¡VIVA MICHELLE! ¡GUAPA, GUAPA, GUAPA!

PalabraBobUstedes me perdonaran el entusiasmo, pero es que hoy vamos a hablar de mi comentarista política favorita: Michelle Malkin. Y el motivo de ello no es que me haya vuelto a dar un berrinche (ya saben que entre ella y yo hay una relación apasionada: algunas veces la mataría, la mayoría de veces la adoraría), sino que, antes al contrario, a ella le han dado un premio. Y no es un premio cualquiera, sino ni más ni menos que el II Premio Breitbart, un premio anual que se le ha concedido más que merecidamente por su incansable búsqueda de la verdad al tiempo que se esfuerza en ayudar a los ciudadanos periodistas (los citizen journalists que decía Andrew Breitbart) a hacer lo mismo.

O sea, que hoy tengo una entrada en la que voy a poder hablar a la vez de dos de mis comentaristas políticos favoritos: Andrew Breitbart y Michelle Malkin. Esto va a ser divertido, ya lo verán.

El acto de entrega del premio se celebró esta misma semana, el jueves, en Orlando (Florida) en el Omni Orlando Resort, lo que parece un pedazo de hotel de esos con todos los lujos y las piñas coladas servidas con sombrillitas. Por parte de los organizadores del premio, estaban presentes el presidente de The Heritage Foundation, el antiguo senador Jim DeMint; el presidente de The Franklin Center for Government & Public Integrity, Jason Stverak, que son las dos instituciones que patrocinan el premio; y el presidente de Breitbart News Network, Larry Solov; y su director general, Stephen K. Bannon.

Michelle

Muchos ya conocemos a The Heritage Foundation, una organización no gubernamental de carácter conservador. Por su parte, The Franklin Center for Government & Public Integrity es una recién venida a este mundo del activismo conservador puesto que se fundó en 2009 con el fin de vigilar a los poderes públicos (lo que se conoce como un “watchdog” y enseñar a los periodistas cómo exponer el malgasto, el fraude y el abuso en el gobierno, ya sea a escala local o estatal.

En su alocución, Erik Telford, vicepresidente de The Franklin Center for Government & Public Integrity, dijo de Michelle que esta “nunca duda a la hora de cantarle las verdades al poder, debatir los asuntos que los medios de comunicación tradicionales y los enterados del mundo de la política preferirían barrer bajo la alfombra y ayudar a los ciudadanos para que se unan a su causa”. También dijo:

Michelle Malkin es una campeona en la persecución de la verdad y la responsabilidad que ha trabajado incesantemente para exponer la corrupción y el derroche de dinero en el gobierno. Su obra ejemplifica el fiero espíritu de Andrew Breitbart y hace avanzar su legado.

Todo eso es cierto. Y aún más puesto que Michelle es una de las voces conservadoras más importantes del panorama político estadounidense actual. Nacida Michelle Maglalang el 20 de octubre de 1970 en Filadelfia (Pennsylvania), sus padres, Apolo DeCastro y Rafaela, son de origen filipino, habiendo emigrado a Estados Unidos pocos meses antes de que naciera Michelle.

Michelle_Malkin_1

Su padre, Apolo DeCastro es médico, habiendo venido legalmente a Estados Unidos a completar sus estudios con un visado de trabajo. Una vez que los hubo completado, la familia se mudó de Filadelfia a Absecon (Nueva Jersey), donde la pequeña Michelle, que tiene un hermano menor, empezó a estudiar. Cuando llegó la hora del instituto, los Maglalang escogieron para su hija un instituto católico, el Holy Spirit Roman Catholic High School. Allí, Michelle se lo pasó bomba editando el periódico del instituto y se afanó por convertirse en una concertista de piano.

En 1988, Michelle inició sus estudios universitarios en Oberlin College donde primero quiso graduarse en Música, pero luego cambió de ideas y lo hizo en Inglés. Curiosamente, fue durante estos años en la universidad cuando conoció al que luego iba a ser su marido, Jesse Dylan Malkin, un compañero de clase que la fichó para escribir en un periódico estudiantil independiente, pero de derechas, que dirigía él.

Como quiera que de casta le viene al galgo el ser rabilargo, el primer artículo de Michelle en ese periódico fue un ataque en toda la regla contra la política de discriminación “positiva” seguida por el propio Oberlin College, que sentó como un tiro entre sus compañeros y que le valió el no ser la chica más popular del campus. No le importó mucho puesto que cuando se graduó en 1992, declaró que su alma mater era lamentablemente una universidad “radicalmente izquierdista”. Vamos, el sitio perfecto para alguien cuyos padres, en sus propias palabras, eran los dos republicanos de Reagan y los dos políticamente activos.

Malkin megafono

Fuera como fuese, Michelle salió por fin de Oberlin y empezó su carrera como periodista en Los Angeles Daily News, donde trabajó entre 1992 y 1994. Luego, en 1995, se mudó a Washington, D.C. para trabajar también como periodista en el Competitive Enterprise Institute, un think-tank libertario en grado sumo. De nuevo, en 1996, Michelle cambió de trabajo y de estado, mudándose a Seattle (Washington) para trabajar en The Seattle Times. Fue en 1999 cuando Michelle se convirtió en una columnista sindicada nacionalmente y empezó a publicar lo que le daba la gana en aquellos periódicos que querían contar con sus columnas.

Fue a partir de entonces cuando todos empezamos a saber de Michelle Malkin como comentarista conservadora, puesto que aparecía frecuentemente en Fox News Channel y hasta se convirtió en una comentarista fija en el programa de Bill O’Reilly The O’Reilly Factor. En 2007, Michelle abandonó este último programa a raíz de una disputa con la cadena porque consideraba que habían llevado mal una controversia que le afectaba en relación con unos comentarios despectivos hacia ella hechos por un periodista progre en una entrevista. Cabreada, Michelle se concentró en sus actividades literarias, su blog y en hacer apariciones públicas donde quiera que se reclamen su presencia, aunque aún aparece ocasionalmente en televisión, sobre todo en el programa de Sean Hannity en Fox News y en Fox & Friends una vez a la semana. En diciembre de 2009, Michelle empezó a escribir habitualmente en el St. Louis Globe-Democrat (atención, pregunta: lo de “Democrat”, ¿es un toma de posición política por parte del periódico?).

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Como escritora sobre asuntos políticos, Michelle no tiene precio y hasta el momento ha escrito cuatro libros magníficos, todos ellos publicados por Regnery Publishing, una editorial legendaria en el mundo del conservadurismo estadounidense. Así, el primero, de 2002, se titula Invasion: How America Still Welcomes Terrorists, Criminals and Other Foreign Menaces (Invasión: Cómo los Estados Unidos todavía invitan a terroristas, criminales y otras amenazas exteriores); el segundo, de 2004, es uno muy controvertido, pero también muy valiente, y se titula: In Defense of Internment: The Case for ‘Racial Profiling’ in World War II and the War on Terror (En defensa del internamiento: a favor de los ”perfiles raciales” durante la II Guerra Mundial y la Guerra contra el Terror); el tercero, de 2005, se titula Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild (Abierto de par en par: exponiendo cómo los liberales se han vuelto locos); y el cuarto, de 2009, se titula Culture of Corruption: Obama and His Team of tax cheats, crooks and cronies (Cultura de corrupción: Obama y su equipo de evasores de impuestos, ladrones y compinches).

Con estos títulos, nadie puede tener la más mínima duda de que Michelle no tiene pelos en la lengua. En cuanto a sus actividades en Internet, Michelle lanzó en 2004 su propio blog, MichelleMalkin.com, que, tres años después, en 2007, ya estaba reputado como uno de los cinco blogs principales dentro del mundo político conservador, lo cual no es poco, apareciendo constantemente en todas las clasificaciones dentro de los 100 blogs de cualquier temática más leídos.

En 2006, Michelle fue la fundadora y editora de la página web conservadora de noticias Hot Air, Hotair.com, que pretendía proporcionar “contenido y análisis que usted no puede encontrar en otra parte con un patrón diario”, aunque en 2010 Michelle lo vendió a Salem Communications, no teniendo ya que ver con ella desde entonces.

Con este historial, no es de extrañar que se haya hecho merecedora del Premio Breitbart, puesto que al igual que Andrew Breitbart, Michelle fue una de las pocas que previó el poder de las nuevas tecnologías de la comunicación, especialmente de un blog que emitiera noticias en directo en todo momento, acompañadas de videos, muchos videos. De esta manera, Michelle dio palabra a un gran número de bloguistas que, poco conocidos entonces, a partir del momento en que empezaban a publicar sus comentarios en Hot Air saltaban a la fama, como Allahpundit o Ed Morrissey, por ejemplo.

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Y cuando llegó la hora de Twitter, Michelle también estaba allí, presta a aprovechar todo su potencial para ayudar a avanzar el conservadurismo por todo el mundo. Y si en el mundo de los blogs, Michelle marcó un hito con Hot Air, en el mundo de Twitter, lo ha hecho de nuevo creando Twitchy, el primer sitio web agregador de tuits conservadores, para mayor escarnio de rojos y progres por igual.

Y es que como dicjo Robert Bluey, el director de The Heritage Center para los Medios de Comunicación y las Políticas Públicas, “el Premio Breitbart es una oportunidad para honrar a aquellos que abogan por la verdad”. Y también dijo:

Andrew Breitbart cambió el modo como consumimos información. Estos homenajeados están continuando su legado con su constante disposición a hacer frente a los asuntos de los que otros a menudo salen corriendo.

Michelle y su esposo, Jesse, se casaron en 1993 y tienen dos hijos y Jesse dejó su trabajo como economista en RAND Corporation en 2004 para ser, tal y como la propia Michelle anunció en su blog, “a stay-at-home dad” (un papá que se queda en casa). Actualmente, ella y su familia residen en Colorado Springs (Colorado).

Todos nos sentimos muy orgullosos de que los nombres de Michelle Malkin y Andrew Breitbart vayan ahora unidos. Y yo, uno de sus mayores admiradores, aunque a veces me  enfade con ella y me dé por llamarla “terca e irritante cabeza de bolo”, más orgulloso que nadie. Sí, esto es amor, me temo. ¿Se imaginan un Going Rogue, Going Palin escrito al alimón por Michelle Malkin y Bob Moosecon? Pues eso, sería dinamita, ja, ja, ja.

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¿De estas, no hay ninguna aquí en España? Quiero decir, trabajando como periodistas… No, mucho me temo que no (suspiro).

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