EL BORRA-OBAMA DE LA TELETIENDA

SPFacebook¡Jua, jua, jua, que me troncho! Hoy tenemos una entrada chunga, ya se lo advierto. Nos vamos a burlar de Obama a base de bien. Vamos a dejarlo en ridículo, igual que si los pilláramos jugando al golf y en el momento de golpear la bola va y se le caen los pantalones y resulta que ese día Michelle no había hecho la colada y no le quedaban calzoncillos que ponerse… Bueno, pues el caso es que Sarah Palin nos ha dejado en su página personal en Facebook un enlace a un artículo de Mark Steyn, tal vez mi comentarista favorito después de mi adorada Michelle Malkin. En él, Steyn nos hace un resumen de lo sucedido durante esta semana de locura que hemos vivido los que prestamos atención a lo que sucede en Estados Unidos y, de paso, saca a relucir algunas de las miserias de los progres de allí (que son tan idiotas como los de aquí y en eso sí que debemos lamentar que se haya impuesto la globalización). Lean el artículo, mal traducido por mi parte como siempre, y luego les pongo un video que es para desternillarse, ¿vale?

Los bombarderos del “coexiste”

Esto debe decepcionar a David Sirota.
Por Mark Steyn

Esta ha sido una semana extraña y mortal en Estados Unidos. El lunes, dos bombas explotaron en la maratón de Boston, el primer ataque terrorista con éxito contra un objetivo civil en suelo estadounidense desde el 11-S. Y sin embargo, apenas dos días después, el número de víctimas mortales de Boston fue superado por un monstruoso accidente de fertilizantes en un pequeño pueblo de Texas.

En Estados Unidos, no todas las atrocidades son iguales. Minutos después de que el Senado se negara a apoyar el denominado control de armas a raíz de la masacre de Newtown, el presidente se apresuró mal aconsejado a salir al aire para dar un espectáculo quejica y petulante basado en la idea de que el infanticidio masivo de un hombre debería poner en cuestión el derecho constitucional a portar armas. Al mismo tiempo, los medios de comunicación siguen estando aterrorizados de que el infanticidio masivo de otro hombre pueda llevar a los crédulos a cuestionar el derecho constitucional al aborto, por lo que el juicio en marcha en Filadelfia contra Kermit Gosnell apenas ha llegado a los papeles –a  pesar de que se trata de un gran número de niños totalmente nacidos que eran decapitados y cuyos pies se cortaban y se guardaban en frascos de conserva en vinagre. Esto sería suficiente normalmente para garantizar una cobertura de primera plana al autor durante semanas. En el más reciente testimonio, una de las “enfermeras” de la “clínica” testificó que vio a un bebé recién nacido en el baño, donde sus pequeños brazos y pies se agitaban como si estuviera tratando de nadar hacia la seguridad. Luego otra “trabajadora de la salud de la mujer” lo cogió y, en eufemismo preferido del procedimiento, “recortó” el cuello del bebé –es  decir, cortó su columna vertebral. El “doctor” Gosnell parece probable que sea el asesino múltiple campeón de todos los tiempos en Estados Unidos. Pero sus víctimas son ideológicamente problemáticas para los medios de comunicación por lo que el pobre monstruo sangriento nunca tendrá su momento de fama.

La politización de la masacre encontró su expresión perfecta en una de esas piezas casi paródicas a las que las más tormentosas dweebs del auto-odio del fin de la civilización occidental son propensas. Como el titular de Salon dijo: “Confiemos en que el bombardero del maratón de Boston sea un blanco estadounidense”. David Sirota es él mismo un blanco estadounidense, pero le resulta menos incómodo a su visión del mundo de arcoíris y unicornios ver a sus compatriotas como locos agresivos antes que hacer frente a todas las aparentes contradicciones del mundo real ese de la colcha de la diversidad. Tuvo mucho apoyo por su predisposición general. “La idea, como hemos venido informando, es que se trata de un ataque extremista nacional”, declaró Dina Temple-Raston, “corresponsal de contraterrorismo” de NPR. “Los funcionarios se están inclinando en ese sentido en gran medida debido al momento del ataque. Abril es un mes importante para las personas de la derecha y en contra del gobierno. Ahí está el aniversario de Columbine, el cumpleaños de Hitler, está el atentado de Oklahoma City, el asalto a la sede de los davidianos en Waco”. La Señorita Temple-Raston nació en la tierra natal de mi madre de Bélgica, donde, por desgracia, había más que unos cuantos tipos dispuestos a desearle al Führer feliz cumpleaños de nuevo cuando aún estaba por allí para dar las gracias por ello. Pero fue una novedad el que hubiera un día señalado de ese tipo en el calendario del Estado de la Bahía [Massachusetts]. ¿Quién podía saberlo? En NPR, “lucha contra el terrorismo” parece significar contrarrestar cualquier sugerencia de que esto podría ser terrorismo por parte de quienes ustedes ya saben, los sospechosos habituales.

La columna de David Sirota apareció el martes. Para el miércoles se vio cumplido su deseo, no sobre el criminal de Boston, pero sí con el tipo de la ricina, un hombre que (haciéndose eco de los primeros días después del 11-S) envió cartas con veneno a un senador republicano y el presidente demócrata. El aspirante a terrorista de la ricina resultó ser no es un yihadista de Yemen o Waziristán, sino un imitador de Elvis del Mississippi a quien el senador Wicker había contratado una vez como entretenimiento para la fiesta de un amigo. Kevin Curtis no es sólo un imitador más de Elvis, sino un finalista en siete ocasiones en el prestigioso concurso “Imágenes del Rey”. Sin embargo, él es, de hecho, el segundo imitador de Elvis que se mezcla con la ricina, tras la detención el año pasado de Michael Conley en una habitación de un motel de Florida después de un enfrentamiento con la policía en el que blandió un vial de polvo blanco ante ellos.

A pesar de este patrón de comportamiento, el Sr. Sirota tiene probablemente razón. No habrá perfiles de imitadores de Elvis hechos por la Seguridad Nacional. Nadie va a mirar con recelo si alguien es visto caminando alrededor del perímetro de instalaciones sensibles en un mono blanco rhinestone tachonado con collares largos. El presidente es poco probable que envíe drones a Vegas. Los imitadores de Elvis pueden echar al correo todas las amenazas que quieran (“Si estás buscando problemas, has venido al lugar correcto. Si estás buscando problemas, mírame a la cara”) y la islamófoba seguridad del Estado seguirá persiguiendo sus obsesiones peculiares.

Veinticuatro horas más tarde, el Sr. Sirota tenía una segunda pluma en su gorra. Los dos sospechosos del atentado de Boston resultaron ser varones caucásicos de raza blanca –esto quiere decir, hombres del Cáucaso, especialmente del Cáucaso del Norte, Chechenia a través de Daguestán. Por desgracia para sus delicadas sensibilidades, los dos caucásicos también eran musulmanes. Eran alumnos de Cambridge Rindge and Latin, una de las escuelas públicas más antiguas de Estados Unidos y, últimamente una de las más “diversas”, jactándose (esa es la palabra) de sus estudiantes de más de 80 países. Los hermanos Tsarnaev habían pasado la mayor parte de sus vidas en los Estados Unidos y vivido el sueño de la diversidad. Ellos parecen haber tenido un ingenio gracioso cuando se trata de simbolismo: el año pasado, el hermano menor tomó su juramento de ciudadanía y se convirtió en estadounidense el 11 de septiembre. Y, en sus últimas horas de libertad, añadieron un poco de burla cruel a sus crímenes al secuestrar un vehículo para huir con una pegatina de “coexiste” [Co-exist]]. Oh, ustedes deben haberlas visto: apuesto a que David Sirota tiene una. La “C” es la media luna islámica, la “O” es el signo de la paz hippy, la “X” es la estrella de David, la “T” es la cruz cristiana, creo que hay algo de LGBT, taoístas y esas cosas de los paganos wicca allí también. No son obligatorias en los vehículos en Massachusetts; sólo lo parece.

coexist

Me pregunto, cuando el coche del “Coexiste” sea devuelto a su propietario, si él o ella mantendrá la pegatina en su sitio. Uno no esperaría a concluir, como los gays de Ámsterdam y los judíos de Toulouse y de los cristianos de Egipto han hecho tristemente, que si no fuera por esa media luna islámica tú no necesitarías una pegatina en absoluto. Pero tal vez puede haber aprendido que en la vida todo es un poco más complicado que las banalidades de las caritas sonrientes [smiley-face] de los multiculturalistas.

Es muy raro vivir en una sociedad donde la muerte en masa es importante sólo en la medida en que sirve las necesidades políticas de la ideología dominante. Un solitario hombre blanco matando párvulos en Connecticut es noticia; un médico negro matando bebés negros en Pennsylvania no lo es. Cuando comenzó la persecución en Boston, recibí un montón de e-mails despectivos reprochándome que estuviera tan ansioso de que fuera un moro como los izquierdistas lo estaban de que fuera uno del NRA, un teapartier, un donante de Sarah Palin. Pero, en realidad, no lo estaba. El lunes, no parecía un atentado islámico: un pequeño número de muertos en un evento popular, pero ninguno con la resonancia y la calidad icónica de los grandes atentados yihadistas como –como el 11-S, los atentados contra las embajadas, el USS Cole. Después de todo, si la gente de la yihad quería hacer volar a algunas personas aquí y allá, al estilo del IRA, podrían haber hecho durante toda esta última década.

Por otra parte, no parecía un atentado como el de esos ineptos aficionados –el bombardero de los calzoncillos, el bombardero de Times Square, que finalmente tuvo suerte. Parecía como algo intermedio, algo nuevo. ¿Será sólo por una vez? ¿O es una evolución estratégica?

De cualquier manera, las fatuidades de la pegatina de “coexiste” no son reales. El joven musulmán desafecto a la fuga en un coche con una pegatina de “coexiste” sí lo es.

Y este es el video que les he prometido. No, no está incluido en la nota de Facebook de Sarah Palin, sino que he sabido de él gracias a los amigos de C4P. Se titula “Kit de retirada de pegatinas de Obama” (The Obama bumper sticker removal kit) y es para desternillarse de risa, ja, ja, ja.

¡Chínchate, Obama! A ver si hay suerte y lo próximo que vemos de ti es cómo se te caen los pantalones y te quedas con el culo al aire.

Por mi parte, seguiré atento a cualquier cosa risible sobre este fulano que pueda aparecer por ahí. No, si acabará mandándome un drone. Casi mejor, que ya estoy harto de tener que escribir debajo de un paraguas.

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