TED CRUZ… ¿A QUÉ SE PARECE UN “HAPPY WARRIOR”?

PalabraBobCuando Andrew Breitbart habló por primera vez de su intención de levantar un “ejército de Davids” (“Army of Davids”), se refería a tantos y tantos estadounidenses como hay dispuestos a luchar por los valores conservadores sin importarles que todo pareciera estar en su contra. O sea, gente normal y corriente, como ustedes y como yo, pero con principios, valiente, corajuda, que no se iban a dejar amedrentar por nadie y firmemente comprometida con la verdad y la libertad. Ciertamente Andrew logró juntar a unos cuantos de ellos a su lado y darles una misión; el resultado fue Breitbart News y lo demás es historia.

Sin embargo, no todo estaba resuelto con Breitbart News. Además de ellos, debía haber otros “Davids” que cumplieran su misión fuera de allí: bloguistas, tuiteros, estadounidenses aficionados a escribir “cartas al director”… y también políticos, por supuesto. Está bien presionar desde abajo, pero lo que queremos es que esa presión dé frutos y no se quede en una mera pataleta infantil; que llegue hasta arriba, a lo más alto posible. En consecuencia, no sólo hay que apuntar al alcalde o al gobernador, sino especialmente a los congresistas en Washington, que, en definitiva, son quienes tienen la última responsabilidad puesto que son ellos quienes hacen las leyes federales.

Con el tiempo, hemos llegado a contar con unos cuantos de esos políticos en diferentes estados. Y también en Washington, D.C. Pero entre todos ellos nunca habíamos contado con alguien como Ted Cruz y ahora que lo tenemos, las cosas han cambiado a mejor para nosotros… y muy a peor para los del otro bando.

Rafael Edward “Ted” Cruz, nacido en Calgary (Canadá) el 22 de diciembre de 1970, es un hispano de Houston, hijo de un emigrante cubano y una estadounidense, que estudió en las universidades de Princeton y Harvard, siendo en ésta última donde se graduó en Derecho.

Sus primeros pasos en la política los dio como asesor en la campaña electoral de George W. Bush de 2000, a cuya finalización se ocupó de reclutar abogados que supervisaran aquel famoso recuento de votos en Florida. Tras ello, y en recompensa a un trabajo bien hecho, Cruz entró a trabajar en la administración pública; primero, dentro del Departamento de Justicia y luego en la Comisión Federal del Comercio. Más tarde, volvió a Texas donde fue nombrado abogado del Estado (solicitor general), el primer hispano en conseguirlo y el más joven en todo el país, además de haber acabado siendo quien más tiempo haya ocupado el cargo en Texas (desde 2003 hasta 2008).

Ted Cruz y familia

Ted Cruz, su esposa Heidi y sus pequeñas, Caroline y Catherine.

Ahora, a los 42 años, Cruz ha hecho nuevamente historia al haberse convertido en el primer senador hispano de Texas. De hecho, su preeminencia es tal que nadie en todo el Partido Republicano ha puesto ninguna pega a que ocupe la vicepresidencia del grupo republicano en el Senado, un cargo que no es habitual que vaya a parar a un novato, pero que en el caso de Cruz significa un reconocimiento a su brillante futuro, que algunos sitúan ya en 2016, en una campaña electoral presidencial.

La verdad es que es difícil asegurar que eso pueda suceder puesto que ya hemos visto que Cruz no nació en Estados Unidos, sino en Canadá, donde su padre, Rafael, estuvo trabajando durante cuatro años en una explotación petrolífera. De todas formas, habrá mucho que discutir sobre ello si llega a darse el caso puesto que hay expertos constitucionalistas que alegan que existe base suficiente para una cualificación de Cruz como “ciudadano nacido en los Estados Unidos”, ya que su madre, Eleanor, era ciudadana estadounidense.

En consecuencia, los demócratas, ansiosos por proteger desde ya mismo la más que posible candidatura de Hillary Clinton, se están preparando para dirigir toda su artillería contra él. Y eso por tres razones principalmente. La primera es más que evidente: Cruz es hispano. Y eso en unos tiempos en que los hispanos se han convertido en el más preciado tesoro de ambos partidos políticos; de los republicanos que necesitan como agua de mayo a líderes como él para atraerlos a su lado y de los demócratas que necesitan que esos líderes no tengan éxito en su intento de evitar una fuga de votos que podría ser determinante para sus aspiraciones en 2016.

La segunda razón es que Cruz es el hijo de un inmigrante que huyó de Cuba. Rafael, su padre, había sido encarcelado y torturado por la policía política del dictador Fulgencio Batista, así que se unió a la guerrilla cubana dirigida por Fidel Castro y luchó por él aunque reconoce que entonces “no sabía que Castro fuera comunista”. Luego, cuando Castro se hizo con el poder y empezó a expropiar los bienes ajenos y Rafael protestó por ello, lo encarceló y lo torturó nuevamente. Sólo un soborno de su propio padre logró su libertad, tras lo cual huyó a Estados Unidos sin más que un billete de 100 dólares cosido a sus calzoncillos en busca de un futuro mejor.

Ted Cruz y padre

Ted Cruz y su padre, Rafael. Los milagros existen… todavía.

Un futuro que encontró y que le ha llevado con el tiempo a ver a uno de sus hijos convertido ni más ni menos que en senador de los Estados Unidos. Tal y como el propio Ted Cruz le contó recientemente a uno de sus amigos, el periodista Rubén Navarrete:

“Yo estaba esperando en la sala del Senado. Y no podía dejar de pensar en 1957, en mi padre con 18 años, sin hablar inglés, lavando platos, ganando medio dólar a la hora. Y en que si alguien se hubiera acercado a ese inmigrante adolescente y le hubiera sugerido que 55 años después, su hijo sería jurado como senador de los Estados Unidos representando al gran estado de Texas, eso habría sido inimaginable para él. Y aún así, en el momento en que puse mi mano sobre la Biblia familiar, mi padre estaba sentado en la galería mirando abajo, mirando como juraba para convertirme en un senador de los Estados Unidos”.

Y al tiempo que su amigo le respondía que eso era algo que sólo podía suceder en Estados Unidos, Cruz continuó:

“Exactamente. Es una pequeña ilustración de la increíble oportunidad, el poder del sueño americano que no se presenta en ninguna otra nación de la Tierra como lo hace en los Estados Unidos. Y mi compromiso con el Senado de los Estados Unidos es el de dedicar cada día a luchar para preservar el sueño americano y esa oportunidad y la libertad para las generaciones futuras, tal y como tú y yo hemos sido bendecidos de poder disfrutarla”.

En tercer lugar, políticamente hablando, Cruz es un luchador que desde su juventud se ha complacido en enfrentarse con el liberalismo y siempre ha ganado. De nuevo, de su conversación con Rubén Navarrete:

“Yo creo que la comunidad hispana es profundamente conservadora. Los valores que resuenan en nuestra comunidad son los de fe, familia, patriotismo. El índice de alistamiento militar entre los hispanos es mayor que en cualquier otro grupo demográfico. Los hombres y mujeres hispanos queremos trabajar. Queremos proveer a nuestros hijos. Queremos vivir de pie. Esos son valores conservadores”.

Es por ello que Cruz es muy consciente de la amenaza que pende sobre su comunidad ahora que los demócratas están seguros de habérsela ganado:

“Los Demócratas están intentando vender a la comunidad hispana leyes de dependencia. Están intentando vender a los hispanos: ‘¿Verdad que estaría bien depender del gobierno?’ Pero la dependencia es increíblemente corrosiva y deberíamos animar a la gente a depender de sí mismos y trabajar en pos del sueño americano”.

Teniendo en cuenta que hay 2,3 millones de hispanos poseedores de pequeños negocios repartidos por todo Estados Unidos, Cruz insiste una y otra vez en que su comunidad lleva el espíritu empresarial en sus  venas. Además, ¿qué se puede esperar de alguien como Cruz que, siendo adolescente, ganaba becas escolares  dando discursos por todo Texas sobre las ideas de grandes personajes del pensamiento político conservador como Frederick Bastiat, Friedrich Hayek, Ludwig von Mises o Milton Friedman? ¿O del mismo Cruz que ya de adulto se especializó en defender casos ante el Tribunal Supremo, incluyendo algunos tan emblemáticos como Distrito de Columbia v. Heller? En él, Cruz dirigió a una coalición de 31 estados en defensa de la Segunda Enmienda, amenazada por la prohibición de llevar armas promulgada en aquel entonces en ese distrito. O como el aún más emblemático Medellin v. Texas, donde defendió a su estado de Texas contra el intento del Tribunal Penal Internacional de entrometerse en la justicia de los Estados Unidos en defensa de un brutal asesino y violador condenado a la pena capital. En ese caso, la sentencia estableció claramente que el Tribunal Penal Internacional no tenía nada que decir al respecto del sistema judicial estadounidense y que ni siquiera el presidente de los Estados Unidos podía ordenar a los tribunales estatales que siguieran sus instrucciones.

Con semejante historial, tan pronto como Andrew Breitbart supo de Ted Cruz no tuvo ninguna duda de que había encontrado el futuro del conservadurismo en los Estados Unidos, tal y como se lo dijo a sus más estrechos colaboradores. Y cuando ambos se conocieron, la amistad entre ellos fue inmediata, enorgulleciéndose públicamente Cruz de “llamar amigo a Andrew” y recordar las horas pasadas los dos juntos durante el último CPAC en Washington al que Breitbart pudo asistir. Tal y como lo cuenta Cruz:

“Uno de mis pasatiempos favoritos es planear la manera de derrotar a los izquierdistas, así que es comprensible lo mucho que aprecio las horas que pasé junto a Andrew en el CPAC de este año, ocupado en lo que ambos hacemos mejor”.

Fascinante encontrar a un político republicano capaz de declarar algo así. Pero aún hay más porque Cruz sigue alabando a Andrew Breitbart:

“Andrew era intrépido a la hora de decirle la verdad al poder. Tenía la visión y la maestría para usar sus  herramientas y compartir sus palabras con el mundo en ayuda del avance de la causa de la libertad”.

Con esos mimbres, estaba claro que Cruz era uno de los nuestros. Y durante su campaña electoral de 2012 lo apoyaron personajes como nuestra Sarah Palin, sí, pero también otros como Mark Levin, Jim DeMint, Mike Lee, Pat Toomey y Rand Paul, además del movimiento Tea Party en pleno. O sea, todos aquellos a los que todavía vale la pena prestar atención. Antes conservador que republicano, la confianza puesta en él se está demostrando más que justificada después de ver cómo ha transcurrido su primer mes en el Senado, donde ha abanderado, entre otras, la lucha por la protección de la Segunda Enmienda. En Cruz, los amantes de la libertad tenemos un seguro valedor. Y es que como reconoce su propio padre, Rafael: “Yo huí de Cuba; de aquí no hay ningún sitio más al que huir”.

Ted Cruz y Sarah Palin

Ted Cruz y Sarah Palin en 2012… ¿Premonición?

¿Palin-Cruz 2016? ¿Empezamos a soñar?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Partido Republicano, Senado de los Estados Unidos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a TED CRUZ… ¿A QUÉ SE PARECE UN “HAPPY WARRIOR”?

  1. Santi dijo:

    Bonita historia la de Ted Cruz, amigo Bob. Representativa del sueño americano. Y espero que sea ese sueño una realidad total con el tiket Palin-Cruz 2016. He oido que los que quieran ganar unas próximas elecciones en EEUU necesitan contar con el voto hispano. Espero que los republicanos lo tengan claro, y en Ted Cruz tienen a su candidato perfecto. ¡Palin y Cruz, dos conservadores con sentido común a la espera del 2016!

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s