VAMOS A DESCUBRIR MENTIRAS, ¿VALE?

PalabraBobY de las gordas. Ya saben ustedes que en la vida hay verdades, medias verdades, mentiras y encuestas. Pues me estoy refiriendo a eso último: una encuesta. El caso es que anteayer se hizo pública una de PPP (Public Policy Polling) sobre las primarias republicanas en Alaska, algo que, todavía no sé cómo se ha puesto repentinamente de moda en los medios de comunicación. Ya ves tú, unas primarias tan poco interesantes con candidatos desconocidos y medio salvajes en un estado tan dejado de la mano de Dios. Tsk, tsk, tsk, a saber qué se les habrá perdido a los de PPP allí… Pero, ¡ay, caramba! Se me está ocurriendo si no tendrá algo que ver ese interés con el hecho de que Sarah Palin haya insinuado que podría presentarse como candidata. Igual sí, pero los de PPP seguro que dicen que no. Y es que todo el mundo sabe que yo soy uno de esos que piensan mal y no aciertan nunca… ¿O tal vez sí?

Bien, pues igual sí que ha tenido algo que ver y esa encuesta (los que quieran consultarla con detalle pueden hacerlo aquí) ha tenido bastante repercusión. Pero como dijo Alfonso Guerra, lo primero que interesa saber de una encuesta es quién la ha encargado. Y en este caso, no lo ha encargado nadie, sino que la ha realizado PPP por voluntad propia como parte de su tarea de tomar periódicamente el pulso político al país.

Y si lo primero es saber quién la ha encargado, yo digo que lo segundo es quién la ha realizado. Y si se trata de PPP, entonces mejor tomársela con mucha calma. Y es que si bien PPP es una de las más importantes empresas privadas de encuestas de Estados Unidos y tiene la reputación de ser una de las tres empresas de encuestas más precisas de todo el país, también la tiene de ser una empresa de encuestas de tendencia fuertemente “demócrata”, más que nada por el hecho de que a la hora de aceptar encargos de clientes privados, sólo los aceptan cuando ese cliente pertenece al Partido Demócrata o es miembro de una organización “progre”. O sea, uno de la banda.

También tiene otra reputación PPP, pero esta es menos relevante: la de preguntar idioteces. Sí, sí… Idioteces del calibre de cuál es el índice de aprobación de Dios, si cree usted que Obama entrará en el Cielo después del Juicio Final o si los hipster deberían pagar un impuesto especial por ser tan molestos. Bueno, sí, es divertido, pero no deja de ser una idiotez (por cierto, mis respuestas serían 10, no y yo prefiero las plumas y el alquitrán).

Palin PPP 1

El caso es que a poco más de un año de celebración de las primarias republicanas en Alaska y sin saber todavía quiénes van a ser finalmente los candidatos, poco sentido tiene esta encuestas como no sea la de pasar un buen rato. Sin embargo, como quiera que a los de PPP les cuesta poco hacerla porque sus encuestas son todas automatizadas (una mera llamada telefónica en la que una voz atractiva y seductora te camela para que le vayas contestando y té te crees que es una linda moza la que te habla cuando en realidad es un cacharro espantoso lleno de cables y luces que se encienden y se apagan y seguramente alimentado con plutonio), la han hecho y se han quedado tan panchos. Por supuesto que a los que ya estamos advertidos no nos engañan; les vemos la (mala) intención a una legua de distancia. Una mala intención que no es otra que la de echar un jarro de agua fría sobre Sarah Palin y sus posibles intenciones de presentar una candidatura, en primer lugar, y de favorecer al rival que más les interesa a ellos, que no es otro que Mead Treadwell, el candidato del establishment y el menos capaz de distinguirse de su rival, el demócrata Begich; y precisamente por eso, el menos perjudicial para los intereses de la casta política, tanto alasqueña como nacional.

Ahora pasaremos a los resultados, pero antes les explico lo que se está cociendo allí en Alaska: la cuestión es que ese es un estado muy rojo; o sea, muy republicano. Para que un demócrata gane allí, la cosa tiene que estar muy mal. Exactamente como lo estuvo en 2008 cuando Begich venció al entonces senador republicano Ted Stevens (que falleció hace pocos años en un desgraciado accidente de aviación), simplemente por el hecho de que este estaba metido de lleno en una investigación judicial al estilo del “caso Bárcenas” y en la que él era el investigado (curiosamente, tras las elecciones, la investigación concluyó que Stevens no era culpable de nada, pero ya era tarde para que este recuperase el escaño).  Lo más divertido es que aún así, Begich se las vio y se las deseó para vencer a Stevens, pudiendo hacerlo solamente por un ridículo margen del 1,3%.

Desde entonces, Begich ha sido uno de los más fieles sicarios del presidente Obama en el Senado de Washington, votando 9 de cada 10 veces de acuerdo con lo deseado por su líder en la cámara, Harry Reid (por ejemplo, en la cuestión de Obamacare). Sin embargo, como que es demócrata pero no tonto, lo que Begich anuncia a bombo y platillos en Alaska cada vez que aparece por ahí es la vez que vota en contra y no las otras nueve. De esta manera, y con la ayuda de los medios de comunicación de allí, Begich se las está dando de senador “rebelde”, de senador “independiente” y últimamente casi de demócrata conservador, que ya es. La verdad es que Begich es conocido popularmente por algunos como “el camaleón alasqueño” y Sarah bien que lo retrató como tal en una de sus últimas notas de la cual les di cumplida cuenta en este blog.

Miren, el agua clara y el chocolate espeso: Begich es un demócrata, un liberal furibundo y encima un mentiroso sin vergüenza. Y punto. Y Alaska es republicana y tirando a conservadora aunque con un ramalazo libertario, pero poco. Por eso Begich anda ahora dándoselas de demócrata conservador, a ver si cuela y le votan otra vez y él puede volver a Washington con la “gente guapa” y perder de vista a los paletos de Alaska por otros 6 años.

Es un empeño difícil, pero teniendo como tiene Begich a los medios de comunicación a su favor, no imposible. Para impedirlo, bastaría con que los republicanos eligieran en las primarias a un buen candidato que no tenga reparos en hacer precisamente eso: descubrir a Begich como lo que es, un mentiroso. Y eso no lo va a hacer Treadwell, que me temo que es una gallina mojada y que como todos los RINOpublicanos hará la campaña típica de esos tipos: disculparse por ser republicano y alegar que él hará lo mismo que hace Begich, sea lo que sea que haga, pero mejor. Por eso lo quieren con ansia los demócratas como rival; porque saben que no es un rival en realidad y que aún en el caso de que diera la sorpresa y ganara, siquiera porque Begich metiera la pata de manera espantosa, seguiría siendo uno de los suyos y todo quedaría como estaba.

No hace mucho que Sarah hizo unas declaraciones sobre todo este asunto y uno de los puntos que más resaltó fue la necesidad de contar en Alaska con un “candidato adecuado”. Algunos pensaron que se estaba refiriendo a ella misma, pero yo tengo la impresión de que Sarah está detrás de la que posiblemente acabe siendo la candidatura de Dan S. Sullivan (actualmente en Afganistán prestando servicio activo como teniente coronel de marines) y que su apuesta va a ser él. De momento, no vamos a tener la respuesta a esta incógnita y toca armarse de paciencia, pero yo creo que los tiros van por ahí.

En fin, que me estoy alargando y toca ir a lo que nos interesa: los resultados de la encuesta. Así, a bote pronto, decirles que se trata de una encuesta telefónica realizada sobre una muestra de 890 alasqueños entre los días 25 y 28 de julio y con un margen de error del 3,3%. Había 28 preguntas en total, de las cuales sólo nos interesan las dos siguientes:

¿Tiene usted una opinión favorable o desfavorable de Sarah Palin?

    • Favorable: 39%
    • Desfavorable: 58%
    • No estoy seguro: 3%

Si los candidatos al Senado el año que viene fueran el demócrata Mark Begich y la republicana Sarah Palin, ¿por quién votaría usted?

    • Mark Begich: 52%
    • Sarah Palin: 40%
    • No estoy seguro: 8%

Estas son las dos preguntas serias sobre Sarah. Luego, hay las dos idiotas de costumbre en las encuestas de PPP y que dejan bien a las claras que juegan con los dados cargados (a favor del candidato demócrata, por supuesto). En este caso, esas dos idiotipreguntas son:

¿Considera usted a Sarah Palin alasqueña todavía o no?

    • La considero: 47%
    • No la considero: 46%
    • No estoy seguro: 8%

¿Cree usted que sería más apropiado para Sarah Palin el presentarse al Senado por Alaska o por Arizona?

    • Alaska: 41%
    • Arizona: 37%
    • No estoy seguro: 22%

El único motivo que pueden tener los de PPP para incluir estas dos idiotipreguntas es el de echarle un cable a Begich, que fue quien levantó la veda cuando sugirió eso mismo tan pronto como se supo que Sarah estaba considerando la posibilidad de presentar su propia candidatura, y que quedó lógicamente como un idiota cuando lo sugirió. Pero como las idioteces son marca de la casa en PPP, no han podido resistirse. Y con ello queda más que claro el evidente sesgo anti-Palin y pro-Begich de todo este menjunje infecto que es esta maldita encuesta.

Otras preguntas que no tienen nada que ver con Sarah, pero que son más o menos interesantes son ls que revelan que Begich tiene un índice de aprobación del 42% y uno de desaprobación del 41% mientras que el 18% no está seguro sobre cuál es su opinión. Eso confirma que su escaño es uno de los más vulnerables de todas las elecciones de 2014 y que sería más que fácil arrebatárselo con el “candidato adecuado” y no con un tonto del bote.

Por lo que se refiere a otros candidatos republicanos, el más detestado parece ser Joe Miller, que tiene un índice de aprobación del 19% y uno de desaprobación del 63%; seguido de Dan Sullivan con un 31% y un 28% respectivamente; y de Mead Treadwell, con el 35% y el 29% respectivamente.

En un mano a mano con cada uno de los cuatro candidatos republicanos, Begich lograría la reelección en todos los casos, venciendo a Miller por un 55%-32%, a Palin por un 52%-40%, a Sullivan por un 46%-39% y a Treadwell por un 44%-40%.

Y esto por lo que se refiere a los resultados, que ciertamente no parecen muy favorables a Sarah, pero, pero, pero… Es que una cosa son los resultados finales y otra muy distinta la receta que se ha utilizado para cocinarlos. Y eso se lo voy a explicar ahora mismo. Verán, la propia encuesta hacía dos preguntas en las que los encuestados se definían a sí mismos políticamente. Son estas:

¿Se describiría usted como muy liberal, algo liberal, moderado, algo conservador o muy conservador?

    • Muy liberal: 8%
    • Algo liberal: 17%
    • Moderado: 30%
    • Algo conservador: 25%
    • Muy conservador: 20%

Si es usted un demócrata, pulse 1. Si un republicano, pulse 2. Si es usted un independiente o se identifica con otro partido, pulse 3.

    • Demócrata: 20%
    • Republicano: 32%
    • Independiente/Otros: 48%

Esto es la muestra, el conjunto de personas a las que se somete al cuestionario de preguntas. Para los que no sepan de estadística política, les diré que no es lo mismo preguntar a cien socialistas confesos su opinión sobre José María Aznar que hacerlo a cien peperos. La lógica, y la justicia, exige que al menos estuviera repartido al 50%, para que los dados no estuvieran tan cargados a su favor o en su contra.

Lo mismo pasa con estas encuestas como las de PPP. Si te vas a Massachusetts, que es demócrata hasta las cachas, buscas a novecientos tipos que se confiesen republicanos y a cien que se confiesen demócratas y les preguntas a quién van a votar en las próximas elecciones, lo más probable es que te salgan unos resultados que provoquen el desmayo de Obama al ver que la segura Massachusetts de repente se ha vuelto republicana hasta el tuétano.

Por eso, un buen encuestador escoge una muestra para su encuesta que refleje lo más fielmente las preferencias de, por ejemplo, ese estado en particular. En el caso de Massachusetts, quizás debería ser una muestra con un 70% de demócratas y un 30% de republicanos, por ejemplo. No tengo los datos precisos, pero por ahí pueden andar las cosas.

¿Y en Alaska? Pues de Alaska sí que tengo los datos. Y son estos: según el censo de 2010, la población del estado era de 710.231 habitantes que, en 2012, se estimaba que habría crecido hasta los 731.449. Demos por buena esta última fecha, ¿vale? En 2012, los habitantes de Alaska mayores de 18 años, o sea, con derecho a voto, eran 505.152 (el 12 de octubre) y de 509.292 (el 4 de diciembre). Estas fechas son las proporcionadas por la Division of Elections del propio gobierno del estado y la diferencia entre ambas responde al número de alasqueños que alcanzaron la mayoría de edad entre esos dos meses y los que se mudaron al estado y se registraron para votar, fundamentalmente.

2012 fue un año de elecciones. Tuvimos las primarias primero, en las que votaron un total de 126.407 alasqueños según la Division of Elections, y las generales (las presidenciales, pero también otras), en las que votaron un total de 300.822.  Por partidos políticos, las cifras son casi idénticas en los dos casos, así que les daré solamente las de las generales  para no complicarnos innecesariamente:

    • Partido Republicano: 138.725 votantes registrados (27,23%), de los que votaron 92.231 (el 66,48% del total de votantes republicanos registrados y el 18,01% del censo electoral).
    • Partido Demócrata: 74.233 votantes registrados (el 14,57%), de los que votaron 44.280 (el 59,65% del total de votantes demócratas registrados y el 8,69% del censo electoral)
    • Partido de la Independencia de Alaska: 15.479 votantes registrados (3,03%), de los que votaron 7.023.
    • Partido Libertario: 7.687 votantes registrados (1,50%), de los que votaron 3.015.
    • No afiliados a ningún partido (los famosos “independientes”): 83.320 votantes registrados (16,35%), de los que votaron 53.847.
    • No contestan: 186.500 votantes registrados (más bien, no registrados), de los que votaron 98.875.

Así pues, podemos ver que, haciendo números redondos, un 27,5% de los alasqueños son republicanos, un 14,5% lo son demócratas y que el 58% se puede agrupar en el apartado de “otros”. Sí, ya sé que “otros” es un cajón de sastre muy grande, casi un baúl, pero es la misma distinción que hace PPP en su encuesta cuando hace esa pregunta de si es usted republicano, demócrata u “otros”. Y en su encuesta, los resultados son un 32% de republicanos, un 20% de demócratas y un 48% de “otros”. Como quiera que una buena encuesta para ser fiable debería replicar lo mejor posible la verdadera adscripción electoral de los alasqueños, la encuesta de PPP peca de favorecer a los republicanos en un 4,5%, a los demócratas en un 5,5% y perjudicar a los “otros” en un 10%. ¿En serio? ¿Son así las cosas?

Pues no, no lo son. Y es que dos personas pueden considerarse a sí mismas como republicanos y no tener nada en común; por ejemplo, un RINO y un teapartier. Para saber más sobre la muestra escogida por PPP deberíamos analizar la pregunta anterior a la de la adscripción electoral, la que hacía referencia a sus opiniones, si eran más liberales que conservadoras o a la inversa.

Y aquí está el truco. Definiéndose uno como más o menos liberal o más o menos conservador, uno está confesando lo que puede acabar votando, ya que es muy difícil que si usted es muy liberal adore a Ted Cruz o que si usted es muy conservador, adore a Obama. Refiriéndose en concreto a Sarah Palin, todos tenemos más que claro que ningún liberal la aprecia en absoluto, que los que se consideran algo liberales es muy difícil que la aprecien y que los moderados francamente la detestan, ya que como moderado solo se define un RINO y estos la odian pura y llanamente. Si sumamos los porcentajes correspondientes a estos tres grupos, el resultado es que un 55% de la muestra utilizada por PPP está predispuesta contra Sarah Palin, mientras que sólo el 45% restante lo estaría a su favor. Interesante, ¿no?

Si aplicamos este porcentaje del 55% al total de encuestados que se declaran republicanos (y que tanto pueden ser RINO como teapartiers), resulta que un 15,04% de los encuestados pueden considerarse como predispuestos contra Sarah Palin. Si hacemos lo mismo con el 48% de los “otros”, el resultado es de un 31,71%. Finalmente, si sumamos el 20% de encuestados que se declaran demócratas al 15,04% de republicanos que muy posiblemente no puedan ver a Sarah ni en pintura y al 31,71% de “otros” que se encuentran en el mismo caso, el resultado es que un 66,75% de la muestra es, de entrada, anti-Palin. Lógicamente, con semejante sesgo ya establecido de antemano, ¿quién se puede creer que nuestra Sarah va a obtener buenos resultados en cualquiera de las preguntas?

Y… sin embargo, ¿es que los obtiene! Porque cuando resulta que Sarah sólo puede contar con un 33,25% de encuestados favorables, en todas las  preguntas directamente relacionadas con ella, las que les he detallado antes, incluidas las idiotas, los porcentajes de Sarah superan ese 33,25%. Por ejemplo, un 39% tiene una opinión favorable de Sarah y un 40% votaría por ella antes que por Begich. O sea, que Sarah tiene una base electoral que se expande más allá de su supuestamente base natural, la de los votantes algo o muy conservadores. Sarah mola incluso a los que deberían ponerse una ristra de ajos en el cuello nada más verla. Impresionante, ¿no? Pues esta es mi lectura de la encuesta de PPP, que, para mí, es algo así como un tiro por la culata para la maldita empresa esa. Pretenden demostrar que Sarah es un desastre electoralmente y resulta que han descubierto que es todo lo contrario: una candidata que es capaz de ganar votos entre los moderados y los liberales supuestamente contrarios a ella. ¡Chupa del frasco, Carrasco! ¡Me encanta cuando a los rojos los planes no les salen bien, je, je, je!

¡Bravo, Bob! ¡Qué listo eres! Me siento orgullosa de ti… Te voy a mandar un jamón de alce que te vas a chupar los dedos, ¿vale?

¡Uf, qué tostón les he dado hoy! Y mira que la encuesta de las narices me trae al fresco. Paso de ella. Pero ha servido para que les explique un poco sobre cómo se cocina una encuesta para que dé los resultados apetecidos y como quiera que es algo que puede ser aplicado a cualquier encuesta, me ha parecido interesante compartirlo con ustedes. Confío en no haberles aburrido demasiado. Si lo he hecho, les pido perdón.

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Una respuesta a VAMOS A DESCUBRIR MENTIRAS, ¿VALE?

  1. Santi dijo:

    Buen análisis de las encuestas “cocinadas” y “precocinadas”. En particular de esta. Todas las encuestas se hacen para el agrado de quien las encarga, que para eso las paga y el que paga manda. Así que hay que cogerlas con pinzas. En este caso la cocina ha estropeado todo, como siempre ocurre, y el guisado de legumbres estaba pasado, la carne quemada, el postre podrido y el café aguado. ¡Puaggggg! ¡qué asco! La típica cocina que gusta a los progres.

    Eres un as de la sociología, Bob. Junto con Amando de Miguel, ja, ja, ja. Gracias por compartirlo con nosotros, los palinistas recalcitrantes.

    Un saludo.

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