ABRÓCHENSE LOS CINTURONES: ¡VAMOS A DESPEGAR!

SPFacebookY lo digo en serio. Parece que por fin Sarah Palin ha decidido tomar el testigo de un moribundo GOP y erigirse en la líder de la oposición a Obama. Ayer ya tuvimos su nota en Facebook sobre el Día de Martin Luther King, que no era especialmente vitriólica porque no era oportuno utilizar el recuerdo de King para atizar a Obama, pero hoy tenemos otra nota también en Facebook sobre el aniversario de Roe v. Wade, aquella desastrosa decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos que abrió las puertas de par en par al aborto indiscriminado. En esta nota, Sarah no sólo acusa directamente a Obama de hipocresía, sino que además lo demuestra con hechos y lo hace de la manera que a todos nos gustaría que el GOP, ya fuera por boca de Reince Priebus, John Boehner o Mitch McConnell, lo hiciera. Sí, ya sé que pedir eso a esos tipos precisamente es pedirle peras al olmo… Por eso no dejo de congratularme en el hecho de que Sarah haya abierto finalmente la veda. Tenemos cuatro años de Obama por delante y hay que hacer todo lo posible para que esos cuatro años sean los más miserables de la vida de ese sujeto; cuatro años que desee con todas sus fuerzas no haber vivido nunca, cuatro años que le produzcan escalofríos cada vez que los recuerde. Vamos a ello pues.

Ésta es la nota de Sarah Palin publicada en su página personal de Facebook.

Hoy hace cuarenta años, el Tribunal Supremo dictó su decisión sobre Roe v. Wade. Aquellos que creen en la santidad de la vida humana y anhelan ver a Estados Unidos adoptar una cultura en la cual se honre y se proteja la vida inocente siguen esperando el día en que la humanidad vuelve a considerarse valiosa, donde apreciemos incluso a aquellos que nacerían en “menos que las circunstancias ideales”. Los niños son nuestro recurso más preciado y siguen siendo el mayor símbolo de la esperanza que Dios nos ha dado. Ésta es sólo una de las razones por las que la Marcha por la Vida anual ha sido un aspecto tan poderoso del movimiento pro-vida. El evento de este año es el viernes 25 de enero y una vez más una multitud de estadounidenses se reunirán en Washington, DC, para mostrar su apoyo a los preciosos pequeños.

Nuestros Padres Fundadores declararon: “Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos se encuentran la Vida, la Libertad y la búsqueda de la felicidad”. Sin embargo, desde 1973 a millones de niños se les ha negado el derecho básico sobre el cuál giran todos los demás: el derecho a la vida.

Últimamente, el presidente Obama ha cogido la costumbre de destacar valientemente a los niños en sus discursos. Con los niños como telón de fondo de su discurso sobre el control de armas, el presidente afirmó su compromiso con los jóvenes. “Si hay al menos una vida que pueda ser salvada, entonces tenemos la obligación de intentarlo”, dijo. Luego explicó el por qué hacer una carnicería de nuestra Segunda Enmienda es el medio por el cual cree que puede lograr esto. El corazón de todo ciudadano respetuoso de la ley se rompe cuando los niños son el blanco de los hombres empeñados en cometer actos de maldad y estamos de acuerdo en que la seguridad y protección de la vida inocente es primordial.

La hipocresía de todo esto, sin embargo, es que mientras el presidente reconoce públicamente el valor de “al menos una vida” cuando avanza su propia agenda política, no tiene en cuenta lo mismo cuando se trata de proteger la vida de los niños antes de nacer. En ese mismo discurso, proclamó que “cuando se trata de proteger a los más vulnerables de entre nosotros, tenemos que actuar ahora”. Bueno, ¿quién es más vulnerable que los que se encuentran a merced de los demás para honrar su existencia y recibirlos en nuestro mundo? ¿Son estos, los verdaderamente vulnerables, no dignos de la protección de la que habla el presidente? ¿Por qué es que su causa no es el tema de uno de sus elevados discursos a la nación? ¿Alguna vez ha mencionado incluso la Marcha por la Vida que se lleva a cabo en su propio patio trasero y debería ser digna de al menos una mínima mención? Si efectivamente tenemos la obligación de salvar “al menos una vida”, ¿cuándo vamos a escuchar a nuestro presidente llamar a los estadounidenses a permanecer al lado de las mujeres que se encuentran en esas circunstancias menos que ideales para ofrecerles el apoyo necesario, para alentar a los padres a elegir la vida y para promover la opción de la adopción? En su lugar, se ha comprometido con la más liberal de las agendas abortistas, tanto es así que ya como senador ni siquiera se atrevió a apoyar la Ley de Nacidos Vivos que iba a salvar las vidas de los bebés que YA HAN NACIDO y que necesitan ayuda médica. Además, cree que los contribuyentes deben traicionar sus conciencias mediante el pago de su agenda abortista. El mismo presidente ha declarado que no quería que sus hijas “fueran castigadas con un bebé” y comentó que estaba “por encima de su sueldo” el responder a la pregunta de un pastor: “¿En qué momento un bebé tiene derechos humanos?”. Sin embargo, ¿ahora hemos de creer de alguna manera que los niños son prioritarios en su actual y agresiva campaña contra la Segunda Enmienda?

El presidente continuó anunciando su apoyo a los niños en el discurso inaugural de ayer. “Nuestro viaje no está completo hasta que todos nuestros niños, desde las calles de Detroit hasta las colinas de los Apalaches, a las tranquilas calles de Newtown, sepan que son cuidados y apreciados, y siempre a salvo de todo daño”, dijo, y estoy de acuerdo. Tampoco nuestro viaje estará completo, añadiría yo, hasta que todos nuestros niños a punto de nacer también sean “cuidados y apreciados, y siempre a salvo de todo daño.” El presidente, por supuesto, no incluyó esto, ya que no se alinea con su visión del mundo o el programa político de su partido. Miren, su compromiso con los niños es selectivo. Cuando son los niños en el vientre materno los que están en el tajo, el presidente se calla. Cuando se coloca a la Segunda Enmienda, sin embargo, en el tajo, los niños son su foco. No importa el hecho de que sus últimas propuestas no les vayan a proteger de los malhechores y, de hecho, vuelvan a los ciudadanos responsables, respetuosos de la ley, menos capaces de protegerlos también.

Claramente, no hay escasez de hipocresía saliendo de Washington y esto es sólo un ejemplo. Los estadounidenses pueden esperar a ser inundados con retórica y doble lenguaje por toda la duración de esta administración. Es verdaderamente orwelliano. Por lo tanto, es absolutamente imperativo que mantengamos nuestros ojos y oídos abiertos; no os dejéis convencer o adormecer. Nuestras libertades están en peligro, nuestro sentido común es insultado y nuestros hijos son explotados. Debemos estar atentos y comprometidos y tenemos que mantener la esperanza de que un día mejor está por venir.

El cartel dice: “7 meses ANTES de que naciera, ¡ya tenía huellas dactilares!”

Sarah menciona Roe v. Wade. Ya sabemos que se trata de una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, el equivalente a nuestro propio Tribunal Constitucional. Sin embargo, se cita mucho y se conoce su contenido poco. Estaba preparando un pequeño resumen sobre lo que significa realmente esa sentencia y sus implicaciones, pero mientras me estaba documentando encontré este artículo de Ken Klukowski en Breitbart News que hace exactamente lo mismo que yo pretendía, pero mil veces mejor. Entonces, ¿por qué fastidiarles haciendo que lean una tontería cuando pueden tener un magnífico artículo escrito por un abogado estadounidense en ejercicio que conoce todas y cada una de las ramificaciones del asunto? Dicho y hecho, lo he traducido y yo soy el primero que ha aprendido un montón. Aquí lo tienen.

40 AÑOS DE ROE V. WADE. ¿QUÉ PASÓ? ¿Y QUÉ VIENE DESPUÉS?

Hoy se cumple el 40 º aniversario de Roe v. Wade, donde el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó que la Constitución establece el derecho a tener un aborto en una de sus decisiones más controvertidas de la historia. Más de 50 millones de niños no nacidos han sido abortados desde que Roe se decidió el 22 de enero de 1973.

Las encuestas proporcionan datos contradictorios en cuanto a dónde se sitúan los estadounidenses en este asunto, sobre todo porque muchos estadounidenses no entienden Roe o lo que significaría invalidarlo. Muchos jóvenes no están siquiera familiarizados con el nombre Roe v. Wade, aunque todo el mundo sabe lo que es el aborto. Pero muchos de los que conocen el nombre Roe malinterpretan lo que éste ofrece o por qué invalidarlo supondría restablecer el control democrático sobre este asunto candente.

El juez Harry Blackmun escribió el dictamen del caso Roe v. Wade en una decisión de 7 a 2, con los jueces Byron White (nombrado por el demócrata Jack Kennedy) y William Rehnquist (nombrado por el republicano Richard Nixon) disintiendo. El Tribunal se basó en su decisión de 1965 en Griswold v. Connecticut que sostiene que la Constitución contiene un derecho a la privacidad, sosteniendo en Roe que esto significa que la Constitución también establece el derecho de la mujer a interrumpir un embarazo poniendo fin a la vida de su hijo por nacer.

Esto escamoteó el aborto de las manos de los estadounidenses. Antes de 1973, el aborto era una cuestión estatal, no un asunto federal. Y era un asunto que los estadounidenses en los 50 estados podían debatir libremente y decidir qué leyes sobre la cuestión reflejaban sus deseos y valores.

Es por eso que tanto los estadounidenses pro-vida y pro-elección deberían apoyar la invalidación de Roe v. Wade. Hacer esto retiraría este asunto de la política presidencial, de las confirmaciones al Tribunal Supremo (que han estado plagadas durante décadas de preguntas sobre cómo un candidato votaría en Roe) y, en cambio, permitiría a los votantes decidir en sus propios estados si se debe permitir el aborto, y si es así, bajo qué condiciones.

Tal vez una docena de estados se volverían en contra totalmente del aborto, no permitiendo el aborto bajo ninguna circunstancia. Tal vez una media docena estarían completamente a favor del aborto, permitiendo incluso el aborto tardío hasta el mismo momento del nacimiento. El resto permitiría el aborto bajo ciertas circunstancias, tales como que fuera durante los dos primeros meses de un embarazo o en el caso de que la mujer fuese víctima de una violación.

Esto no quiere decir que vivir en un estado pro-vida impidiera que alguien pudiese abortar. Dado que existe un derecho constitucional a viajar entre estados, si una mujer que desea abortar no pudiera conseguir uno en su estado, podría viajar a uno de los muchos estados donde sí podría obtener un aborto.

Sin importar cuál es su postura sobre el aborto, la opinión del juez Blackmun en Roe es una de las peores en la historia. La opinión de los tribunales se basan en la ley, entonces se aplica esa ley a los hechos del caso. Roe no contiene una sola página de razonamiento jurídico. En cambio, Blackmun lleva al lector a través de una extraña encuesta sobre la historia del aborto y las creencias sobre el embarazo, a través del imperio persa, así como las antiguas Grecia y Roma. Traza la historia del juramento hipocrático de los médicos hasta el año 130 d.C., habla de teología cristiana y hace observaciones sobre la filosofía medieval.

Lo que todo ello tiene en común es que es totalmente irrelevante para el significado de las palabras en la Constitución de los Estados Unidos. Nada de todo ello es parte de la ley estadounidense y nada de todo ello tiene ningún lugar a la hora de interpretar la ley suprema de la tierra.

Roe creó un sistema trimestral, sosteniendo que las mujeres tienen ciertos derechos al aborto durante los primeros tres meses de embarazo; a continuación, derechos diferentes durante los segundos tres meses; y luego derechos todavía diferentes en los últimos tres meses del embarazo. Una vez más, nada de eso tiene sus raíces en el derecho estadounidense.

El pueblo estadounidense se indignó con los jueces no elegidos, que tampoco rinden cuentas, retirando un asunto de la capacidad del público para debatir y decidir sobre él, declarando que la cuestión es dictada por la ley suprema de la tierra y, por lo tanto, una sobre la que las personas ya no pueden votar. Este problema nos ha perseguido desde entonces y fue uno de los principales factores en el aumento de la movilización de la derecha religiosa en la política nacional.

El Tribunal Supremo consideró la invalidación de Roe v. Wade en el caso de 1992 Planned Parenthood v. Casey. El tribunal confirmó el derecho al aborto en una dividida decisión de 5 a 4, con los jueces Sandra Day O’Connor, Anthony Kennedy y David Souter escribiendo un dictamen conjunto muy raro.

Casey rebajó el derecho al aborto, dejando en claro que no era un derecho fundamental en la Constitución, y como un “derecho no fundamental” podía ser mucho más regulado que otros derechos. Asimismo, el Tribunal desechó el marco trimestral de Blackmun, diciendo en su lugar que era en la prueba previa de que el feto es viable fuera del útero donde la restricción impone una “carga excesiva” en la capacidad de una mujer a tener un aborto. Si es viable, cualquier restricción que no sea una prohibición total puede ser impuesta, siempre y cuando también salvaguarden la vida y la salud de la mujer.

La prueba de Casey es la regla actual sobre el aborto, una prueba subjetiva y maleable con la que los tribunales de toda la nación salen del paso cuando se aprueban nuevas leyes de aborto.

La realidad es que el aborto no se menciona en ninguna parte del texto de la Constitución. Durante la mayor parte de nuestra historia, eso resolvería el problema a nivel nacional de que el aborto no es un derecho constitucional.

Sin embargo, a partir de 1905 el Tribunal comenzó a reconocer ciertos derechos que no se encuentran en las palabras de la Constitución. Estos “derechos implícitos” son unos que están “profundamente arraigados en la historia y la tradición” del pueblo estadounidense, hasta el punto de que son esenciales para un “esquema norteamericano de libertad ordenada”. En otras palabras, deben ser un derecho reconocido cuando la Constitución fue adoptada en 1789 y, sin duda, abrazado por todo el país desde entonces hasta ahora.

Algunos derechos cumplen claramente con este estándar, tales como el derecho de un hombre a casarse con una mujer, o el derecho a tener hijos, o el derecho de criar a esos niños. El Tribunal resolvió cuestiones referidas a cada uno de esos derechos en el siglo pasado.

Pero el aborto no cumple con ese estándar. No está ni en las palabras de la Constitución, ni está profundamente arraigado como derecho en la historia y la tradición estadounidenses desde nuestra fundación. Así que no es un derecho en absoluto; es una cuestión de política pública para el pueblo estadounidense que decide sobre ella a escala estatal.

La historia de Estados Unidos está marcada por un puñado de decisiones del Tribunal Supremo que eran notoriamente malas y causaron un terrible dolor y el sufrimiento antes de ser corregidas. Una de ellas fue Dred Scott v. Sanford, que declaró que los estadounidenses negros no son ciudadanos y por lo tanto los tribunales federales no tienen jurisdicción para oír sus demandas. Costó la Guerra Civil y dos enmiendas constitucionales (la Decimotercera y Decimocuarta Enmiendas) corregirla. Otro es el caso Plessy v. Ferguson, que creó la doctrina de “separados, pero iguales” con respecto a la discriminación racial, la cual fue revocada en Brown v. Board of Education.

Roe v. Wade pertenece a esa lista de desgracias nacionales. Carece de apoyo en el texto de la Constitución y de la historia, y no tiene ninguna base legal. Y a medida que la tecnología moderna como los ultrasonidos en 4-D permiten que las mujeres vean a sus bebés por nacer moverse en el útero, chupándose el dedo y agitando los brazos, las restricciones adicionales sobre el aborto son cada vez más populares.

En la actualidad hay cinco votos en el Tribunal Supremo por mantener Roe v. Wade (cuatro jueces liberales más Kennedy), dos votos ya registrados para invalidar Roe (Antonin Scalia y Clarence Thomas), y otros dos votos que aún no se conocen debido a que el Tribunal no ha considerado recientemente el asunto, pero se espera ampliamente que sean por anular Roe (John Roberts y Samuel Alito). Así que el destino de Roe v. Wade puede depender del cambio de un voto en el Tribunal.

Y así, la lucha continúa. Los pro-vida estadounidenses siguen luchando por el día en que esta cuestión sea restaurada al pueblo estadounidense para que decida, cuando podamos debatir libremente si queremos ser una cultura que celebra la vida inocente.

We protect

El cartel dice: “Protegemos: la selva, las ballenas, los árboles, las águilas calvas… ¿y los  bebés no nacidos? Escoge la vida”

Pro-LifeEl cartel dice: “No puedes ser católico y pro-abortista al mismo tiempo”

Interesante. Y extraordinariamente instructivo. Sí, yo también estoy por la vida de los no nacidos. Y nada ni nadie podrá convencerme de lo contrario. Y es que tengo muy claro eso que alguien me dijo una vez, hace mucho tiempo: “El aborto no te desembaraza. Lo que hace es convertirte en la madre de un bebé muerto”. Definitivo, ¿verdad?

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Una respuesta a ABRÓCHENSE LOS CINTURONES: ¡VAMOS A DESPEGAR!

  1. Blackice dijo:

    Gracias por el curro de la traducción, y por las reseñas de los libros. Aunque no estén en español me los compraré, así también me obligaré a mejorar mi nefasto inglés.

    Algún día se estudiará este periodo de la historia, y el tema del aborto será visto como la salvajada de una sociedad que aún no estaba desarrollada. O eso espero.

    Sarah debe ponerse a denunciar las políticas de Obama. Tiene que ser la cabeza visible del descontento. Que los demócratas la tengan por el enemigo, por la rival “de facto”, para que cuando llegue el momento todos sepan quién es la abanderada del partido republicano, o como mínimo quién representa los ideales conservadores.
    #war

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