¡QUÉ VIDA MÁS PERRA!

Esto es un asco. Me siento como Calimero. Estoy triste y ni siquiera un par de horas escuchando música de la que me gusta a mí ha logrado animarme. Creo que en el fondo nunca he logrado superar la desilusión que supuso para mí el que Sarah Palin decidiera finalmente no presentarse como candidata a las primarias republicanas. Había hecho muchos planes para ello: un blog recién renovado, una cuenta en Twitter, muchas frases mordaces anotadas en una lista y, como guinda del pastel, la oferta por parte de los amigos de Organize4Palin para que colaborase con ellos. ¡Guau! ¡Qué fuerte! ¡Yo, un don nadie con un miseriblog en un pequeño país que dentro de poco no existirá siquiera aportando mi granito de arena a la campaña electoral de Sarah Palin! Hubiera sido fantástico; el sueño de mi vida. Pero no pudo ser y ahora sólo me queda la opción de atiborrarme de ganchitos y cerveza mientras veo a Romney en el telediario haciendo campaña electoral y pienso en lo que podría haber sido y no va a ser.

Sí, ya sé. Sarah no se presentó porque no era el momento para ella. Este año tenía que ser el maldito Romney quien lograra la nominación republicana y ya podría haber caído de nuevo el diluvio universal que se las hubieran arreglado para que Noé dejara a una pareja de bichos fuera del arca y aceptara a cambio a los Romney. Por una parte, lo entiendo. Pasar de un presidente izquierdista (Obama) a una presidente conservadora (Palin) es un paso demasiado largo; como para romperse las piernas intentándolo. Primero hay que dar un paso intermedio: un presidente medio izquierdista (Romney). ¿Quiere decir eso que le doy posibilidades a Romney de vencer en noviembre? Sí, siempre se las he dado. Pero, lamentablemente para su vanidad, casi todas las posibilidades que tiene se deben más al terror que inspira Obama que a la confianza que inspira él. Ya saben, eso del ABO (Anybody But Obama, cualquiera antes que Obama, incluso aunque sea, ¡ay!, Romney). El conservadurismo de Romney me resulta tan sospechoso como el patriotismo de Rodríguez Zapatero y la única esperanza que tengo de que persevere por ese camino (que se siga entrenando, que dice Moli) se fundamenta en que un Congreso lleno de congresistas y senadores teapartiers, como bien puede suceder, le obligará a no descuidar su lado de estribor.

Otra parte de mi tristeza viene por la dimisión de Esperanza Aguirre. Ésa es la parte nacional de mi mal. Con los años no he podido dejar de contemplar como los buenos políticos de la derecha, la gente con principios y voluntad de servicio, han ido quedándose por el camino. Todos sabemos quiénes son esos; por supuesto, ninguno de los que están en el poder actualmente, ¡Dios nos libre! La última que nos quedaba, y tal vez la más importante, era Aguirre. Y ahora tampoco podemos contar con ella. No sé si su retirada es una retirada meramente táctica, al estilo de la de Sarah Palin del gobierno de Alaska (para recargar, ¿recuerdan?) o, sencillamente, ya está más que harta de todo y todos y ha decidido que no vale la pena. Mi impresión (aunque también mi deseo) es que sea el primer caso, pero como quiera que no tengo datos y a mí Aguirre no me cuenta nada confidencialmente (tampoco Palin), no lo puedo asegurar. Lo único de lo que no podemos tener ninguna duda es que ahora mismo no hay ni una sola voz en la política española que valga la pena escuchar.

¿Ninguna? No sé; queda Ignacio González, el sucesor de Aguirre en la presidencia de la Comunidad de Madrid. La verdad es que tengo pocas referencias de él, algo que suele suceder cuando se trata del número dos de alguien tan sobresaliente como lo era su presidente. Santi me recomendó su discurso de investidura y cualquier cosa que me recomiende Santi, yo lo miro porque sus recomendaciones siempre son acertadas. El discurso me gustó mucho; es un discurso muy palinista, si se puede decir así. Un discurso que podría haberlo pronunciado ella perfectamente. El discurso de un político que no tiene miedo de decirle al pan, pan y al vino, vino; y al socialista, miserable. Y con la coletilla final de una referencia a Dios que debió de saberles a cuerno quemado a los progres. Mis felicitaciones a González y mis mejores deseos para él. Le van a hacer falta porque a partir de ahora se levanta la veda del ignacio y la munición que van a gastar contra él es de aúpa; del calibre que se usa contra los elefantes (y se la van a disparar desde la izquierda y desde la derecha; seguro que más desde la derecha genovesa). No sé hasta qué punto tiene aguante este hombre, pero pronto lo sabremos.

Normalmente no tengo mucha fe en los números dos cuando son llamados a sustituir al número uno. Me pasó en Alaska, cuando Sarah Palin dimitió y su vicegobernador, Sean Parnell, ocupó el puesto. Todos pensamos que Parnell iba a ser el primer palinito de los Estados Unidos y al final ha resultado un fiasco. Un político como para darle el carnet del PP, vamos. El único consuelo que tenemos es que a Parnell no lo seleccionó Palin, sino que ya se lo encontró puesto (en Alaska, se celebran unas primarias para elegir al candidato a gobernador y otras para elegir al candidato a vicegobernador y no es necesario que los dos candidatos se conozcan siquiera; es un sistema que a mí no me gusta nada por lo que puede llegar a producir de conflictos entre ambos, pero en Alaska, y en otros estados, son así: les va la marcha). A Ignacio González sí que lo escogió Aguirre y supongo que lo debía de conocer bien, aunque de traidores entrañables todos tenemos más de una historia que contar.

Algo que me gustaba mucho de Esperanza Aguirre y que me tenía virtualmente enamorado de ella era su hondo conocimiento de lo que sucedía en los Estados Unidos. Más concretamente, si hay una persona en España que sepa del movimiento Tea Party, ésa es ella. Es la única que no ha dicho nunca estupideces sobre ellos. Y es la única también que no ha tenido reparos en defender el movimiento públicamente y hasta considerarlo un ejemplo a seguir. Por lo que pueda tener yo de (calamitoso) representante oficioso de dicho movimiento en este país en ruinas, le doy las gracias por su valor. Es cierto que pienso que el movimiento Tea Party es la dirección a seguir, pero también pienso que en España esa dirección señala a ninguna parte y no es posible repetir su ejemplo. El sistema político que tenemos lo impide de raíz. Y buen cuidado tendrán los políticos tanto de uno como de otro bando de evitar que pueda colarse una iniciativa semejante.

En fin, que España cada vez se parece más a un paisaje lunar, un sitio en el que ni el aire se queda. Si les digo la verdad, si tuviera la posibilidad de emigrar al extranjero, ya lo habría hecho. Lástima que no puedo. No soy rico y tampoco tengo posibilidades de encontrar un empleo abroad.

¿Saben que ya llevo tres años y medio dale que te pego con este blog? Primero fue “Conservador en Alaska”, luego “Going Rogue, Going Palin” (también hubo un pequeño intermedio llamado “Derecho de Revolución”, pero aquello fue una rabieta y no vale la pena ni recordarlo). A lo largo de todo este tiempo, le he descubierto mi afición como agitador de masas a algunas personas que conozco y las respuestas que me he encontrado son todas de dos tipos exclusivamente: a) ¡Ah, eres facha! y b) Es que a mí la política no me interesa. De momento, las de la respuesta A no me han denunciado, pero todo se andará; tampoco ofrecen recompensa. Las de la respuesta B, siguen viviendo tan felices en su mundo multicolor, echándole la culpa de todo a Rajoy (y a Aznar si están muy enfadados) y algunos ya diciéndome que “con Zapatero todo esto no pasaba”.

Escribir un blog sobre política, sobre política conservadora encima y en España además es algo peor que suicida, es ridículo. De todos los países de Europa, el menos indicado para ello es precisamente éste. Si los estadounidenses le dieran finalmente una patada en el culo a Obama, aquí los habría a montones que le suplicarían que se nacionalizase español y se presentase a nuestras elecciones. Y las ganaría; ya lo creo. Ésta es tierra de obamabots; aquí la libertad se valora poco. Es una tierra de cobardes; llena de gente con miedo a pensar y tomar sus propias decisiones y hacerse cargo de sus consecuencias. Aquí, gruñir, gruñen muchos, pero cuando les dices que tomen la iniciativa y hagan algo, te dicen que se les hace tarde y que les esperan en casa para cenar.

Me aplico el cuento. Yo también pensé en su momento qué podía hacer. Me gustaría hablarles sobre mi vida durante los años 2004 y 2008, cuando más involucrado estuve en política. Y en una región de España que no era ni es precisamente tolerante con los disidentes. Entonces participé como recluta en una serie de organizaciones y movimientos populares todos ellos opuestos frontalmente al golpe de estado que ya se intuía que pretendía llevar a cabo el entonces gobierno del PSOE. Fueron unos años que todos ustedes también recuerdan, especialmente por esas manifestaciones que sacudían Madrid una y otra vez. Si alguna vez pudo haber nacido un movimiento Tea Party en España, fue entonces. En aquellos años todos estábamos convencidos de poder echar a Rodríguez Zapatero del gobierno a poco que el PP escuchara nuestras voces y les diera cauce. Pero, ¡alas!, ¿a qué inocentón se le ocurrió que el PP iba a querer eso? ¿Que la sociedad se organizara por su cuenta, creara una, dos, muchas organizaciones independientes de los partidos políticos y exigiera a los políticos que les escucharan y cumplieran sus instrucciones como representantes suyos que son? Jua, jua, jua, qué tontos éramos, ¿verdad? Buen cuidado tuvo el PP de no mojarse en el asunto y, a poco que pudo, de jugar el papel de Judas y traicionarnos a todos por un puñado de monedas de plata cobradas personalmente por Rajoy en México lindo y querido.

Irritado, decidí que sólo podía contar conmigo mismo y de reflexionar largamente sobre lo que podría hacer yo solo, surgió la idea de “Conservador en Alaska”. Un blog, un puñado de audaces lectores y ninguna esperanza de llegar a influir en nadie. Pero miren lo que son las cosas, tres años y medio después, aquí sigo, ustedes también y aunque estoy de acuerdo en que no he influido en nadie, ¿y si resulta que el futuro líder que pueda jugar aquí el papel que juega Sarah Palin en los Estados Unidos tiene ahora dieciocho años y es uno de mis lectores, uno de esos que nunca comenta nada, pero que se lo lee todo? Qué tontería, ¿verdad? Pero, ¿y si a pesar de todo fuera cierto? Ya saben que no espero nada de mi blog, como mucho seguir divirtiéndome escribiéndolo y seguir ayudándoles a pasar el rato a ustedes, que sigo sin entender cómo pierden el tiempo leyéndome cuando hay siempre tanto por hacer en casa.

En fin, que hoy les ha tocado aguantar mis lamentaciones. No se preocupen; esto se me pasará. Pero en la próxima entrada, daremos un repaso a todos los candidatos palinistas que están haciendo campaña electoral y veremos cómo les va en las encuestas. Y hasta haremos una porra, ¿vale?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sobre el blog y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¡QUÉ VIDA MÁS PERRA!

  1. Santi dijo:

    No puedo estar más de acuerdo, amigo Bob.

    Un saludo.

    P.D. Esperanza Aguirre acaba de decir: “Ni me he muerto ni he dejado la política”

  2. Gonzalo dijo:

    Bob, no me digas que “Derecho de revolución” fue una rabieta, que aún se me cae una lagrima cuando me acuerdo .

    Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s