QUE DESAPAREZCA EL GOP DE UNA VEZ, POR FAVOR (I)

PalabraBobEs difícil esto de llevar un blog. Exige mucho tiempo y por más que se le echen ganas, siempre te quedas corto. Además, si se trata de un blog que sigue la actualidad, como es mi caso, esta suele imponerse y ya puedes hacer tus planes que no tardarán en volverse imposibles. El caso es que hace unas semanas abrí una serie de tres entradas con el título: “VAMOS A ABRIR UN DEBATE: TERCER PARTIDO, ¿SÍ O NO?” sobre si el movimiento Tea Party debía constituirse formalmente como un partido político y les prometí que a su conclusión les daría mi propia opinión. Bien, pues nunca se la di, lo reconozco. Y no porque no quisiera, sino porque entre una cosa y otra, no tuve tiempo de hacerlo. Sin embargo, si soy un moroso, al menos reconozco mis deudas y, aunque sea tarde, estoy siempre dispuesto a saldarlas. Y eso es lo que voy a hacer ahora mismo. Por cierto, mi agradecimiento a aquellos de ustedes que tuvieron la amabilidad de hacerme llegar sus comentarios al respecto (¡gracias Santi, gracias Blackice y gracias Jacky!).

No me voy a enrollar. A la pregunta de si el movimiento Tea Party debería convertirse desde ya mismo en un partido político, mi respuesta es que sí. Sin embargo, la vida está hecha de contradicciones y aquí tienen la primera de ellas: si la siguiente pregunta fuera si ese nuevo partido político debería presentar su propio candidato a las elecciones presidenciales de 2016, mi respuesta ahora es que no.

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Fundamentalmente, mi postura es esta: creo que el Partido Republicano tal y como lo conocemos hoy mismo tiene sus días contados y que estos son tan pocos que no llegan a una década siquiera. Pero la causa de su “fallecimiento” no va a ser el surgimiento de un tercer partido político, sino que esta es la consecuencia inevitable de una decadencia cuyos orígenes van mucho más lejos. Y es que la aparición del movimiento Tea Party allá en 2009 supuso en realidad el intento por parte de quienes más habían creído siempre en el GOP de resucitarlo, que no de liquidarlo. Esa fue su última oportunidad de recuperar su vigor de siempre, gracias a una transfusión de sangre que le hubiera devuelto su vigor de antaño, pero llegó demasiado tarde. El mal que le aqueja, el autismo político severo, la incapacidad para dejar de mirarse al ombligo y no seguir confundiendo sus deseos con la realidad, ya está demasiado avanzado. Y no tiene remedio.

El movimiento Tea Party es el bote salvavidas de un barco, el del GOP, que se hunde y no es la causa, sino la consecuencia, el intento de que no nos arrastre a todos el remolino de su hundimiento y los supervivientes tengan la posibilidad de continuar viviendo (políticamente) y volver a empezar en algún otro sitio. En consecuencia, sí, creo que es necesario que el movimiento Tea Party se plantee con total seriedad el dejar de ser un movimiento y constituirse como un partido político, tal vez mucho menos organizado que los partidos políticos clásicos que conocemos y con una jerarquía mucho más laxa, pero con una unidad de acción a escala nacional que es lo que encontraremos a faltar tan pronto como a la sombrilla del GOP bajo la que nos cobijamos ahora mismo se la lleve el viento.

Sin embargo, constituirse como un partido político no quiere decir mucho. Es lo mismo que un hijo que se independiza de sus padres y se marcha a vivir a otro barrio; sigue siendo su hijo y sus padres siguen preocupándose por él y él por sus padres. Y cuando uno de los dos necesita la ayuda del otro, ahí está para lo que haga falta, pero cada uno hace su vida, decora el salón de su casa a su gusto y pone la lavadora cuando le parece bien.

Tomemos el ejemplo del actual Partido Libertario. Sí, ciertamente es un partido pequeño y que no tiene gran importancia. Sí, también es un partido del que mola mucho decir que eres un apasionado militante suyo, pero a la hora de la verdad ya sabemos que la gran mayoría de los libertarios votan por el candidato republicano. Sin embargo, el Partido Libertario como tal existe y sus políticos, al menos los que llegan a ser conocidos por el gran público, hacen su carrera política en el Partido Republicano. Ahora mismo Rand Paul es el mejor ejemplo de ello y hasta hace poco lo fue su padre, Ron. Caso de que el GOP se hartase de los libertarios y decidiera expulsarlos a todos, estos sólo tendrían que trasladarse a la sede del Partido Libertario y desde allí seguir haciendo lo mismo que estaban haciendo justo antes de que les dieran la patada en el culo. Eso mismo es lo que pretendo yo para el (digámoslo ya) Partido Tea Party, que exista como partido político en sí y que adopte una mínima estructura nacional que le garantice que tanto sus recursos humanos y económicos y sus esfuerzos alcanzan el máximo rendimiento y no se pierden en una batahola de actuaciones locales y estatales de las que solo se enteran unos pocos.

Este nuevo partido político no tendría necesariamente que ser como los que ya conocemos. Dado que no hay nada construido hasta ahora, todo es posible. Creo que el Partido Tea Party debería adoptar una organización confederal, pero confederal de verdad. Ser una gran coalición de grupos diferentes que se comprometieran a llevar adelante un programa político de mínimos y a hacerlo en sintonía unos con otros, respetando las elecciones de la mayoría, asegurándose de que esas elecciones son realmente populares y no impuestas por una elite dirigente que es lo que sucede en el GOP. Eso no debería ser demasiado difícil puesto que es en esencia como está funcionando el movimiento Tea Party ahora mismo: un montón de grupos diversos, interconectados los unos con los otros, que comparten toda clase de información entre ellos y que tienen mayor o menor capacidad para ejercer el activismo político o incluso influir en sus respectivas secciones locales o estatales del Partido Republicano. Lo único que les falta es la voluntad de que esos esfuerzos sobrepasen sus respectivos límites territoriales y apunten a objetivos nacionales: por ejemplo, una candidatura a la presidencia. O sea, coordinación y concentración.

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Por lo que se refiere a su relación con el GOP, el Partido Tea Party debería existir como partido político independiente, pero sus candidatos serían miembros del Partido Republicano hasta el colapso final de este. Una especie de doble nacionalidad, vamos: teapartier y republicano, aunque se mantendrían como votantes republicanos registrados por más que todos sepamos cuál es su verdadera lealtad. A cambio, el Partido Tea Party no presentaría un candidato propio a la presidencia y apoyaría abiertamente al del GOP, salvo que sea un caso tan inasumible como Dierdre Scozzafava en NY-23, aunque en el interim hará todo lo que pueda para que sean sus candidatos los que ganen las primarias republicanas, no renunciando de ninguna manera a presentarlos.

La mayor ventaja de todo esto es que su constitución como un partido político formal le dotará de una organización aparte de la del Partido Republicano (con lo que eso supone para ellos a la hora de tener una voz propia, recaudar sus propios fondos y evitar que la gente confunda churras con merinas), además de permitirle una libertad de acción con la que evadir todas esas trampas con las que el establishment del GOP le ha rodeado para evitar su progreso. Y otra ventaja nada desdeñable y que es la principal para mí consiste en que cuando el GOP se colapse, lo cual no tardará mucho en suceder, todo estará ya dispuesto para que el Partido Tea Party se constituya desde el primero momento en el punto de reunión obligado para todos aquellos afectados por el hundimiento, pero nada dispuestos a dejar de trabajar por el bien de los Estados Unidos y el futuro de sus hijos, evitando así el intervalo de entre diez y doce años que suele darse desde que un partido político mayoritario se disuelve y una nueva alternativa con posibilidades se organiza y empieza a actuar con posibilidades de éxito.

Por supuesto, ese Partido Tea Party sería claramente conservador y no tendría el más mínimo empacho en proclamarlo a voz en grito: ¡EH, QUE SOY CONSERVADOOOR! De cara a las elecciones de 2014, sería conveniente que ya estuviera organizado y de cara a las de 2016 que ya estuviera actuando. Tal vez sea mucho pedir, pero me consta que discusiones en este sentido se están teniendo en diversos grupos locales del movimiento Tea Party y que conforme pasan los días y el establishment del GOP nos hace más putadas y más abiertamente, menos resistencia ofrecen los contrarios a la idea.

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Miren, resumiendo, todo este análisis se basa en una única premisa: el Partido Republicano va a desaparecer y la causa de la muerte va a ser el suicidio. Y eso es inevitable; el autismo político de sus actuales dirigentes es tan agudo que no hay cura para ello. Se trata simplemente de que su fallecimiento no nos pille a los conservadores con todo por hacer. Sí, cuando se produzca el deceso, lo sentiremos todos mucho, lloraremos y hasta nos complaceremos en evocar los días felices que pasamos juntos antes de que al GOP se le fuera la chaveta, pero tan pronto como termine el funeral, corriendo a casa del notario a la lectura del testamento, arramblar con nuestra parte de la herencia y a instalarnos por nuestra cuenta. Y si resulta que ya tenemos el piso puesto y hasta hemos reservado una pared para el retrato de Ronald Reagan que había en la sala de juntas de la sede del GOP, mejor que mejor. La vida es dura y la política no es para melindrosos. Y si no, que se lo digan a Sarah Palin que no ha sobrevivido lloriqueando y pidiendo por favor, sino dando mordiscos y zarpazos y haciendo que la teman y prefieran dejarla en paz a meterse mucho con ella.

Hoy les he resumido mi postura sobre si el movimiento Tea Party debe dar un paso adelante y convertirse en un partido político. Tengo más que decirles, pero me temo que por hoy ya es suficiente (su paciencia tiene un límite, je, je, je). Mañana les explicaré en qué me baso para asegurar a pies juntillas que el GOP es un moribundo y de los que no duran mucho y que si se encuentra en esta situación es porque el tiro se lo ha pegado él mismo. Y en la siguiente entrada veremos lo que me hace pensar que ese Partido Tea Party ya está surgiendo de alguna manera, aunque pocos todavía son conscientes de ello. Dejen que me explique antes de llamarme pájaro de mal agüero, ¿quieren? Mi amiga C. también decía lo mismo y ahora se pasa el día pensando en cuál debería ser el símbolo del nuevo partido (yo le he sugerido medio en serio, medio en broma a un patriota de la revolución americana, pero ahora empuñando un AR-15 y no un Pensilvania, pero ella dice que eso es demasiado “blando” y que quiere algo más contundente… ¡Jo, y es chica!).

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Una respuesta a QUE DESAPAREZCA EL GOP DE UNA VEZ, POR FAVOR (I)

  1. Santi dijo:

    Estoy de acuerdo contigo, amigo Bob. Como siempre lo que dices va a misa. Ojalá te hicieran caso.

    Un saludo.

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