LA PERFECTA BIBLIOTECA CONSERVADORA: LA ECONOMÍA

LibrosBobHace ya tiempo que inicié una serie en este blog con ese mismo título que utilizo hoy: “La perfecta biblioteca conservadora”. En aquella ocasión, traté de los clásicos; es decir, aquellos libros que de alguna manera pusieron los fundamentos de lo que hoy en día entendemos como pensamiento conservador, definiéndolo desde cero. Recuerdo que en aquella ocasión los elegidos fueron diez y que la mayoría de ellos los tuve que recomendar en su edición en inglés, dada la inexistencia de traducciones al español. Y es que la falta de interés por parte de los editores españoles (o siquiera hispanoamericanos) por meterse en berenjenales (vulgo, traducir textos “problemáticos” por no ser de izquierdas) es bien conocida por todos nosotros. Por cierto, una pregunta que a veces me atormenta: el que los conservadores seamos tan pocos y tan desconocidos en España, ¿puede deberse a la falta de bibliografía que recoja nuestras ideas y las exponga al público en general?). Yo creo que este hecho no es definitivo, pero sí bastante determinante. Y no dejo de lamentarlo por más que ya estemos más que acostumbrados. De nuevo, un servidor de ustedes se ofrece por enésima vez a cualquier editor con tendencias suicidas que le esté leyendo para traducir el libraco conservador que sea de manera gratuita y hasta a hacer el prefacio, el índice y el reparto con camioneta si se tercia, pero ya sé que la respuesta será el más estruendoso de los silencios, ¡buaaa!

En fin, que mientras maldigo un rato al gremio gallináceo-editorial patrio (con honrosas excepciones), y a la vista de que esa serie de entradas que les comento son aún hoy en día de las más leídas (para sorpresa mía), me he decidido a reemprender la serie y hasta completarla. Sin embargo, no teman; esta vez no se tratará de una entrada por libro. Entre otras cosas porque la cosa no da para tanto y soy consciente de que la paciencia de mis lectores ya está bastante trabajada con mis “breves” entradas habituales como para encima fastidiarles más a la hora de cenar. 

Así pues, vamos a empezar. Hoy les recomendaré los que a mi parecer son los diez libros de economía que no pueden faltar en su biblioteca. Gracias a Dios, en estas cuestiones existe edición en español de todas las obras que les voy a mencionar y ahora sí que no van a tener excusa a la hora de apoquinar y comprárselos todos, je, je, je. Como podrán ver, son unos pocos y simplemente con la mitad de ellos les garantizo que sabrán más economía de lo que nunca se hubieran imaginado.

Nota del recomendador: De cada libro, les dejo su enlace en Amazon para que puedan consultar sus datos. Pero eso no quiere decir que reciba comisión de ellos, ¿eh? Búsquenlos donde quieran y seguro que en más de una librería de su ciudad o pueblo lo encuentran.

Los fundamentos

Yo soy muy metódico, así que me gusta empezar por el principio y dar todos los datos necesarios antes de meterme en harina. En cuestiones económicas, esto es imprescindible. Y es que uno no puede entrar a discutir sobre la prima de riesgo sin antes saber qué son los mercados financieros y cuál es su función (o sí que puede, pero entonces se arriesga a no decir más que tonterías y acabar siendo nombrado ministro de Hacienda).

Lo más básico de lo básico lo van a encontrar estupendamente explicado en los Principios de Economía Política de Carl Menger, donde se llevarán una sorpresa al no encontrar ni un solo gráfico, ni una sola ecuación, ni un solo palabro de esos que tanto gustan a los economistas fatuos. Es una obra escrita en 1871, pero milagrosamente no ha perdido ni un poco de su vigencia. Quizás porque su tema son las personas de carne y hueso y las decisiones (económicas) que toman con el fin de satisfacer sus necesidades (vitales o no tan vitales), que al fin y al cabo es de lo que trata (o debería tratar) la economía. Y si además, el libro es razonablemente breve, ¿qué más se puede pedir?

Una vez sabido por qué el hombre es un “homo economicus”, toca profundizar y ver de qué manera se organiza junto con el resto de congéneres para establecer un circuito de intercambios mediante el cual pueda satisfacer esas necesidades suyas. La Teoría de la Economía de Wilhelm Röpke es, en palabras de su autor, el libro que él hubiera querido encontrar en sus años de estudiante. Publicado por primera vez en 1937, es una obra como ya no se publican, pues su autor sabe explicarse con claridad y facilidad de palabra, de nuevo dejando gráficas y ecuaciones para otras obras más del gusto del gremio editorial de estos tiempos y de su analfabeto funcional público. Este libro es bastante más breve que el anterior, pero como a mí me gusta decir, es un “sopicaldo”, puesto que concentra tanta sabiduría en tan pocas páginas que cuando se termina, uno se siente como si hubiera sido transportado a un nuevo nivel de conocimiento y a partir de entonces decide que Spock sea su segundo nombre.

Y para terminar este apartado, y que no se diga que sólo les recomiendo obras antediluvianas, una pequeña joya: La Economía en una Lección de Henry Hazlitt. Hazlitt ha sido uno de los grandes divulgadores económicos de este siglo pasado y su trabajo como tal no deja de causar impresión. Con esta breve obra, que no deja de ser una recopilación de discursos y artículos suyos publicados en otros medios, el autor hace eso que tanto nos gusta a nosotros: no dejar títere (progre) con cabeza y derribar unos cuantos becerros (keynesianos, sobre todo) de oro. Vale, sí, de acuerdo… El libro es de 1946 con lo cual resulta que si no antediluviano, al menos sigue siendo del siglo pasado, pero como ya les he dicho, cuando un economista comprende que el objeto de su estudio es el ser humano y sus necesidades y se deja de tonterías matemáticas, sus obras se convierten en eternas.

Los tratados

Y ahora que ya sabemos de qué hablamos, podemos arremangarnos y buscar libros que nos compendien todo lo que se sabe hasta ahora acerca de la economía. Sí, tratados de esos que dan miedo de tantas páginas como tienen, que ocupan mucho sitio en la estantería y que son ideales para pasar una larga convalecencia en casa después de haberse roto una pierna esquiando, je, je, je. Pero si el tratado es comprensible y su lectura se convierte hasta en apasionante, a uno la convalecencia se le hace corta y casi piensa que no sería mala idea el romperse la otra pierna y así poder seguir leyendo.

En mi opinión, el mejor tratado de economía que existe actualmente es La Acción Humana de Ludwig von Mises (¡de rodillas!). Gordo hasta las más de mil páginas, pero sin un solo gráfico, ecuación o estupidez en ni una de sus páginas. Sólo el hombre y sus acciones, y la sociedad, y los mercados y por qué el hombre hace lo que hace y no otra cosa. O sea, el ser humano tal y como es y no como a Lenin o a Hitler les habría gustado que fuera. Si yo tuviera que recomendar un único libro para saber de economía, este sería el elegido. Vale, es también del siglo pasado y de bastante al principio del siglo pasado, pero ¿qué culpa tengo yo si los tiempos son así y ahora vivimos en la edad de los enanos porque la de los gigantes ya pasó? Ande, no sea quejica, cómpreselo, léalo y alucine porque una vez que lo termine usted SABRÁ economía y no se limitara meramente a repetir como un loro un par o tres de memeces pseudoeconómicas que ni sabe lo que significan realmente. ¿Le falta un aliciente más? El libro que Montoro jamás podrá entender. Definitivo, ¿verdad?

Mil páginas son muchas páginas, lo reconozco. Además, no todos esquiamos y no tenemos la oportunidad de rompernos una pierna. Para los que tengan menos paciencia, Economía Básica de Thomas Sowell es su libro. Publicado recientemente en español, cualquier obra de Sowell merecería ser incluida en esta lista, pero ésta en concreto es la más recomendable puesto que el autor la escribió precisamente con esa intención: la de dotar de suficientes conocimientos sobre economía al hombre de la calle para que no le vuelvan a vender el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad o Obamacare. Yo, cuando lo vi en el escaparate de una librería, no me pude resistir y lo compré sin preguntar el precio siquiera (¡todavía no sé lo que me cobraron!), tan sorprendido estaba de que hubiera una versión en español. Luego, descubrí que ese hecho milagroso se debía exclusivamente a la iniciativa de su traductor que aún no entiendo cómo logró convencer a la editorial (¿qué marca de whiskey bebería el editor y cuántas botellas necesitó el traductor para que acabara accediendo?).

Por fin, el libro del que todos ustedes seguramente han oído hablar: Libertad de Elegir de Milton Friedman. Para todos aquellos que aún tengan metida en la cabeza esa majadería que dice que al ser humano no se le puede confiar nada, especialmente el tomar decisiones sobre lo que más le convienen a él o a su familia, y que debe ser papá-Estado quien lo haga en su lugar, no es sólo que deban leer esta obra, sino que casi convendría que les sacudieran con ella en la cabeza hasta que se les borrara la majadería esa. De Friedman se pueden discutir algunas cosas, sobre todo en cuestiones de política monetaria, pero no su compromiso con la libertad del ser humano y su comprensión de que el estatismo, cualquier estatismo, por muy benévolo que parezca, es intrínsecamente malvado y, en consecuencia, enemigo de las personas y del desarrollo de una sociedad sana y saludable.

La Historia

Si han llegado hasta aquí, sus conocimientos sobre economía son ya monumentales. De hecho, saben ya tanto que jamás les nombrarán ministros del ramo, pueden estar seguros. Pero no sólo de teorías vive el homo economicus, sino que también tiene una historia detrás. Y es que desde los tiempos en que en el mercado del pueblo trocábamos filetes de dinosaurio y pieles de mamut por hachas de piedra y agujas de hueso ha llovido un poco, ¿eh? Para saber cómo es que nos encontramos en la (calamitosa) situación en la que estamos, nada mejor que echarle un vistazo a los siguientes libros de historia de la economía. Venga, va, no se rían… Les juro que ninguno de ellos tiene más de cincuenta años. ¿O tal vez sí?

Mi primera elección es La Riqueza y la Pobreza de las Naciones de David Landes. Un libro curioso para mí porque lo compré por casualidad hace muchos años, cuando aún era un jovenzuelo inconsciente y al que la política no le interesaba nada. Luego, con el tiempo, me enteré de que era el libro de historia de la economía que todo conservador debe leer si es que quiere entender algo y eso me reafirmó en mi opinión de que mi conservadurismo es innato. En fin, que lo conservo como oro en paño y ciertamente es un magnífico libro que aclara muchas dudas acerca de por qué resulta que unos países son ricos y otros son pobres (y no, la culpa no es del Club Bilderberg ese).

Y mi segunda recomendación para su sección de historia de la economía de su flamante biblioteca conservadora es muy asequible (y muy breve)… ¡y a los progres les cabrea mucho, ja, ja, ja! En Defensa del Capitalismo Global de Johann Nordberg. Con ese título, ¿qué más puedo decirles yo? Y escrito por un sueco, que es lo segundo que más cabrea a los rojos, que no pueden comprender cómo en el paraíso de la socialdemocracia escandinava y olofpalmeiana se les ha colado un fascista, jua, jua, jua. Breve, brevísimo, pero desde su primera página imprescindible para acabar con tantos papanatas antiglobalización que sólo desean que los países de África sigan siendo un criadero de niños malnutridos y moscas infectas para que ellos puedan correrse de gusto creyéndose que son bueeenos con sus hipócritas caravanas de ayuda.

La propiedad

La propiedad privada es la gran pesadilla de los progres. Por supuesto, se trata de la propiedad privada de los demás, no la suya. Su único pensamiento es quitarle a la gente sus pertenencias para disfrutarlas ellos. Sobre esa enfermiza manera de pensar se ha construido todo un entramado estatista que a cada día que pasa crece más y más. Y nunca queda satisfecho. Por eso, nada mejor que dedicar una sección de nuestra biblioteca a la parte de la libertad más amenazada actualmente: la propiedad privada. Y es que sin propiedad no hay libertad. Y si alguien piensa lo contrario, ¡que se largue de este blog ya mismo!

¿Por qué la propiedad? de Henri Lepage es el libro básico en esta cuestión. El peor libro de la historia, sin duda alguna, para esas hordas de estatistas que infestan nuestro ministerio de Economía. El mejor libro de la historia, sin duda alguna también, para las crecientes huestes de liberales cada vez más convencidos de que “mentira”, “cabronada” y “Presupuestos Generales del Estado” son palabras sinónimas. El libro ya tiene algunos años, pero es que hubo un breve momento en la historia de nuestro país, allá a principios de los años 80, en que aquí en España se publicaba cada pedazo de libro que ya, ya… Por supuesto, los leyeron pocos y entre eso y los efectos de la LOGSE ha dejado de editarse, pero creo que todavía se puede conseguir y créanme, cuando lo tengan y lo hayan leído, no lo cederían ni por una bonoloto con bote.

NOTA DEL RECOMENDADOR: Desgraciadamente, no he logrado encontrar ninguna librería que lo venda actualmente. Me temo que está descatalogado por su editorial, el Instituto de Estudios Económicos (IEE), por lo que habrá que recurrir a las librerías de viejo, si acaso. No tendría que haberlo incluido aquí, pero se trata de un libro tan interesante que me resisto a darlo de lado.

Y si “gobierno” y “ladrón” son ya sinónimos, “propiedad” y “libertad” también. De hecho, ese es el título de la siguiente obra: Propiedad y Libertad de Richard Pipes. No exactamente una obra de economía, el autor estudia la relación existente entre ambas cuestiones y concluye, muy acertadamente, que una no puede existir sin la otra y que quien afirme lo contrario, miente o es alto cargo del PP. De Pipes, ya conocíamos su vertiente divulgadora anticomunista. Pues bien, nada más anticomunista que rebatir la solemne majadería que ve en la propiedad privada un robo y en la dictadura del proletariado la solución a todos los males y el Cielo en la Tierra. La propiedad no es nada malo; todo lo contrario, es buenísimo y el fundamento básico e imprescindible de toda sociedad sana y ordenada. Que luego los rencorosos, los sucios y los vagos nos salgan por peteneras y pretendan que la única propiedad buena es la suya, eso ya es mera estulticia y el que semejantes imbéciles encuentren a quienes les escuchen y hasta les rían las gracias es algo que quizás roce el ámbito de la psiquiatría, que no el de la economía.

Y un supernumerario…

Y para terminar, ¿qué tal si reconciliamos el liberalismo económico con el cristianismo, algo que muy a mi pesar me temo que todavía no tienen claro ni siquiera en El Vaticano, a juzgar por ciertas opiniones que me han llegado desde allí más propias de montoneros irredentos que de cristianos concienzudos? Raíces Cristianas de la Economía de Libre Mercado de Alejandro Chafuen es la obra imprescindible para ello porque en ella el autor no sólo nos descubre que los primeros teóricos del capitalismo fueron los escolásticos tardíos españoles de los siglos XVI y XVII (¡al cuerno Weber, los protestantes y su ética de las narices!), sino que además deja claro que la auténtica tradición intelectual cristiana es la de la libertad económica y no la de la intervención estatista, que a ver si se enteran algunos purpurados, que ya va siendo hora.

En conjunto, una docena de libros a cuál más interesante y a cuál más irritante para los progres, lo cual siempre es un aliciente añadido. Confío en que mis recomendaciones les sean útiles, pero recuerden que como la mía hay cien más y cualquiera de ellas es perfectamente válida. No se crean que yo soy un sabio, no. Pero, al menos, sí soy menos tonto que Montoro. Por favor, siéntanse libres de hacer las aportaciones que estimen oportunas a esta lista y compartirlas con todos nosotros. Yo tampoco conozco todo lo que se publica y muchas de estas obras que les he recomendado las he obtenido a mi vez por recomendación de otra persona.

Por otra parte, ¿habrá próxima entrega? Confío en que sí. La idea es que la siguiente sea: “La perfecta biblioteca conservadora: la Política”. Según sea el éxito de esta entrada, igual me pongo a redactarla ya mismo.

P.D. ¡Suerte para nuestro amigo Cris en su examen de ingreso en la Universidad! Ojalá que lo apruebe y llegue algún día a ser nuestro palinito en México. ¡Qué orgullosos estaríamos! (Y no, las primarias todavía no han comenzado. Hasta marzo, no habrá nada. Y cuando comiencen, ya me oirán todos gritar como un loco!).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sobre libros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a LA PERFECTA BIBLIOTECA CONSERVADORA: LA ECONOMÍA

  1. Santi dijo:

    Tomo nota, amigo Bob. Eres un verdadero erudito. Serías un perfecto ministro de economía y no el impresentable que tenemos ahora.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s