¡ES LA ECONOMÍA, IDIOTA!

Se acerca el mes de agosto y con él las vacaciones, pero no por eso Sarah Palin ha decidido permanecer ociosa durante estos meses. No es sólo que la próxima convención nacional republicana a celebrar en Tampa (Florida) a finales de agosto sea la cita que todos estamos esperando para dar oficialmente el pistoletazo de salida a la campaña electoral, sino que mientras llega esa cita hay muchas otras cosas que hacer. Ya hablaremos sobre el hecho de que a estas alturas Sarah Palin no haya sido todavía invitada a pronunciar un discurso siquiera en la convención, siendo como es el principal activo del Partido Republicano y el único motivo que tenemos los conservadores para seguir en él. Sí, ya hablaremos sobre eso y sobre lo mal que pintan las cosas para Mariano Romney como no haga pronto un gesto que nos tranquilice a los conservadores, algo como él fingir que nos aprecia y comprende nuestras inquietudes y está dispuesto a darles cabida en su, hasta ahora, secreto, secretísimo programa electoral. Aunque sabiendo lo gilipollas que es Romney y lo gilipollas que son quienes le aconsejan y lo aún más gilipollas que son quienes le apoyan porque realmente piensan que ese tipejo vale la pena, aviados estamos. Esperémonos todo de él y nada bueno. Y es que Romney bien puede superar la marca de McCain y perder aún más estrepitosamente unas elecciones por su propia estupidez. Romney es capaz de eso y más, no lo duden.

Mientras tanto, Sarah Palin, nuestra admirada Sarah, sigue recorriendo los Estados Unidos y hablando donde quiera que la inviten a hacerlo, preferentemente en actos al aire libre donde los buenos estadounidenses, patriotas del Tea Party ellos, puedan encontrarse unos con otros y verla y oírla a ella y conocerla tal y como es: sincera, apasionada y creíble, justo todo lo contrario que el memo de Romney, que es incapaz de levantarle ni el ánimo ni otra cosa a nadie ni siquiera con una dosis cuádruple de Viagra. Y ahí le duele. Y como que le duele, aquí estoy yo para hurgar en la herida y con mucho gusto. Creo que tengo sal por ahí; voy a buscarla que me hará falta también.

En fin, que el domingo pasado, 15 de julio, Sarah Palin participó en uno de esos actos que tanto le gustan a ella. Fue en Belleville (Michigan) en una fiesta llamada “Patriots in the Park” (Patriotas en el parque), uno de esos eventos que tanto asustan a los RINOpublicanos como Romney porque lleva una de sus palabras más odiadas en el título: “patriotas”. En concreto, este acto fue organizado al alimón por la organización en Michigan de Americans for Prosperity y el Willow Run Tea Party Caucus. Hubo diversos oradores, pero Sarah fue la invitada principal. Por supuesto, las cifras de asistentes varían según las proporcione un progre mentiroso, un RINOpublicano cobarde u alguna otra fuente, pero bien pueden considerar que hubo unas 1.000 personas en el parque ese día y tal vez más (¿1.400?).

Hacía un calor espantoso y se necesitaba valor para estarse todo el día en el parque con la que estaba cayendo. No sé si había algún estanque de patos en el sitio, pero si lo había, puede que los patos se hayan encontrado con compañía. Sobre los otros oradores no voy a decir nada porque no nos interesan la verdad y ninguno de ellos es conocido nuestro, tratándose de personalidades locales. Como mucho, decir que todos ellos pronunciaron buenos discursos, muy teapartiers todos ellos, que fueron muy bien recibidos por los asistentes. Sin embargo, todos estaban esperando a que apareciera Sarah Palin y cuando lo hizo allá las 16.00 h, el entusiasmo fue indescriptible: ovaciones, fotografías, gritos de “¡Vamo, chica!”, pensamientos confesos de darle una patada en el culo a Romney, etc. Aquí les dejo el vídeo de su intervención para que puedan disfrutarlo como se merece: a pantalla completa y saltando a vitorear y a aplaudir a cada momento. ¡Sarah, Sarah, Sarah!

Sarah Palin empezó su discurso como suele ser habitual en ella, agradeciendo la oportunidad de estar en ese estado, Michigan: “Cualquier estado que ame el hockey y la caza y la nieve y los coches, en él me siento absolutamente como en casa”. Luego empezó a desgranar temas, pero centrándose especialmente en los económicos como la crisis energética, el déficit presupuestario y, cómo no, la reforma de la atención sanitaria. Así, Sarah nos recordó que la visión de Obama para el futuro de los Estados Unidos pasa por un cambio fundamental del país y se preguntó: “¿Podemos permitirnos cuatro años más de esto? ¿Por qué debería alguien querer transformar fundamentalmente lo que es tan bueno y libre y fuerte en los Estados Unidos?”. Y siguió diciendo: “Somos pequeñas teteras y estamos empezando a hervir porque Obama nos está calentando demasiado, vertiendo y tirando por el desagüe nuestro espíritu emprendedor, el que convirtió a los Estados Unidos en la nación más excepcional jamás conocida”.

Por ello, Sarah no tiene ninguna duda de lo que nos vamos a jugar este noviembre: “2012 es una carrera entre el partido del gran gobierno y el partido de la gran libertad [dejo a su imaginación qué partido es cada cual]. Debemos sacar al gobierno del camino y dejar que el sector privado respire y crezca”, señalando en consecuencia el gran mal de gran parte de las economías mundiales: la excesiva intervención estatal en la economía, siempre con pésimos resultados.

En el caso de Obama, Sarah llamó “Obamanomics” a su política económica y la tildó como una forma de “capitalismo de compinches agrandada”, mencionando de paso la enorme cantidad de burócratas (se calcula que serán unos 16.000) que tendrán que reclutarse para el IRS (Internal Revenue System, nuestra Agencia Tributaria) para cumplir con los requisitos que imponga Obamacare a la hora de robar… digo, recaudar las multas impuestas por esa misma ley. Sarah siguió golpeando a Obama a quien acusó de haber “hipotecado temerariamente el futuro de nuestros hijos” por andar a la deriva y por tener miedo del Tea Party (¡toma, y el cagón de Romney también!). Y por si fuera poco, Sarah se calificó a sí misma de “orgullosa amargada aferrada [a Dios y a las armas, ya saben]”. También dijo, refiriéndose a Obama de nuevo, que “sabemos que está poniendo a los Estados Unidos de rodillas y que nuestra visión volverá a hacer que se pongan de pie”. Y para aclararlo, remachó: “nuestra visión es la del optimista espíritu de los pioneros de la frontera (…), la de los peregrinos y de los patriotas (…), la del pionero y la del duro trabajador inmigrante”. O sea, todo lo contrario que la de los niños de papá como Romney, añadiría yo.

Sarah definió la misión de esta generación como un “rendezvous con el destino” para restaurar fundamentalmente lo que Obama transforme. Y para ella, esta tarea de restauración es “nuestro sagrado deber con el pasado y con el futuro”. Y aunque pueda parecer una tarea titánica, “no quiero asustaros, no quiero que perdáis el valor y no quiero que perdáis la fe y la esperanza en que las cosas pueden cambiarse, aunque el desafío parezca enorme”. Y para ello es esencial que no perdamos “nuestro optimismo”.

Y ese optimismo al que se aferra Sarah fue el mismo que vieron confirmado los cientos de asistentes al acto, como, por ejemplo, Sharon Mays de Newport, que dijo al terminar el discurso de Sarah que “estoy tan ansiosa y trastornada por todo lo que está sucediendo en nuestro país. Quería venir a cualquier sitio donde pudiera sentirme inspirada. Creo que los estadounidenses están hambrientos de alguien que nos inspire y que no tenga miedo de hablar acerca de lo que es bueno de los Estados Unidos”. Ciertamente, Sharon, pero entonces no se te ocurra escuchar ni un solo discurso de Romney o te dará tal depresión que no te levantarás de la cama en todo el resto de tu vida. Romney no sólo es un acojonado, sino que acojona al más valiente con su inanidad.

Y como todo lo que sea atizar a la caquita de Romney es bienvenido en este blog, otras declaraciones en este sentido. Por ejemplo, las de Donna Kreuger de Grand Blanc, que dijo sobre Sarah: “Es simplemente la energía que transmite”. Y refiriéndose a cuatro años antes, cuando supo de ella por primera vez: “Cuatro años después y mira lo que está sucediendo, mira lo que está provocando”.

Y para terminar dándole a Romney en toda la cresta, las declaraciones de Harry Diemert de Cleveland diciendo que Sarah “destila el espíritu de los estadounidenses. Ella es la más grande estadounidense hoy en día”.

Y como que hoy estoy de lo más animado yo también, para terminar voy a redondear esta entrada con algo de cosecha propia. Y son sólo dos palabras: ¡Jódete, Romney!

P.D. Y en la próxima entrada voy a hablar mal de Romney. Les aviso.

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Esta entrada fue publicada en Discursos de Sarah Palin, Elecciones presidenciales 2012 y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¡ES LA ECONOMÍA, IDIOTA!

  1. Santi dijo:

    Y es que Sarah Palin es el único político conservador que hubiera movilizado e ilusionado de verdad a la derecha norteamericana. Allá dónde va revoluciona a su auditorio. Y eso que está semiretirada. ¡Qué desperdicio de pedazo de política! ¡Sarah forever! ¡Sarah 2016!

    Por cierto, me gustan más estas nuevas gafas que lleva, incluso las de sol tan fashion. ¿Verdad, amigo Bob? ja, ja, ja.

    Un saludo.

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