FASCISTAS LIBERALES… RACISTAS Y GENOCIDAS

SPTwitterImagínense que Hitler hubiera sido judío y se hubiera proclamado a sí mismo el salvador de la raza judía y al mismo tiempo que los asesinaba en masa, estos le vitorearan entusiastamente. Pues bien, eso que parece una solemne majadería, es exactamente el caso actual de Obama y los estadounidenses de raza negra. Nadie SPFacebookjamás en ningún momento de la historia ha hecho más daño a su propia raza que Obama y nunca jamás tampoco ha recibido mayores parabienes por parte de quienes sufren en sus carnes las consecuencias de su maldad. Y no me refiero simplemente a su desastrada política económica que está hundiendo a todos, blancos y negros, en la indigencia, pero mucho más a los negros. Me refiero también a su radical apoyo al aborto que, a fin de cuentas, a quien más perjudica y con diferencia es a esa misma comunidad (pero es que Obama no es negro estadounidense; es mestizo de negro rico keniata y blanca rica estadounidense… ¿Qué demonios tiene él en común con un descendiente de esclavos negro y pobre?).

Los hechos los conocemos todos, que sabemos sobradamente que la mayoría de los abortos son practicados sobre bebés de raza negra. Muchos no lo dicen, quizás por miedo a decir la verdad y que lo señalen por la calle, pero si hay alguien en Estados Unidos que no tiene ningún miedo a ello es Sarah Palin. Y lo ha vuelto a hacer en este tuit y esta nota de Facebook en la que se escandaliza de que todo un presidente de Estados Unidos acceda a honrar con su presencia un acto de la organización pro-abortista (en su caso, ni “derecho a decidir” ni leches; ellos sólo quieren abortos y más abortos, nada más) Planned Parenthood. Y para ilustrar su caso e informarnos concienzudamente a nosotros, nos incluye un extracto de un capítulo del libro de Jonah Goldberg Liberal Fascism, que no sólo recomienda ella, sino yo también por lo extraordinariamente revelador que es. Por favor, de verdad, léanlo y verán como muchas de sus ideas preconcebidas saltan por los aires de una manera que nunca se hubieran imaginado hasta entonces. Ese libro debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas del país. Y aprendido de memoria por nuestros hijos. Quizás así lográramos vacunarlos contra la estupidez izquierdista y hacer de ellos unos hombres de provecho.

Palin and baby denver

Pero como quiera que Sarah, con la ayuda hoy de Jonah Goldberg, se basta y se sobra para explicarnos el caso, voy a callarme de una vez y dejar que sea ella quien hable.

Dicho y hecho, este es el tuit suyo que nos dio la voz de alarma:

Hoy Obama “bendice” a los seguidores de una activista de la eugenesia racista…

Y esta la nota de su página personal en Facebook que amplía el caso:

No existen las coincidencias. Hoy estoy deseando hablar en un centro de recursos de las mujeres pro-vida en Nevada. Quiero volver a recordar a las mujeres que somos lo suficientemente fuertes y lo suficientemente capaces para elegir la vida y trabajar juntos en crear una cultura que permita a cada uno vivir al máximo. Qué irónico que en este mismo día, el presidente Obama sea el cabeza de cartel de un evento de gala para la organización altamente controvertida y repetidamente desacreditada Planned Parenthood. Él es el primer presidente en ejercicio en hablar para ellos, pero por otra parte también es el primer presidente que está tan radicalmente a favor del aborto que, como senador del estado, se negó por tres veces a votar a favor de una legislación que simplemente iba a proporcionar atención médica a los bebés nacidos vivos por abortos mal practicados. Teniendo en cuenta el papel que Planned Parenthood ha desempeñado a la hora de mirar hacia otro lado mientras que el médico abortista asesino en masa Dr. Gosnell masacraba bebés nacidos con vida de sus horribles procedimientos infanticidas y abusaba de sus pacientes mujeres, quizás no sea sorprendente que este mismo presidente no vea nada malo en permitir que su nombre sea asociado tan abiertamente a esta organización.

Por favor, echen un vistazo al siguiente extracto del libro de Jonah Goldberg Liberal Fascism para obtener información sobre el origen racista y eugenista de Planned Parenthood, y entonces pregúntese otra vez por qué en el mundo nuestro presidente debería “bendecir” los crueles esfuerzos subyacentes de una organización como esta. ¿Quieren que se gaste el dinero de los impuestos duramente ganado por su familia para financiar esta cultura de la muerte? Seguramente hay gente de buena conciencia dentro de Planned Parenthood y otros centros abortistas que sientan el imperativo dentro de sí mismos para encontrar otras maneras de ayudar a las mujeres en sus momentos de necesidad. Hay tantas respuestas mejores que la simple eliminación del ingrediente más precioso y prometedor que tenemos en la Tierra –la vida humana inocente. Ojalá que los esfuerzos destinados a sacrificar a los indefensos y vulnerables no sean “bendecidos”, y en su lugar que Dios bendiga a aquellos que deciden que el respeto a la cultura de la vida en Estados Unidos es la única manera de sacarnos del lío en el que estamos metidos.

El extracto al que se refiere Sarah es el siguiente. Se lo repito: lean este libro, por favor. Es esencial; uno de los tres únicos libros que una persona decente debería leer sin excusa.

Un negro pasado

Anticoncepción, aborto y el movimiento eugenésico.

Margaret Sanger, cuya Liga Estadounidense para el Control de la Natalidad se convirtió en Planned Parenthood, fue la madre fundadora del movimiento de control de la natalidad. Ella es considerada hoy una santa liberal, una de las fundadoras del feminismo moderno y una de las principales luces del panteón progresista. Gloria Feldt de Planned Parenthood proclama: “Yo estoy al lado de Margaret Sanger”, liderando “la organización que lleva el legado de Sanger”. La primera presidente negra de Planned Parenthood, Faye Wattleton, “Mujer del Año” de la revista Ms. en 1989, dijo que estaba “orgullosa” de estar “caminando tras los pasos de Margaret Sanger”. Planned Parenthood da a conocer los premios anuales Maggie a los individuos y organizaciones que promueven la causa de Sanger. Los galardonados son un Quién es Quién de los iconos liberales, desde el novelista John Irving a los productores de West Wing de la NBC. Lo que los admiradores liberales de Sanger están dispuestos a minimizar es que ella era una profunda racista que suscribió completamente a las opiniones de E. A. Ross y otros “racialólogos”. De hecho, ella hizo que muchos de ellos parezcan mansos.

Sanger nació en una pobre familia de once hijos en Corning, Nueva York, en 1879. En 1902 recibió se graduó como enfermera registrada. En 1911, se trasladó a Nueva York, donde se encontró con la vanguardia bohemia transatlántica del creciente momento fascista. “Nuestro salón”, escribió en su autobiografía, “se convirtió en un lugar de reunión donde liberales, anarquistas, socialistas y los de la I.W.W podían reunirse” Miembro del Comité de Mujeres del Partido Socialista de Nueva York, participó en toda la protestas y manifestaciones habituales. En 1912 comenzó a escribir lo que equivalía a una columna de consejos sobre sexo para el New York Call, titulada “Lo que toda chica debe saber.” El tema principal de sus columnas era la importancia de la anticoncepción.

Discípula de la anarquista Emma Goldman, otra eugenista, Sanger se convirtió en la primera “mártir del control de la natalidad” de la nación cuando fue arrestada por distribuir condones en 1917. Con el fin de escapar de una posterior detención por violar las leyes de obscenidad, se fue a Inglaterra, donde cayó bajo la esclavitud de Havelock Ellis, teórico del sexo y ardiente defensor de la esterilización forzada. También tuvo un romance con H. G. Wells, el campeón auto-confeso del “fascismo liberal”. Su matrimonio se vino abajo pronto y uno de sus hijos, a quien ella reconoció descuidar, murió de neumonía a los cuatro años. De hecho, ella siempre reconoció que no estaba hecha para la vida familiar, admitiendo que no era una “persona apta para el amor o el hogar o los niños o cualquier cosa que necesite atención o consideración”.

Bajo la bandera de la “libertad de reproducción”, Sanger suscribió casi todos los puntos de vista eugenésico discutidos anteriormente. Ella trató de prohibir la reproducción de los no aptos y regular la reproducción de todos los demás. Se burlaba del suave enfoque de los eugenistas “positivos”, burlándose de él como una mera “competencia de cunas” entre los aptos y los no aptos. “Más niños de los aptos, menos de los no aptos; este es el principal asunto del control de la natalidad”, escribió francamente en su libro de 1922 The Pivot of Civilization. (El libro contó con una introducción de Wells, en la que proclamó: “Queremos cada vez menos y mejores niños… y no podemos hacer la vida social ni la paz mundial que estamos decididos a hacer con los malcriados y mal entrenados enjambres de ciudadanos inferiores que nos inflingen”. Dos civilizaciones estaban en guerra: la del progreso y la que buscaba un mundo “inundado por un torrente indiscriminado de progenie”.

Una persona justa no puede leer hoy los libros, artículos y panfletos de Sanger sin encontrar similitudes no sólo con la eugenesia nazi, sino con las oscuras distopías de la imaginación feminista que se encuentran en esas alegorías como el Cuento de la criada de Margaret Atwood. Como editora de The Birth Control Review, Sanger publicó periódicamente el tipo de duro racismo que normalmente asociamos con Goebbels o Himmler. En efecto, después de que renunciara como editora, The Birth Control Review publicó artículos de gente que trabajaba para Goebbels y Himmler. Por ejemplo, cuando el programa de eugenesia nazi estaba recibiendo una amplia atención por primera vez, The Birth Control Review se apresuró a poner a los nazis bajo una luz positiva, cediendo sus páginas para un artículo titulado “La esterilización eugenésica: una necesidad urgente” de Ernst Rüdin, director de esterilización de Hitler y uno de los fundadores de la Sociedad Nazi para la Higiene Racial. En 1926, Sanger pronunció orgullosamente un discurso ante una reunión del KKK en Silver Lake, Nueva Jersey.

Uno de los amigos más cercanos de Sanger y colegs influyente fue el supremacista blanco Lothrop Stoddard, autor de The Rising Tide of Color Against White World-Supremacy. En el libro, ofreció su solución para la amenaza que representan las razas más oscuras: “Así como aislamos invasiones bacterianas y matamos de hambre a las bacterias, mediante la limitación de la zona y la cantidad de su suministro de alimentos, podemos obligar a una raza inferior a permanecer en su hábitat natural”. Cuando se publicó el libro, Sanger quedó lo suficientemente impresionada como para invitarlo a unirse a la junta de directores de la Liga Estadounidense para el Control de la Natalidad.

El genio de Sanger consistió en hacer avanzar la campaña de Ross para el control social uniéndola a la campaña racista eugenésica por el placer sexual y la liberación femenina. En su “Código para detener la sobreproducción de niños”, publicado en 1934, decretó que “ninguna mujer debe tener el derecho legal a tener un hijo sin permiso… ningún permiso tendrá validez para más de un niño.” Pero Sanger acomodó esta agenda fascista en el argumento de que a las mujeres “liberadas” no les importarían tales medidas porque en realidad no quieren familias numerosas en primer lugar. En un tropo del que se hicieron eco las feministas posteriores como Betty Friedan, argumentó que la propia maternidad era una limitación socialmente impuesta a la libertad de las mujeres. Era una forma de lo que los marxistas llamaron la falsa conciencia de querer una familia numerosa.

Sanger creía, lo suficientemente proféticamente, que si las mujeres concebían el sexo como, ante todo, una experiencia placentera en lugar de un acto procreativo, abrazarían control de la natalidad como una herramienta necesaria para su propia satisfacción personal. Ella utilizó brillantemente el lenguaje de la liberación para convencer a las mujeres no estaban siguiendo un esquema colectivista, sino que era en realidad “decir la verdad al poder”, por así decirlo. Este fue el mismo truco que emplearon los nazis. Tomaron una doctrina nietzscheana radical de la voluntad individual y la convirtieron en un dogma de moda de la conformidad de la clase media. Este truco sigue siendo el núcleo de gran parte del “individualismo” entre conformistas rebeldes de la izquierda cultural estadounidense de hoy. Sin embargo, el análisis de Sanger fue sin duda correcto y condujo directamente a la asociación feminista generalizada del sexo con la rebelión política. Sanger, en esencia, “sobornó” a las mujeres (y a los hombres agradecidos) ofreciendo tolerancia a la promiscuidad a cambio del cumplimiento de sus planes eugenésicos.

En 1939, Sanger creó el “Proyecto Negro” antes mencionado, que tiene por objetivo obtener de los negros que adopten un método anticonceptivo. A través de la Federación de Control de la Natalidad, contrató a ministros negros (incluyendo el reverendo Adam Clayton Powell, Sr.), médicos y otros líderes para ayudarla a recortar la población negra supuestamente excedente. La intención racista del proyecto está fuera de toda duda. “La masa de los negros significativos”, decía el informe del proyecto, “aún crían sin cuidado y desastrosamente, con el resultado de que el aumento entre los Negros… es [en] la parte de la población menos inteligente y apta”. La intención de Sanger es sorprendente hoy en día, pero ella reconoció su extrema radicalidad incluso entonces. “No queremos que la palabra que salga”, le escribió a un colega, “sea la de que queremos exterminar a la población Negra y el ministro es el hombre que puede enderezar esa idea si alguna vez se le ocurre a alguno de sus miembros más rebeldes”.

Es posible que Sanger en realidad no quisiera “exterminar” a la población negra tanto como simplemente limitar su crecimiento. Sin embargo, muchos en la comunidad negra lo vieron de esa manera y se mantuvieron recelosos de los motivos de los progresistas. No es difícil ver que los blancos de clase media que hablaban constantemente de “suicidio racial” a las manos de oscuros, salvajes infrahumanos, no podían tener los mejores intereses de los negros en mente. Este escepticismo persistió dentro de la comunidad negro durante décadas. Alguien que vio la relación entre el aborto y la raza desde una perspectiva menos confiados telegrafió al Congreso en 1977 para decirles que el aborto suponía un “genocidio contra la raza negro.” Y añadió, con letra clara, “COMO UN ASUNTO DE CONCIENCIA DEBO OPONERME AL USO DE FONDOS FEDERALES PARA UNA POLÍTICA DE MATAR NIÑOS”. Este fue Jesse Jackson, quien cambió de postura cuando se decidió a buscar la nominación demócrata.

Hace apenas unos años, el “bonus” racial eugenésico del derecho al aborto era algo que uno sólo podía admitir entre aquellos totalmente comprometidos con la causa, y aún así en susurros políticamente correctos. No más. Cada vez más, este argumento es aceptable para la izquierda, al igual que los argumentos a favor de la eugenesia en general.

En 2005, el aclamado economista de la Universidad de Chicago Steven Levitt rompió el tabú con su critico y comercial éxito Freakonomics (coescrito con Stephen Dubner). El capítulo más sensacional en el libro actualizaba un artículo que Levitt había escrito en 1999 en el que argumentaba que el aborto recorta el crimen. “La legalización del aborto dio lugar a un menor no-desear; el no-desear conduce a la alta criminalidad; la legalización del aborto, por lo tanto, dio lugar a menos crimen.” Freakonomics extirpó todas las referencias a la raza y nunca conectaba los hechos de que debido a que los fetos abortados son desproporcionadamente negros y los negros contribuyen desproporcionadamente a la tasa de criminalidad, la reducción del tamaño de la población negra reduce el crimen. Sin embargo, la cobertura de la prensa reconoció esto y no pareció importarle.

En 2005, William Bennett, un comprometido defensor de la vida, invocó el argumento Levitt para denunciar el pensamiento eugenésico. “Yo sé que es cierto que si se quiere reducir el crimen, podría, si ese fuera su único propósito, podría abortar cada bebé negro en este país y su tasa de criminalidad descendería. Eso sería una cosa imposible, ridícula y moralmente reprobable que hacer, pero su tasa de criminalidad descendería”. Lo que pareció ofender más a los liberales fue que Bennett había tomado accidentalmente una lógica liberal convencional para defender un punto de vista conservador y, como con los darwinistas sociales de antaño, eso irritaba a los liberales. Según Bob Herbert del New York Times, Bennett creía que “exterminar a los negros sería la herramienta más eficaz para combatir el crimen”. Varios portavoces liberales, entre ellos Terry McAuliffe, ex presidente del Comité Nacional Demócrata, dijo que Bennett quería exterminar “a los bebés negros”. Juan Williams proclamó que los comentarios de Bennett hablaban “de una mentalidad profundamente racista”.

En cierto sentido, esto es un cambio bastante sorprendente. Después de todo, cuando son los liberales quienes lo defienden, nos dicen generalmente que los abortos no matan “bebés”. Más bien, se quitan meras aglomeraciones de células y tejidos o “contenidos uterinos”. Si los hipotéticos abortos cometidos con un propósito supuestamente conservador son un infanticidio, ¿cómo puede ser que los abortos reales realizados con fines liberales no los sean?

Algunos liberales son honestos acerca de esto. En 1992, Nicholas von Hoffman argumentó en el Philadelphia Inquirer:

El aborto libre y barato es una política de defensa social. Para salvarnos de ser asesinados en nuestras camas y violados en la calle, deberíamos hacer todo lo posible para alentar a las mujeres embarazadas que no quieren el bebé y no se harán cargo de él a que se deshaga de la cosa antes de que se convierta en un monstruo… En sus manifestaciones, los antiabortistas desfilan con fotos de fetos muertos y descuartizados. Los proabortistas deben replicara a estas imágenes con algunas de las suyas: fotos de las víctimas de los no abortados: víctimas de asesinatos, víctimas de violaciones, víctimas de la mutilación; imágenes que nos recuerden que la lucha por el aborto no es sino parte de una lucha más amplia por los hogares seguros y la seguridad en las calles.

Más tarde ese mismo año, la Casa Blanca recibió una carta del co-abogado del caso Roe vs Wade, Ron Weddington, instando al nuevo presidente electo a correr a lanzar la RU-486, la píldora del día después, al mercado tan pronto como fuera posible. El argumento de Weddington era refrescantemente honesto:

[Usted] puede comenzar de inmediato a eliminar el segmento apenas educado, insaludable y pobre de nuestro país. No, no estoy abogando por una especie de la extinción en masa de esos desgraciados. El delito, las drogas y la enfermedad ya lo están haciendo. El problema es que sus números no sólo se reemplazan, sino que se incrementan con el nacimiento de millones de niños de personas que no pueden permitirse el lujo de tener bebés. Venga, ya lo he dicho. Es lo que todos sabemos que es cierto, pero sólo susurramos porque como liberales que creemos en los derechos individuales, consideramos  cualquier programa que pueda amenazar a los desfavorecidos como discriminatorio, mezquino y…, bueno…, republicano.

[El] gobierno también va a tener que proporcionar vasectomías, ligaduras de trompas y abortos… Han habido unos 30 millones de abortos en este país desde Roe vs Wade. Piense en toda la pobreza, crimen y miseria… y luego añada 30 millones de niños no deseados al escenario. Hemos perdido mucho terreno durante la orgía religiosa Reagan-Bush. No tenemos mucho tiempo por delante.

¿Cómo, exactamente, es esto sustancialmente diferente de la auto-descrita por Margaret Sanger “religión del control de la natalidad”, que, según ella escribió, “alivia la carga financiera de cuidar con fondos públicos… niños destinado a convertirse en una carga para sí mismos, para su familia y, en última instancia, para la nación?”.

El asunto aquí no es la intención explícita de los liberales o los razonamientos que invocan para engañarse a sí mismos acerca de la naturaleza del aborto. Más bien, es demostrar que aunque los motivos y los argumentos cambien, la sustancia de la política sigue en sus efectos. Después de que el Holocausto desacreditara la eugenesia per se, ni los eugenistas ni sus ideas desaparecieron. Más bien, se fueron a echar tierra en campos como la planificación familiar y la demografía y en movimientos políticos como el feminismo. De hecho, en cierto sentido, Planned Parenthood es hoy más eugenésica de lo previsto por Sanger. Sanger, después de todo, despreciaba el aborto. Lo denunció como “bárbaro” y llamó a los abortistas “chupasangres varones con un M.D. después de su nombre”. El aborto daba lugar a “una masacre atroz” y “la muerte de bebés”, algo que incluso los degenerados hijos de los no aptos no merecían.

Así que olvídense de las intenciones; miren los resultados. El aborto termina con más vidas negras que las enfermedades del corazón, el cáncer, los accidentes, el SIDA y los crímenes violentos todo junto. Los afroamericanos constituyen poco más de 12 por ciento de la población, pero tienen más de un tercio (37 por ciento) de los abortos. Esa tasa se ha mantenido relativamente constante, aunque en algunas regiones las cifras son mucho más marcadas; en Mississippi, las mujeres negras reciben alrededor del 72 por ciento de todos los abortos, según los Centros para el Control de Enfermedades. A nivel nacional, 512 de cada 1.000 embarazos negros terminan en un aborto. Aún más revelador, casi el 80 por ciento de los centros de abortos de Planned Parenthood se encuentran en o cerca de las comunidades minoritarias. El liberalismo de hoy condena a Bill Bennett que especula sobre los efectos de matar niños negros no nacidos, pero también celebra el homicidio efectivo de los niños negros por nacer, y le condena por oponerse a ello.

Por supuesto, la eugenesia ortodoxa también apunta a los “débiles mentales” y las “bocas inútiles”, lo que incluye a todos desde los retrasados ​​mentales a una inculta y desnutrida clase baja y a los delincuentes reincidentes. Cuando se trata de los “débiles mentales” de hoy, voces influyentes de la izquierda actual abogan por el asesinato de los “defectuosos” en el comienzo de la vida y al final de la vida. El principal de ellos es Peter Singer, ampliamente considerado como el filósofo vivo más importante y líder ético del mundo. El profesor Singer, quien da clases en Princeton, sostiene que los bebés no deseados o con discapacidad deberían ser sacrificados en nombre de la “compasión”. También sostiene que las personas mayores y otros lastres para la sociedad deben ser muertos cuando sus vidas ya no valgan la pena vivirlas.

Singer no se esconde detrás de palabras en código y eufemismos en su creencia de que la muerte de los bebés no siempre está mal, como se puede deducir de su ensayo titulado Killing Babies isn’t Always Wrong (tampoco es una voz solitaria en el desierto; sus puntos de vista son muy populares o respetados en muchos círculos académicos). Pero eso no ha hecho que la izquierda le someta a ostracismo en lo más mínimo (salvo en Alemania, donde la gente todavía tiene una sensación visceral de adónde conduce esa lógica). Por supuesto, no todos o la mayoría de los liberales están de acuerdo con las prescripciones de Singer, pero tampoco lo condenan como lo hace, por ejemplo, un William Bennett. Tal vez reconocen en él a un espíritu afín.

Escalofriante, ¿verdad? ¡Y cómo se las dan de santos laicos los muy cabrones! Estas cosas me ponen los nervios de punta, la verdad. Creo que ya me han dado la tarde hoy… Ojalá pudiéramos hacer algo realmente efectivo para apoyar la lucha pro-vida, pero poco es lo que podemos hacer mientras no tengamos el poder… ¡o tengamos en el poder a alguien que no sea un barbudo cobarde inútil! Al menos, procuraré que todos estos mensajes de Sarah Palin sobre el asunto no pasen desapercibidos entre nosotros. Ya sé que es una gota de agua en el océano, pero también una gota hace derramar el vaso, ¿no?

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