de las primeras batallas de esa guerra. Y una en la que todas las probabilidades estaban en contra de los Estados Unidos, pero en la que vencieron pese a ser sobrepasados en número y estar aislados. En Ia Drang, las tropas del teniente coronel Moore demostraron que no habían perdido ni un ápice del valor que se les suponía, que seguían estando dispuestos a sacrificarse por la causa y que en verdad eran merecedoras de todo el respeto y la admiración por parte de sus compatriotas. Era muy pronto todavía en la guerra y aún pasarían unos años hasta que los medios de comunicación lograron convertirlas mezquinamente en una “banda de asesinos de niños”. El colmo de la infamia llegó con la visita de Jane Fonda a Hanoi, una traición tal que si el país no hubiera perdido el temple durante esos años, le habría tenido que valer el repudio por parte de sus compatriotas y una buena patada en el culo para que volviera a Vietnam del Norte  y se quedara allí para siempre.

Triste es decirlo, pero desde entonces, los Estados Unidos siguen padeciendo el mismo grave problema. La Guerra del Golfo se cerró en falso y de ahí vienen muchos de los problemas actuales de Oriente Medio. Estados Unidos tendría que haber seguido entonces hasta Bagdad y haber derrocado a Saddam Hussein, con o sin el apoyo del resto de sus aliados. Pero no lo hizo y así estamos. Clinton jamás debería haber tenido mando sobre esas tropas por indigno, Bush por negado y Obama por traidor. Pero a pesar de ello, los soldados estadounidenses siguen yendo a luchar y cayendo en combate. Y sabiendo muy bien por qué luchan: por la libertad, mal que les pese a muchos.

MISTERIOSA OBSESIÓN (2004)

Titulada originalmente THE FORGOTTEN.

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¿De qué trata? Telly tiene un hijo, Sam, que falleció hace 14 meses en un accidente de avión, pero sorprendentemente nadie más parece estar de acuerdo con ella; ni su marido, Jim, ni su mejor amiga, Eliot. Incluso su médico, el Dr. Munce, trata de hacerle comprender que todo eso no son más que imaginaciones suyas, pero ella está convencida y se niega a aceptar su palabra. Conducida a la fuerza a un hospital para ser tratada, se resiste y logra huir. Es entonces cuando coincide con otro hombre, Ash, a quien reconoce como el padre de una amiga de su hijo. Pero su hija parece no existir tampoco y Ash, al contrario que Telly, está seguro de no tener ninguna hija; al menos, hasta que su insistencia logra que la recuerde. Perseguida por la policía, que la busca desde que se fugó del hospital, Ash la ayuda a escapar y juntos tratan de descubrir dónde están sus respectivos hijos y por qué todo el mundo está tan empeñado en que los olviden.

¿Por qué es recomendable? Dice la famosa pregunta: ¿A quién quieres más: a papá o a mamá? Un niño bien educado sabe que tiene que contestar que quiere a los dos igual, pero un niño sincero respondería sin duda que quiere más a su mamá. Es cierto que puede haber casos en los que eso no sea así por muchos motivos y quiera más a su papá. Pero esa es otra cuestión. Lo normal es que el niño o la niña quieran más a su madre y es lógico.

Todo eso tal vez tenga que ver con el microquimerismo, un proceso por el cual células propias del feto pasan al torrente sanguíneo de la madre y permanecen allí a pesar de haber dado ya a luz. Los médicos se empeñan en darle vueltas y más vueltas a la cuestión con el fin de reducir su importancia, diciendo que como que no lo entienden ni saben qué sentido tiene, pues que no vale la pena preocuparse por ello.  Sin embargo, ya conocemos nosotros a esos tipos que primero nos dicen que el vino es bueno, luego que el vino es malo y más tarde que es el vino con gaseosa lo que es bueno para la salud, así que preferimos no preocuparnos por lo que digan ellos, pero no por este asunto del microquimerismo que nos parece extraordinariamente revelador.

Los proabortistas llevan años pretendiendo que el feto es un pegote del cual se puede prescindir si así se desea. No sólo le niegan su condición de nasciturus, sino que le niegan incluso su condición de ser humano. Esto es ridículo; el feto es un ser humano desde el momento de su concepción. De hecho, el que para abortar haya que matarlo ya lo dice todo. Si fuera tal y como ellos dicen, sería posible “desembarazar” a la madre, pero no es posible; cuando una mujer se queda embarazada, ya no hay vuelta atrás. No existe eso de la “interrupción voluntaria del embarazo”. O nace un niño o muere un niño. Y no hay más. Y cuando ese niño es abortado, la madre puede decir lo que quiera, pero sigue siendo madre; de un hijo muerto, pero madre.

Es por eso que cuando uno ve a Telly Paretta angustiada porque recuerda a un hijo, Sam, del que todo el mundo niega su existencia, no tenemos la menor duda de que es cierto. Para nosotros, la trama no estriba en si el niño existe o no, sino en por qué iba a querer alguien que una madre olvide a su hijo de ese modo. Otra cosa sería un padre, como sucede con Ash, que sí ha olvidado, pero aun así, hasta éste acaba recordando.

Hace muchos años que los progres intentan acabar con la feminidad en las mujeres, volviéndolas hombrunas en sus intereses y modo de comportarse; curiosamente, lo hacen pretendiendo “liberarlas” de una supuesta opresión social patriarcal-masculina, que ya es. Con el aborto, las apuestas están aún más altas porque saben que si logran acabar con el lazo entre madre e hijo, su tarea habrá dado un paso de gigante. Gracias a Dios, eso no podrá pasar porque Dios creó al hombre y lo hizo varón y mujer, y estoy seguro de que de algún modo lo hizo también a prueba de sí mismo y de su infinita estupidez. Por eso, a nuestros ojos, esta película es menos inquietante que intrigante, ya que no podemos tener dudas acerca de su final. Como no las podrá tener nadie que reconozca que Dios actúa sobre nosotros y lo seguirá haciendo por más que nos merezcamos una buena patada en el culo de su parte.

DESAFÍO A LOS GIGANTES o GIGANTES HACIA LA VICTORIA (2006)

Titulada originalmente FACING THE GIANTS y DESAFIANDO GIGANTES eh Hispanoamérica.

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¿De qué trata? Al entrenador de fútbol americano de los Eagles de Shiloh Christian Academy, Grant Taylor, las cosas no le van precisamente bien: no sólo no ha ganado ni un solo trofeo en los seis años que lleva ya al frente del equipo, sino que su vida parece estar hundiéndose lentamente, sobre todo cuando descubre que es estéril y que por eso su esposa no logra quedarse embarazada como es el deseo de los dos. Cuando los padres de los jugadores empiezan a reclamar su sustitución, Grant reflexiona y en lugar de desesperar, decide confiar más que nunca en Dios y así enseña a sus jugadores que a partir de ahora, además de darlo todo en el campo, ya ganen o pierdan, agradecerán a Dios su ayuda. Un compromiso sorprendente pero que todos asumen y que, aún más sorprendentemente, empieza a rendir sus frutos, llevando a su equipo a jugar la final estatal contra los Richland Giants, el mejor equipo del estado.

¿Por qué es recomendable? Dice la sabiduría popular, que es sabia precisamente porque ha vivido, que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Que mientras hace sol, nadie se preocupa por esta buena mujer de otros tiempos, pero a la que cae el primer trueno, enseguida la tenemos en la boca. No es que seamos unos desagradecidos porque hasta cierto punto es natural nuestra desmemoria. Tampoco nos acordamos del médico hasta que nos duele algo, del policía hasta que nos roban la cartera o del fontanero hasta que el lavabo empieza a gotear. Y eso es porque se trata de profesionales cuyos servicios sólo requerimos cuando la ocasión lo demanda. Igual que Santa Bárbara, cuya potestad sobre rayos y truenos sólo nos es menester cuando el cielo se encapota.

Sin embargo, reflexionando un poco más sobre todo esto, uno cae en la cuenta de que tampoco solemos acordarnos de Dios. Y eso no estoy yo tan seguro de que sea natural. He oído que el ser humano sólo se acuerda de Dios cuando ha hecho algo malo o cuando va a hacerlo. Y es una reflexión muy acertada. A Dios sólo lo tenemos en mente cuando tenemos miedo. Pero ¿por qué no nos acordamos de Él cuando estamos contentos, siquiera para agradecerle esa alegría?

Grant Taylor tampoco suele acordarse de Dios en su vida diaria. Al menos, hasta que las cosas se le tuercen lo bastante como para que el temor entre en su vida. Entonces cae en la cuenta y a buen seguro que quisiera que le resolviera sus problemas así por las buenas. Sin embargo, Dios no es una máquina expendedora a la que basta con echar unas oraciones para que te devuelva a cambio un favor. Dios es Dios y aunque esto puede parecer una perogrullada, conviene tenerlo presente. Dios lo es todo y está siempre presente en nuestras vidas, nos demos cuenta o no.

La gente cree que Dios sólo puede manifestarse en la vida de uno en forma de milagro y a poder ser con acompañamiento de coros, luces y ángeles revoloteando, en el mejor estilo de una gran producción cinematográfica. Pero eso nunca es así. Dios se manifiesta sobre todo en los detalles, en las naderías, en aquellas circunstancias que pasan desapercibidas y que a la largan marcan la diferencia en nuestras vidas. Aunque entonces no lo veamos así y no les demos importancia.

¿Por qué estoy tan seguro? Porque lo he experimentado personalmente. Y nunca se me olvidará. Tenía quince años y hubo un día en mi vida en el que por una hora me sentí literalmente en manos de Dios. Siento no poder contarles mi experiencia; es tan personal que la guardo para mí. Lo único que puedo decirles es que si bien no llega a ser comparable con hacer que un ciego vea o que un paralítico camine, por ahí anda la cosa. Ya entonces me chocó, pero con los años llegué a comprender lo que había sucedido realmente. Y a agradecerlo.

Taylor finalmente lo comprende también. Y reconoce que si Dios está a todas horas con él, él también debería estar con Dios a todas horas. Y agradecerle tanto lo bueno como lo malo que le suceda, sabedor de que todo tiene una razón. Taylor empieza a confiar pues en Dios y no por ello deja de esforzarse al máximo, pero ahora ya sin temor al fracaso. Y su premio es que ahora sí que encuentra a Dios a su lado. Y su vida cambia. Y cambia porque Dios está con él. Como lo está con cada uno de nosotros, como sabríamos sólo con que prestáramos atención.

UNITED 93 (2006)

Titulada VUELO 93 en Argentina y Venezuela.

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¿De qué trata? El 11 de septiembre de 2001, dos aviones, el American 11 y el United 75, fueron secuestrados y estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva Yok mientras que otro, el  American 77, lo hizo contra el Pentágono. Pero había un cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, que estaba previsto que siguiera la misma suerte. Sin embargo, los pasajeros de este vuelo, una vez que supieron gracias a sus teléfonos móviles la suerte que habían corrido los otros vuelos secuestrados, decidieron rebelarse y atacar a sus secuestradores, pero antes de que pudieran recuperar el control del avión, los terroristas prefirieron estrellarlo en un campo de Shanksville (Pensilvania), matándose ellos y todos los pasajeros y miembros de la tripulación. Esta película reconstruye los hechos conocidos con la mayor fidelidad posible, rindiendo homenaje a la valentía de quienes en la peor de las circunstancias no olvidaron que eran estadounidenses y hombres libres y se negaron a dejarse esclavizar por los tiranos.

¿Por qué es recomendable? Hubo un día que el mundo no podrá volver a olvidar: el 11 de septiembre de 2001. Un día que al igual que el 7 de diciembre de 1941 vivirá para siempre en la infamia. No ha pasado tanto tiempo, apenas 13 años, y, sin embargo, ya hay quien pretende que ese día debería ser borrado de nuestro calendario; los muertos, olvidados y los culpables, disculpados. Y lo peor de todo es que esos con una memoria tan frágil, por desgracia han logrado abrirse camino hasta lo más alto del gobierno de los Estados Unidos.

¿Qué ha pasado en estos trece años para que un país haya pasado de clamar venganza por sus asesinados a adherirse al bando de sus asesinos? Es cierto que no todo el país ha experimentado ese repulsivo travestismo, sino solamente sus dirigentes. Pero como quiera que son esos dirigentes los que marcan el ritmo de la nación, las canalladas que ellos cometen, las cometen en nombre de todo el país y por eso tenemos que lamentar que los Estados Unidos estén hoy en día más dispuestos a rendirse que a luchar.

He estado años buscando una respuesta, pero hasta que leí el libro de Dan Bongino Life Inside the Bubble no la he podido encontrar. Bongino ha sido agente del Servicio Secreto durante muchos años y entre sus tareas ha estado la protección de los presidentes Clinton, Bush y Obama. Como sabe cualquiera que haya tenido trato con alguno de ellos, los escoltas de cualquier personalidad acaban siendo los que más saben sobre esa persona. Así, Bongino ha acabado sabiendo tantas y tantas cosas sobre el modo de ser y de actuar del presidente Obama que la conclusión a la que ha llegado es que existe una simpatía mutua entre aquellos que creen que el estado lo es todo y la gente no es nada, ya sean de uno u otro credo político, ya sean de uno u otro credo religioso.

Seguramente los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines no compartieran la misma opinión. Eran 33 pasajeros y otros cuatro que resultaron ser terroristas islámicos. Al igual que con los otros vuelos secuestrados ese mismo día, la intención era estrellarlo contra un edificio público, posiblemente el Capitolio o incluso la Casa Blanca. Sin embargo, los pasajeros, una vez que supieron del destino sufrido por los otros vuelos, decidieron que no eran ellos de la raza de las ovejas que van sumisas al matadero, sino que eran estadounidenses y por ende hombres libres. Su nación se la ganaron luchando y haciéndolo contra el más potente ejército del momento, el británico. Y triunfaron. En consecuencia, quisieron repetir la historia y atacaron a sus secuestradores. Que muy probablemente estuvieran a punto de lograr su objetivo lo demuestra el hecho de que los terroristas no tuvieran más remedio que estrellar el avión en un campo.

Hoy día, sus nombres siguen siendo honrados por todos como los de unos héroes. Unos héroes que no sospecharon nunca que lo iban a ser, que ese día por la mañana sólo tenían la intención de viajar a San Francisco. Pero como muchas veces suele suceder, inesperadamente la Historia les llamó a tener un sitio en ella. Y ellos, aunque sorprendidos y seguramente asustados, pensaron en sus padres y abuelos que sintieron una llamada igual un día de diciembre de 1941. Y uno tras otro se levantaron al oírla y pensaron en dos cosas: en la patria y en la libertad. Y luego miraron con ganas a los que querían arrebatarles ambas cosas. Y entonces supieron qué significa de verdad ser estadounidense. Y sus secuestradores también.

BEE MOVIE (2007)

Titulada BEE MOVIE: LA HISTORIA DE UNA ABEJA en Hispanoamérica.

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¿De qué trata? Barry es una joven abeja que acaba de graduarse y está lista para empezar a trabajar en su colmena. Sin embargo, es también un poco inconsciente y la idea de pasarse la vida haciendo eso, de abeja, le resulta tan insoportable que decide marcharse a ver mundo. Sus primeros contactos con los humanos le llevan al convencimiento de que estos están locos y son peligrosos, al menos hasta que conoce a una florista, Vanessa Bloome, con la que congenia y con la que se atreve a romper la regla número uno de las abejas: “No hablar con los humanos”. El resultado es que Barry descubre que los humanos se quedan con la miel producida por las abejas y eso le indigna tanto que decide llevar el caso a los tribunales, sin pararse a pensar en las consecuencias que podría tener el que ganara y toda la miel del mundo tuviera que ser devuelta a las colmenas. Pero claro, eso son detalles. ¿O no?

¿Por qué es recomendable? Las abejas llevan millones de años sobre la Tierra produciendo miel y los seres humanos unos cuantos millones de años menos alimentándose con ella. Y todo iba bien hasta que a una abeja humanizada que no sabe de nada de la vida (pero con un título académico recién obtenido) se le ocurre que eso no está bien, que la miel para quien la trabaja y que ya es hora de poner fin a lo que lleva funcionando desde siempre. ¿Les suena? Seguro que sí. Y a algo con un progre de por medio con la intención de jorobar al resto de la Humanidad, ¿verdad? No me extraña; es una historia que, para nuestra vergüenza como especie, se repite constantemente.

Los progresistas siempre han tenido clara una cosa: la tradición es fascista. Otra cosa es que sepan qué es una tradición, cómo se llega a formar a lo largo del tiempo y qué representa, pero para esos tipos, cualquier cosa que no hayan inventado ellos merece ser destruida. Si de ellos dependiera, estaríamos inventando la rueda cada veinte años, a poco que tuviéramos nuevo líder en nuestro gobierno de partido único.

Sin embargo, la tradición es sana necesaria y cualquier sociedad que la desprecie corre el riesgo de convertirse en una pluma al viento. La tradición es la afirmación de las cosas que funcionan, que han sido probadas durante años por generaciones enteras y que han permitido a esas generaciones prosperar y dar a luz a una nueva generación, la cual gozará de la sabiduría de sus antepasados sin tener que repetir sus trabajos. Y sin tener que sufrir sus errores tampoco. Una tradición es la institución familiar, donde el padre provee el sostenimiento, la madre transmite el acervo cultural heredado y los hijos aprenden durante toda su infancia antes de cometer sus propios errores en la juventud y llegar a la madurez habiendo asumido tanto las lecciones del pasado como las suyas propias y estar entonces listos para repetir el ciclo, pero ahora siendo ellos los encargados de pasar el testigo.

Suena serio. Suena responsable. Suena esforzado… ¡Pues claro que los progres odian la sola idea! Por eso, ante la mención de la palabra “tradición” reaccionan como energúmenos, dispuestos a hacerlo todo al revés por el mero gusto de llevar la contraria. Y si por el camino se cargan el ecosistema, las flores dejan de ser polinizadas y el mundo entero está a punto de desaparecer, ¿qué más les da si a cambio las abejas han sido liberadas de la opresión que nunca habían sentido? ¡Será un mundo nuevo el que surgirá de las cenizas del viejo! Lástima que en ese mundo nuevo no vaya a existir la vida, pero mejor porque así nadie podrá reprocharles su locura. ¡Bah, revisionistas!

No se debe jugar con la tradición, siquiera por un punto a su favor que conviene no pasar por alto: que lleva existiendo desde toda la vida. No conviene jugar con la fe, la patria, la familia, los valores morales, la buena educación, el espíritu de sacrificio, el respeto a los mayores, el afán de progresar… Todo eso es la tradición, todo eso hace a una nación próspera y todo eso hace a los hombres y mujeres que la constituyen libres. Y si alguien pretende cargárselo todo simplemente porque mientras hacía el vago ha tenido un pensamiento que él cree genial y que no se lo ha comentado a sus mayores porque está seguro de que se reirán, mejor que siga haciendo el vago. Es cierto que no pasará a la historia como un Einstein, pero al menos tampoco como un Stalin.

SOUL SURFER (2011)

Titulada OLAS DEL CORAZÓN en Hispanoamérica.

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¿De qué trata? Practicar surf lo es todo para la joven Bethany Hamilton. Y si además eres muy buena, como lo es ella, y ganas campeonatos y hasta las mejores firmas de surf quieren patrocinarte, una no puede esperar más de la vida. Pero las cosas no son nunca tan fáciles y un día, mientras esperaba una ola con su brazo izquierdo sumergido en el agua, un tiburón apareció de la nada y se lo arrancó. Gracias a la ayuda de sus amigos, Bethany logró sobrevivir, pero a costa de perder su brazo definitivamente. Y con su brazo, sus sueños de seguir practicando el surf. Bethany se deprime y no es hasta que empieza a ayudar a los niños víctimas del maremoto de 2004 en el Océano Índico que comprende para su propia sorpresa que tal vez su mal sea en realidad un don con el que poder ayudar no sólo a los demás, sino también a sí misma volviendo a competir.

¿Por qué es recomendable? Una sociedad entregada exclusivamente a la autocomplacencia no puede entender lo que significa el espíritu de sacrificio. Ahí es nada, pretender que seamos capaces de reconocer que no podemos ser lo que soñamos ni tener lo que deseamos… De ahí viene esa obsesión por nosotros mismos que padecemos y que no nos deja vivir: hay que ser fuerte, guapo, vestir a la última, tener más de 1 millón de amigos en nuestra cuenta de Facebook, etc… Y si no, la reacción es la de sentirse “despojado” porque piensas que te han robado algo a lo que tienes derecho.

Bethany posiblemente llevara ese mismo camino, ya que todo parecía sonreírle en la vida y, triste es decirlo, los triunfadores a tan corta edad suelen acabar convertidos en adultos insoportables. Quizás no, pero eso ya no podremos saberlo. Un tiburón se cruzó en su camino un día y todo cambió para ella. Perdió un brazo, el izquierdo. Y con ello, su pasión por el surf se vio comprometida. Ya no podía sostenerse adecuadamente sobre la tabla. ¿Y qué iba a ser de ella sin el surf?

No me estoy burlando; antes al contrario. Bethany tenía 13 años cuando le sucedió eso. Cada edad tiene su propia escala de valores y es justo tratar a cada uno de acuerdo con ella. A Bethany no le importaba un trabajo que aún no tenía, una familia propia en la que no había pensado siquiera o un futuro que para ella no llegaba más lejos de la próxima mañana en la playa. A esa edad, sólo te importa el colegio (¡y no mucho!), tus amigos y tus aficiones. Y si encima resulta que una de esas aficiones se te da tan bien que te estás haciendo famosa con ella, con más razón enloqueces al saber que la has perdido.

Dios aprieta, pero no ahoga. Bethany perdió un brazo, pero no el surf. Sencillamente, tuvo que pensar en otra manera de practicarlo. Tuvo que idear otra manera de sostenerse y mantener el equilibrio. Tuvo que cambiar su manera de pensar. Por suerte, Bethany tenía a Dios en su mente y eso le dio las fuerzas necesarias para intentarlo, para no caer en la desesperación y para recordar que el cristianismo es esa fe que siempre está allí para ayudarte, que nunca te rechaza y que se niega a darte por perdido. Bethany lo sabía y se aferró a ella para superar su trauma. Y por más que algunos puedan creer risible que alguien se aferre a su fe, los que se aferran a ella diariamente saben lo muy necesario que es poder contar con esa ayuda. Dios aprieta, pero no ahoga. Tampoco te pide más de lo que puedes dar. Otra cosa es que lo quieras dar; Bethany quiso. Y llegó a dar lo suficiente.

Algunos pueden perder un brazo en un ataque de un tiburón, otros tal vez sólo pierdan una promesa, una oportunidad, una ilusión… Tampoco es de despreciar. Los dolores de nuestras almas son tan particulares que sólo quienes los sufren saben lo que duelen. Entonces no está de más contar con un poco de ayuda, la de Dios que está siempre a nuestro lado, listo para escucharnos. Y para hablarnos. Otra cosa es que no le oigamos. Quizás porque no nos gusta lo que dice. No hay peor sordo que el que no quiere oír. Pero Bethany escuchó. Y oyó que Dios le decía que seguía siendo Bethany, que había creado las olas solo para ella y que saliera ahí fuera a montar la más hermosa de todas. Y Bethany, se levantó y fue. Ella escuchó. ¿Por qué no nosotros?

ABUELOS AL PODER (2012)

Titulada originalmente PARENTAL GUIDANCE y SOS: FAMILIA EN APUROS en Hispanoamérica.

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¿De qué trata? Alice y Tom son un matrimonio progre con tres hijos: Harper, Turner y Barker. Evidentemente, siendo progres los padres, los niños están desquiciados. Harper lleva estudiando violín desde los cinco años y lo odia, Turner es tartamudo y eso le causa problemas en el colegio y Barker es muy travieso y choca constantemente con las estrictas reglas de sus padres. La crisis llega cuando los padres tienen que marcharse al extranjero y no pueden dejar a los niños con sus abuelos paternos, otros que tal, y tienen que recurrir a los maternos: Artie y Diane, que son todo lo contrario que su hija. Ni a los padres ni a los niños les hace ninguna gracia, pero no queda otro remedio. Sin embargo, un poco de amor y comprensión hacia los pequeños pueden obrar milagros y cuando Alice y Tom regresan a toda prisa de su viaje, sus hijos han cambiado tanto que hasta parecen unos niños normales. Y felices.

¿Por qué es recomendable? Los que ya tenemos una edad, recordamos nuestra infancia como una infancia feliz. Papá trabajaba, mamá se quedaba en casa y nosotros íbamos al colegio y por las tardes llegábamos a casa y nos encontrábamos la merienda preparada. Eran buenos tiempos en los que una familia podía salir adelante y hasta prosperar con poco dinero, mucha fuerza de voluntad y una pizca de espíritu de sacrificio.

Todo eso ha cambiado hoy en día. Los padres siguen trabajando, pero ahora las madres también lo hacen. Y si bien los niños siguen yendo a clase, por las tardes no pueden volver a casa porque no hay nadie, así que van dando tumbos de actividad extraescolar en actividad extraescolar hasta que uno de los dos progenitores tiene la oportunidad de ir a recogerlo, lo que acostumbra a ser más bien tarde. Los más afortunados tienen a una canguro que se queda con ellos y los atiende hasta que llegan sus padres; los que menos, se aguantan solos. No suena a infancia feliz, la verdad. Uno cuando termina la dura tarea de dejarse desasnar lo único que quiere es volver a casa, ver a su madre, contarle el gran partido que ha jugado en el recreo, zamparse el bocata de Nocilla y esperar viendo la tele a que vuelva papá para que le ayude con los deberes más difíciles.

Eso que tan prehistórico suena ahora (y que yo personalmente he vivido y creo que la gran mayoría de mis compañeros de colegio también) es algo que unos niños como los tres hijos de Alice y Tom no podrían entender nunca. Los tres son pequeños y los tres necesitan a sus padres, pero sus padres son especiales: son progres. Lo quieren todo y no están dispuestos a ceder en nada. Quieren sus propias carreras profesionales, quieren un matrimonio feliz y quieren a unos hijos excelentes y no les importa pagar el precio que sea, siempre y cuando acepten tarjeta de crédito.

Pero una familia no se paga con dinero y el resultado es unos hijos más locos que una cabra. La mayor lleva siete años estudiando violín y vive para el violín; el mediano es tartamudo y eso le vale un puesto destacado en la lista de niños menos populares del colegio; y el pequeño es un trasto que tiene un amigo imaginario en forma de canguro, algo típico en los niños que se sienten solos. No es ésa la manera cómo los padres de Alice la criaron a ella y ésta lo sabe. Por eso, cuando no tiene más remedio que dejar a sus tres hijos con ellos, le entra el pánico. El siglo XX contra el siglo XXI, los padres de antes contra los de ahora, el “he sacado un sufi” contra el “progresa adecuadamente”. O sea, el amor por tus hijos, tal y como sean estos contra el diseño de tus hijos, tal y como deseas que sean estos.

No es fácil juntar el agua y el aceite; lo normal es que no se mezclen, pero a veces sí que lo hacen. Como cuando estos tres niños desquiciados acaban descubriendo que hay otra manera de cuidar de ellos, la de sus abuelos. Una que no habían experimentado antes y que por más que sus propios padres les hayan advertido contra ella, les gusta. Y que ayuda a la mayor a no dejar que el violín la vampirice, al mediano a superar su tartamudez y al pequeño a descubrir que quiere a sus abuelos. Del bocata de Nocilla, no se dice nada en la película, pero doy por descontado que al final también se lo zampan.

DOCE EN CASA (2013)

Titulada originalmente CHEAPER BY THE DOZEN y MÁS BARATO POR DOCENA en Hispanoamérica.

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¿De qué trata? Doce hijos son muchos hijos y esos son exactamente los que tienen el matrimonio formado por Kate y Tom. Hasta ahora, todo va más o menos bien en sus vidas, pero cuando a Tom le ofrecen un buen puesto de trabajo como entrenador de fútbol americano en su vieja universidad en Illinois y lo acepta a pesar de la oposición de casi todos sus hijos, la situación se les escapa de las manos. Los niños son felices en Indiana y en Illinois ninguno de ellos se siente a gusto. Tom pretende hacer como si nada de eso pasara, pero la ausencia de su esposa para promocionar un libro sobre la familia escrito por ella le pone a cargo de la situación y entonces ya no puede hacerse más el desentendido. La vida de su familia es un desastre y sabe que él es el único responsable por pensar sólo en sí mismo y no en aquellos que dependen de él.

¿Por qué es recomendable? Cuando uno tiene doce hijos, la conclusión es obvia: te gustan tanto los niños que no te importa vivir en un hogar que parece una lavadora centrifugando a toda velocidad. Con doce hijos, tienes para un equipo de fútbol y hasta para que te salga uno al que no le guste el fútbol; la oveja negra, ya se sabe. Doce hijos dan para pedir que se reinstaure nuestro viejo Premio Extraordinario de Natalidad y te lo concedan, para que te erijan un monumento al valor en el parque de tu pueblo y para que los vecinos se echen a temblar cuando llega la hora de salida del cole. Doce hijos es una proeza, una bendición de Dios y la constatación evidente de que siempre hay un roto para un descosido porque si bien ser padre doce veces tiene su mérito, nada que ver con el de ser madre doce veces (u once, que dos de los hijos son mellizos, pero no sé si eso es peor).

Lo único malo de tener doce hijos, además de la vuelta al cole, es que tienes que olvidarte de todo lo que no sean tus hijos, siquiera porque no te queda tiempo. Aun dedicándole diez minutos solamente a cada uno, eso ya supone dos horas. Si trabajas ocho, comes y cenas deprisa, no te quedas sin agua caliente en la ducha y el trabajo te cae cerca de casa, eso ya da para doce horas diarias ocupado en otras cosas que no son tú mismo. Enterarte de cómo han ido las cosas en casa cada día y pasarte un rato por la cocina para recordar a tu mujer, bien puede suponer otra hora. Van trece. Alguno de los críos estará estudiando las tablas de multiplicar (con doce hijos, SIEMPRE hay uno estudiándolas) y tendrás que ayudarle, siquiera porque se le olvida la melodía; y otro estará practicando judo y necesitará alguien a quien hacerle una llave; y alguna llevará una hora al teléfono hablando con un chico al que no conocéis de nada; y alguno habrá atado una cacerola a la cola del gato del vecino y tendrás que ir a su casa a disculparte con él (con el dueño, no con el gato; éste último está tan cabreado que no acepta disculpas y araña encima); el mayor insistirá en que le dejes el coche para el fin de semana y tú te negarás porque tu coche sólo tiene abolladuras y rayadas desde que ese pájaro tiene el carnet; además, alguno de los medianos querrá ir a una fiesta de cumpleaños y no podrás llevarle si le dejas el coche al mayor; y el pequeño se quejará lacrimosamente de que siempre es el último en todo y que lleva una hora buscando su habitación y no la encuentra y nadie le hace caso. Resultado: con suerte dormirás cinco horas cada noche.

Pero aún así, cada mañana te levantarás pletórico de moral, pensando en lo maravilloso que es vivir dentro de un tambor de Calanda y aún se te escapará que no estaría de más tener otro ahora que el pequeño ya no es tan pequeño. Que tú ya echas de menos lo de los pañales y los biberones, y que lo que no se practica, se olvida. Suerte que si tú ya lo has olvidado, tu esposa, no y te echará de la cama de un puntapié. Lo cual es justamente lo que necesita uno para acabar de despertarse. Al menos hasta coges el periódico y descubres  que hay un tipo en algún sitio que ya va por quince y tiene intención de seguir… ¡Aaahhh!

Hasta aquí hemos llegado por hoy. Pero les advierto que tengo diez películas más en la lista de espera. No se crean que esto ha terminado. ¡Si no ha hecho más que empezar!

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Una respuesta a LA PERFECTA VIDEOTECA CONSERVADORA (III)

  1. Santi dijo:

    Merecerías participar en Cowboys de medianoche, amigo Bob. Sabes más que Garci de cine. Me asombra tu cultura enciclopédica: cine, libros… Y no digamos tu conocimiento exhaustivo del día a día de la política norteamericana.

    Un saludo, seguiré en lo que pueda tus recomendaciones. ¡Palin 2016!

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