MARCO RUBIO, EL HIJO PREDILECTO DE MITT ROMNEY

SPFacebookHubo un tiempo en el que pensé que Marco Rubio tenía futuro dentro del mundo del conservadurismo estadounidense. Sin embargo, conforme se acercaba 2012, empecé a enterarme de cosas suyas que no me gustaron. Sobre todo, del papel que jugó en Florida para favorecer a Mitt Romney, apoyándole en algunas trapacerías que desmentían mucho su imagen de “ciudadano político” para acercarlo demasiado a la de “politicastro como todos”. Ahora, a raíz de la dichosa reforma de la legislación sobre inmigración que se está discutiendo en el Senado de Estados Unidos, Rubio se ha quitado por fin la máscara y hemos descubierto al sin duda mejor discípulo de Mitt Romney; por su falta de vergüenza, sobre todo. Suerte que Sarah está al quite y en estas dos notas que les ofrezco hoy lo retrata perfectamente. ¡Qué lástima! Tanto que apuntaba y tan bajo que ha caído…

Esta es la primera nota. Si yo fuera Rubio, se me caería la cara de vergüenza. Pero claro, para eso hay que tener vergüenza antes.

¿Los políticos se preguntan por qué no podemos confiar en ellos? Por campañas de flip-flops como esta y por los sobornos disimulados en el proyecto de ley de amnistía otorgados a políticos como Begich y Murkowski para eximir a los trabajadores del mar de Alaska.

El enlace incluido en esta nota es de un artículo de Leah Barkoukis publicado en Townhall.com el pasado 22 de junio:

Candidato Rubio: ‘El camino ganado a la ciudadanía es básicamente un código para la amnistía’

Si hemos de creer los comentarios del candidato Marco Rubio durante un debate el 24 de octubre de 2010, parece que la opinión del senador de Florida sobre la reforma de la inmigración ha “evolucionado” bastante desde que asumió el cargo.

Durante un debate con sus oponentes, el representante Kendrick Meek y el gobernador Charlie Crist, el candidato Rubio argumentó que dar a los inmigrantes ilegales un “camino ganado a la ciudadanía”, por el cual han abogado Crist, el senador John McCain y el ex presidente George W. Bush, es básicamente una amnistía.

“En primer lugar, el camino ganado a la ciudadanía es básicamente un código para la amnistía. Es como lo llaman”, dijo Rubio. “Y la realidad es la siguiente: Esto tiene que ver con el resultado final de que Estados Unidos no puede ser el único país en el mundo que no hace cumplir sus leyes de inmigración. Es injusto para las personas que han entrado legalmente en este país el crear una vía alternativa para las personas que entraron ilegalmente y lo hicieron a sabiendas”.

“Si ustedes hacen eso, ustedes nunca tendrán un sistema de inmigración legal que funcione”, continuó. “Nadie va a cumplir con la ley si hay una manera más fácil de hacerlo”.

Rubio, que ganó las elecciones de 2010, es ahora el líder republicano en el Congreso de los EE.UU. que presiona para que a los extranjeros ilegales se les conceda el mismo camino ganado a la ciudadanía que él mismo insistía en que era un “código para la amnistía” hace sólo tres años.

Esta es la segunda nota. Una de las importantes de Sarah Palin, diseccionando el proyecto de ley de reforma de la legislación de inmigración y revelando lo que hay realmente dentro de su articulado. Para que luego vengan algunos a decirnos que Sarah no tiene ni una sola idea política que ofrecer. ¡So gilipollas, poneos las gafas y leed!

Los agujeros en la frontera son tan grandes como los agujeros en su ley de Amnistía

Al igual que hicieron con Obamacare, algunos en el Congreso intentan “Pelosi” el proyecto de ley de amnistía. La aprobarán para averiguar qué es lo que contiene. Y al igual que el impopular e inasequible desastre de Obamacare, este acto de proxenetismo, de gratificación a los infractores, de sin seguridad fronteriza todavía, de intereses creados por un tubo, desastre de gran calibre de proyecto de ley no es apoyado por los estadounidenses bien informados.

Soy una ferviente partidaria de la inmigración legal. Estoy orgullosa de que nuestro país sea tan deseable que haya sido un crisol haciendo que una diversidad de personas se unan en la nación más excepcional en la tierra desde hace más de dos siglos. Pero me sumo a todos los estadounidenses con una pizca de sentido común al insistir en que cualquier debate sobre la inmigración debe centrarse en una frontera segura. El proyecto de ley de amnistía del Senado está totalmente desdentado en lo que se refiere a la seguridad fronteriza.

Va aún más lejos de la falsedad el que alguien afirme que un voto a favor de este proyecto de ley es un voto a favor de la seguridad. No busquen más que en el hecho de que el senador Rubio y los partidarios de la amnistía vetaron la enmienda del senador Thune que exigía a los federales que finalmente construyeran parte de una necesaria valla de seguridad antes de seguir adelante con la situación de los inmigrantes ilegales que ya han roto la ley para estar aquí. Y por si cargarse la valla fronteriza no era prueba suficiente, estropearon otra oportunidad al matar la enmienda del senador Paul “Confía, pero comprueba” que requería la finalización de una valla antes de cinco años y requería que el Congreso votara sobre si la frontera es realmente segura antes de promover cualquier otra medida sobre inmigración. Y luego aún vetaron otra una vez más, la enmienda del senador Cornyn “Resultados”, que también requería normas fijas de control fronterizo. Ahora la multitud pro-amnistía del Senado está ofreciendo una hoja de parra a la seguridad a través de la enmienda Corker-Hoeven, pero esto no son más que promesas vacías. Es amnistía ahora mismo y la seguridad fronteriza… eh, bueno, algún día.

Si este proyecto de ley estaba realmente preocupado por la seguridad fronteriza, podría incluir soluciones prácticas para aquellos estados que viven con el problema todos los días. Se podrían conceder subvenciones a los estados fronterizos para construir realmente una valla. El nivel más sensible y responsable del gobierno es el más local y dados que los gobernadores aceptan subvenciones todo el tiempo, esta es una solución viable. También podríamos liberar más tierras federales a lo largo de la frontera para ser privatizadas. Los agricultores y ganaderos tendrían un claro incentivo para mantener su propiedad privada segura del flujo de inmigrantes ilegales y otras actividades ilegales practicadas a través de la frontera hacia las tierras que ellos cultivarían. Hay un montón de otras soluciones de sentido común, pero este proyecto de ley no trata de la solución de problemas; trata de una amnistía a toda costa.

Cuando cada medida sensata, concreta y verificable para asegurar la frontera es descartada, a pesar de las promesas de los políticos, ¿en qué se supone que debemos confiar para asegurar que nuestra frontera actualmente no garantizada lo sea en el futuro? Si la capital espera que simplemente nos sentemos y “confiemos” en ellos a pesar de lo muy poco fiables que se han probado a sí mismos nuestra clase política permanente y los burócratas de Washington, entonces yo tengo un puente en Alaska a alguna parte para venderles. Nuestro gobierno está inundado de un escándalo tras otro implicando flagrantes mentiras y violaciones de nuestras libertades básicas y el líder de todo el paquete de viaje en viaje para evitar así el tener que rendir cuentas.

Al igual que hicieron para Obamacare, la clase política permanente está azucarando este proyecto de ley con una golosina tras otra para atraer a ciertos senadores a votar por él. No busquen más lejos que en la página 983 del proyecto de ley, que contiene una exención especial de visados ​​para los trabajadores pesqueros extranjeros en el estado 49º a pesar de las enormes cifras de desempleo de la fuerza laboral estadounidense. Esto es obviamente un favor oculto diseñado para comprar los votos de los senadores de Alaska Murkowski y Begich.

E igual que como Obamacare, este proyecto de ley de amnistía falla en todos los niveles de la cordura económica y la sana reforma. No ofrece soluciones. Apenas reducirá el flujo de la inmigración ilegal, lo que significa que podemos esperar millones y millones de nuevos inmigrantes ilegales en los próximos años. Más o menos lo que ocurrió cuando aprobamos la amnistía en 1986 sin asegurar nuestras fronteras primero.

Según la CBO, [Congressional Budget Office, Oficina de Presupuestos del Congreso] el proyecto de ley no detendrá la inmigración ilegal, pero bajará los salarios de los trabajadores estadounidenses corrientes. Los cuales serán la misma clase de votantes trabajadores de cuello azul de todas las etnias que optaron por quedarse en casa en 2012 en lugar de ir a las urnas en los swing states [estados indecisos] que necesitábamos para detener la prometida “transformación fundamental” de Estados Unidos de Barack Obama. Señalo esto como un recordatorio útil para aquellos que creen en el sobrehinchado  lema que alega que los conservadores deben apoyar este proyecto de ley con el fin de ganar futuras elecciones. Eso es 100%  erróneo. La camarilla de capitalistas en la capital y sus amigos de las empresas en Wall Street pueden pensar que este despilfarro de amnistía es una gran idea, pero el trabajador estadounidense medio de nuestra clase media verá  pronto que salarios más bajos es lo único que le toca a él, junto con esos inmigrantes que trabajan duro y que siguieron las reglas y que están aquí trabajando legalmente.

La aprobación de este proyecto de ley con una frontera insegura y en un creciente estado del bienestar bajo Barack Obama es una locura económica. ¿La gente ya se ha olvidado de que nuestro gobierno en bancarrota está ejecutando masivos déficits insostenibles cada año? No podemos darnos el lujo de pagar los platos rotos ahora, mucho menos los miles de millones de dólares más en bienestar y derechos sociales de los millones que están aquí ilegalmente a los que se otorgarán los beneficios de este proyecto de ley. Según la Fundación Heritage, el proyecto de ley prevé sólo un retraso temporal en la concesión de elegibilidad a los inmigrantes ilegales de todos los programas de ayuda social y bienestar de Estados Unidos. Estamos contemplando una explosión de los costos en un futuro muy próximo. No hay manera de pagar por los incontables millones agregado de nuevos inscritos en estos crecientes programas gubernamentales. Aprueba esto, Congreso, y Obama habrá logrado transformar fundamentalmente los Estados Unidos.

Una vez más, apoyo la inmigración legal y soy tan simpatética como la que más a las aspiraciones de las personas que vienen aquí a trabajar duro y vivir una vida mejor que los ambientes de pobreza y sin libertad que dejaron atrás. Muchos son atraídos aquí porque somos una nación excepcional donde la libertad proporciona igualdad de oportunidades para todos para trabajar duro y hacer algo de sí mismos. Sin embargo, una parte clave del excepcionalismo americano es el imperio de la ley. La seguridad fronteriza es fundamental para el Estado de Derecho, como lo es el incentivar a aquellos que siguen el camino legal a la ciudadanía en lugar de castigarlos mediante la promoción de los infractores. Esto no es negociable.

Es hora de recordar a nuestros legisladores que somos una nación soberana de leyes. Este proyecto de ley hace caso omiso de esto y hace caso omiso de la voluntad del pueblo. La frontera continuamente porosa va en contra de lo que los políticos nos aseguraron que iba en esta ley de altos vuelos y en el estilo típico de la capital es una bofetada en la cara de lo que muchos políticos dijeron en sus campañas electorales. Yo escuché sus promesas de campaña. Ustedes las escucharon también.

Es hora de que los estadounidenses preocupados inunden las líneas telefónicas de nuestros legisladores con lo que necesitan saber de Nosotros, el Pueblo. Únanse a las  mama grizzlies que se están alzando sin descanso para desmentir falsas afirmaciones de que la amnistía es una buena cosa. Michelle Malkin ha dicho con razón que la cuestión no es el asegurar la frontera primero, sino “asegurar la frontera. Punto”. Laura Ingraham y Ann Coulter también han ofrecido excelentes advertencias del impacto económico de la amnistía sobre la clase media.

Mientras el Senado se mueve para aprobar la amnistía, el único punto brillante en esta parodia es la revolución de actos públicos que podemos esperar. Porque así como la oposición a Obamacare se convirtió en un grito de guerra para las elecciones legislativas de 2010, la oposición a esta ley de amnistía y de transformación fundamental impulsará a las bases en las elecciones del próximo año. Y 2014 está justo a la vuelta de la esquina.

Oh, Señor, cuanta guerra nos falta todavía por librar. Confiemos en acabar ganándola, pero 2014 va a ser en verdad más decisivo que 2010. Y el GOP, ¿por qué no se muere de una vez? Así el Tea Party se vería obligado a dar un paso al frente y tal vez tendríamos alguna posibilidad, caramba (sí, ya sé que algunos de ustedes siguen confiando en el GOP y quieren dar la batalla dentro… pero yo sigo pensando que el Partido Republicano está herido de muerte y no hay nada que se pueda hacer por él).

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