2014, EL AÑO DE LA GUERRA (en el GOP)

PalabraBobTodo empezó no hace mucho cuando Karl Rove, el maestro titiritero que maneja a su antojo los hilos del Partido Republicano, predijo, refiriéndose a las elecciones primarias republicanas de 2014 que “cada senador republicano… desafiado en unas primarias como insuficientemente conservador, las ganará”. Ese era su objetivo y, en consecuencia, el del establishment republicano, ansioso por continuar disfrutando de su poder, sus privilegios y las correspondientes gangas. 

Para que su profecía se cumpliera, Rove contaba por supuesto con su súperPAC American Crossroads con el fin de ayudar, económicamente o de otras formas, a todos aquellos candidatos republicanos moderados o abiertamente liberales que podían verse desafiados por una candidatura rival respaldada por el Tea Party en las primarias republicanas. Sin embargo, los pobres resultados obtenidos por American Crossroads en las elecciones de 2012, cuando se gastó una barbaridad de dinero para obtener… ¡cero de sus candidatos respaldados elegidos en las urnas!, y sobre todo la mala prensa que se ha ganado desde entonces entre la base electoral del Partido Republicano, los reaganitas de bien (conocidos también como teapartiers) hizo que se lo pensara dos veces antes de volver a las andadas.

Para ello, Rove urdió una estrategia en la cual America Crossroads se dedicaría básicamente a proporcionar el dinero recaudado de los habituales grandes donantes del Partido Republicano (por ejemplo, la U. S. Chamber of Commerce que ha anunciado recientemente su intención de donar hasta 50 millones de dólares para apoyar a los candidatos del establishment republicano) y sería en cambio un nuevo grupo, el The Conservative Victory Project, también creado por él, quien haría todo el esfuerzo práctico a la hora de apartar a los candidatos del movimiento Tea Party de las elecciones de noviembre, tildándolos como candidatos “perdedores” en las elecciones generales.

Sin embargo, lo que se pretendía mantener en secreto, el trasfondo de The Conservative Victory Project, salió a la luz en febrero del año pasado en un artículo de The Wall Street Journal y todo se descubrió. Como resultado, el nombre de The Conservative Victory Project se convirtió en tan venenoso para cualquier candidato republicano como el de American Crossroads y hubo que cancelar el proyecto. Y es que ningún candidato con dos dedos de frente querría entonces ni una sola mención en su propaganda a que contaba con su respaldo, a menos que fuera uno al que no le preocupe en absoluto que se sepa que su objetivo es en realidad el de hacer la guerra al movimiento Tea Party y no tanto el de batir a los demócratas en las elecciones generales y en ese caso, bien podría considerarse un candidato suicida.

De todas formas, si alguien se pensaba que con eso iba a bastar para estrangular a Rove y sus engendros diabólicos, bien equivocado está. No pudiendo actuar ya a través de American Crossroads ni de The Conservative Victory Project, el nuevo esfuerzo de Karl Rove no carece en absoluto de ingenio. Comprendiendo lo fácil que resultaría para el Tea Party derribar un tercer invento suyo, ha decidido “descentralizar” sus esfuerzos y en lugar de una única y gran organización que actúe a escala nacional, serán pequeñas organizaciones estatales, todas separadas la una de la otra, las que hagan el trabajo que en su momento iban a hacer sus dos organizaciones mayores.

Así, por ejemplo, en Kentucky, donde el más grande de los RINO con su escaño en juego, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, está sufriendo los embates de un candidato respaldado por el Tea Party, Matt Bevin, un grupo recién creado llamado Kentuckians for Strong Leadership está proporcionando la mayor parte del dinero empleado por McConnell para su campaña electoral. Kentuckians no está relacionado directamente ni con American Crossroads; sin embargo, el dinero que maneja procede de sus donantes habituales y Stephen Law, el presidente de American, es miembro de su junta de dirección y ambos grupos comparten tesorero. ¿Casualidad? Si, tal vez.

Y en Texas, es una organización formada por los diez mayores grupos empresariales del estado, The Texas Future Business Alliance, la que está enviando propaganda por correo y proporcionando respaldo económico a los candidatos más moderados del Partido Republicano en ese estado. De hecho, este grupo, aunque no hace declaraciones públicas, sí ha confirmado indirectamente a través de miembros suyos que su objetivo es el de librarse del movimiento Tea Party, al que consideran un peligro para sus intereses. Unos intereses que se circunscriben al mantenimiento de un sistema político a favor de los grandes negocios (pro-business), pero no a favor de la libertad de oportunidades para todos (pro-free markets), permitiendo que las grandes empresas donantes habituales de dinero a los políticos reciban toda clase de beneficios por parte de estos cuando llegan al gobierno, siempre a costa de los ciudadanos de a pie, que son en definitiva quiénes acaban pagando la factura. O sea, algo así como el palco del Bernabéu o el del Nou Camp los días de partido.

Todo esto nos suena. Y demasiado. Sarah Palin lleva años denunciándolo. A ella se debió la introducción dentro del lenguaje político de la expresión “capitalismo de compinches” (crony capitalism). No podía haberlo definido mejor. Hasta ahora, la guerra entre ambos bandos se ha mantenido en la discreción e incluso en 2010, la primera batalla librada por el Tea Party y su primera gran victoria, fue compartida por ambos, aunque pronto robada por el establishment tan pronto como John Boehner se convirtió en el speaker de la Cámara de Representantes.

Pero el silencio se ha roto y la guerra ha estallado. Algunos ya lo veíamos venir. Otros, no se enteraban de la misa la mitad. La declaración de guerra se produjo durante la última convencional nacional republicana en Florida, cuando el establishment modificó las reglas internas de procedimiento del Partido Republicano para silenciar cualquier voz discrepante y las aprobó ilegalmente, haciendo trampas descaradamente. Fue entonces cuando rompí mi carnet (metafóricamente hablando) del Partido Republicano. Ese ya no era mi partido. Punto.

Ahora ha llegado el momento del enfrentamiento. Desde ahora y hasta finales de agosto, cada primaria republicana será un campo de batalla. El objetivo de un bando, el del establishment, es el de arrollar a los teapartiers y consolidar el Partido Republicano como un Partido Demócrata-bis, partidario de la expansión incontrolada del estado en las vidas de los ciudadanos y de la creación de una elite política que disfrute de todos los privilegios y guarde celosamente la fuente de su poder, independientemente de qué partido sea el que ocupe la Casa Blanca en ese momento. Por el otro, el Tea Party busca devolver su ideario tradicional de gobierno limitado, responsabilidad fiscal y seguridad nacional al Partido Republicano, recuperando la política para los ciudadanos y no a los ciudadanos para la política.

Karl Rove tiene un plan para evitar que ese objetivo se cumpla. Nosotros tenemos otro diferente y es el de disputar cada escaño en juego como si nos fuera la vida en ello, lo cual no deja de ser cierto. Se acabaron las medias tintas; este año, nuestro enemigo es el propio Partido Republicano. Sí, ya sé que resulta difícil de creer, pero es así. Tengamos claro pues con quién nos enfrentamos o nos arriesgamos a fracasar en noviembre y proporcionar a los demócratas una nueva victoria que no tendría que haber sido, igual que hicimos en 2012 “gracias” a otro RINO, Mitt Romney.

Y es que si nos pasa otra vez, ya sería para matarnos a todos.

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Esta entrada fue publicada en Elecciones al Congreso 2014 y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a 2014, EL AÑO DE LA GUERRA (en el GOP)

  1. Christopher dijo:

    Los verdaderos contrapesos, son nuestros hermanos de Tea Party.
    Si queremos llevar a la hoguera al Pres. Obama, requerimos de verdaderos conservadores que luchen en compromiso hacia la libertad, sin miedo a las criticas. Necesitamos a los”Chicos y Chicas Barracuda” quienes no buscan la buena opinión de nadie, si no el servicio a los americanos de a pie.

    #PALIN2016

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