PERO BUENO… ¿LOS CONSERVADORES SON RACISTAS O NO? (y II)

PalabraBobSeguimos hablando de Tim Scott. ¿Les cuento una maldad mía? A veces, cuando discuto con algún progre (cada vez menos, por cierto; el masoquismo no es lo mío), me complazco en decirle que no creo que Obama sea el primer presidente negro de Estados Unidos. Por supuesto, mi contertulio se echa las manos a la cabeza ante mi grave caso de daltonismo y es entonces cuando argumento que Obama tiene de “negro americano” lo mismo que yo: o sea, nada. Para empezar, no es negro sino mestizo ya que su madre era una estadounidense blanca y su padre un negro africano que había venido a Estados Unidos simplemente a estudiar y que no tardó en largarse a su país. Además, ambos eran ricos y él no pasó privaciones en su vida ni le faltó de nada; pudo estudiar lo que quiso y siempre en sitios para privilegiados, como cuando fue a la Universidad. Y cuando terminó sus estudios y pretendió que iba a ponerse a trabajar, lo hizo simplemente para cubrir el expediente y con la vista puesta en labrarse una carrera política dentro del establishment demócrata del estado más sucio y corrompido de la Unión. Obama jamás se ha partido el lomo trabajando ni sabe lo que es tener que hacerlo de verdad. De hecho, mi corolario a todo esto suele ser que es más probable que los antepasados de Obama fueran esclavistas que esclavos, tanto por parte de su madre blanca como por parte de su padre negro que, siendo como era miembro de la elite de su país, muy posiblemente fuera descendiente de alguno de esos jefecillos tribales que se pasaron siglos y siglos vendiendo a sus propios hombres como esclavos a los traficantes musulmanes del Océano Índico. Obama no tiene ni una gota de sangre esclava en sus venas y por eso poco puede pretender representar a los millones de compatriotas suyos que sí que la tienen. Por supuesto, aquí mi contertulio ya está a punto de pegarme y se impone la retirada, dejándole que sufra el ataque de rabia él solito a ver si hay suerte y cuando empiece a salirle la espuma de la boca, alguien llama a la perrera y lo encierran.

Que Tim Scott es una gran elección para cubrir la baja de Jim DeMint en el Senado no lo duda nadie; ni siquiera el propio DeMint, que poco antes de saberse la noticia había comentado que le gustaría que fuera él precisamente quien le sustituyera: “[Scott] Es un hombre bueno y decente con firmes convicciones”. Pero ¿cuáles son esas convicciones? Si preguntamos al propio Scott, éste contestará, tal y como lo hizo en 2010 durante la campaña electoral para las elecciones del midterm, cuando le preguntaron hasta qué punto se identificaba con el movimiento Tea Party:

“Yo diría que la mayoría de los estadounidenses son miembros del Tea Party. Si crees en un gobierno limitado, si crees en menos impuestos, si crees en mantener al gobierno alejado de tus bolsillos, si crees en el libre mercado, esos son los postulados básicos del Tea Party. Yo diría que todos nosotros creemos en eso.

Y cuando el periodista insistió en que Scott le diera una respuesta más clara a su pregunta, inquiriendo si eso quería decir que sí, que se identificaba con el Tea Party, Scott no tuvo ningún reparo en decir que su respuesta era “un sí rotundo”.

Honrado y sincero. Por eso sus votantes lo eligieron sin dudarlo. Y no se han arrepentido en absoluto de ello. Durante sus dos años en la Cámara de Representantes, Scott ha promovido una reforma de las leyes de asistencia social que impiden la concesión de “vales de comida” (los famosos food stamps) a aquellas familias cuyos ingresos se hayan visto reducidos hasta el punto de entrar dentro de los niveles exigidos por la legislación porque uno de sus miembros esté o haya participado en una huelga. También ha promovido una ley que impide al gobierno federal oponerse a que las empresas se muden de estado para aprovechar legislación estatal más favorable a sus actividades como puede ser la Right to Work, de la que ya les hablé hace poco. Pero no todo es oponerse; Scott también ha apoyado la concesión de fondos federales por valor de 300 millones de dólares para el proyecto de dragado del puerto de Charleston. Por supuesto, los sepulcros blanqueados le han acusado de ser un pícaro que busca earmarks igual que ellos, pero Scott ha negado la mayor arguyendo que ese proyecto no es un earmark en absoluto, a los que se opone por principio, y que, antes al contrario, es un proyecto sensato que permitirá que barcos de carga de mayor capacidad usen el puerto de Charleston y se creen nuevos puestos de trabajo.

Haley Scott DeMint

Nuestros tres magníficos: Tim Scott, Nikki Haley y Jim DeMint. Ojalá fueran trescientos y no sólo tres.

En cuanto a la decisión más trascendental de estos dos últimos años, la elevación del techo de deuda del gobierno federal, Scott apoyó la aprobación de una enmienda constitucional que obligara al gobierno federal a presentar presupuestos equilibrados cada año. Como que no tuvo éxito, Scott votó finalmente que “no” a la elevación, algo que hizo tras haber pasado un tiempo rezando junto a otros colegas conservadores en la capilla del Congreso.

Otras posturas suyas se refieren a los impuestos, que cree que deberían ser reducidos, así como el gasto federal; la reforma de la asistencia sanitaria, el llamado Obamacare, que debería ser derogada y sustituida por una reforma verdaderamente eficaz que siga los principios propuestos, entre otros, por Sarah Palin: reforma de la legislación sobre negligencias médicas y reforma de Medicare; y la búsqueda de nuevos yacimientos petrolíferos en el territorio de los Estados Unidos, que apoya también.

Socialmente, Scott es pro-vida, apoya la investigación con células madre procedentes de adultos y del cordón umbilical, pero no de embriones, y se opone a la eutanasia. Sobre la inmigración, es partidario de la legislación aprobada en Arizona y de endurecer las sanciones para aquellos empresarios que contraten mano de obra que sepan que son inmigrantes ilegales. También apoya la integración de los inmigrantes haciendo que el inglés sea el idioma oficial de la administración pública y exigiendo a los inmigrantes que lo aprendan.

En cuestiones de seguridad, Scott cree que es un grave error la retirada de Afganistán y no tiene la menor duda de que Irán es la mayor amenaza a la seguridad mundial en la actualidad. También se opuso a la intervención estadounidense en Libia en 2011.

Durante las primarias presidenciales de este año, Scott tuvo la oportunidad de celebrar una serie de reuniones públicas con los diferentes candidatos, las Tim’s Town Halls, que fueron de los eventos más seguidos en toda la temporada de primarias y en los que siempre fue él el personaje que más entusiasmo despertó entre los votantes, gracias sobre todo a su inquebrantable esfuerzo por promover el mensaje conservador.

Con todo ello, queda claro que un negro puede ser conservador y que ambos términos no son en absoluto contradictorios, tal y como pretenden algunos. Y es que contra lo que puedan pensar los progres, el Partido Republicano no es ese partido clasista, machista y racista que pretenden. ¿Cómo podría serlo teniendo en sus filas a senadores como el propio Scott o Marco Rubio y Ted Cruz, que son hispanos? ¿Cómo podría serlo teniendo en sus filas a gobernadores como la propia Nikki Haley, cuyos padres son indios; Bobby Jindal, cuyos padres también son indios; y Susana Martinez y Brian Sandoval, ambos hispanos?

Sin embargo, el Partido Demócrata tiene la buena prensa y el Partido Republicano la mala, y eso a pesar de que las figuras políticas pertenecientes a minorías raciales están en éste y no en aquél. Para el Partido Demócrata, lograr que un no-blanco sea elegido supone un arduo trabajo de gerrymandering (redistribución de circunscripciones electorales) que favorezca el voto a su candidato situando a una mayoría de la minoría racial deseada en la circunscripción de que se trate o agrupando a los barrios pobres y dependientes de la ayuda gubernamental. Sin embargo, el Partido Republicano logra que un negro sea elegido en Carolina del Sur, que fue el primer estado de la Unión en optar por la secesión, y lo logró simplemente porque su mensaje caló entre sus votantes, ya fueran blancos o negros, ricos o pobres.

Scott bagging groceries

Como bien dijo J.C. Watts, el último representante negro que tuvo el GOP en el Congreso hasta la llegada de Scott y Allen West en 2010, los demócratas como Jesse Jackson “hablan un montón sobre la esclavitud, pero están perfectamente felices de habernos cambiado de una plantación a otra”.

Es una lástima que los progres no lean historia porque si lo hicieran, además de ahorrar electricidad teniendo menos tiempo la tele encendida, sabrían que fue el Partido Demócrata el que más se opuso a la Ley de Derechos Civiles de 1964. Los republicanos en Senado en aquel entonces la apoyaron con sólo seis votos en contra, pero los demócratas fueron 21 los que se opusieron. Uno de sus senadores, Robert Byrd, que fue un alto cargo en el Ku-Klux-Klan y que pretendía que eso fue “un pecadillo de juventud”, lideró una acción de filibustering que duró 52 días, buscando evitar su aprobación. De hecho, si los progres leyeran historia (incluso si simplemente supieran leer y no fueran analfabetos funcionales), sabrían que el senador Gore, padre de nuestro actual bufón meteorológico Al Gore, fue uno de los que votaron en contra de dicha ley.

Por eso, cuando la gobernadora Haley anunció el pasado 17 de diciembre que su elegido para sustituir a Jim DeMint iba a ser Tim Scott, muchos sentimos un inmenso orgullo. Y ninguno de nosotros pudo estar más de acuerdo con la gobernadora cuando ésta dijo que “lo importante para mí, como mujer de una minoría racial, es que el congresista Scott se ha ganado el escaño. Se ha ganado el escaño por la persona que es. Se ha ganado el escaño por los resultados que ha mostrado”. Nada de cuotas ni zarandajas; trabajo, sacrificio y esfuerzo. Nada más que eso, pero nada menos también.

Tim Scott es un buen hombre. Ha sido un buen representante y será un buen senador. Y su futuro es brillante para él. No se quedará ahí. Pueden estar seguros.

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Una respuesta a PERO BUENO… ¿LOS CONSERVADORES SON RACISTAS O NO? (y II)

  1. Santi dijo:

    Desde luego es un conservador con sentido común de los que le gustan a Sarah Palin. Y por eso le deseo lo mejor en su carrera política. ¡Qué diferencia con Obama! ¡Y es que Obama es más falso que un duro de chocolate!
    ¡Scott for vicepresident! ¡Palin for president! ¡Palin 2016!

    Un saludo, amigo Bob. ¡Feliz Navidad!

    P.D. “Si crees en un gobierno limitado, si crees en menos impuestos, si crees en mantener al gobierno alejado de tus bolsillos, si crees en el libre mercado, esos son los postulados básicos del Tea Party. Yo diría que todos nosotros creemos en eso.” ¡Qué bellas palabras! 🙂

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