¡MALDITA SEA! ¿DÓNDE HABRÉ PUESTO MI LANZALLAMAS?

PalabraBobY es que no lo encuentro por ninguna parte. Lo guardé después de las elecciones presidenciales del 2012, cuando llegué definitivamente a la conclusión de que no había remedio alguno para un partido, el republicano (más bien RINOpublicano), que estaba decidido a suicidarse políticamente. Desde entonces, he favorecido la opinión de que el movimiento Tea Party debía dejarse de tonterías, organizarse de una vez, constituirse como partido político hecho y derecho y, si acaso, actuar dentro del Partido Republicano en tanto que el ambiente allí dentro no se convierta en irrespirable. O sea, eso que yo llamo “el tercer partido dentro del segundo partido”: ir de por libres, pero conservando el carnet de afiliado. Un apaño que podría funcionar de momento, aunque no por mucho tiempo puesto que a la larga sólo le veo dos salidas: o bien el Tea Party toma por fin el control (a las malas, seguramente) del partido y lo refundamos de arriba abajo, o bien acabamos tan hartos de los bichos esos del establishment, una especie tan enquistada que no hay manera de librarse de ella, que nos vamos y nos buscamos la vida por ahí, hartos ya de que abusen de nosotros constantemente. De cualquier manera, el resultado será que el Tea Party llegará por fin a la mayoría de edad y tomará sus propias decisiones, algo que yo seré el primero en celebrar, pero que algunos de ustedes me recuerdan constantemente que ahora mismo tal vez sea un poco prematuro.

tea-party-vs-gop

Como que yo siempre he sido un poco bravo, admito que tienen razón y que la opción más razonable es la primera; o sea, hacer de mosca cojonera dentro del partido, cabreando incesantemente a las elites mientras unimos estrechamente a las bases; amagando de vez en cuando que nos vamos de casa para que ambos establishment, el republicano y el demócrata (la clase política permanente, ya saben) entre en estado de pánico temiéndose una revolución teapartier de verdad en las calles con la consabida toma del Congreso… digo del Palacio de Invierno (¿en qué estaría yo pensando?). Mientras tanto, los nuestros, los buenos conservadores, haríamos el trabajo a nivel local que debemos hacer, ocupando los puestos de mando inferiores del partido y progresando poco a poco por el escalafón hasta que algún día consigamos que el Republican National Committee (RNC) tenga una mayoría de miembros suficiente como para poder imponer nuestro propio candidato a chairman y poder empezar así a hacer limpieza. Justo lo que el demócrata Howard Dean nos demostró hace años que funciona: es más fácil ocupar un partido ya existente (en su caso, fue el Demócrata) y cambiarlo desde dentro que crear otro nuevo. Y esta estrategia es la que está siguiendo el Tea Party ahora mismo, con mayor éxito en algunos estados que otros; pero a ella es a la que están todos dedicados en cuerpo y alma.

Lo malo de esta estrategia es que se necesita algo de tiempo, mucha gente y constancia. Y no es que al Tea Party le falte alguna de esas condiciones. Tiene de todo y de sobras. Pero es que el enemigo, el establishment republicano, finalmente parece haberse tomado la amenaza en serio y se ha decidido a contraatacar. Y no es la primera vez. Ya lo hizo durante la última convención nacional republicana, cuando nos dio por saco colándonos esas malditas nuevas reglas que nos dejan atados de pies y manos a la hora de hacer valer nuestra voz dentro del partido. Ya les dije entonces que eso era ni más ni menos que un “golpe de partido”. Algo que, en la práctica, iba a suponer que el establishment construyera su propia ciudadela dentro del partido, tan bien defendida contra cualquier posible asalto externo que dudo que podamos con sus murallas. De esta manera, Karl Rove, el maestro titiritero del GOP, se aseguraba una posición de predominio que podría durar por los siglos de los siglos, a poco que siga logrando colocar a sus marionetas como Priebus en el puesto de chairman.

No había nada que se pudiera hacer y yo personalmente quedé tan asqueado cuando lo supe que entonces decidí que pasaba del GOP y en lo que se refería a la política internacional, me iba a dormir debajo de un puente, tal y como ya duermo debajo de otro en cuestiones de política nacional (¡a la mierda con el PP!). Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde y contaba con que la estrategia esa de “colarse dentro de la ciudadela vestido de repartidor de catering” acabara dando sus frutos. Pero empiezo a temerme que no vayamos a tener tiempo suficiente para hacer realidad nuestras intenciones. El motivo: esta noticia que Matthew Boyle ha publicado recientemente en Breitbart News y que relata cómo el establishment ha decidido no esperar a ver por qué lado le llueven las tortas, sino que ha empezado a ser él quien las reparta. Léanla primero y luego les cuento lo que opino sobre todo ello:

¡GUANTES FUERA! EL ESTABLISHMENT DEL GOP VA A POR EL TEA PARTY

El Comité Nacional Republicano del Senado, el brazo de campaña del Partido Republicano responsable de las elecciones al Senado, ha decidido utilizar su poder político para boicotear a la firma consultora Jamestown Associates y evitar que reciba trabajo político por parte de candidatos del Partido Republicano o titulares de un escaño.

El “pecado” de Jamestown es estar trabajando con el Fondo de los Conservadores del Senado, una organización que apoya a candidatos conservadores al Senado de EE.UU.

El miembro del equipo de comunicaciones del NRSC Brad Dayspring, ex portavoz del líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, el republicano Eric Cantor (R -VA), dijo a The New York Times el viernes: “No vamos a hacer negocios con personas que se benefician de de atacar a los republicanos. El afán de lucro camuflado de pureza es una enfermedad que amenaza al Partido Republicano”.

Jamestown Associates ha trabajado con el Fondo de los Conservadores del Senado (SCF), un grupo conservador responsable en gran parte de la elección de los senadores Ted Cruz (R-TX), Mike Lee (R-UT), Jeff Flake (R-AZ), Marco Rubio (R-FL), Rand Paul (R-KY), Deb Fischer (R-NE), Pat Toomey (R-PA) y Ron Johnson (R-WI), entre otros. El ex senador Jim DeMint (R-SC), que abandonó el Senado de EE.UU. el año pasado para convertirse en el presidente de la Fundación Heritage, fue el creador del SCF.

“En una clara advertencia a los grupos conservadores externos, el Comité Nacional Republicano del Senado informó esta semana a una prominente empresa de publicidad republicana que no recibiría ningún contrato por parte del comité de campaña debido a su trabajo con un grupo que tiene como objetivos a titulares republicanos del Senado”, escribió el Times.

“Aún más sorprendente”, continuó el Times, “un alto funcionario de la comisión hizo una llamada a las campañas senatoriales republicanas individuales y a otras organizaciones del partido esta semana y les exhortó a no contratar a la firma, Jamestown Associates, en un esfuerzo para castigarlos por trabajar para el Fondo de los Conservadores del Senado, un grupo fundado por Jim DeMint, entonces senador por Carolina del Sur, que está tratando de derrocar al senador Mitch McConnell de Kentucky, el líder republicano, y algunos otros titulares que buscan la reelección el próximo año y a los que encuentran suficientemente conservadores”.

El Times señala que una gran parte de la razón por la que el SCF ha provocado la ira del establishment del Partido Republicano es su apoyo al principal retador de McConnell, el empresario Matt Bevin. El jefe de gabinete de McConnell, Josh Holmes, que ahora trabaja para el NRSC con vistas a las próximas elecciones, dijo al Times que McConnell tiene previsto dar una paliza al SCF por ser conservador igual que lo haría si se tratara de una pelea en un bar. “El SCF ha estado vagando por el país destruyendo al Partido Republicano como un borracho que destroza todos los bares en los que entra”, dijo Holmes. “La diferencia esta vez es que se han metido en el bar de Mitch McConnell y él no es que te eche, es que te cierra la puerta a cal y canto”.

Brian Walsh, ex director de comunicaciones del NRSC y actualmente cabildero de la empresa bipartidista Singer-Bonjean, ha tuiteado agresivamente su apoyo a esta nueva campaña contra las perspectivas de trabajo de los conservadores.

“Importante postura del @NRSC – Los republicanos que se benefician de de atacar a otros republicanos no conseguirán sus contratos”, tuiteó Walsh al tiempo que el Times publicaba su artículo. Walsh, que trabaja para el antiguo asesor del senador Chuck Schumer (D-NY) Phil Singer en Singer-Bonjean, trató de enmarcar el ataque del NRSC a Jamestown Associates como un esfuerzo para limpiar el Partido Republicano de los conservadores que dice que son “agentes profesionales en lucrarse atacando a los republicanos”.

Algunos conservadores están presionando al NRSC. El representante Mark Sanford (R-SC), un conservador que ganó las elecciones de su vuelta a la política sin apoyo del establishment, ha ofrecido su apoyo público a Jamestown Associates.

“Cuando algunos en DC se apartaron de nuestra campaña, Jamestown Assoc. siguió con nosotros y luchó”, tuiteó Sanford en respuesta al artículo del Times. “Lo que unos pocos piensen en DC no va a cambiar eso”.

John Drogin, el director estatal del senador Ted Cruz (R-TX), un conservador que también emplea a Jamestown Associates, tuiteó de manera similar en apoyo a la empresa. “Jamestown es buena empresa, que hace un buen trabajo para los conservadores, incluyendo a @tedcruz”, escribió Drogin.

Un estratega republicano dijo a Breitbart News que creía que la acción del NRSC fue diseñada para enviar una advertencia a todas las otras empresas de consultoría del Partido Republicano. “La acción del NRSC contra Jamestown está diseñada para enviar un mensaje a las otras empresas políticas. Si trabajan con rivales conservadores, [el NRSC] te boicotearán y no podrás trabajar con otros candidatos o con los titulares”.

A veces, me preguntan todavía por qué Sarah Palin no se presentó a las elecciones en 2012. Yo sigo respondiendo lo mismo: iba a presentarse, pero el establishment le dejó meridianamente claro que si lo hacía, irían a por ella inexorablemente. Y en unas elecciones, uno ya tiene bastante con tener que preocuparse por las putadas que le hace el partido rival como para encima tener que hacerlo con tu propio partido. Para hacer esta afirmación, me baso fundamentalmente en un rumor que recogí por ahí y que mi amiga C., teapartier de verdad ella, acabó confirmándome que tenía muchas probabilidades de ser cierto. El rumor decía que el establishment republicano había advertido discretamente a mediados de 2011, cuando todos estábamos a la espera de la decisión de Sarah, a todas aquellas personas, empresas y organizaciones que trabajan habitualmente para el Partido Republicano que enrolarse en la nave de Palin significaría el ostracismo más cruel a partir de entonces por su parte. ¿El resultado? Sarah se vio imposibilitada de crear la organización imprescindible para llevar a cabo una campaña electoral en las primarias republicanas. Y es que una campaña electoral no se basa exclusivamente en veinte amigos que peguen carteles por ahí y diez familiares que repartan chapas y pegatinas por el barrio. Una campaña electoral nacional en los Estados Unidos implica la contratación de varios miles de profesionales capacitados y expertos, desde asesores políticos hasta encuestadores, recaudadores de contribuciones e informáticos. No es cosa baladí y el anuncio de represalias por parte del establishment impidió que Sarah pudiera contar con el mínimo imprescindible para poner en marcha una aventura de tal envergadura. La consecuencia iba a ser un fracaso sin remedio y para eso, uno mejor se queda en casa y espera a una nueva oportunidad. De hecho, todo esto me reafirma en mi convencimiento de que eso fue lo que sucedió entonces.

third-party-hat Tiempo más tarde, en una conferencia que dio Pat Caddell, el que fuera en su momento encuestador de Jimmy Carter y siempre encuestador del Partido Demócrata, este confirmó no el rumor en concreto, pero sí la base sobre la que se sustenta: existen unos límites a lo que un profesional de la política puede hacer y si los sobrepasa, se queda sin contratos y sin ingresar un miserable dólar. O sea, que tienes que bailar al son que te tocan o te boicotean y ya sólo te puedes dedicar a partir de entonces a concursos de “la calabaza más grande del condado” o “el bebé más mofletudo del pueblo”. Justamente lo que acaba de hacer el NRSC, ¿verdad? Y de una manera tan clara que creo que ya no me volverá a llamar nadie paranoico. En 2011 el aviso fue para Palin, pero ahora va para todos los que huelan a conservador.

En fin, que esto es un asco. Por eso estoy buscando el lanzallamas que me regalé para mi último cumpleaños porque veo que no hay remedio. Ni jabón ni DDT; esto no lo limpia nadie. Hay que achicharrarlo y punto.

¿Palin-Cruz 2016? Les digo la verdad: no lo veo posible dentro del GOP. Sí lo veo como ticket de un tercer partido, pero… Frente a Hillary, eso sería suicida. Me doy solamente una oportunidad más para creer en ello: que en noviembre de 2014 la poda de RINO sea tan espectacular que se convierta en una especie en vías de extinción y, sobre todo, que en enero de 2015, cuando se elija al nuevo chairman del Partido Republicano, este sea uno de los nuestros. Quien sea, pero de los nuestros. Con el enemigo dentro de casa, no hay quien venza.

¡Ah, ya me acuerdo! Lo tengo en lo alto del armario de la cocina… Lo guardé allí para cuando se me estropease la tostadora, no quedarme sin tostadas por las mañanas. ¡Menos mal!

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