LA PERFECTA BIBLIOTECA CONSERVADORA: LOS CLÁSICOS (IV)

LibrosBobLa historia es la que es y no hay nada que podamos hacer para reescribirla, pero si de alguna forma eso fuera posible, tengo muy claro qué pasaje de la historia me gustaría reescribir: evitar el asesinato de J.F. Kennedy. Y no porque sea un admirador de quien pienso que fue uno de los peores presidentes estadounidenses del siglo XX y el primero en introducir la bobería progre en la política; antes al contrario, lo detesto. No, mi intención evitando su asesinato es la de permitir que completara su mandato y se presentara a la reelección en 1964. Entonces habría tenido que vérselas con Barry Goldwater (1909-1998) como candidato republicano a la presidencia y, por fin, Kennedy y todos los progres hubieran tenido un rival a su altura, un rival que no se hubiera arrugado y que le habría hecho frente a Kennedy con verdades como puños. En ocasiones sueño con esa campaña electoral ya que estoy convencido de que Goldwater hubiera logrado la victoria frente a un Kennedy tan sobrevalorado actualmente que resulta risible como ha podido un vulgar sinvergüenza adicto al sexo y a las mentiras tener semejante consideración. En fin, cosas de los progres que son muy dados a los santos con dos pistolas.

No hubo pues campaña Kennedy-Goldwater y en verdad que creo que sólo una campaña Obama-Palin podría habérsele comparado. Yo no había nacido todavía en 1964, así que de cualquier modo tampoco la hubiera podido vivir. Pero sí que contaba con vivir la Obama-Palin. Lamentablemente tampoco será posible. Como premio de consolación me queda la oportunidad de releer La conciencia de un conservador, la obra que catapultó a su (supuesto) autor, Barry Goldwater, a la cabeza del movimiento conservador de aquellos tiempos y convertirle en nuestro abanderado. ¡Ay! Sólo pensar lo que podría haber sido de Estados Unidos sin la presidencia de Johnson (y quizás sin las sucesivas presidencias de Nixon, Ford y del abominable Carter) se me llevan los demonios. ¡De cuántas cosas nos habríamos librado! Imagínense a Ronald Reagan en 1964 y el Muro de Berlín derrumbándose en 1975. Mejor, no se lo imaginen o se echarán a llorar como yo.

Barry Goldwater

Barry Goldwater

The conscience of a conservative

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LA CONCIENCIA DE UN CONSERVADOR

Puede argumentarse que ningún otro libro ha tenido mayor impacto en la política estadounidense de la segunda mitad del siglo XX como lo tuvo La conciencia de un conservador de Barry Goldwater (1960). Antes de su publicación, Goldwater era un atractivo pero controvertido senador de un pequeño estado del oeste (Arizona), un político recién llegado que tal vez algún día podría llegar a ser el chairman de un comité del Senado, una perspectiva a largo plazo de candidato a vicepresidente. Después de su publicación, Barry Goldwater se convirtió en el heredero político del senador Robert A. Taft de Ohio y el senador Joseph R. McCarthy de Wisconsin, la esperanza de los republicanos disgustados, los independientes sin partido y los desesperados demócratas conservadores, y el portavoz de un movimiento político nacional.

Goldwater era un hábil político pero no era un escritor profesional. La conciencia de un conservador fue escrita en realidad por L. Brent Bozell. Cuñado de William F. Buckley Jr., Bozell era considerado por muchos un mejor polemista y casi tan buen escritor como Buckley cuando ambos eran estudiantes en Yale. Y habiendo trabajado como redactor de discursos para Goldwater en los años 50, Bozell estaba lo bastante familiarizado con la filosofía política del senador. Publicado en abril de 1960, La conciencia de un conservador vendió 85.000 ejemplares en su primer mes; en junio el libro apareció en la lista de los más vendidos del New York Times. Finalmente, vendió 3,5 millones de ejemplares, lo que hizo de ella una de las obras políticas más populares de los años 60 y el que despertara comparaciones con Sentido común de Paine.

¿Por qué fue tan popular este delgado manifiesto político de 125 páginas? Bien escrito, resuelto, claro y conciso, el libro insistía en que el conservadurismo no estaba más pasado de moda u obsoleto de lo que podían estarlo “la Regla de Oro o los Diez Mandamientos o la Política de Aristóteles”. El enfoque conservador, Goldwater (o más bien Bozell) escribió, “no es más o menos que un intento de aplicar la sabiduría, la experiencia y las verdades reveladas del pasado a los problemas del presente”. Muchos han intentado, y fracasado en el intento, ofrecer una definición más sucinta del papel del conservadurismo en la política.

Segundo, La conciencia de un conservador afrontaba los asuntos del día de una manera que quitaba el aliento. ¿Subsidios agrícolas? Debería producirse una “pronta y definitiva finalización del programa de subsidios agrícolas”. ¿Trabajo organizado? Aprobar leyes estatales de derecho al trabajo [right-to-work] y limitar las donaciones para las campañas políticas a los individuales, impidiéndoselas a los sindicatos y las empresas. ¿Impuestos? El gobierno “tiene un derecho a reclamar el mismo porcentaje de la riqueza de cada hombre y nada más”. En el campo de los asuntos exteriores y la seguridad nacional, Goldwater propuso un programa de siete puntos para alcanzar “la victoria” sobre el comunismo, incluyendo la superioridad militar, el mantenimiento de las alianzas defensivas como la OTAN y el cese de la ayuda estadounidense a los gobiernos comunistas que hayan usado esos fondos “para mantener a sus ciudadanos esclavizados”. Deberíamos, dijo, animar a los pueblos oprimidos a “derrocar a sus amos [comunistas]”, prefigurando así la Doctrina Reagan de los años 80.

Tercero, fue una original obra de política y filosofía, una fusión persuasiva de las tres mayores corrientes del conservadurismo en 1960 –tradicionalismo, liberalismo clásico o libertarianismo y anticomunismo. En el párrafo más citado de La conciencia de un conservador, Goldwater argumentaba que un giro decisivo hacia la libertad y el alejamiento del gobierno vendría cuando los estadounidenses eligieran para los cargos públicos a aquellos que proclamaran: “Mi objetivo no es el de aprobar leyes, sino el de revocarlas… Si más tarde se me atacara por descuidar los intereses de mis electores, yo replicaré que estaba enterado de que su principal interés es la libertad y que a ese respecto estaba haciéndolo lo mejor que sabía”.

Este único libro introdujo el conservadurismo como un nuevo factor principal en la política nacional, ayudando a construir los cimientos para la Revolución de Reagan de los años 80 y la toma del Congreso dirigida por Gingrich de los años 90.

Lee Edwards

Catedrático adjunto de Ciencias Políticas en la Catholic University of America y miembro distinguido de la sección de Pensamiento Conservador en la Heritage Foundation.

Seguiremos repasando obras clásicas del pensamiento político conservador, pero tras esta serie iniciaré otra con las mejores obras del pensamiento económico conservador, así como con otra de obras actuales y otra sobre el movimiento Tea Party. Tenemos que leer mucho, amigos. Hay que estar preparados. Nunca se sabe cuándo podrá estallar la revolución, nuestra revolución. ¿Y si lo hiciera mañana mismo?

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Una respuesta a LA PERFECTA BIBLIOTECA CONSERVADORA: LOS CLÁSICOS (IV)

  1. Santi dijo:

    Buen libro, Bob. ¿Lo hay en español?

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