LA PRIMERA DE LAS MUCHAS BATALLAS QUE AÚN NOS ESPERAN

El tipo cuya fotografía ilustra esta entrada es Reince Priebus, el actual presidente (chairman) del Comité Nacional Republicano (RNC, Republican National Committe) y el RNC, ya lo saben ustedes, es un comité de 168 miembros formado por un miembro varón y otro mujer de cada estado de los Estados Unidos, así como el presidente del Partido Republicano en cada uno de esos estados. Se trata básicamente del principal órgano de dirección del Partido Republicano entre convenciones, responsabilizándose del desarrollo y la promoción del programa político (platform) del partido, así como de la coordinación de la recaudación de fondos (fundraising) y de la estrategia electoral. También se encarga de la organización y desarrollo de la convención nacional republicana cada 4 años. El cargo de presidente no es que sea uno muy codiciado, ya que aparte de la satisfacción de manejar los asuntos internos del partido, poco poder  político proporciona. De hecho, sólo uno de los presidentes del RNC ha hecho luego carrera política y se trató de alguien de tan desagradable recuerdo como George H.W. Bush, el antiguo vicepresidente de Ronald Reagan.

Priebus (de quien más de una vez les he dicho que tiene nombre de personaje de Star Trek, aunque hay quien prefiere opinar que es más propio de uno de los “mortífagos” de Harry Potter), que era entonces el presidente del Partido Republicano en Wisconsin, fue elegido para el cargo el 14 de enero de 2011, imponiéndose a otros cuatro rivales: Michael Steele, el entonces presidente del RNC; Ann Wagner, antigua embajadora de Estados Unidos en Luxemburgo; Saul Anuzis, antiguo presidente del Partido Republicano en Michigan y Maria Cino, antigua Secretaria de Transportes en funciones bajo la presidencia de George W. Bush. Por aquel entonces, Steele estaba en la picota por ciertos escándalos relacionados con gastos injustificables hechos a nombre del RNC, además de por su incapacidad para responder al desafío que planteaba el naciente movimiento Tea Party, que acababa de hacerse un nombre en el panorama político estadounidense después de su espectacular serie de victorias en las elecciones del midterm de 2010. El resultado fue que si bien en la primera votación celebrada el 14 de enero, Priebus obtuvo 45 votos y Steele 44 (el vencedor  debe obtener la mayoría absoluta de los votos del RNC y mientras eso no sea así, se irán sucediendo las votaciones), en la segunda Steele vio descender su apoyo a 37, en la tercera a 33 y en la cuarta a 28, mientras que Priebus incrementaba el suyo a 52, 54, 58 y 67. En la quinta votación, Steele se retiró y aún tuvieron que celebrarse otras dos rondas más hasta que, por fin, en la séptima votación y tras la retirada de Wagner, Priebus obtuvo 97 votos y con ello la presidencia del RNC.

El caso es que en enero del año que viene (no falta tanto), toca elegir de nuevo al presidente del RNC. Lo lógico, después del desastre electoral del pasado 6 de noviembre (no hace tanto tampoco como para que nos hayamos olvidado) sería que Priebus se retirara discretamente y dejara el cargo a alguien con alguna idea más que él, que bien ha demostrado que no tiene ninguna (al menos ninguna buena; recuerden el “golpe de partido” de la pasada convención nacional republicana). ¡Pues no, señores! ¡No se retira! ¡Aún no ha terminado su tarea (hundir el GOP) y necesita un par de años más para conseguirlo! Hace apenas unos días que Priebus anunció su intención de presentarse a la reelección y lo ha hecho mediante un mensaje de correo electrónico dirigido a los 168  miembros del RNC, diciendo sin la más mínima vergüenza que se siente honrado por los más de 130 miembros del RNC con los que ya ha hablado y que le han prometido su apoyo público y su respaldo. ¡Genial! ¡Camarero, otra de veneno, por favor!

Pongamos las cosas claras: el presidente del RNC es el máximo dirigente de eso que hemos venido llamando últimamente el GOP-e (establishment). O sea, nuestro mayor enemigo, nosotros que somos teapartiers de la cabeza a los pies. Steele fue un desastre como presidente. De acuerdo que estuvo bien tener a un presidente negro, el primero en la historia del GOP, pero el tipo no tenía ni idea de qué hacer y la inoperancia del Partido Republicano después de la derrota de McCain en 2008, abrumado como estaban las altas esferas por el vapuleo recibido (cuya responsabilidad cabe achacar directamente a un McCain que no estuvo a la altura de las circunstancias), fue la principal causa de que muchos estadounidenses tuvieran que buscar otra opción para hacer oír su voz: el movimiento Tea Party. Lo divertido (es un decir) de Steele es que anda ahora amagando con que se quiere presentar de nuevo como candidato a la presidencia del RNC y que, contra las críticas que le hace Priebus, diciendo que dejó un Partido Republicano con una deuda de 22 millones de dólares, replica él diciendo que por el contrario él dejó como herencia las asombrosas victorias republicanas en noviembre de 2010, las del midterm. ¡Ja, ja, ja, como si fueran tuyas, so granuja! ¡Son del Tea Party! Y para los que no lo recuerden, sepan que Steele fue vetado más de una vez para hablar en actos públicos del Tea Party ya que la ira de los teapartiers iba contra los demócratas, pero también contra los republicanos; contra todo el establishment político, tanto da a qué partido estuviera adscrito.

Todavía es pronto para que empiecen a surgir candidaturas. Esperemos a diciembre. Pero la ya segura de Priebus no deja mucha opción a más. Es muy posible que Priebus logre la mayoría suficiente de antemano, puesto que está dentro y estos electores son personas de lo más “influenciables”, dado los cargos que ocupan. ¿Qué supondría una reelección de Priebus? Como quiera que no creo que Priebus haya visto la luz durante este último mes, estoy convencido de que supondría más de lo mismo y, por tanto, un GOP aún más cerca de la desaparición dentro de dos años. Su presidencia es la presidencia de quien ha movido carros y carretas para lograr que Mitt Romney fuera nominado candidato a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano, trucando la carrera de las primarias para favorecerle y jugando todo lo sucio posible (con la colaboración de Karl Rove) para evitar que nadie pudiera hacerle frente.

Por la parte que nos toca, Priebus no es alguien que vea con buenos ojos a los conservadores, ni al movimiento Tea Party ni a Sarah Palin. No sé si habrá competencia este enero que viene, pero no estoy muy confiado al respecto. Tendrían que cambiar mucho las cosas para que más de 84 apparatchiks del RNC decidieran apearlo de la presidencia. No estoy seguro de hasta qué punto tenemos miembros fiables, conservadores y teapartiers quiero decir, en el RNC, pero dudo que sean tantos. O sea, que ahora mismo doy por bastante segura la reelección de Priebus. Es una lástima porque ésta es precisamente una de esas batallas que vamos a tener que dar durante estos próximos años. Es una batalla que puede pasar desapercibida, pero cuyas consecuencias son de lo más relevantes para el futuro.

Priebus ha anunciado recientemente la puesta en marcha de un “análisis completo” de todo lo sucedido durante las elecciones de 2012. Así, cree que el Partido Republicano lo hizo bien en lo que se refiere a la recaudación de fondos, documentación, videos, implementación de estrategias y… ¡trabajo de campo! (sí, sobre todo lo maravillosamente bien que funcionó ORCA, ¿verdad, so mortífago?), pero que necesitan algunas reformas en lo referido a mecanismos y mensaje.

Este análisis está previsto que se lleve a cabo durante los dos próximos meses e incluirá una larga serie de encuestas realizadas a votantes en los estados en disputa durante 2012 y otra larga serie de reuniones con grupos de votantes predefinidos: hispanos, independientes, mujeres y otros. Además, se prevén mesas redondas con líderes de grupos demográficos como son los hispanos (¡hey, estamos de moda!), teapartiers, conservadores religiosos, jóvenes, moderados (¿RINO? Pero si para eso basta que se pregunten a sí mismos, ¿no?) y empresarios. Otra parte del análisis consistirá en recoger los comentarios de alrededor 150.000 voluntarios que participaron en la campaña electoral (apuesto a que recogen 150.000 veces la misma respuesta: ORCA es una mierda) y 600 asesores para saber qué es lo que tuvo éxito, que no lo tuvo y sus opiniones.

Tal y como dijo el portavoz del RNC, Sean Spicer, cuando anunció esto, la corrección de errores puede ser rápida en algunos casos, pero en otras puede tardar unos cuantos años. También adelantó que las primeras conclusiones que tienen es que fallaron a la hora de conectar con cierto tipo de votantes: hispanos (¡y dale!), mujeres y jóvenes. Pero eso sí, cuando lo tengan todo claro, prometen victorias en 2013, 2014, 2016 y 2020. ¡Uf, si que pretenden estar tiempo en la poltrona estos tipos, sí!

Vale, todo esto a mí me suena a castaña pilonga. Todos sabemos que el Partido Republicano ha perdido las elecciones por tener un candidato inadecuado, hacer una mala campaña electoral y no ser capaces de plantar clara al adversario de manera firme. Y por lo que se refiere a los tan de moda ahora “grupos demográficos”, menos cháchara sociológica: si Romney hubiera sido capaz de movilizar a los votantes republicanos a los que la campaña electoral de Obama logró amedrentar, otro gallo nos hubiera cantado. Romney no perdió las elecciones porque votaran más demócratas, sino porque votaron menos republicanos. Y punto. Obama logró evitar que se movilizaran todos los votantes republicanos que podrían haber votado a Romney y si a eso añadimos los votantes republicanos que hubieran votado a otro candidato que al que creyeran menos sospechosamente parecido a Obama que Romney, aquí tenemos la ecuación resuelta. ¡Por favor, no es tan difícil! Dadnos a Sarah Palin en 2016, un programa electoral conservador y la voluntad de plantar cara a los demócratas aquí, en Bengasi y dónde haga falta y verás qué sucede. Y ahórrate el dinero de tanto “análisis” que no analiza nada.

Pero todo esto es predicar en el desierto. Y lo malo es que con el GOP-e enrocado, mal lo tenemos los conservadores para poder hacer algo. En fin, recemos para que se produzca una sorpresa en enero. Les tendré informados, ya lo saben.

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3 respuestas a LA PRIMERA DE LAS MUCHAS BATALLAS QUE AÚN NOS ESPERAN

  1. Blackice dijo:

    Entiendo que como cualquier catástrofe, no hay un único e indubitado motivo de la derrota.
    Quizás esto aporte algo de luz…entre otras cosas.

    http://www.libertad.org/como-gano-obama-11286/

  2. Jacky dijo:

    Noticias de Sarah Palin en los Periodicos en Alaska:

    1} Alan Boraas: Zencey’s book on Palin is good history, good guide | Opinion Columns | ADN.com http://ow.ly/fJCje\

    Former Anchorage Daily News opinion editor, Matthew Zencey, has written a definitive book on the Gov. Sarah Palin years titled “Unlikely Liberal: Sarah Palin’s Curious Record as Alaska’s Governor” now out from Potomac Books.
    […]

    2) I was wrong, and I admit it – Mat-Su Valley Frontiersman: Letters To Editor http://ow.ly/fJC7O

    Back in 2008, right at the peak of the McCain/Palin, Obama/Biden presidential election, I wrote a scathing opinion to the Mat-Su Valley Frontiersman about Sarah Palin (titled “Caribou Barbie”), and five years later, I would like to recant my opinion and tell the people of the Mat-Su Valley just how wrong I was at the time.
    […]

  3. Pingback: PRIEBUS SE LLEVA UN SUSTO | GOING ROGUE, GOING PALIN

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