RECARGANDO (I)

Algunos de ustedes, los más habituales, se habrán dado cuenta de que tengo una nueva pegatina en mi columna de la derecha, ésa que dice “America is still alive! Sarah Palin 2016”. No pretendo arrogarme ningún merito en mi rápida toma de postura al respecto, ya que el primero en dar la señal fue el hermano mayor de la propia Sarah Palin, Chuck Jr., quien en su página web (un página de lectura más que recomendada, al igual que el blog de su hija mayor, Bristol) expresó el mismo deseo tan pronto como supo de la derrota de Mitt Romney, publicando un escueto pero significativo: “Sarah 2016”. Por supuesto, los que conocemos (o creemos conocer) un poco cómo funcionan las cosas en Casa Palin sabemos que Chuck Jr. no está anunciándonos nada, sino meramente expresando un deseo que muchos compartimos. Será Sarah quien decida en su momento si presenta su candidatura o no, pero pueden estar seguros de que por más que la animemos, la decisión será exclusivamente suya. Por mi parte, creo que esta vez sí que es absolutamente imperativo que anuncie, dentro de un par de años, su candidatura. Más que nada porque ahora mismo, tras la derrota del RINO way of politics, el Partido Republicano no es que sea un solar, sino un paisaje lunar. Sencillamente no hay nadie más que Sarah Palin con la capacidad suficiente como para tomar las riendas de un partido bi-fracasado estrepitosamente. Ella es la única que podría cuajar una nueva mayoría que derrotara a la progre formada por Obama durante estos cuatro últimos años. Además, si 2016 acaba siendo el momento de Hillary Clinton, tal y como muchos demócratas pretenden, sólo la presencia de otra mujer en el ticket republicano será capaz de plantarle cara con posibilidades de éxito. Es por eso que he optado por declarar públicamente mi apoyo a una candidatura de Sarah Palin en 2016 y mi voluntad de hacer lo que esté en mis manos para que ese deseo se convierta en realidad, pero siempre y cuando la propia Sarah lo crea oportuno, ya que es ella la que más va a sufrir si se presenta y no yo, que estoy tan calentito en mi casa y no tendré que recorrer el país de arriba abajo ni llevarme las tortas.

Mientras tanto, vamos a recargar munición para la que se nos viene encima: cuatro años más de obamismo. Para empezar, les recomiendo encarecidamente otro artículo de LD, aparte del de Rafael Bardají que les recomendé ayer. Es uno de mi admirado y siempre magistral Manuel Pastor y, junto con ése que ya les he mencionado, creo que son los dos artículos más acertados referidos a las recientes elecciones presidenciales estadounidenses que se pueden encontrar en la bochornosa prensa española. Léanlos ambos y reflexionen luego sobre lo que han leído porque bien merece la pena.

Por lo demás, tengo la última nota de Sarah Palin en su página personal de Facebook, la que más esperábamos. Es una nota de urgencia evidentemente, seguramente porque está a la espera de tener todos los datos sobre las elecciones y así poder orientarnos mejor. Pero de momento ya sirve. Aquí está:

NO OS DESANIMÉIS

Miércoles, 7 de noviembre de 2012

Estados Unidos, no te desanimes. Estas elecciones no son un “mandato de Obama” ni un rechazo del conservadurismo. Anuncios no replicados como éste que se emitió en estados industriales en disputa definieron a Romney desde el principio y los medios de comunicación de Obama ayudaron también con repitiendo que Romney perjudicaría a la clase media. (Tal y como he sido testigo personalmente, una vez que los partidistas medios de comunicación te etiquetan, es imposible desetiquetarte). Irónicamente, son las políticas socialistas de Obama las que destruirán a la clase obrera de Estados Unidos tal y como está subcontratando empleos en el extranjero.

Aguanta, Estados Unidos. Lucha por lo que es correcto. No busques que el gobierno o cualquier político resuelvan tus problemas. El gobierno no puede hacerte feliz, sano, rico o sabio. Obama es un maestro en la lectura de las adecuadas “elevadas” palabras desde su teleprompter, pero las acciones hablan más fuerte que las palabras. Por lo tanto, mantengámonos ajustados a 2 Corintios 4:8, porque vamos a tener un viaje accidentado.

Tenemos que sobrevivir. Unidos. Una nación bajo Dios.

“Estamos muy presionados por todos los lados, pero no aplastados; estamos perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos”. – 2 Corintios 4:8-9.

Sarah Palin

Primera bala. Otra más. Un artículo que revela cómo ha sentado en el movimiento Tea Party el batacazo que se (nos) ha pegado Romney y cómo podrían evolucionar las cosas a  partir de ahora dentro del partido. Por lo que parece, la tensa entente que han mantenido hasta ahora el Tea Party y el establishment republicano puede acabar saltando por los aires en menos que canta un gallo.

EL TEA PARTY DECLARA LA #GUERRA AL ESTABLISHMENT DEL PARTIDO REPUBLICANO

Tea Party Patriots declaró la guerra al establishment republicano después de que el republicano moderado del establishment Mitt Romney perdiera frente al presidente Barack Obama el martes.

Jenny Beth Martin, coordinadora nacional de Tea Party Patriots criticó al Partido Republicano por escoger a dedo a un candidato de la elite del Beltway que no hizo campaña con la fuerza necesaria sobre los principios fundadores de Estados Unidos y dijo que la “pérdida presidencial es sin lugar a dudas culpa suya”.

“Para aquellos de nosotros que creemos que Estados Unidos, como fue fundado, es el país más grande en la historia del mundo -una ‘brillante ciudad sobre una colina”- queríamos a alguien que luchara por nosotros”, dijo Martin. “Queríamos un luchador como Ronald Reagan, quien valientemente defendió los principios fundacionales de Estados Unidos, que inspiró a millones de independientes y “demócratas de Reagan” a unirse a nosotros, y que combatió a sus opositores de la izquierda en la idea de que Estados Unidos, como se fundó, era una “brillante ciudad sobre una colina”.

En cambio, Martin lamentó que, “lo que nos dieron fue un débil candidato moderado, escogido a dedo por las elites del Beltway y el ala de club de campo del establishment del Partido Republicano”.

“Aunque podrá tomar más tiempo el restaurar los principios fundacionales de Estados Unidos con el presidente Obama de vuelta a la oficina, no vamos a desaparecer”, dijo Martin “Con la pérdida catastrófica del candidato escogido a dedo por las elites republicanas –el Tea Party es la última y mejor esperanza que tiene Estados Unidos de restaurar los principios fundacionales de Estados Unidos”.

Martin dijo que el trabajo del Tea Party “comienza de nuevo hoy” y que “vamos a dirigir nuestra atención de nuevo al Congreso, para librar las batallas que se avecinan, incluido el equilibrio presupuestario, la derogación de Obamacare, el recorte de la deuda, mantener el límite del techo de la deuda y las muchas cuestiones que surgirán para amenazar a Estados Unidos”.

El establishment republicano insistió a la base conservadora que Romney -un moderado más en línea con sus sensibilidades que con las de las bases- daba al partido la mejor oportunidad de ganar unas elecciones generales.

Estaban equivocados.

Ya fuera del movimiento Tea Party, pero dentro del círculo de sus más fervientes partidarios, este artículo de Ben Shapiro en Breitbart.com lo suscribo totalmente y casi lo podría poner como si fuera la nueva declaración de principios de este blog.

#GUERRA MÁS AÑOS

Con la prevista derrota de Mitt Romney en la carrera presidencial de esta noche, los estadounidenses están divididos muy claramente en dos bandos.

El primer bando es el de los que quieren un país de rescates sin fin, de regalos gratis, de bienes y servicios proporcionados por el gobierno – el bando de los estadounidenses que admiten perder su futuro a cambio de garantizar su tranquilidad y comodidad en el presente. El segundo bando es el de aquellos que entienden que este mundo es insostenible, que reconocen que la libertad es el único garante del presente y del futuro.

Ésta ha sido la batalla en los últimos cuatro años. En realidad, ha sido la batalla en los últimos decenios. El Partido Demócrata ha hecho crecer sin fin el gobierno. Y el Partido Republicano le ha acompañado  en el camino, tratando de recortar los bordes sin llegar al corazón y el alma de la pregunta: ¿deben los americanos depender del gobierno para la educación de los hijos, la provisión de su control de la natalidad, su salud, su jubilación? ¿Es este sistema sostenible o moral a largo plazo?

Mitt Romney era un candidato de recortar los bordes a pesar de los intentos del presidente Obama para pintarlo como un endurecido conservador  sin piedad. Lo mismo fue John McCain. Ambos candidatos se vieron favorecidos en las primarias por los principales medios de comunicación sobre candidatos más conservadores -y los medios de comunicación les han atacado salvajemente en las campañas electorales generales, etiquetándolos falsamente como extremistas para proteger a sus oponentes más liberales. George W. Bush era un moderado. Y el “conservadurismo compasivo” de George W. Bush le llevó al extremo de que aprobó el socialismo para salvar al capitalismo, allanando el camino para el presidente Obama.

La respuesta aquí no es poner fin a la guerra contra el liberalismo -una filosofía que llevará a la bancarrota al país a largo plazo y le roba su alma constitucional a corto plazo. La respuesta es volver a luchar.

Esa lucha comienza con el Partido Republicano. La corriente principal del Partido Republicano apuntará a las pérdidas de escaños en el Senado en Indiana y Missouri como evidencia de que el Tea Party escoge candidatos podridos -pero Scott Brown se hundió en Massachusetts y Connie Mack se hundió en Florida.  Las únicas victorias que el Partido Republicano puede señalar a partir de 2008 son victorias del Tea Party. El proceso de primarias del Partido Republicano está dirigido por las elites de ambas costas, que monetariamente apoyan a los candidatos más moderados. Y los peces gordos del Partido Republicano están interesados en el crecimiento incesante del partido, lo que sólo puede ocurrir con un gobierno aún mayor y más poderoso contra el que luchar. El Partido Republicano debe ser convertido, cambiado. Hay que traerlo de vuelta a los principios conservadores. Vamos a pelear esa batalla.

La lucha no termina con la reconquista del Partido Republicano, sin embargo. Se extiende a la guardia pretoriana del liberalismo -los medios de comunicación. Sin los medios de comunicación, Barack Obama nunca habría sido el candidato demócrata. Y sin duda no habría sido reelegido con una tasa de desempleo cerca de un 8%, una deuda de 16 billones de dólares y una desastrosa política exterior que culminó en el asesinato de cuatro estadounidenses en Bengasi. Los medios de comunicación están llenos de matones que no se detendrán ante nada para cerrar el debate político. Los medios de comunicación deben ser desenmascarados. Y vamos a desenmascararlos.

El complejo demócrata-medios de comunicación, como Andrew Breitbart calificó el nexo entre los demócratas y sus guardianes periodísticos, debe ser derrotado. Como deben serlo sus educadores en el sistema universitario; y como deben serlo, también, sus aliados en Hollywood, que cambian la cultura con el fin de cambiar la política.

Y la lucha contra el liberalismo no termina. Esta noche ha sido una pérdida para el conservadurismo. Pero ha sido un recordatorio de que Estados Unidos no es un país liberal. Es un país que está partido por la mitad. Y esa brecha se está ensanchando. La única manera de rellenarla es luchando por la unificación en virtud de los principios constitucionales básicos.

No vamos a achantarnos. No vamos a parar. La derrota de Barack Obama hubiera puesto en marcha el comienzo de la recuperación de los Estados Unidos. Pero al parecer, la América liberal prefiere luchar por el alma del país. Y nosotros también.
La democracia funciona. Todavía creemos en la democracia. Seguimos creyendo en el poder de las ideas. Pero la única manera de ganar en la batalla de las ideas es luchando contra los agresores, como hizo Andrew. La democracia no es la sangre; eso es un milagro. Pero la guerra civil por el corazón y el alma de este país es real.

Hemos hecho grandes progresos, tal vez incluso ganemos el voto popular. En cualquier caso, las elecciones de 2012 no fueron las elecciones de 2008. Pero la batalla no ha hecho más que empezar.

La guerra empieza ahora.

#Guerra

Y por fin, para terminar por hoy (pero mañana habrá más), el que para mí es el mejor análisis de cómo lo ha hecho Obama para lograr la victoria cuando todos estábamos convencidos de que lo íbamos a mandar a la puta calle. Lo firma Tony Lee, un periodista a quien sigo desde mis primeros tiempos como palinista porque siempre ha sido un ferviente partidario de ella y un periodista a quien, de tener yo la posibilidad, contrataba costara lo que costase porque tiene un talento inmenso y él sólo atesora más periodismo en la punta de su dedo meñique que toda la redacción de El País junta.

CÓMO GANÓ OBAMA: UNIENDO A LOS PROGRESISTAS Y DIVIDIENDO ESTADOS UNIDOS

El presidente Barack Obama ve Estados Unidos como una ensaladera, donde los multiculturalistas tienen la libertad de escoger y elegir las identidades y culturas en lugar de compartir una unificada -el clásico concepto de crisol. Y la exitosa campaña electoral de Obama en 2012 -tan sofisticada como lo ha sido al microdirigirse a los votantes- refleja su punto de vista más amplio.

En lugar de llevar a cabo una campaña electoral basada en su historial o una visión unificadora y con visión de futuro para los próximos cuatro años, Obama esencialmente ha desarrollado múltiples y microdirigidas campañas electorales dirigidas a determinados grupos raciales, asustándolos para que creyeran que los republicanos le quitarían sus derechos y prometiéndoles legislación en pequeños asuntos de su interés en un segundo mandato. Utilizó la misma plantilla con las mujeres votantes. Esencialmente unió su coalición desuniendo Estados Unidos, un grupo racial y de género a la vez.

E increíblemente -con la ayuda de todos sus expertos electorales- funcionó devastadoramente bien el Día de las Elecciones. La coalición progresista de Obama, en lo que fue una elección de base, acudió a votar en masa, sorprendiendo a los encuestadores republicanos que habían construido sus modelos en base a niveles de participación similares a los del 2004.

Era algo que Romney y los republicanos no podían igualar por lo que Obama ganó en los estados clave a pesar de perder el voto independiente. Los negros, los hispanos, los asiáticos y los jóvenes votantes acudieron en mayor número que en 2008 y los blancos acudieron en menor número.

De hecho, Romney y Ryan tuvieron casi tres millones menos de votos que John McCain y Sarah Palin en 2008. McCain y Palin recibieron 59.934.814 votos y Romney y Ryan recibieron casi 57.200.000. Esto se hace más notable si se tiene en cuenta cómo la histórica campaña electoral de Obama encendió a los votantes -con la ayuda de los principales medios de comunicación- y McCain, que no gustaba demasiado a la base republicana, tuvo que realizar una campaña electoral muy restringida porque su funcionamiento, básicamente, se declaró en quiebra durante las primarias.

La campaña de Romney no tuvo problemas financieros y se vio favorecida también por los cientos de millones de dólares de los superPAC afiliados con los republicanos.

La campaña de Obama fue devastadoramente brillante en la maximización de la participación entre sus partidarios más liberales. Sus expertos demográficos tenían la llamada “salsa secreta” de la campaña electoral y se mantuvieron lejos de la mayor parte del equipo de campaña. Tenían datos, por ejemplo, que determinan que George Clooney les ayudaría a recaudar la mayor cantidad de dinero de la Costa Oeste entre las mujeres de entre 40 y 49 años, según lo informado por la revista TIME. Estos tipos de modelos y conjuntos de datos se utilizaron para encender y apagar los miembros de la coalición de Obama.

Pero nada de esto hubiera sido posible sin las declaraciones públicas de Obama y sus acciones -en una serie de asuntos que van desde el matrimonio gay a la inmigración- dirigidas específicamente a los diversos grupos de su coalición progresista.

Así es como Obama apuntó y convenció específicameste a todos estos grupos dispares.

Los hispanos

En 2008, los hispanos representaron el 9% del electorado. Cuatro años más tarde, los hispanos eran el 10% del electorado. Debido a que los hispanos aparecían en las encuestas menos entusiastas acerca de Obama que en 2008, los encuestadores asumieron que la participación hispana no alcanzaría el 10%, y mucho menos el 9% del electorado. A nivel nacional, Obama ganó el 71% de los hispanos contra el 27% de Romney, y el voto hispano fue crucial en estados clave como Colorado, Nevada y Florida y, en menor medida, Virginia y hasta Iowa. Los hispanos ayudaron a poner en disputa Carolina del Norte hasta horas después de que las urnas se cerraran; muchos pensaron que Romney ganaría cómodamente por al menos 2 ó 3 puntos porcentuales.
En Colorado, los encuestadores estimaron que los hispanos representarían el 10% del electorado. En su lugar, representaron el 14%. Obama ganó la friolera de 75% del voto hispano.

En Florida, los hispanos conformaron el 17% del electorado, y Obama recibió el 60%.
Los hispanos constituyeron el 18% del electorado en Nevada y Obama recibió el 70%.
Los asiáticos y los hispanos combinados representan un 8% en Virginia -y Obama obtuvo el 65% de los hispanos y el 67% de los asiáticos.

A pesar de que los hispanos estaban molestos con Obama por no aprobar una reforma de inmigración -como había prometido-, Obama promulgó un decreto que permitió a los inmigrantes ilegales que cumplieran con ciertos requisitos recibir permisos de trabajo temporales.

Entonces fue capaz no sólo de demonizar a Romney por no apoyar la amnistía, pero también asustar a los hispanos en la creencia de que si Obama no era elegido, el programa de acción diferida sería rápidamente clausurado. Y como los números arriba mencionados indican, esta estrategia funcionó.

Los negros

En 2008, los negros constituían el 13% del electorado, y a pesar de que los encuestadores pensaban que los negros no serían tan entusiastas de Obama como lo fueron en 2008, constituyeron el 13% del electorado de nuevo y Obama ganó el 93% del voto negro contra el 6% de Romney. En estados clave como Virginia, donde los negros representaban el 20% del electorado, Obama ganó el 93% y el impacto se hizo sentir a medida que  durante la noche electoral los votos de la zona de Norfolk, con una gran población negra, comenzaron a gotear horas después del cierre de las urnas.

Obama, la primera dama Michelle Obama y los enviados de ​​Obama utilizaron el carnet de votante y las leyes de identificación mediante foto -como hicieron con los hispanos- para reunir a los negros al lado de Obama. El Procurador General, Eric Holder llamó a las leyes de carnet de votante “impuestos electorales”. Michelle Obama los comparó con las leyes Jim Crow. Y los votantes negros que se habían desilusionado con Obama volvieron con él porque la campaña de Obama les hizo enojar con los republicanos.

Además, muchos no querían ver al primer presidente negro de Estados Unidos echado de la oficina después de un mandato. Los votantes negros -alentados por los enviados de Obama- se tomaron la potencial derrota de Obama personalmente y fueron a las urnas a pesar de no ser tan entusiastas y optimistas sobre el país como lo fueron hace cuatro años.

Los asiáticos

Los asiáticos constituyeron el 3% del electorado, pero fueron estadísticamente significativos en estados como Virginia y Nevada (votantes filipinos). Sorprendentemente, Obama lo hizo aún mejor entre los asiáticos que entre los hispanos. Obama ganó el 73% de los asiáticos contra el 26% de Romney.

La campaña electoral de Obama se dirigió a los asiáticos en lugares como Virginia y Nevada con embajadores de aquellas comunidades que fueron capaces de hablar con más fluidez -tal vez en más de un sentido- con los votantes asiáticos que son difíciles de encuestar.

Compare esto con los esfuerzos del establishment republicano por incluir o orientar el voto asiático, que será aún más crítico si los republicanos esperan ganar Virginia en las elecciones nacionales.

En la página oficial de la coalición del Comité Nacional Republicano, los asiáticos ni siquiera merecen una mención. Esto fue tal vez más notorio si se considera la campaña de Romney esencialmente externalizó sus  esfuerzos de divulgación y de fomento de la participación en el RNC.

El voto juvenil

Increíblemente, incluso en medio de una tasa de desempleo preocupante y deudas crecientes, los votantes de entre 18-29 años constituyeron una mayor parte del electorado que en 2008. En 2008, los votantes de entre 18-29 años de edad constituyeron el 18% del electorado. En 2012, representaban el 19% y Obama ganó el 60% de los votos.

Obama a menudo celebró mítines en o cerca de universidades y de inmediato tuvo voluntarios que ayudaron a organizar y llevar en autobús a la gente a los lugares de voto anticipado -en los estados que autorizan a ello- para canalizar un flujo continuo de votos. La campaña de Obama uilizó este modelo en lugares como Wisconsin (condado de Dane), Ohio, Colorado, Virginia, Florida y Carolina del Norte. Esto puede explicar por qué el voto de los de entre 18-29 años -a menudo el segmento más poco fiable del electorado- arrojó en 2008 números impresionantes a pesar de la falta de entusiasmo por Obama en este grupo demográfico. La campaña de Obama simplemente hizo un mejor trabajo de obtención de sus votos anticipados de forma continua y así no tuvo que depender tanto de ellos en el Día de las Elecciones.

Los gays y lesbianas

Si bien los votantes gays y lesbianas no representan un porcentaje significativo del electorado suficiente para decidir los estados, Obama usó el asunto del matrimonio gay no sólo para excitar a los donantes gays y lesbianas y voluntarios, pero también para activar su base izquierdista, especialmente los estudiantes universitarios. Obama anunció en mayo que había “evolucionado” en el tema del matrimonio gay. Obama dijo que los estados aún deben decidir sobre el matrimonio gay, pero que él estaba personalmente a favor de él. Newsweek entonces llamó a Obama el “primer presidente gay” y el voto de los jóvenes y de la base progresista se llenó de energía y motivación después, especialmente cuando Obama -y sus enviados- constantemente -y falsamente (no hay derecho federal para el matrimonio homosexual)- les dijo que los republicanos les quitarían “sus derechos” si eran elegidos.

Las mujeres

Las mujeres representan el 53% del electorado y Obama obtuvo el 55% de los votos. Ganó casi el 70% de las mujeres no casadas. Y él deliberadamente jugó la carta de “asuntos de mujeres” durante la campaña electoral para activar a las votantes progresistas. La campaña de Obama jugó la carta de Sandra Fluke. Tenían enviados que acusaron a los republicanos de librar una “guerra contra las mujeres”. Tenían celebridades como el anuncio de Lena Dunham de la “primera vez” que comparaban votar por Obama con la pérdida de la virginidad. Y cuando los republicanos atacaron a Dunham, los enviados demócratas acusaron a los republicanos de hacer otra “guerra contra las mujeres”. Dado que muchas de las mujeres que apoyan a Obama son también de minorías, la campaña fue capaz de energizarlas doblemente –recurriendo a su raza y al género.

Las mujeres jóvenes son más pro-vida que las mujeres mayores por lo que la campaña de Obama -a pesar de que hicieron del aborto un gran problema en las últimas semanas de la campaña- no se centró exclusivamente en el asunto del aborto. En cambio, la campaña se centró tanto en control de la natalidad, falsamente pintando a Romney como alguien que les quitaría el derecho a las mujeres a los anticonceptivos cuando los republicanos argumentaron que el gobierno no debería obligar a las instituciones religiosas a pagar por semejante cobertura médica.

La campaña electoral de Obama -con la ayuda de los medios de comunicación- también ligaron los comentarios del republicano de Missouri Todd Akin sobre  la “violación legítima” y del candidato republicano de Indiana al Senado, Richard Mourdock,  sobre las violaciones- a la candidatura Romney-Ryan. Las mujeres en lugares como el norte de Virginia fueron bombardeadas con folletos engañosos que decían que Romney y Ryan redefinirían la violación y no permitirían los abortos, incluso en los casos de violación e incesto. En las zonas más urbanas -como en las estaciones de Metro en Virginia del Norte-, la campaña de Obama puso anuncios y folletos jugando con los asuntos del aborto, el control de la natalidad y las cuestiones de violación.

Los obreros blancos

Los blancos representaban el 74% del electorado en 2008. Pero los votantes blancos, especialmente los obreros, no fueron a votar el martes y representaron sólo el 72% del electorado en 2012. Romney obtuvo el 59% y Obama ganó el 39%, pero esto no fue suficiente para la victoria global, sobre todo en estados como Ohio y Virginia.

La campaña de Obama sabía que tenía un problema con los votantes blancos por lo que recurrió  a una doble estrategia de minimizar sus pérdidas al tiempo que difamaba y atacaba con saña a Romney. Su objetivo era hacer que estos votantes estuvieran tan disgustados con el gobernador de Massachusetts que se quedaran en casa, incapaz de soportar el votar por Romney aun cuando no les gusta Obama. Así, mientras que la campaña de Obama utilizó sus esfuerzos microdirigidos para dinamizar a las minorías y a las mujeres, utilizaron esas mismas herramientas para deprimir a los votantes de la clase trabajadora blanca para que no votaran por Romney. Y funcionó.

Como Sarah Palin señaló, anuncios como éste que define a Romney como un plutócrata despiadado y cruel en las zonas obreras de estados del medio oeste fueron la primera impresión que tuvieron esos votantes sobre Romney y era algo que no podía superar.
Palin dijo que una vez que “uno es etiquetado por la campaña de un medio de comunicación partidista, es imposible desetiquetarse” y tenía razón.

Philip Klein del Examiner comparó acertadamente estas tácticas a las de Karl Rove en 2004, cuando George W. Bush borró del mapa a John Kerry aún antes de que Kerry pudiera definirse a sí mismo.

Teniendo que enfrentarse a una dura lucha por la reelección con una economía en dificultades y un electorado desilusionado, sin embargo, esa misma estrategia no funcionaría una segunda vez. Así que en su lugar usó el libro de jugadas de Rove. Obama se dedicó a destruir a su oponente, atacando la loable carrera de Mitt Romney en el sector privado y permitiendo a sus aliados sugerir que Romney era un criminal y el responsable de que la esposa de un hombre estuviera muriendo de cáncer.

Obama, como Bush, tuvo suerte también. En 2004, Bush -que provenía de una dinastía política familiar y se educó en escuelas privadas de elite del noreste y de la Ivy League- parecía el candidato más populista cuando se le emparejaba con el elitista John Forbes Kerry.

Del mismo modo, Romney fue probablemente el único candidato contra el que Obama podría incluso intentar hacer campaña electoral como un extraño o como el candidato más populista. Y Obama hizo exactamente eso usando los comentarios de Romney sobre el 47% de los estadounidenses que no pagan impuestos sobre la renta para apagar aún más a los votantes obreros blancos en lugares como Ohio.

A corto plazo, las tácticas de Obama funcionaron porque en algunos de los condados de la nación más disputados, la campaña electoral de Obama fue mejor en 2012 que en 2008. De acuerdo con la CNN:

En el condado de Hillsborough (Florida), hogar de Tampa, la campaña de Obama superó su resultado final de 2008 por casi 6.000 votos. En el rico condado de Clark en Nevada, las fuerzas de Obama se agenciaron casi 9.000 votos más que lo hicieron hace cuatro años.

Y aunque tal política de identidad y género es una propuesta que a largo plazo da miedo para la nación, tiene vulnerabilidades con las que los demócratas tendrán que lidiar. Cuando los diversos grupos de intereses y étnicos forman coaliciones de conveniencia política, pueden fácilmente romperse cuando no están pegados entre sí por algo más que un candidato. La coalición de Obama está adecuadamente formada en torno a Obama -y una vez que Obama se retire del escenario, será difícil para cualquier demócrata energizar y activar a los liberales y a las minorías como lo ha hecho Obama durante estos dos últimos ciclos electorales. En esencia, éste podría ser el punto culminante de la coalición progresista y su supuesta mayoría ascendente en realidad podría haber comenzado su descenso el martes.

Tres tiros para hoy. Mañana más. Hay que llenar el tambor, ¿no? Mientras tanto, hagan todos los comentarios que deseen (y si alguien cree que se ha perdido el suyo, que lo reenvíe, por favor, porque publico todos los que me lleguen que no sean idiotas o escritos por enanos progres infiltrados). Y si quieren adjuntar algún enlace, fantástico; así conocemos otros blogs o artículos interesantes. ¡Palin 2016! #grrr, #guerra.

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2 respuestas a RECARGANDO (I)

  1. Fer dijo:

    No me gusta nada nada la politica por grupos sociales o raciales. Ese es un discurso que la derecha siempre perderá. La izquierda estará dispuesta a darles más y más a cada uno de los grupos en cuestión (Lo suyo es el gasto !!!). Aunque suponga hundir literalmente al pais en la miseria.¿que quieren los hispanos – ser cada vez mas numerosos y que se les escuche y se les trate cada vez mejor – “pesar cada vez más”? Pues les prometo menos controles aduaneros, mas regularizaciones y ademas incentivos de “igualdad”. ¿Qué quieren los negros – Mas puestos de trabajo con leyes de discriminacion positiva racial? Pues las hacemos y ya está, etc…NO. He leido multitud de analisis y creo que se está abusando de la logica y la inercia de unas conclusiones endemoniadas. Sirven para analizar el voto – si – como estás haciendo – , pero no deseo que los cabezas de huevo conservadores se fundamente en éste tema para marcar la estrategia politica futura de los republicanos. Ese es el punto en donde nunca ganarán los conservadores. HAY QUE HABLAR DE AMERICANOS – y punto. El camino de agradar a cada segmento social es una estrategia socialista cien por cien. Con ello consiguen llevar al adversario politico a su terreno y sobre todas las cosas dividir y radicalizar al votante, con lo que consiguen fidelizar su voto. Espero que los conservadores no muerdan ese anzuelo envenenado. Ni wasp ni no wasp – hablen de valores – que son universales – hablen de prosperidad de la Nación – que si la hay en un pais es para todos. Esa es una de las cosas que mas me gusta de Sarah.
    Por cierto el Sandy ha salido rápidamente de los analisis. Justo cuando los sondeos daban a MR mejores valoraciones apareció la tormenta. Cuidado con éstos temas que también cuentan. No lo he visto ponderado, aunque algunos como elmundo lo han apuntado – (M Moore, pe. ha dado las gracias por la tormenta. No ha sido el unco caso). Yo creo que ha tenido influencia y se ha sumado a todo lo dicho.
    Cuatro años mas de Obama – Dios mío ! En su versión mas Hussein !
    Vamos Sarah – da un puñetazo en la mesa !

  2. Santi dijo:

    Yo creo que Chuck Jr tiene información privilegiada de su hermana, ja, ja, ja. ¡Palin 2016!

    Un saludo, Bob.

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