TIEMPO DE NAVIDAD, TIEMPO DE DOLOR

SPFacebookLos recientes sucesos de Newtown (Connecticut) son demasiado terribles como para pretender olvidarlos en unos pocos días. Pasarán meses y todavía sentiremos un escalofrío al recordarlos. En esta nota en su página personal en Facebook, Sarah Palin no pretende en absoluto el participar en un debate que, impulsado por razones ocultas por la izquierda, parece que está empezando, sino de aportar un rayo de luz entre tantas tinieblas. Sarah nos habla de la fe, de tenerla y en quién depositarla, y lo hace con sencillez, sinceridad y espíritu compasivo. Como creyente, no me duelen prendas en confesar que sus palabras me han conmovido y han llenado mi corazón de esperanza. Y es que ciertamente, cuando el mundo parece haber enloquecido y girar a demasiada velocidad, solo los que son capaces de callar, cerrar los ojos y escuchar los latidos de su propio corazón encontrarán una razón para volver a abrirlos y hablar de nuevo.  Con más fe si cabe. Fe en Dios y fe en Su creación, un ser humano que muchas veces parece no merecerla. Pero es que sí que la merece. Y si no me creen, lean las historias de aquellos profesores de la escuela de Newton que arriesgaron y hasta perdieron sus vidas por salvar la de sus alumnos. Que Dios bendiga a esas buenas personas. Ellos sí que merecen ser recordados por siempre.

La única esperanza

Una maldad inexplicable golpeó a Estados Unidos en el encantador pueblecito de Newtown, Connecticut, hace apenas unos días. No hay palabras para expresar la conmoción y el dolor compartidos por los estadounidenses que saben que el asesinato de niños inocentes es el crimen más horrendo imaginable. El lema del estado de Connecticut, “Qui transtulit sustinet“, promete que sólo Dios puede sostenernos. Aunque sigue siendo insuficiente y frustrante para las familias en duelo de estos hermosos bebés en los brazos del Señor ahora, tal vez esas palabras sea todo a lo que sus inconsolables amados puedan aferrarse a en este momento. Quiera Dios mostrar su amor para sostenerlos a ellos ahora mismo. Por favor, Señor.

Foto The Only Hope

Puede parecer, sobre todo después del viernes, que el mundo está girando deprisa y furiosamente y fuera de control. Muchos de los problemas políticos, económicos y sociales intentan sobrecargar nuestro espíritu de manera tan fuerte que algunos se sienten abatidos y renuncian tras ser conducidos engañosamente a creer que no hay esperanza real de nada mejor. Y a pesar de los ciclos de noticias de 24 horas con información constante que inunda nuestros ojos y oídos con mucho ruido incesante, las cabezas parlantes del televisor realmente no tienen nada significativo para ofrecer.

Así que el mundo da vueltas con furia, pero hay una razón por la que su fuerza centrífuga, tanto figurada como literalmente, nos mantenga aquí juntos en unos tiempos como estos. Hasta que Dios afloje el lazo que nos une a esta tierra temporal, estamos juntos en esto y se espera que cumplamos nuestra parte para volverla mejor. Por lo tanto, ahora es el momento de decir la verdad, por más políticamente incorrecto que algunos lo consideren, y centrarse en lo que realmente importa para que el espíritu de nuestra nación pueda elevarse a medida que nos unimos a  la causa de un mundo mejor basado en una verdadera esperanza. En primer lugar, todo resulta verdaderamente desesperado si vuestra fe y esperanza se deposita en cualquier político o en la élite de los medios de comunicación. Eso se debe a que la persona corriente es más veraz y responsable que el político corriente o la élite de los medios de comunicación.

Los que se sienten terriblemente decepcionados por unos líderes políticos que hacen caso omiso de los problemas reales, ayudados por la complicidad de unos medios de comunicación que nos bombardean con distracciones irrelevantes con el fin de evitar enfrentarse a la realidad de una cultura en decadencia, deberían saber que esas distracciones sirven para esconderse de un dedo que apunta a los principales responsables de gran parte de nuestro problema. Detener la distracción se traduciría en el reconocimiento de los roles protagonistas de la maquinaria política y los medios de comunicación en nuestra fallida sociedad. Por lo tanto, puesto que con demasiada frecuencia derriban a aquellos que tratan de hacer el bien mientras elevan y celebran el egoísmo corrompido, dan por sentado que no sabemos que son ellos los que contribuyen de manera significativa a volver del revés nuestro mundo hoy. Hemos aprendido la lección. No pongan sus esperanzas en Hollywood o en Washington. En su lugar, fortalezcan su resolución y busquen la verdad de manera más agresiva que nunca en unos momentos como estos.

Sólo conozco una fuente de verdad y esperanza real. Yo acudo a esta esperanza con la fe de un niño sólo porque estoy tan abrumada por las respuestas milagrosas a mis oraciones que la reconfortante y segura esperanza a la que me aferro es demasiado inexplicable para una persona ingenua como yo. Además, como que no soy una cristiana perfecta, y nunca he conocido a uno, no me atrevo a juzgar el “cociente cristiano” de los demás y mi manera desarticulada de explicar mi fe es muy a menudo interpretada erróneamente; por lo tanto, mi agradecimiento es por haber sido permitida a través del Buen Libro a tener una fe infantil que es lo suficientemente buena para Dios. Además, no quiero obligar a nadie a tener mis creencias y la simple fe tampoco hace eso. Aunque voy a compartir mi fe sin pedir disculpas, ruego a mis compañeros-de-fe-seres-humanos falibles que dejen de pretender que es efectivo el obligar a otros a ver la luz. Por favor, dejad de fingir también que sois más-santos-que-tú. No lo sois. Yo no lo soy. Somos simplemente afortunados por haber sido puestos de rodillas en algún momento de la vida y tenido la oportunidad de aceptar la gracia inmerecida y el perdón que permite un renacimiento y su acompañante paz que sobrepasa todo entendimiento. Me aferro a ella no porque esté amargada, sino porque no hay nada mejor.

Ojalá este tiempo de Navidad les dé una idea de la fe a la que se aferran millones y por la que están dispuestos a vivir y morir. Mientras vean este video [ver más abajo], incluso si usted nunca ha orado antes, puede pedirle a Dios por la revelación de lo que ocurrió hace 2000 años, lo que significa hoy y por qué celebramos al niño nacido en ese pesebre de Belén hace más de 2000 años. Y ofrezco esto no porque tenga todas las respuestas, sino porque muchos me preguntan de dónde viene mi esperanza. ¿Cómo puedo esperar? ¿A qué me aferro? He aquí un vistazo a las bases de mi fe. Ojalá que se les muestre a través de este breve video y canción que las preguntas sin respuesta, el sufrimiento horrible y el sacrificio del Uno dieron luz a la oportunidad de una nueva vida y una ESPERANZA real para todos nosotros hoy.

Amigos, por favor, vean esto y, por favor, no pierdan la esperanza. ¡No hay que perder la esperanza! ¡Miren hacia arriba! Y dediquen su tiempo y esfuerzo en trabajar duro por su familia y seres queridos a su alrededor. No esperen a que los políticos y los expertos de un mundo caído lo hagan por ustedes. Ustedes pueden tener dentro de sí mismos la capacidad y la oportunidad de ayudar a que Estados Unidos sea fuerte otra vez y su pueblo esté contento de nuevo.

Sarah Palin

Sí, trabajemos nosotros. No esperemos a que lo hagan los demás. Y tengamos fe. Tengámosla siempre. Sólo la falta de fe nos podrá derrotar. No dejemos que eso suceda.

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