EL GOP NO ES LO BASTANTE GRANDE PARA LOS DOS, FORASTERO

PalabraBobLe dijo el matón del establishment (vulgo moderado) al recién llegado del Tea Party, alborotador e inconformista él, que no sólo se niega a pagar su parte de la “protección” sino que encima anima a los demás a que se nieguen también y empleen ese dinero en comprar plumas y alquitrán y pidan prestado al jefe de estación un raíl viejo al que dar buen uso. Por supuesto, semejante pretensión no le hace ninguna gracia al matón, que ya lleva viendo desde hace tiempo, justo desde 2010 en que esa panda de ovejeros apestosos llegaron al GOP, como no han hecho otra cosa que quejarse y querer cambiar las cosas. Hasta ahora, había una cierta condescendencia por parte del matón; tú no me sublevas al personal y yo no te quemo la cabaña, pero eso se ha acabado definitivamente. El GOP está en guerra civil, algo que ya sabíamos perfectamente algunos de nosotros, pero es que ahora esa guerra es pública. ¿Y saben quién es el matón que la ha declarado como tal? Jo, quién se lo iba a imaginar: John McCain.

Volver de las vacaciones y arder Troya ha sido todo uno. Y es que por primera vez desde hace muchos años, tantos que hay que remontarse a la presidencia de Bill Clinton y sus altercados con Newt Gingrich, el Partido Republicano tiene un líder (o un par de ellos) en el Congreso que realmente saben lo que se hace cuando se trata de enfrentarse a sus rivales demócratas y al presidente Obama: Ted Cruz de Texas y Mike Lee de Utah, en ocasiones junto a Rand Paul de Kentucky, son los senadores que se han convertido en los líderes en la sombra de la minoría conservadora dentro de la minoría republicana en el Senado y, también, de la minoría conservadora dentro de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.

La prueba de todo esto, por supuesto, nos la dio Sarah Palin cuando publicó en su momento un artículo alabando el quehacer diario de estos dos senadores y constatando que, de alguna manera, se habían convertido en un “tercer partido” de “buenos chicos” en lucha abierta contra la clase política permanente de Washington, D. C., que incluye tanto a los demócratas como a los conservadores.

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Esto, que para algunos sólo sería una boutade al provenir de Sarah Palin, quedó confirmado cuando otro periodista, Philip Bump, escribió en un artículo en The Atlantic Wire, que “la idea de que el Congreso está funcionando ahora mismo como un sistema de tres partidos ha ganado fuerza informalmente en los últimos tiempos”, mencionando específicamente a Cruz como el líder de ese tercer partido, líder de facto en el Senado y líder honorario en la Cámara de Representantes.

¿Y cuál es la fuerza de ese tercer partido? Escasa, evidentemente. De hecho, la que se ha podido ver en las últimas votaciones. Si los republicanos cuentan con 232 escaños en la Cámara y 46 en el Senado, John Boehner sólo puede estar seguro de poco menos de 200 en la primera y Mitch McConnell de no más de 30 en el segundo, constituyendo esos congresistas “rebeldes” una minoría conservadora no sólo inasequible al desaliento sino firmemente dispuesta a mantener sus posturas frente a cualquier intento de pasteleo por parte de su liderazgo.

Esto no había sucedido antes, puesto que históricamente la minoría (¿minoría?; eso habría que discutirlo) conservadora dentro del Partido Republicano se ha plegado siempre a la voluntad del establishment moderado, cerrando filas en torno a quien fuera su candidato a la presidencia ese año, ya fuera Nixon, Ford, Bush Sr., Dole y demás patulea ansiosa por demostrar que el pulpo es un animal de compañía y que un presidente moderado es el cumplimiento de todos los sueños del conservador.

Curiosamente, las pocas y escasas veces en que los conservadores lograron forzar la mano de los moderados y nominar a un conservador de raza a la presidencia, como en 1964 con Goldwater, fueron los moderados los que plegaron velas, dijeron que no estaban dispuestos a transigir con la mayoría y se negaron a colaborar en el esfuerzo común. Lástima de ocasión perdida; fue entonces cuando tendríamos que haber partido el GOP y habernos pirado todos a otros lares.

Sin embargo, agua pasada no mueve molino y estamos donde estamos, pero ahora es Cruz y su minoría de senadores CONSERVADORES los que están marcando el camino a la cada vez más desquiciada minoría republicana en el Senado, de tal forma que encuestas recientes, incluso una de PPP (demócrata hasta las cachas) revela que los votantes republicanos piensan que es Cruz el verdadero líder del Partido Republicano en el Congreso y su primera preferencia a la hora de escoger un candidato para las presidenciales de 2016.

De hecho, todo esto no es más que la consecuencia de ese viejo y sabio adagio de Ronald Reagan que decía que había que “alzar una bandera no de colores pastel, sino de colores chillones que hiciera evidente sin dudarlo donde estamos en todos los problemas que preocupan al pueblo”. Cruz, Lee y el resto de alegres alborotadores que llevan marcando la agenda política estadounidense desde finales del verano pasado han izado esa bandera, dejado más que claro lo muy separados que están en sus opiniones de sus rivales demócratas, mandado el tan manido “bipartidismo” a tomar por saco y, en consecuencia, creando una alternativa en la mente de los estadounidenses; y una alternativa que no se limita a un cambio de cara, sino a un auténtico cambio de rumbo sin temor a tirar por la borda todo el peso muerto que haga falta.

¿Qué puede ser más placentero para un republicano que zurrarse con un demócrata y ganarle? Bueno, pues los moderados creen que eso es de mala educación y que lo que hay que hacer en cambio es llegar a un acuerdo con ellos y celebrarlo luego todos juntos (traducción para los que no hablan politicastro: acordar qué es lo que más nos conviene a nosotros, miembros de la clase política permanente, y dejar que el populacho se las apañe con lo que se nos haya ocurrido, tanto si funciona como si no). El caso más flagrante de todo esto es Obamacare, donde ni demócratas ni republicanos se leyeron la ley, pero la votaron igualmente, pero luego, cuando gracias a personas como Sarah Palin empezaron a darse cuenta de lo que había votado, decidieron que eso no podía ser y que ellos tenían que librarse de sus disposiciones. Resultado: votaron eximirse a ellos mismos de su aplicación, pero no al resto de estadounidenses. Consecuencia: ellos tan contentos y los demás que se jodan (perdón).

Ciertamente la rebelión conservadora no logrará evitar que Obamacare se ponga en marcha definitivamente y suponga la ruina de la nación, pero al menos sí que ha logrado evitar que Obama continúe por el camino que había anunciado tan pronto como fue reelegido: “transformar fundamentalmente los Estados Unidos”, un trabajo que pretendía dejar zanjado durante este segundo mandato.

¿Recuerdan el recorte presupuestario aquel, el llamado “sequester”? Los demócratas creían que no se aplicaría nunca y que los republicanos recularían. No recularon. ¿Recuerdan que la amnistía para los inmigrantes ilegales parecía cosa hecha? A pesar de todo lo que ha clamado McCain, no se ha aprobado y él mismo ha reconocido que no tiene la más mínima posibilidad de aprobarse. ¿Recuerdan que parecía que la prohibición de las armas de fuego de asalto esta vez iba en serio? Nadie se acuerda de ella. ¿Recuerdan que Obama iba a bombardear Siria? No ha habido bombardeo, aunque sí bochorno. En definitiva, que parecía que por fin los republicanos había aprendido la lección de “nunca te opongas a una propuesta demócrata si no quieres que los medios de comunicación te aplasten”. Pues sí que se han opuesto.

Y los medios de comunicación, por descontado, los han aplastado. Pero es que eso ya se da por supuesto. ¿Cuándo van ellos a alabar a un republicano? Esa es la lección que McCain no logra entender y que ya a estas alturas jamás entenderá, pero que Sarah Palin aprendió a las  primeras de cambio: hagas lo que hagas, los medios de comunicación te van a crucificar. Por tanto, ¿por qué preocuparse? Haz lo que prometiste hacer a tus votantes y usa los periódicos para recoger las cacas del perro.

¿Cuántas victorias ha logrado Obama en este segundo mandato? Dejando aparte la más reciente de haber logrado elevar el techo de la deuda, no ha logrado nada. Y de hecho, lo de la deuda no es una victoria ideológica, no sirve para “transformar fundamentalmente los Estados Unidos”. Prohibir las armas de fuego de asalto sí que lo hubiera sido, pero no ha podido. Vamos, que lo único que ha conseguido es un poco más de dinero para seguir tirando. Pero incluso así, su victoria presente tiene todas las trazas de una derrota futura.

Para los que hayan seguido atentamente lo acontecido durante el tan cacareado “cierre” (parcial y mínimo) del gobierno federal, los hechos son claros. Obama clamaba por fondos para los niños con cáncer, los parques nacionales, los veteranos, etc. La Cámara de Representantes dominada por los republicanos votaba siempre a favor de conceder esos fondos… ¡y era el Senado dominado por los demócratas el que votaba en contra! Todas las medidas de alivio presupuestario votadas a favor por los republicanos en la Cámara eran rechazadas por los demócratas en el Senado. Por supuesto, algo que habrá que recordar en miles y miles de anuncios televisivos durante la campaña electoral de 2014: “El senador John Demócrata votó en 2013 en contra de financiar las clínicas para niños con cáncer, contra nuestros parques nacionales, contra nuestros veteranos”. En cambio, “el senador John Republicano votó a favor de todo ello y aquí están los recuentos electorales para demostrarlo. Al senador John Demócrata sólo le importaba financiar Obamacare siguiendo las órdenes de Harry Reid y todo lo demás: niños con cáncer, parques nacionales, veteranos, etc. le importaba una higa”. Bonito anuncio, ¿eh?

Esto es lo principal que llevan logrado Cruz, Lee y el resto de la banda: cambiar el discurso político. Y con ello, cambiar la orientación política de los estadounidenses, que están pasando de la abducción obamita a la atracción conservadora en el Congreso, siquiera porque la marcha, el espectáculo (la política en Estados Unidos sigue siendo un circo, pero incluso en un circo los trapecistas tienen que ser buenos si quieres que te presten atención) y las sorpresas (¡filibuster a la vista!) están viniendo todas de ese lado.

Llevamos treinta años sin un líder político conservador que valga la pena, justo desde que Reagan dejó la presidencia y nos legó al pazguato de George H. W. Bush, la mejor demostración de que un moderado siempre es un moderado y no hay nada que hacer con él. Pero… Pero… No es sólo que por fin tengamos un liderazgo con Cruz en el Congreso y Palin en los medios de comunicación sociales, sino que también estamos empezando a tener nuestros propios medios de comunicación tradicionales que están sosteniendo la tarea de esos que hemos mencionado y haciéndola llegar al resto de estadounidenses; al menos, de aquellos que quieren enterarse de lo que sucede realmente y no les basta con liarse un canuto con una página de The New York Post, que de tan estupefaciente que es ya de por sí no necesita ni relleno.

Como medio de comunicación que da noticias, tenemos a Breitbart News, que a pesar de la falta de nuestro llorado Andrew Breitbart, ha ensamblado un equipo tal de redactores, inspirados por el ejemplo y las ideas de Andrew, que eso sí que tuvo tiempo suficiente en esta vida para desarrollar, que a estas alturas se ha convertido en la 239ª página web más popular de los Estados Unidos según el índice Alexa. ¡Esto es la pera, simplemente! Superar al Post, a Politico a The Daily Beast no está al alcance de cualquiera, especialmente cuando eres conservador, pero ellos lo han logrado y con diferencia.

Breitbart News no tiene miedo a luchar, a publicar lo que sea que haya que publicar por más que vaya a levantar sarpullidos entre la clase política permanente. Precisamente eso es lo que quieren sus lectores y precisamente, porque eso es lo que da, cada vez tiene más lectores. En mi caso, no dejo de soltar una lagrimita cada vez que pienso en lo que podría haber sido de Libertad Digital si hubiera seguido por ese camino en lugar de aplatanarse como lo ha hecho y convertirse en un sitio donde lo difícil es encontrar noticias e ideas, pero cotilleos, cacerolas de oferta y demás chorradas, todas las que quieras.

Los de Breitbart News cubrieron con una programación especial las seis horas del acto público del Tea Party en Washington, D. C. contra Obamacare “Exempt America”; cubrieron las 21 horas del filibuster de Ted Cruz en el Senado, publican todas las noticias que pueden que cabrean a los demócratas y a los progres y nunca rechazan una historia por temor a quedarse sin anunciantes. De hecho, la empresa florece y se pueden permitir el lujo de escoger a los colaboradores que quieren, que no sólo son buenos periodistas, sino que además son periodistas comprometidos, ansiosos de luchar la lucha y no dar su brazo a torcer.

Con Breitbart News, nos enteramos de lo que pasa, pero también nos gusta una buena pelea y ese es el objetivo de un nuevo sitio llamado TruthRevolt, recién lanzado y dirigido por uno de los mejores colaboradores de Breitbart News: Ben Shapiro.

TruthRevolt

Su objetivo es el de “desenmascarar a los izquierdistas en los medios de comunicación y dejar claro quiénes son, destruir su credibilidad entre el público estadounidense y arrasar sus bases de financiación”, lo cual me hace la boca agua a mí personalmente. Más fácilmente, TruthRevolt es el antídoto a la izquierdista Media Matters, que tantas veces ha intentado cargarse la carrera de personajes conservadores. TruthRevolt, en sus propias palabras,  intentará “darle la vuelta a eso e ir contra los mentirosos izquierdistas y los medios de comunicación”.

Para conseguir ese objetivo, TruthRevolt se centrará sobre todo en los anunciantes, basándose en el hecho de que “el dinero habla”. Para ello, “no pararemos hasta que les hayamos dejado claro a esos anunciantes que los estadounidenses no están contentos con anunciantes que apoyen y gasten dinero en gente que hace propaganda a favor de la administración Obama y otras causas izquierdistas”.

¿Boicot? Sí, por favor. Y es que para sus fundadores, “los medios de comunicación no cambiarán, y su narrativa continuará llena de mentiras y distorsiones además de esconder los hechos que perjudican sus intenciones a menos que esa gente empiece a sentir las consecuencias en sus carteras”. O sea, hacer para ellos tan incómodo el mentir como hace tiempo que lo es para los conservadores el decir la verdad.

Liderazgo político por fin, medios de comunicación comprometidos, voluntad de pelear a su mismo nivel y devolver golpe por golpe… Con todo esto, nadie puede asegurar la victoria, pero sí que existe al menos la posibilidad de vencer. Y todo ello ha venido por la iniciativa de personas individuales, decididas y valientes, capaces de dar un paso al frente y añadir su granito de arena a ver qué sale de todo ello. La montaña empieza a crecer y tal vez sea ya tan seria que hasta tipejos como McCain han acabado dándose cuenta y decidiendo que es hora de dinamitarla. Ojalá que le estalle el petardo en la cara. 2014 está ya a la vuelta de la esquina y esta vez sí que no habrá componendas: o ellos o nosotros.

Moraleja: Si el PP hubiera tomado este camino hace años, ¿dónde estaríamos ahora? Seguro que no al borde del abismo. Rajoy=McCain=basura.

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