¡SARAH ESTÁ QUE TRINA!

SP todaspartesY yo también. Después de enterarme de la puñalada trapera del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo del lunes y de lo rápidamente que el gobierno se ha puesto manos a la obra para darnos otra a todos los españoles de bien, he llegado a la conclusión de que si había la más mínima posibilidad (aunque fuera microscópica) de que yo dejara mi puente y volviera con ellos, a esa “casa común” que creía que era también la mía, esta se ha desvanecido por completo. Nunca, nunca, nunca jamás volveré a dirigirle la palabra al PPtarra, que es lo peor que podría haberme imaginado que acabaría llamando a ese partido donde pasé 20 años y al que voté contra viento y marea, incluso aquel 14-M de funesta memoria.

Educantabro me recomienda que no me sulfure y me recuerda algo muy sabio que dice su madre. Muchas gracias por compartirlo conmigo, amigo. Ciertamente, los nervios son muy malos y no llevan a ningún lado, pero estos tiempos que vivimos no son demasiado proclives a la paz de espíritu. La verdad es que cuando peor me pongo, cien flexiones en el suelo van de perlas y encima te abren el apetito. Y no cuesta nada. Y si encima mientras las haces, piensas en que cada una es un puñetazo en la cara de Ratajoy, pues se te hacen cortas y cuando llegas a cien no quieres parar. ¡Venga, cien más! ¡Y ahora el puñetazo en el estómago!

En fin, que dejando aparte mi mala sangre, tenía una deuda con ustedes. Un artículo publicado por Sarah Palin esta misma semana en Breitbart News. Y no es un artículo cualquiera, sino uno muy importante y que, a pesar de lo mal traducido que está (¡hay tantos giros idiomáticos del inglés yanqui que se me escapan todavía!), da para una lectura entre líneas. De hecho, yo estoy convencido de que Sarah nos está diciendo más cosas de las meramente escritas, pero todavía no estoy muy seguro de cuáles son esas. ¿Anuncio de ruptura definitiva por su parte con el GOP? ¿Anuncio de voluntad de presentarse en 2016 a menos que se presente también alguien como Cruz, por ejemplo? ¿Anuncio de tirar adelante ese tercer partido “de buenos chicos” del que habló hace un tiempo? No lo sé, no lo sé… Estoy releyendo una y otra vez el texto original a ver qué descubro, pero a veces pienso si no estaré pretendiendo leer lo que yo quiero leer y no lo que realmente dice. Por eso, les ruego que si alguno de ustedes tiene alguna opinión al respecto, la comparta con nosotros a ver si entre todos llegamos a alguna conclusión. Gracias de antemano.

Sarah Palin

Y este es el artículo:

EL “CLUB DE LOS BASTARDOS CORRUPTOS” DE LA CAPITAL

El club de los bastardos corruptos. Ellos lo dijeron. No yo.

En Alaska tuvimos un grupo de políticos que se reían entre dientes mientras se llamaban a sí mismos los “CBC”, que significa “Club de Bastardos Corruptos”. Pero no era cosa de risa. Yo, y muchos otros, nos enfrentamos a ellos. Ganamos. Cuando serví como presidente de la Comisión del Petróleo y Gas de nuestro estado, informé sobre el amiguismo del comisionado de mi propio partido que había sido nombrado por nuestro gobernador para esa misma comisión reguladora de energía. (Haga clic aquí para ver la reacción de un periodista en una breve entrevista con Newt Gingrich sobre el asunto). La denuncia de irregularidades dio lugar a que él recibiera la mayor multa por falta de ética en la historia del estado. Pero eso fue sólo la punta del iceberg de petróleo. El FBI investigó a los legisladores de Alaska por aceptar sobornos de la industria petrolera a cambio de votos favorables para esa industria y los políticos terminaron en la cárcel (*). De hecho, los legisladores se llamaban a sí mismos el Club de los Bastardos Corruptos e incluso adornaron con las iniciales CBC unas gorras de béisbol que se regalaban unos a otros –así es como se creían que eran de intocables. Pero los ciudadanos corrientes, preocupados, dijeron que “ya basta” y las cosas cambiaron. Aunque algunos de los miembros del CBC terminaron vestidos de rayas horizontales, gran parte del involucrado aparato del partido continuó en el poder.

Nunca voy a olvidar el estar de pie en el podio durante nuestra convención estatal del Partido Republicano y pedir a los delegados que se pusieran de pie conmigo y derrocaran al status quo porque el ambiente político tenía que cambiar para que Alaska a avanzara hacia su destino manifiesto como un estado más productivo –y ético– que ayudase a asegurar nuestra unión. Sólo alrededor de la mitad se pusieron de pie. El resto miró a su alrededor midiendo los vientos políticos y se sentó sobre sus pulgares. Nuestra delegación federal se enfureció conmigo. Su influencia se tradujo en gran parte de la maquinaria del partido quedándose como estaba, pero nunca voy a lamentar el haber luchado por ello.

Hoy en día, ¿no parece que tenemos un Club de Bastardos Corruptos en la capital? ¿E hipermusculado? Puede que no sea del petróleo y tan obvio como su homólogo de Alaska, pero está igual de comprometido porque sus miembros también son indiferentes a lo que sus acciones significan para Nosotros, el Pueblo.

Estoy dispuesta a ser atacada por sugerir esta comparación de la clase política de la capital con el CBC. Pero yo lo llamo como lo veo. Y lo he vivido. La lucha por el desfinanciamiento de la atención sanitaria socializada, también conocida como Obamacare, debería haber abierto los ojos de todos para que lo llamasen igual.

Desde el mismo principio, sabíamos que cualquier reforma del sistema de salud nos podía mover en una de dos direcciones: más cerca de un verdadero mercado libre y un sistema centrado en el paciente que le permita hacer elecciones, sea asequible y fomente la libertad económica, o más cerca de la atención sanitaria socializada por completo en forma de un sistema de pagador único. El presidente Obama y muchos demócratas siempre han admitido abiertamente que quieren la medicina socializada en forma de un sistema de pagador único.

Se puede argumentar que Obamacare no es medicina socializada completa… todavía. En este momento se trata de una especie de corporativismo que supone la connivencia del gran gobierno con las grandes empresas. Con Obamacare, el gobierno se ha hecho cargo de una industria que comprende una sexta parte de nuestra economía, ha cambiado radicalmente la forma en que opera y nos está ordenando que compremos los servicios de esa industria. Esto no tiene precedentes. Es radical.

Para esos votantes de Obama que ahora están desconcertados por el aumento de las primas de sus pólizas sanitarias, permítanme explicarles por qué subieron. Obamacare ha cambiado la misma naturaleza del seguro, que es una protección contra una posibilidad futura. Un corredor de maratón de 27 años de edad es mucho menos probable que sufra una enfermedad grave que un fumador empedernido de 57 años de edad con un hígado castigado. Pero Obamacare ha resuelto que no haya costes ajustados a las condiciones pre-existentes, lo que significa que tiramos a la basura todos los datos estadísticos previos y ahora todos están obligados a pagar más para cubrir a aquellos que son más propensos a enfermar. Pero ahora los americanos medios –especialmente aquellos veinteañeros sanos que probablemente ni siquiera quieren comprar un seguro–, no pueden permitirse el lujo de pagar Obamacare.

Obamacare en su forma corporativista actual no está destinado a durar. Se función es conducirnos hacia la medicina socializada completa con un sistema de pagador único. ¿Cómo puedo saber esto? Sencillo. Vamos a comparar Obamacare con el sistema de pagador único de Canadá.

Con Obamacare tenemos una atención sanitaria pésima (menos opciones, menos médicos y un comité IPAB de racionamiento con burócratas anónimos, también conocido como el viejo “comité de la muerte” que ha sido admitido como existente en Obamacare), pero es muy caro para el estadounidense individual. Por ejemplo, usted encontrará que los llamados “Planes de Bronce” son tan caros como los “Planes de Platino”. Y aquellos estadounidenses que no están siendo forzados hacia el cambio a Obamacare siguen viendo como sus primas de seguro se disparan a medida que la industria repercute en los consumidores el costo de no evaluar las diversas condiciones.

Ahora vamos a ver lo que los canadienses tienen. Me atrevo a decir que a nuestro buen vecino a su Norte, y a mi Este, tienen peor cobertura sanitaria aún, pero al menos es “libre” para el individuo.

Estadounidenses, si se enfrentan a un aumento del 300% (o incluso a un aumento del 65% como en mi familia) en las primas de sus pólizas de salud para peor cobertura, ¿la sanidad “gratis” socializada no suena de repente atractiva?

Y así es como los estadounidenses serán conducidos por el camino de rosas a un sistema de pagador único. Las personas se verán frustradas, agotadas y arruinadas bajo esta nueva carga del gobierno. Muchos acabarán concluyendo que se conformarían, y luego la demandarán, con la medicina completamente socializada porque verán cómo el inviable Obamacare romperá nuestro sistema sanitario (donde, en la actualidad, nadie está privado de las consultas de urgencias y tenemos muchos recursos públicos  y privados para las personas necesitadas), además de reventar nuestras cuentas bancarias personales. El grito empezará a oírse: “¿No nos pueden poner a todos en una especie de Medicaid? ¡Será mucho menos confuso que estos sitios web horribles y mucho menos caro!”. Tal y como están las cosas, muchos de los que están siendo aplastados por Obamacare se conformarán con algo menos sólo por necesidad. Y ese es el plan declarado de la izquierda: un sistema de pagador único. Ellos lo dijeron. Yo no.

Por supuesto, el sistema canadiense no es realmente “libre”. Viene con altos impuestos y aún más racionamiento, que es precisamente la razón por la que el economista amigo de Obama Paul Krugman hace el favor de recordarnos que sólo vamos a tener los costos de la atención sanitaria “bajo control” mediante el empleo de “comités de la muerte e impuestos sobre las ventas”. Y, por supuesto, nuestro país casi en la quiebra irá a la quiebra aún más rápido bajo el peso insostenible de este estado del bienestar en expansión y nuestra economía sufrirá bajo el estancamiento de impuestos más altos de forma permanente.

Cuando Harry Reid se ríe y dice: “¡Sí, sí! ¡Absolutamente, sí!” cuando se le preguntó si su objetivo era el pasar de Obamacare a un sistema de pagador único de medicina socializada por completo, está difundiendo la verdad. La evidencia está ante nuestros ojos. Por favor, abre los tuyos, establishment del GOP.

Los sitios web rotos y el fallido despliegue de Obamacare ayudan a llevar las cosas a esa conclusión inevitable, causando frustración y confusión que sólo el gobierno puede “arreglar”. De hecho, estos sitios web Obamacare inutilizables hacen que una persona razonable se pregunte cómo puede este gobierno haber hecho una chapuza tan colosal cuando, después de todo, son los mismos expertos que tuvieron los sitios web más sofisticados y precisos jamás construidos para la campaña electoral. Podían identificar a los votantes en un bloque de la ciudad, pero la pifiaron con un sitio web que le costó al gobierno más de 200 millones de dólares más de lo que le costó a Apple el desarrollar el primer iPhone. ¿A propósito?

La plena aplicación de Obamacare nos pone firmemente en el camino del deseo de la izquierda de un sistema de pagador único para la medicina socializada. Ese fue el fin del juego para Obama y los demócratas desde el principio. El final lo tienen a la vista y los medios de comunicación ni siquiera preguntan por ello.

Entonces, ¿cuál era el plan del establishment del GOP para luchar contra esta marcha hacia el socialismo? Han estado ocupados denunciando los senadores Ted Cruz y Mike Lee y a sus seguidores, junto a los buenos miembros de la Cámara que lucharon por nuestra única oportunidad de desfinanciar Obamacare. Pero ¿cuáles eran los planes alternativos de los republicanos? Ellos pensaban que podíamos ignorar la implementación de Obamacare y simplemente centrarnos en algunas futuras victorias electorales con la esperanza de que algún día las estrellas se alineen y tengamos súper mayorías en la Cámara y el Senado junto con un presidente republicano que se espera que pueda derogar este desastroso y-pronto-inamovible nuevo “derecho”.

Hay un gran problema con ese escenario. Pasa por alto la realidad de cada día ante nuestros ojos. A medida que Obamacare está siendo implementado, los estadounidenses no pueden permitirse el lujo de pagar por ello. No podemos ni siquiera inscribirnos en los sitios web increíblemente complicados, ¡pero el IRS nos va a multar por no hacerlo de todos modos! Obama concedió a sus amigos, y el Congreso se concedió a sí mismo, salvoconductos para librarse de este choque de trenes vía exenciones. Cruz y Lee lucharon por nosotros para conseguir el mismo alivio que los grandes tienen. Los medios de comunicación y los políticos desleales se volvieron contra ellos y, divididos, perdimos. Ahora, los pequeños individuos están atrapados en este tren, que pronto chocará con las dificultades y el mundo real de la economía, que no es de broma. Amigos, cuando las estrellas electorales se alineen para este esperado “hat trick” del GOP el país habrá perdido miles de millones, si no billones, más de nuestros dólares de los impuestos y ya habrá rogado a la capital que nos libere de esta pesadilla corporativista, incluso si esto significa un sistema de pagador único socializado. Y una vez allí, ¿creen que alguna vez volveremos atrás y nos libraremos de este “derecho”? La Historia indiscutiblemente demuestra lo contrario.

El único plan de acción convincente era hacer todo lo posible para retrasar la aplicación de Obamacare –desfinanciarlo, posponerlo, lo que fuera– y al mismo tiempo trabajar para elegir a una mayoría que lo derogase. Eso es lo que estaban haciendo Cruz y Lee y los miembros de la Cámara alineados con el Tea Party. No había ningún otro plan alternativo creíble para aprovechar la oportunidad constitucionalmente adecuada de cerrar legislativamente los cordones de la bolsa que  detuviera al gigante de la medicina socializada completa.

Usted tiene que preguntarse si la clase política permanente en la capital realmente quiere deshacerse de Obamacare. Estamos descubriendo que es un buen negocio para ellos.

Los mismos grupos de presión que redactaron Obamacare están ahora ocupados vendiendo sus servicios a cualquier persona con suficiente entidad que quiera saltarse la ley. Mientras tanto, los políticos están ocupados recogiendo donaciones de campaña y otros favores mientras gestionan las exenciones solicitadas a los grupos de presión por diversos compinches. Entonces, en cada ciclo electoral, consiguen sacar provecho de la recaudación de fondos para salir de la amenaza de Obamacare mientras le cuentan a los votantes en casa lo muy duramente que están luchando para detenerlo. No se dejen engañar. Demasiados de ellos simplemente emitieron votos simbólicos sin sentido que nunca podrían haber derogado esto y se sentaron sobre sus pulgares sin unirse a la lucha por nosotros.

Los políticos del Partido Republicano dicen que están en contra de Obamacare y prometen derogarlo. Pero cuando llegó el momento de levantarse y utilizar las herramientas constitucionales que tienen, el poder de los cordones de la bolsa, para finalmente poner fin a la implementación, se resistieron, agitaron la bandera blanca y se unieron a los medios de comunicación falderos en destrozar a los buenos chicos que lucharon por nosotros.

¡Mientras tanto, entre bastidores, estos mismos políticos están presionando secretamente por la amnistía a pesar de la evidencia de que los 33 millones de votantes recién legalizados se inclinarán  abrumadoramente por los demócratas! Obviamente, esto hace que la probabilidad de una victoria electoral “hat trick” del Partido Republicano, y por lo tanto la derogación de la atención sanitaria socializada, aún más improbable.

Los medios de comunicación quieren que usted crea que el cierre parcial del gobierno “fracturó” a la maquinaria republicana de los conservadores de sentido común de base que van por el acrónimo Tea Party (que significa “Taxed Enough Already”) [bastante frito a impuestos ya]. No, los patriotas del Tea Party se levantaron debido a que la maquinaria republicana se “fracturó” de por sí hace años marginando a su base conservadora. El reciente “adelgazamiento” no causó la fractura. Esto sucedió por culpa de la fractura, ya que los republicanos se han negado durante años a ponerse de pie y luchar por la libertad económica y el gobierno limitado, a pesar de hacer campaña bajo estos principios en cada ciclo electoral. Así es como nos metimos en este lío de deuda en primer lugar. Ellos hicieron campaña de una manera, pero gobernaron de otra.

Es la elección del establishment si esta fractura continua sin soldarse porque las bases conservadoras nunca abandonarán la lucha por la libertad. Nunca. Nunca. Generaciones de nuestros hijos e hijas que han sido enviadas a la guerra para proteger nuestra libertad han pagado un precio demasiado alto por nosotros para abandonar nunca la lucha.

Las bases conservadoras se están levantando como algunos lo hicimos hace años en la convención del Partido Republicano en Alaska. Estamos subiendo y pidiendo al resto del partido que se ponga de pie con nosotros contra la corrupción y la indiferencia, las causas gemelas del fracaso. ¡Ponte de pie, Estados Unidos! Ahora más que nunca se necesita un gran despertar. Y puede suceder en esta nación la más excepcional. ¡Por la gracia de Dios que va a suceder!

El presidente Reagan nos advirtió sobre la medicina socializada e irónicamente cité a su advertencia en mis comentarios finales durante el debate vicepresidencial de 2008: “Si usted no hace esto y yo no hago esto, uno de estos días usted y yo vamos a pasar nuestros años dorados contando a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos lo que una vez eran los Estados Unidos, cuando los hombres eran libres”.

Te mereces lo mejor, Estados Unidos. Y lo mejor es la libertad que nos ha dado Dios.

(*) Animo a los lectores a ver el documental de Stephen K. Bannon “The Undefeated” [Los indestructibles] para una explicación completa del Club de Bastardos Corruptos y cómo nos enfrentamos a ellos en Alaska.

 Gran artículo. Uno único entre los muchos que he leído de Sarah a lo largo de estos cuatro años, que son casi todos. Conviene reflexionarlo. Pero mientras lo hacemos, no pasa nada porque les cuente que mañana tendremos otro artículo suyo, je, je, je (sí, la chica no para; a este paso, acabará conmigo).

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