¡FELIZ CUMPLEAÑOS, SARAH!

PalabraBob¡Hoy es un día fantástico! ¡Es el cumple de Sarah! Cumple… unos cuantos, la verdad sea dicha. ¡Va, venga, lo digo! Cumple 50 años. Sarah y yo dejamos de compartir década, aunque no estoy yo tan seguro de eso porque lo cierto es que los 50 son los últimos de la década de los 40, así que todavía estamos en el mismo pelotón, por más que el cardinal de las decenas sea distinto, je, je, je. En fin, que Sarah se nos ha hecho ya una mujercita y estoy seguro de que hoy va a ser un día muy especial para ella, que va a recibir millones de llamadas, millones de postales de felicitación y millones de besos. Por supuesto, los más especiales serán los de su familia, pero como quiera que a nosotros, blogueros palinistas infatigables, nos gusta creernos parte de su familia, nuestros mensajes de felicitación serán tan bien recibidos como el dibujo que le haya podido hacer Trig, que seguro que le ha hecho uno.

Llevo unos días pensando en cómo celebrar adecuadamente esta fecha. Le he dado vueltas a varias ideas y finalmente me he decidido por la más emotiva. Se trata de la traducción de un fragmento de su último libro, Good Tidings and Great Joy; en concreto, las páginas 115 a 122. Y el motivo que me ha llevado a ello es pura y llanamente lo mucho que dicho fragmento me emocionó cuando lo leí. Relata (o confiesa, tal vez) la manera cómo reaccionó ella cuando su hija Bristol les contó a ella y a Todd que estaba embarazada. Una situación verdaderamente seria, que les afectaba sobremanera como padres de ella que eran y que a punto estuvo de abrir una brecha en su relación de pareja. Y una brecha grave, tal vez definitiva, sino hubiera mediado Dios Todopoderoso encauzando lo que era una noticia desoladora, eliminando la rabia que entonces sentían ambos y sustituyéndola por la compasión, que era la única manera de encarar lo que se les venía encima.

Miren, si les digo la verdad, cuando lo leí me quedé estupefacto. Jamás pensé que Sarah contaría eso que cuenta. Yo no lo hubiera hecho; de hecho, casi nadie lo habría hecho. Es algo tan doloroso que la sola idea de revivirlo es superior a tus fuerzas. Cuando terminé el fragmento, lo leí otra vez y aún otra y cada vez me sentía como si me hubiera sucedido a mí mismo. Ya saben que yo no tengo hijos, que ni siquiera estoy casado, pero me imaginé en esa situación y estoy convencido de que mi propia reacción habría sido más airada aún y mucho me temo que yo no habría tenido la valentía de superar la brecha de la que habla Sarah al final de su historia, evitando así que su matrimonio se fuera a hacer gárgaras. Se necesita tener mucha fe y sentir mucha compasión para ser capaz de vencer tu rabia, confiar en tu cónyuge y no tirarlo todo por la borda. Por eso me impresionó tanto lo que leí. Y por eso no he dejado de admirar aún más que antes a Sarah.

Hasta ahora, todos teníamos algunas nociones de lo que sucedió entonces. Sabíamos que habían sido Bristol, el cerdo del padre de Tripp y un amigo de ambos quienes les habían dado la noticia a Sarah y Todd en su propia casa y que a estos no les hizo la más mínima gracia. Pero no sabíamos mucho más. Bristol publicó hace unos años una autobiografía suya, pero no la he leído y no sé si incluye esta parte de  la historia, la de la reacción de sus padres. Tampoco es demasiado importante porque si lo hizo y la hubiera leído, me habría impresionado igual. Quizás no tanto como ahora que lo he leído con las propias palabras de Sarah, pero de manera muy similar, seguro.

En fin, que este es mi regalo para Sarah en este su cumpleaños especial. Que todos los lectores de “Going Rogue, Going Palin” puedan saber de primera mano lo excepcional que es ella. Y digo excepcional no porque crea que es una especie de súper mujer, sino precisamente por todo lo contrario: porque ahora sí que no tengo la más mínima duda de que es una mujer como todas las demás, con sus virtudes y sus defectos, con sus ataques de rabia y sus rasgos de generosidad. Por eso mismo creo yo que la queremos todos tanto. Porque es una más de nosotros. Y porque cuando habla de la vida, podemos estar seguros de que la ha vivido ella también. Ella no finge, ella es.

Relájense y lean. Hoy me he esmerado todo lo que he podido traduciéndolo. Es Sarah quien habla:

El espíritu de la Navidad ha sido descrito de muchas maneras, mucho más valientes de lo que los especiales de televisión de Navidad quieren hacernos creer. El pastor de la ciudad de Nueva York Tim Keller trató de ilustrar esta “valentía” explicando un aspecto fundamental de las relaciones. (Prestad atención, recién-casados-aún-deslumbrados). Todas las personas finalmente decepcionan. No importa lo muy impresionantes que tus amigos o familiares sean, finalmente algo va mal y es entonces cuando necesitamos más compasión.

“Algo salió mal”, tal y como Keller sugiere, a principios de ese año en mi propia familia. Meses antes de la Cena de Navidad comunitaria de Wasilla y mucho antes de que supiéramos los resultados de las elecciones. Lo que “salió mal” no tuvo nada que ver con la política y era mucho más personal. Acababa de dar a luz a Trig, que llegó prematuramente, y yo estaba asistiendo a una dulce baby shower que mis amigas habían organizado. Mis amigas de Wasilla estaban todas allí. Dado que volvía del Capitolio del Estado, donde Trig había dormido en mi despacho de gobernadora debajo de nuestra bandera del estado, adornada con la Gran Estrella del Norte, esta era la primera vez que Trig conocía a las mujeres especiales de mi vida. Nos lo pasamos tan bien yendo y viniendo por una cálida habitación suavemente alfombrada mientras arrullábamos el oído de Trig y nos lo pasábamos unas a otras, de unos cálidos brazos a otros, de corazón a corazón .

“Es hermoso”, decían mis amigas.

Mi espíritu se elevó. Tuve una sensación de regreso a casa y paz cuando una amiga cantó una canción de gracia de Dios a mi bebé, luego la cantó para todas nosotras en tanto que todas reconocimos un nuevo capítulo en la vida de nuestro círculo. Era una tarde serena, cuando todo el mundo se sentía “bien” con el mundo.

Estaba muy contenta cuando llegué a casa ese día de primavera y mis hermanas me ayudaron a subir todos los regalos de Trig. Cuando se fueron, Todd fue a su taller para armar uno de los mejores regalos de siempre, un carrito de bebés con neumáticos recauchutados para que pudiera poner al bebé a dormir durante mis esforzadas y lentas carreras a lo largo de caminos que rodeaban parcialmente las azules aguas de Juneau y sus glaciares, en lluvia, aguanieve y nieve. Estaba hojeando el manual de instrucciones, muy emocionada por volver al aire libre y a la normalidad, cuando Bristol me paró en seco. Ella se había estado dando una ducha, pero de repente parecía alterada.

“Tenemos que hablar”, dijo. Estaba sentada con su novio y otro amigo. Me senté frente a los tres adolescentes. Todd se unió a mí. No sonreía. Willow estaba escuchando a escondidas arriba.

“No vas a conseguir una camioneta”. Me eché a reír. “No hay manera de que te lo puedas permitir con tu trabajo en la cafetería”.

“Mamá”, dijo. “Esto es serio”.

“¿Qué es?”, preguntó Todd.

Fue entonces cuando Bristol empezó a sollozar. Ella no nos dijo exactamente que estaba embarazada. Finalmente, su amigo tuvo que darnos la noticia cuando era obvio que nunca nos íbamos a enterar si esperábamos a que Bristol recuperara la compostura.

“¿Es una broma?”, dije. Esa fue mi primera reacción y me arrepiento hasta el día de hoy.

“Mamá”, se lamentó Bristol. “¿Por qué iba a estar llorando si esto fuera una gran broma?”.

Ella tenía razón. Mi mente daba vueltas, así que me senté en una silla y solté lo siguiente que me vino a la cabeza.

“Está bien”, le dije, mirando a Bristol y a su novio. “¿Así que cuándo os casáis?”.

“Espera, espera, espera”, dijo Todd. “No tan rápido”.

“¿Qué quieres decir, ‘no tan rápido’?”, dije. Nuestro pequeño mundo pareció detenerse bruscamente, pero al mismo tiempo un millón de pensamientos y sentimientos me recorrió y se quedaron justo entre mis ojos, pugnando por conseguir que todo volviera a la normalidad.

“Ven aquí, Sarah, por favor”, dijo mientras se ponía de pie y caminaba los pocos metros hasta la puerta del dormitorio. “Tenemos que hablar en privado”. Su voz no sonaba como si me pidiera simplemente que le siguiese. Tan pronto como la puerta de nuestro dormitorio se cerró, me di la vuelta hacia Todd y le tiré todo el peso de mi asombro.

“¿Qué es lo que te pasa?”, le pregunté.

“¿A mí?”, respondió. Trig estaba dormido en el medio de nuestra cama, rodeado con suaves almohadas azules y tapado con una manta amarilla de bebé cosida a mano. Los otros niños estaban fuera jugando. Era uno de los primeros días cálidos del año”. ¿Desde cuándo esto tiene que ver conmigo?”.

“¿Por casualidad vas a descartar la idea del matrimonio?”, le dije. “¿Justo delante de los niños?”. Incluso hablar sobre la situación, hablar sobre un bebé y una boda para personas a las que todavía llamaba “los niños”, me provocaba una mueca de dolor. “Tienen que casarse y criar a ese bebé juntos y no puedo creer que puedas argumentar en contra de esto. ¿Qué es lo que te pasa?”, repetí.

Todd respondió: “Ya tenemos un problema. Estoy tratando de evitar que añadas más problemas a Bristol”. “Oh, qué bonito”, le dije. “Muy bonito”.

“No estoy diciendo que estés tratando de empeorar las cosas”, dijo.

“¿Pero estás diciendo que yo las estoy empeorando? Soy su madre”, le dije. “Estoy tratando de ayudar, pero tú estás tan dispuesto a dejarlos que se evadan de su responsabilidad”. No estoy segura de por qué dije eso. Todd Palin es todo responsabilidad. No sólo es un pescador comercial; ha tenido negocios de recreación y de promoción inmobiliaria, trabajó a tiempo completo durante años como un operador de producción en los campos petrolíferos de North Slope, entrenó a los equipos de los niños, todavía es nuestro Sr. Mamá en tanto que ha participado en cada aventura que he emprendido, promoviendo curricula tecnológicos en nuestra escuela mientras se desempeñaba como Primer Caballero de Alaska (o como los constituyentes le llamaban, el “Primer Tío”). El hombre construyó nuestra casa y nuestra cabaña, duerme menos que nadie que yo sepa y es bastante legendario, y no sólo porque haya ganado la Iron Dog tantas veces. Su primera responsabilidad siempre ha sido la familia.

Probablemente a causa de la conmoción, pero sin duda porque estaba siendo cruel, me enzarcé con él. Después de muchas palabras más, él ya había tenido bastante. “Te equivocas. No sólo te equivocas al insinuar siquiera que nuestra hija deba casarse con ese…”.

Esperé y me sorprendió cuando se decidió por la palabra muy descriptiva pero aún neutral: “… chico. Te equivocas al actuar como si yo fuera el enemigo”.

En ese día de primavera, que ahora parece toda una vida atrás, Todd y yo estábamos tan ocupados peleando que ni siquiera estábamos hablando realmente del asunto en cuestión. Quizás porque era más fácil centrarse en el otro en lugar del embarazo fuera del matrimonio de nuestra hija adolescente, permanecimos en habitación y discutimos. Después de unos pocos minutos más, y a pesar de que pensaba que estaba siendo terco, quería recuperarlo. Quería que las cosas estuvieran bien entre nosotros, para que nuestro matrimonio prosperara incluso a través de esta tormenta. Así, en lugar de atarme los cordones de las zapatillas y salir a correr, una de las maneras en que dejo salir la presión, le miré directamente a los ojos y vi una enorme cantidad de dolor.

No sólo era decepción por toda la situación, también había dolor en sus ojos por el camino que había escogido de lanzarme inmediatamente sobre él en mi estado de conmoción. De repente, comprendí la verdad. Habíamos estado juntos desde la secundaria. Casado desde hace más de veinte años en ese momento, me di cuenta de que ni siquiera él estaba seguro exactamente sobre qué hacer. Pero de repente sentí la naturaleza de Todd Palin de nuevo. Él estaba orientado al futuro, a lo práctico y a lo que más podía protegernos. Lo podía ver cuando se manifestaba porque fuera Bristol quien tomara su propia decisión acerca de casarse… aunque se mostraba confiado en que sería un error.

“Tienes razón”, dije finalmente. Luego añadí un apenas audible: “Lo siento”.

Cuando las cosas “van mal”, como explicaba el pastor Keller, es demasiado fácil el discutir y señalar con el dedo. Todd no se movió de su sitio cuando pensaba que yo estaba dando un mal consejo y yo no iba a hacer ninguna concesión tampoco.

“Tú tienes la culpa”.

“No, la tienes tú”.

“No, tú”.

Sé que Todd y yo no somos únicos. Si las relaciones son reales, van a tener que superar problemas. Sin embargo, algo increíble sucede si, como Keller sugiere, muestras compasión.

“Tú tienes la culpa”.

“No, la tienes tú”.

“Está bien, es culpa mía”.

Cuando finalmente me di cuenta de que tenía que cargar con la culpa de ese día, el rostro de Todd inmediatamente se suavizó. Hay algo notable que ocurre cuando una persona cierra esa brecha que cada vez se hace más amplia tomando la culpa y convirtiéndose en vulnerable. La relación de repente tiene una oportunidad. Ambas personas pueden bajar la guardia. Esa sola frase: “Sí, yo tengo la culpa”, incluso hace que la relación sea más fuerte.

BristolyTripp

¡Feliz cumpleaños, Sarah! Todos te queremos. ¡Que Dios te bendiga!

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6 respuestas a ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, SARAH!

  1. Christopher dijo:

    Esto demuestra el coraje de la mujer, el por que haz decidido escribir un blog sobre ella y el placer que me produce leerlo. ¡Feliz Medio Siglo Sarah! ¡Sigue sacandole canas al Pres. Obama!…¡Esperamos con ganas tu gran regreso (Como Siempre).

  2. Christopher dijo:

    Conservadores de Corazon: ¡Happy Birthday Sarah!

    Cortesia: SHEPAC.com/HappyBirthdaySarah50

  3. Santi dijo:

    ¡Feliz 50 cumpleaños Sarah! Estás en la flor de la vida. Espero mucho de ti en tu futuro político. ¡Palin 2016! 🙂

    Un saludo, amigo Bob. Entrañable y muy humana reacción de Sarah.

  4. Barracuda dijo:

    CONFIRMA SARAH PALIN DISCURSO EN CPAC 2014:

    “La gobernadora Palin electrizó a la multitud en el 2013, y estamos encantados de darle la bienvenida de nuevo este año.”

    Read more: http://www.politico.com/story/2014/02/sarah-palin-cpac-2014-103422.html#ixzz2t8AORtyn

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