EL TRIDEBATE: OBAMA SE PUSO CHULO… ¡Y LA CAGÓ, JA, JA, JA!

¡Enhorabuena, Romney! Se acabó la temporada de debates y no hay la menor duda: eres el vencedor. Después de ganar por K.O. en el primer debate y ganar a los puntos tanto en el segundo como en el tercero, le has dado la vuelta a las encuestas arrebatándole a tu rival lo que algunos consideraban como su mejor baza. Y es que aún hay algunos idiotas por ahí que aún no se han enterado de que Obama no sabe hablar, ¡sólo sabe leer su teleprompter! Con esto no quiero decir que hayas ganado las elecciones, pero sí que has dado un paso de gigante para ello.

Por supuesto, ahora saltará alguno de los progres que me leen a escondidas en una biblioteca pública y me sacará a relucir la dichosa encuesta de la CBS que dice que Obama ganó por goleada. Pues miren, si leyeran más habitualmente, les daría menos pereza ahondar en la información que les llega y así se les quitaría el pelo de la dehesa. ¿Hablamos de encuestas? ¡Hablamos! Y como que vamos a hablar, dejemos la de la CBS y veamos otra de la cual tengamos todos los datos. Por ejemplo, una de Public Policy Polling (PPP), que es una empresa de encuestas pro-demócrata (para que no se diga), que dice que el 53% de los encuestados piensa que Obama ganó el debate contra el 42% que piensa que lo hizo Romney. Vale, muy bien, pero hurgando un poquito más vemos que entre los encuestados que se declaran a sí mismos como “independientes” (y que son los que importan en estas elecciones), el 55% dice que sí, que Obama ganó el debate, pero un 48% dice también que tras ver el debate es “menos probable” que voten por Obama y un 47% dice que, en cambio, es “más probable” que voten por Romney. ¡Leñe, la cuadratura del círculo! ¿Obama vence, pero no convence? ¿Qué es lo que anda mal entonces? Pues muy probablemente que si bien Obama ganó el debate, a la gente no le gustó cómo lo hizo, comportándose como lo que es en realidad, un vulgar matón, abusivo y despreciable. Tal y como he titulado mi entrada hoy, Obama se puso chulo. Y tal y como he terminado el título, la cagó porque eso le hizo parecer arrogante mientras que Romney, que se mostró asequible y sereno, pareció tan “presidencial” que es en eso en lo que me baso para defender que por más que digan las encuestas, no fue Obama quien ganó anoche, sino Romney. La agresividad de Obama pudo impresionar más a los espectadores durante el par de horas del debate, igual que la paliza que te pega un matón de barrio asusta a los pobres que la presencian, pero tras el debate, la impresión que quedó en los espectadores es la de un Obama airado y la de un Romney sensato, igual que la que queda tras la paliza es la de mayor odio hacia el matón y mayor simpatía hacia el apalizado. Y es que los debates no se ganan durante el debate, sino tras él. Las palabras se las lleva el viento; la impresión es lo que permanece.

Otra encuesta, ésta de la CNN, muestra que si bien el 48% de sus encuestados piensan que Obama ganó el debate en oposición a un 40% que piensan que lo hizo Romney, el 51% de los encuestados confiesan que el debate no ha cambiado para nada el sentido de su voto, el 25% dicen que es “más probable” que acaben votando por Romney y el 24% que es “más probable” que lo hagan por Obama. En resumidas cuentas, que todo se queda como estaba, con Obama perdiendo apoyos a marchas forzadas y viéndose incapaz de recuperarlos. Sí, tal vez Obama haya ganado el debate, pero estoy casi convencido de que ha perdido las elecciones también. A la larga, eso es lo que cuenta y es por eso que creo que la victoria es de Romney en realidad.

Si me pidiesen un breve resumen del debate (por favor, no lean a Bárbara Ayuso en Libertad Digital porque da pena) les diría que contra un Obama lanzado en tumba abierta a avasallar, burlarse y hasta intentar humillar públicamente a su rival, Romney optó por la estrategia de mostrarse más cauto de lo que había sido en los dos debates anteriores. Una estrategia que le funcionó perfectamente para su objetivo de ofrecer una imagen más presidencial que la de su oponente en un terreno, el de los asuntos exteriores, en el que no puede ofrecer ninguna prueba de su buen hacer (al contrario que en cuestiones económicas) y donde su rival goza de ventaja por su dominio de la información reservada. Así, para apuntalar esa imagen presidencial, Romney evitó la confrontación sobre el caso libio, sabedor de que ya se ocupan de alimentar la pira los medios de comunicación, y favoreció el hallar puntos de acuerdo con Obama cuando esto era posible. De hecho, en mi opinión, y en la de algunos bloguistas que he leído, a pesar de jugar en un terreno que no es el suyo, Romney ofreció mejores datos que Obama, que mintió a mansalva como en él es habitual, y defendió mejor sus posturas.

Por su parte, Obama, sabedor de que tiene tan poco de lo que ufanarse en este terreno como en el de la economía, intentó hacer lo que todos los matones: bufar y hacer aspavientos a ver si hay suerte y el otro se asusta. Pero no se asustó. Romney se mantuvo calmo e imperturbable durante todo el debate, lo que, en comparación, hacía parecer a Obama como un loco furioso. Es cierto que a algunos nos hubiera gustado que Romney le atizara de lo lindo a Obama con el asunto libio, pero eso es una opinión particular y reconozco que no tenía por qué seguirla. En cambio, lo que hizo Romney fue dejar el asunto casi de lado y esforzarse por evitar que Obama le estampara en público el epíteto de “halcón”, buscando de paso atraerse a todos aquellos estadounidenses que están hartos de tanta guerra por todas partes y son proclives a creerse las memeces demócratas de que Romney es una fiera sangrienta de sangre que enviará a los estadounidenses a una guerra en Siria, Irán y donde sea.

Hubo momentos de tensión, contenida es cierto, mientras se discutía el asunto iraní, que Romney calificó muy acertadamente como la mayor amenaza contra los Estados Unidos y el mayor fracaso de la administración Obama. Romney también tuvo un gran momento tratando el asunto chino, enfrentándose incluso al “moderador” (que no moderó nada y que, como ya sabemos, fue toda la noche a favor del gritón).

En conclusión, que Romney obtuvo una buena nota en cuestiones de política exterior, evitando que Obama lo pusiera en ridículo como intentó hacer (ahora lo comentamos) y provocando que éste se pegara un par de tiros froilanescos (en el propio pie, ya saben) que darán que hablar durante los próximos días.

¿Y cuáles fueron las froilanadas de Obama? Pues tres en concreto que le pasarán factura sin duda (Romney no tuvo ningún fallo ni dijo ninguna tontería, lo juro). Fue hacia la mitad del debate, cuando en su mejor plan matón, Obama trató de ridiculizar a Romney, que se estaba quejando de la decadencia que estaba afrontando la Armada estadounidense, que se encuentra cada año con menor número de naves disponibles, y lo peligroso que es eso para la seguridad nacional. Sin duda, Obama pensó: “Te pillé, so repeinao” y quiso burlarse de él, pero le salió mal y si tuviera que dar alguna definición de boomerang para un diccionario, lo ilustraría con este ejemplo. Se lo transcribo íntegramente (las negritas son mías):

ROMNEY, el sastrecillo valiente: Nuestra Armada es más pequeña ahora que en cualquier momento desde 1917. La Armada dijo que necesitaban 313 navíos para llevar a cabo su misión. Estamos ahora por debajo de los 285. Y vamos de cabeza a poco más de 200 si seguimos con los recortes. Eso es inaceptable para mí.

Quiero asegurarme de que tengamos los navíos que nos pide nuestra Armada. Nuestras Fuerzas Aéreas son más viejas y más pequeñas que en cualquier momento desde que fueron fundadas en 1917.

Hemos cambiado por primera vez desde FDR [Franklin Delano Roosevelt]… desde FDR nosotros teníamos… siempre hemos tenido la estrategia de decir que podíamos luchar en dos conflictos al mismo tiempo. Ahora hemos cambiado a un solo conflicto. Mire, esto, desde mi punto de vista, es la más alta responsabilidad del presidente de los Estados Unidos, que es mantener la seguridad del pueblo estadounidense.

Y yo no recortaré nuestro presupuesto militar en un billón de dólares, lo que es la combinación de los recortes presupuestarios que el presidente ya ha hecho junto con los recortes especiales [llamados técnicamente “sequester”]. Eso, en mi punto de vista, es hacer… hacer nuestro futuro menos seguro y menos cierto.

OBAMA, el ogro feo y malo: En primer lugar, los recortes especiales no son algo que yo haya propuesto. Es algo que el Congreso ha propuesto. No sucederá.

El presupuesto del que estamos hablando no reduce nuestros gastos militares. Los mantiene.

Pero yo creo que el gobernador Romney tal vez no haya dedicado suficiente tiempo a ver cómo funciona nuestro ejército.

Usted mencionó la Armada, por ejemplo, y que tenemos menos navíos de los que teníamos en 1916. Bueno, gobernador, también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestro ejército ha cambiado. Tenemos esas cosas llamadas portaaviones, donde aterrizan los aviones. Tenemos esos navíos que van por debajo del agua, submarinos nucleares.

Así que la cuestión no es una de jugar a “Hundir la flota”, donde nos dedicamos a contar barcos. Es cuáles son nuestras capacidades.

Lástima quitar a Obama la ilusión de su momento “gotcha” (“te pillé”), pero aquí el único pillado fue él. Empecemos pues. Primero, sobre los recortes especiales que Obama pretende que no son cosa suya y que no tendrán lugar. La historia es la siguiente: como consecuencia del fracaso de Obama en lograr que el Congreso aprobara un presupuesto federal que permitiera la reducción del gasto en 1,2 billones de dólares, se han visto abocados a la figura de la sequestration, que recorta automáticamente gastos vitales del gobierno federal, sobre todo en lo que se refiere a los gastos militares. Esta ley fue firmada por Obama el 2 de agosto de 2011. Y como que es ley aprobada por el Congreso y firmada por el presidente, sencillamente no es que no vaya a suceder. Sucederá. La única manera de evitar esos recortes especiales, esa sequestration, sería que el Congreso  aprobara una nueva ley al respecto, pero Obama ya ha advertido que vetará cualquier ley en ese sentido que sustituya esos recortes especiales por una reducción del déficit. La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, ha aprobado varios proyectos de presupuesto con esa reducción del gasto federal, pero todos han sido rechazados por el Senado, donde la mayoría es de los demócratas. Y Harry Reid, el líder de la mayoría, ha declarado a su vez que no pasará ninguno hasta después de las elecciones de noviembre.

O sea, que Obama tiene una bocaza. Tan grande es esa bocaza que inmediatamente después de que el debate concluyera, David Plouffe, el asesor de Obama, declaró que Obama no quería decir que no fueran a suceder (los recortes especiales), sino que no “deberían” suceder.  Incluso David Axelrod intentó corregir el patinazo de su amo y declaró que “hay un montón de gente en ambos partidos que quieren alcanzar ese resultado [un presupuesto] y lo conseguirán”. Je, je, je, y dos huevos duros, ¿verdad? Primera froilanada de Obama. En todo el dedo gordo.

La segunda froilanada vino cuando se burló de Romney y de los caballos y las bayonetas. Pretendiendo darle una lección, el maestro Ciruelo resultó ser él. Los marines todavía usan bayonetas y aprenden a utilizarlas. Las fuerzas especiales usan caballos en Afganistán. Encantados deben de estar los militares de tener a un imbécil de comandante en jefe.

La tercera froilanada vino cuando se burló de que ya no se necesitaban tantos barcos y que poco importa que la Armada se quede con 200 o pocos más navíos y que Romney no debería jugar tanto a “Hundir la flota”. Pues que se lo digan a los habitantes de Virginia, uno de los estados que más bailan en estas elecciones, cuya base naval en Norfolk da su sustento a gran parte del estado. Además, se trata de uno de los estados con mayor tradición militar del país y precisamente el que escogió Romney para presentar su programa electoral en estas cuestiones, en un discurso pronunciado en el Virginia Military Institute. Que Obama despreciara los intereses de sus habitantes mientras que Romney los defendía es algo que tendrá su reflejo en las encuestas estatales de los próximos días, ya lo verán.

Y en relación con lo que les explico de Virginia, les descubro la verdadera piedra de toque de la actuación de Romney ayer. Su objetivo secreto de llegar a los votantes de siete estados clave para estas elecciones y que son donde la batalla Obama-Romney se está dando con mayor virulencia. En todos ellos, el vencedor del debate fue sin duda Romney, ya que éste logró su objetivo sin problemas. Vamos a verlos:

  1. Virginia: Ya lo hemos comentado. El futuro de la base naval de Norfolk y la reducción de los efectivos de la Armada es un tema prioritario para ellos, además de para los trabajadores de los gigantescos astilleros militares que allí existen. Punto para Romney.
  2. Florida: A los exiliados cubanos les gustaría tener un presidente menos complaciente con Castro y sus aliados de lo que es Obama. Además, en este estado se concentra una gran parte de la industria aeroespacial y de defensa del país, incluyendo la NASA, lo que hace que muchos de sus habitantes teman un posible recorte en los fondos militares. Advertido de ello, sólo Romney habló de Cuba y de América Latina, contrastando la debilidad mostrada por Obama durante todo su mandato. Punto para Romney.
  3. Pensilvania: Con una gran industria de defensa, la clave de Pensilvania no es ésta, sino la cuestión de Israel, puesto que la gran mayoría de votantes judíos del estado se concentran en las afueras de Filadelfia y es allí donde por primera vez en muchos años los republicanos están dando la batalla con expectativas de vencer a los demócratas. El pésimo historial de Obama con respecto a Israel puede suponerle a éste al final una sorpresa a lo Massachusetts en un estado azul, azul, ya que Romney fue mucho más contundente en la cuestión iraní, además de que el tonto de Obama fue y recordó a todo el mundo que Romney había visitado Israel hacía pocos meses, mientras que él ni siquiera se ha acercado allí. Punto para Romney.
  4. Ohio: A los votantes de Ohio, China y sus exportaciones baratas les están haciendo la vida imposible. Romney fue quien más firme se mostró durante el debate sobre el asunto chino; de hecho, fue casi su mejor momento, causando una gran sensación. Obama trató de hacerle pupa recordando su oposición al rescate de las industrias automovilísticas, pero Romney supo replicarle  con acierto. Punto para Romney.
  5. Michigan: El mismo caso que Ohio. Sin embargo, su numerosa minoría árabe favorece a los candidatos menos pro-israelíes como Obama. Sin embargo también, la postura de Romney sobre China le favoreció y el apoyo firme de éste a un proceso de paz entre israelíes y palestinos, que discutió en detalle, ayudó mucho a que su imagen remontara en el estado. Por el contrario, Obama no dijo ni pío sobre el problema. Punto para Romney.
  6. Wisconsin: El senador demócrata por Wisconsin, Tammy Baldwin, es una de las pocas demócratas en el Senado que votó en contra de las sanciones a Irán, siendo una radical anti-israelí. Esa cuestión ha sido resaltada por su rival republicano, Tommy Thompson, y convertida en un asunto cotidiano para los votantes de allí. De nuevo, la contundencia de Romney sobre la cuestión iraní le ha favorecido sin duda. Punto para Romney.
  7. Nueva Hampshire: Con una fuerte presencia de industrias de defensa y aeroespaciales, un recorte tan brutal en los gastos militares pone el alma en vilo a sus votantes. La postura abiertamente en contra del recorte de Romney es sin duda lo que querían oír estos y no la chulería obamita. Punto para Romney.

Si la estrategia de Romney ha sido acertada, ya lo veremos más adelante. Por lo menos, nada de lo que dijo en el debate le perjudicó de cara a los votantes de estos estados, que son los que van a determinar finalmente quién ganará las elecciones. Por su parte, nada de lo que dijo Obama le favorece, así que ya veremos hasta qué punto son azules estos estados el próximo 6 de noviembre.

Y ya para terminar, me encantó el que Romney reprochará a Obama esa “gira de la disculpa” que realizó en su momento para pedir perdón a todo quisque por las supuestas maldades de los Estados Unidos a lo largo de su historia. Eso puso frenético a Obama y reconozco que disfruté con ello. En definitiva, que Romney supo retratar a Obama como una nulidad en asuntos exteriores, exhibiendo él mismo lo mejor de la filosofía reaganesca (¡de rodillas todos!) de lograr la paz a través de la fortaleza, evitando ser catalogado como un “halcón” y resaltando el hecho de que el principal enemigo de la seguridad de los Estados Unidos es su debilidad económica, lo que enlaza este debate con los dos anteriores y con toda la campaña electoral de Romney-Ryan. Y lo mejor de lo mejor de lo mejor, esta frase de Romney:

Señor presidente, los Estados Unidos no han dictado a otras naciones; hemos liberado a otras naciones de dictadores.

Tan chulo con Romney y tan servil con todos estos… ¡Lameculos!

¡Ay, que tendremos milagro! Lo presiento…

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2 respuestas a EL TRIDEBATE: OBAMA SE PUSO CHULO… ¡Y LA CAGÓ, JA, JA, JA!

  1. Blackice dijo:

    Este análisis debería ser publicado en prensa española. Muchos se llevarán una sorpresa el día de autos.
    Si ganara Romney, ¿en qué lugar quedaría Sarah?, ¿qué debería hacer esta con respecto al ¨presidente” Romney?.
    Un saludo y gracias por “masticarnos” la información de allí.

  2. Santi dijo:

    Pues César Vidal en EsRadio ha vuelto a dar ganador a Obama sobre Romney, aunque esta vez por mucho menor margen que en el anterior debate, según él. En fin.

    Te veo muy entusiasmado con Romney, amigo Bob, ja, ja, ja. No olvides que es un RINO, un Rajoy a la norteamericana.

    Espero noticias de Sarah Palin, pero creo que estará en perfil bajo hasta que se diluciden las elecciones. Después espero que se emplee a fondo. ¡Palin forever!

    Un saludo.

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