UNA SEMANA NERVIOSA, ¿EH?

PalabraBobEso de “nerviosa”, lo decía Miguel Induráin. Y ciertamente así ha sido. Por culpa de Obamacare, muchos hemos tenido que dormir menos de lo que solemos para poder estar al día de las noticias. Mala pata para los que vivimos en un huso horario tan distinto al americano, je, je, je. Habrá que ir pensando en mudarse, digo yo. Sea como sea, con las maletas ya hechas, a punto de hacerlas o anclados sin remedio al Viejo Continente hasta que se hunda, que es lo menos que acabará sucediendo tal y como van las cosas y como Rajoy no se vaya definitivamente a su casa a hacer sudokus por el resto de su vida lo antes posible, es hora de hacer un poco de resumen de lo que ha dado de sí esta apasionante semana que, por poco, no acaba con alguno de nosotros, uf.

Todo empezó con el desafío del senador por Texas Ted Cruz. Él y Mike Lee, senador por Utah, habían urdido un plan para acabar con Obamacare (o al menos limitarlo lo más posible) sencillamente denegándole los fondos económicos necesarios para su implementación: el defund Obamacare!, ya saben. Gracias a que la Cámara de Representantes había votado lo que allí se conoce como una continuing resolution que, entre otras cosas relacionadas con la capacidad para gastar por parte del gobierno federal, negaba expresamente dichos fondos a Obamacare, si el Senado la ratificaba Obamacare se convertiría en un coche sin gasolina, incapacitado de ponerse en marcha por mucho que rabiase el conductor.

Todo se reducía a que el Senado votara contra la final cloture. Eso es un arcano del Senado conjurado por Harry Reid, el siniestro senador por Nevada que es culo y mierda con su amo Obama y que en esencia consiste en declarar concluido el debate sobre la ley de que se trate (en este caso, la continuing resolution) y pasar a votarla finalmente. Para que fuera aprobada esa conclusión, debía obtener una mayoría cualificada de 60 votos como mínimo. El motivo por parte de Cruz y Lee para negarse a la conclusión del debate consistía en que una vez hecho eso, se podrían introducir enmiendas en la continuing resolution que podrían ser aprobadas con una mayoría simple de 51 senadores como mínimo, que son menos de los que controlan los demócratas, que tienen 54 votos en el Senado contra los 46 de los republicanos.

Evidentemente, no hace falta ser muy listo para imaginarse que la primera enmienda que introduciría Reid sería una eliminando toda referencia a la desfinanciación de Obamacare y devolver así la vida a ese muerto. La única posibilidad de que los republicanos como Cruz aceptaran poner fin al debate estribaba en que Reid aceptara poner en funcionamiento la regla del Senado que establece que serán necesarios un mínimo de 60 votos para introducir cualquier enmienda en el texto de una ley sometida a debate. Por supuesto, Reid no tenía la más mínima intención de hacer eso y es por ello que antes que dejarse tomar el pelo, Cruz y Lee preferían prolongar el debate todo lo que hiciera falta.

A ello se aplicaron con el apoyo de un puñado más de senadores republicanos. El filibuster de Cruz del otro día tenía como principal objetivo el llamar la atención de la ciudadanía sobre lo que estaba pasando en el Senado en ese momento y ganar tiempo para que esos mismos ciudadanos pudieran hacer fuerza sobre sus respectivos senadores y dejarles muy claro que como votaran a favor de la final cloture… bueno, en todos los Wal-Mart venden alquitrán y plumas a buen precio, y encontrar un raíl por ahí no es tan difícil. O sea, que cuidadín con volver a casa después de una putada como esa, ¿eh?

El viernes se iba a votar en el Senado si se terminaba de una vez el debate sobre la continuing resolution de la Cámara de Representantes, la que negaba los fondos a Obamacare. Tras esa votación, si es que resultaba favorable, el Senado consideraría si introducía sus propias enmiendas en la resolución y finalmente votaría la aprobación o no del nuevo texto de la resolución, siempre bastando con una mayoría simple de 51 votos  para ello.

Sólo si se votaba “no” a la final cloture quedaría Reid imposibilitado de añadir la enmienda esa que reinstauraría los fondos a Obamacare. Por eso, Cruz se empleó a fondo para dejar muy claro a la gente lo que se estaban jugando todos en aquel momento en el Senado. Lo malo es que su propio partido, el Republicano, estaba contra ellos y tanto su líder, Mitch McConnnell, como su segundo, John Cornyn, que además es su compañero senador por Texas, lo que ya tiene pecado, cabildearon incesantemente toda la semana para que el resto de senadores abandonaran a Cruz y a Lee y votaran a favor de la final cloture, ¡aún sabiendo perfectamente lo que iba a pasar luego!

Un voto contra las instrucciones de su propio liderazgo no es cosa baladí, sino que se puede interpretar como un motín y a buen seguro que se interpretará. Y es que lo es. Finalmente han sido 19 los aguerridos senadores que han izado la bandera  de la rebelión. McConnell y Cornyn han salvado un poco la cara, pero una rebelión de casi la mitad de sus senadores es algo que no puede disimularse, sobre todo cuando la Guerra de Secesión estalló también con menos de la mitad de los estados tomando la puerta y dándose el piro.

Es cierto que lograr la victoria en esta batalla era muy difícil, ya que había que dar un auténtico golpe de estado en el seno de la minoría republicana en el Senado, pero a veces hay que perder una batalla para ganar una guerra. Lo que sí ha conseguido este suceso es que cada uno en las filas republicanas haya tenido que tomar partido y revelar sus verdaderos colores. Y los que han lucido los colores demócratas, algunos de manera tan provocativa como John McCain, han quedado marcados para siempre. No olvidemos que ya casi ha llegado la temporada de primarias republicanas y ese es el mejor de los momentos para recordar viejos agravios.

Pero no es sólo en el Senado que hay tormenta. Las últimas noticias que tengo hablan de una carta firmada por 21 miembros republicanos de la Cámara de Representantes (entonces eran 21, pero la carta seguía estando abierta para su firma y de eso hace unos cuantos días ya) y enviada a sus vecinos en el Senado advirtiéndoles de no votar a favor de la final cloture ya que eso permitiría al cabronazo de Reid el derogar la disposición que niega los fondos a Obamacare. Vamos, que más claro, agua; un voto a favor de la final cloture es un voto a favor de Obamacare. “Si votas a favor no será porque no te hayamos avisado, ¿eh?”, viene a decir la carta, cuyos párrafos más interesantes les dejo traducidos aquí:

Es altamente probable que el Líder de la Mayoría Harry Reid proceda a enmendar la CR [Continuing Resolution] aprobada por la Cámara y elimine la expresión de la ley que desfinancia Obamacare antes de mandarla de vuelta a la Cámara.

Y dice en otro párrafo:

Como ya sabe usted, esa postura sólo es procedente si tres quintas partes del Senado invocan la conclusión [cloture] y permite que el proceso de enmienda comience. Sencillamente, la única oportunidad que el senador Reid tiene de seguir su curso de acción consiste en que seis o más senadores republicanos se unan a los Demócratas a la hora de votar la conclusión.

Y sigue diciendo:

Por tanto, será nuestra política el considerar cualquier voto a favor de la conclusión que dé al senador Reid luz verde para reinstaurar Obamacare en esta CR lo mismo que un voto a favor del propio Obamacare.

¿Quiénes són los firmantes de esa carta? Pues a algunos ya los conocemos porque son buenos palinistas a los que en su momento apoyamos en su carrera electoral: Dave Schweikert (R.-AZ),  Charles Boustany (R.-LA ), John Culberson (R.-TX ), Steve King (R.-IA), Ted Yoho DVM (R.-FL ), Thomas Massie (R.-KY), Lynn Westmoreland (R.- GA), Jack Kingston (R.-GA), Jeff Duncan (R.-SC), Paul Broun M.D. (R.-GA ), Ron DeSantis (R.-FL), Michele Bachmann (R.-MN), Matt Salmon (R.-AZ), Steve Stockman (R.-TX), Louie Gohmert (R.-TX), Walter Jones (R.-NC), Scott Garrett (R.-NJ), Scott Perry (R.-PA), Mark Meadows (R.-NC) y Tim Huelskamp (R.-KS), pero puede que al final hayan sido más.

Finalmente, no hubo manera y los cabezotas se empeñaron en hacer lo menos conveniente para su salud y votaron 79 a 19 a favor de la conclusión. Acto seguido, tal y como Cruz predijo, Reid presentó una enmienda para volver a dotar de fondos económicos a Obamacare y esta fue aprobada por 54 a 44, con los senadores Jeff Flake y Orrin Hatch ausentes de la votación. Todos los senadores demócratas pendientes de ser reelegidos en 2014 votaron a favor de restaurar la financiación a Obamacare, lo que es una magnífica carta de presentación para ellos cuando su estado es de los claramente rojos (o sea, republicanos).  Después de esto, se aprobó un receso por el fin de semana y hasta el lunes en que se continuará con los trabajos.

Ciertamente, tal y como dijo Cruz tras la votación, se trata de “otro ejemplo de la clase política permanente en el Senado negándose a prestar atención a lo que quieren los estadounidenses”. Y siguió diciendo:

Ahora la ley vuelve a la Cámara. La Cámara ha mostrado un valor encomiable al votar por la desfinanciación de Obamacare y confío y creo que la Cámara seguirá manteniendo su resolución y continuará liderando el esfuerzo por detener el choque de trenes que es Obamacare. Obamacare está cerrando empleos, forzando a la gente a trabajar a tiempo parcial, provocando que el coste de los seguros sanitarios se dispare y amenazando la atención sanitaria de millones de estadounidenses.

En cuanto a sus colegas “traidores”, Cruz dijo que “son demasiados los republicanos que se unieron a Harry Reid para dar a los demócratas la habilidad de financiar Obamacare”, además que:

Cuando la ley vuelva al Senado, cuando la Cámara de nuevo esté por los principios y luche por el pueblo estadounidense, tengo mucha confianza en que los republicanos del Senado estarán a la altura del desafío.

Y para terminar, dijo:

Somos más fuertes cuando estamos unidos y podemos derrotar a Obamacare sólo si los republicanos del Senado estamos juntos, unidos con los republicanos de la Cámara y somos los campeones de millones de estadounidenses que están siendo perjudicados por esta desastrosa ley sanitaria.

Por supuesto, la réplica a Cruz vino del chocho McCain, quien está realmente enloquecido y a quien por caridad alguien debería llevarse a su rancho de Arizona y dejarlo allí a buen recaudo para que deje de hacer el ridículo por todas partes. El caso es que tras la votación del viernes, el viejo chocho fue a la tele a quejarse públicamente de que Cruz y Lee están dividiendo al Partido Republicano. Y aún me preguntan algunos porque quiero que desaparezca el GOP… Pues sencillamente para que escoria como McCain no pueda pretender que es mi representante.  McCain ya es un parásito, un caballo de Troya de los demócratas en el GOP, el hermano perdido de Harry Reid, el cuñado de Nancy Pelosi y el primo albino secreto  de Obama y cuanto antes me lo quiten de mi vista, antes volveré a pensar que tal vez Arizona deje de ser mi estado menos favorito de los Estados Unidos (aún menos que Massachusetts, que ya es).

Abajo Obamacare

Pero mientras tanto, como dijo Cruz: “La lucha continúa”. ¡Más madera!

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