OTRA PATADA EN EL CULO DE LOS PROGRES, JUA, JUA, JUA

Y las que les faltan todavía por recibir. Ahora tendrán una tregua hasta septiembre, cuando comenzará de verdad la campaña electoral, pero a partir de entonces las patadas en el culo que van a recibir van a ser continuas, una detrás de otra, y dadas con toda la mala intención. Y se las dará quien más les va a doler: Sarah Palin. Esperen a que afloje el calor y comience de verdad el gran circo de las elecciones estadounidenses y Palin empiece a hacer campaña electoral a favor de sus candidatos favoritos. Esperen y verán. Nos vamos a divertir.

El motivo de mi sádica alegría no es otro que el hecho de que anoche Orrin Hatch, el actual senador por Utah, logró la victoria final en las primarias republicanas al Senado, al vencer a su rival, el falso teapartier Dan Liljenquist. Hatch ya le había vencido en la primera vuelta de las primarias, celebradas en abril, pero entonces obtuvo nada más que el 57,25% de los votos mientras que su rival obtuvo el 28,28%, además de un tercero, Chris Herrod, que obtuvo el 10,75% y otros siete candidatos que se repartieron el 3,74% restante (¡eh, oído al parche, hubo uno que obtuvo… 1 solo voto! ¡Y jura que no es el suyo!). El caso es que la ley electoral en Utah establece que si ningún candidato logra alcanzar el 60% se celebre una segunda vuelta con los dos candidatos más votados. Así pues, Hatch y Liljenquist se volvieron a ver las caras ayer y esta vez todo quedó definitivamente zanjado: Hatch, que mientras tanto había obtenido el codiciado respaldo de Sarah Palin, obtuvo el 59,19% de los votos y su rival el 40,81%. Ite, missa est.

Algunos de ustedes, los más enterados, habrán oído sin duda de la controversia generada por el apoyo de Sarah Palin a Orrin Hatch, un anciano senador republicano que va a competir por el que va a ser su séptimo mandato consecutivo. La causa de tanta alharaca estriba, fundamentalmente, en el hecho de que Hatch es viejo, ha votado a lo largo de su carrera muchas veces y en algunas de esas ocasiones no lo ha hecho como lo haría un conservador fetén y ahora mismo, en plena era del movimiento Tea Party, algunos han hecho la ecuación siguiente: viejo + no siempre conservador = RINO. ¡A la calle con él! Sarah Palin ya nos advirtió más de una vez contra las fórmulas fáciles para arreglar el mundo cuando dijo que nunca íbamos a encontrar a un candidato con el que estuviéramos de acuerdo al cien por cien porque ni siquiera en tu propia vida personal llegas a encontrar a esa persona y aún así te casas y tienes hijos y tu familia crece y prospera y ella nunca comprenderá porqué no puede tirar tu vieja camiseta de fútbol y tú nunca comprenderás porqué ella no puede probarse un solo vestido en la tienda. C’est la vie!

Para los que quieran refrescar la memoria, les dejo aquí el enlace con mi entrada referida a lo que estaba sucediendo entonces en Utah. De cualquier forma, no fue sólo Palin quien se alineó con Hatch, sino que otros muchos líderes conservadores lo hicieron también, tales como Sal Russo, cofundador del Tea Party Express, los locutores radiofónicos Sean Hannity, Mark Levin y Hugh Hewitt, el editor Steve Forbes y la National Rifle Association (NRA). Por parte de Liljenquist sólo se señaló mi admirada Michelle Malkin, quien ha tenido, y justo es reconocerlo, alguna salida de tono dirigida hacia Sarah Palin en esta cuestión.

El señor mayor de la foto es Orrin Hatch a la caza del voto. La rubita jovencita a la que se arrima todo lo que puede no sé si es su nieta o su agente de prensa, pero se arrima lo suyo ella también. Envidia, no es más que envidia…

No tendría que haber ningún problema porque varios de esos que han apoyado a Hatch, coincidiendo en esta ocasión con Palin, en otras primarias lo habían hecho por otro candidato diferente, discrepando entonces de la opinión de Palin (pienso sobre todo en Nebraska con Fischer). Cada uno tiene sus opiniones y no tiene porqué avergonzarse de ellas, pero tampoco debe pretender que los demás se avergüencen de las suyas cuando resulta que no coinciden. Admiro mucho a Malkin como comentarista política y ahora, tras la espantada de Ann Coulter, que se ha pasado con armas y bagajes a los romneyanos, la consideraba como mi punto de referencia en lo que a comentaristas peleonas se refiere. Sin embargo, esas salidas de tono de las que les hablo, despreciando a Palin por haber optado por apoyar a Hatch, la convierten de pronto a mis ojos en otra de esas que sueñan con tener un mando a distancia para controlar a todo el mundo y se irritan sobremanera cuando descubren que el “juguete” de que se trate no está realmente teledirigido por ellos, sino que simplemente ha coincidido que ambos iban en la misma dirección. Es algo muy habitual en lo que se refiere a Sarah Palin quien, y parece que no va a haber manera de que lo entiendan, toma sus propias decisiones le pese a quien le pese.

En el caso de apoyar o no a Hatch, tomó la decisión de hacerlo, algo que en el fondo no me extraña porque, para quienes no lo sepan, Hatch fue una de las primeras personalidades políticas republicanas a las que SarahPAC apoyó económicamente tan pronto como empezó a funcionar durante los primeros meses de 2009. Es cierto que Hatch ha sido RINO durante muchos años, pero también es cierto que es uno de los pocos políticos republicanos de fuste que se ha molestado por acercarse al movimiento Tea Party y preguntar qué opinan de las cosas. Liljenquist, por su parte, es un tipo que no sólo nunca se ha considerado a sí mismo como un teapartier y jamás se ha declarado como tal, sino que encima ha anunciado durante esta campaña electoral su voluntad de unir fuerzas con los demócratas a la hora de subir los impuestos a los ciudadanos. Genial, ¿eh? ¿Acaso no es el acabar con las continuas subidas de impuestos uno de los tres motivos fundamentales en el movimiento Tea Party? ¿Acaso no es el acabar con los tipos que nos dicen una cosa aquí y hacen otra distinta en Washington otro de nuestros puntos innegociables? ¿Acaso no estamos de acuerdo en que alguien que se niega a reconocerse como teapartier no puede pretender ser un teapartier?… ENTONCES, EX ADMIRADA MICHELLE MALKIN, ¿ME QUIERES EXPLICAR QUÉ C*** HACES TÚ APOYANDO A UN HUEVO DE CUCLILLO COMO LO ES LILJENQUIST, OFENDIENDO A SARAH PALIN DE PASO Y PERDIENDO MI ADMIRACIÓN COMO REMATE?

Caramba, perdonen mi ataque de ira, pero es que a veces me pueden las ganas de gritar. En fin, que después de que Soraya Malkin se haya visto castigada con una mención descalificatoria en mi blog por ser una marimandona, una quisquillosa y no soportar que le lleven la contraria, cierro el asunto. Hoy es día de alegría y no de enfadarse por nada. Palin es Palin y mira que cuesta entenderlo, ¿eh? Y para los que estén pensando que estoy enamorado de Sarah y que estoy hecho todo un cardenal palinita les diré que al principio a mí no me gustó que apoyara a Hatch, pero que una vez que leí su nota explicando sus razones, comprobé que el tal Liljenquist era de un pedigree bastante sospechoso y recordé que bueno soy yo para otorgar patentes de nobleza cuando no hace tanto andaba por ahí predicando que Rick Perry, el carota y lleno de trampas gobernador de Texas, sería un excelente candidato a la vicepresidencia en un ticket Palin-Perry, pensé que mejor me callaba y confiaba en Sarah que conoce el percal y no en mi intuición que nunca me ha hecho acertar ni una.

Así pues, punto en boca y a seguir arrimando el hombro, que aún hay mucho que hacer. No creo que vaya a haber muchas noticias de aquí al sábado, así que les emplazo el sábado a leer algunas elucubraciones mías sobre lo que significa ser bloguista conservador en España. Ya les puedo avanzar la conclusión: es para llorar, ¡buaaa!

P.D. Y que conste también que siguen sin gustarme las gafas nuevas de Sarah. He dicho.

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Esta entrada fue publicada en Elecciones al Congreso 2012 y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a OTRA PATADA EN EL CULO DE LOS PROGRES, JUA, JUA, JUA

  1. Santi dijo:

    Bienvenidos sean los palos electorales a los progres, je, je, je.

    Pués parece, amigo Bob, que sí que ha habido una noticia. El Tribunal Supremo (algo así como nuestro Tribunal Constitucional, pero con más prestigio) ha fallado considerando el Obamacare de acuerdo a la Constitución de EEUU. Una mala noticia, pero que, según he oido, lo que realmente dice es que las cuotas obligatorias a la Seguridad Social que pretende Obama son un IMPUESTO, y como tal impuesto resulta constitucional, sin entrar en si es bueno o malo para el país. ¿Es correcto esto, Bob?

    Por otra parte Romney parece que ha reaccionado bien a este revés republicano, ya que ha dicho que lo derogará en cuanto llegue al poder (si eso ocurre, claro) porque esa ley obamita es nefasta.

    Un saludo, bloguista conservador. Ya sabes, escribir en España es llorar.

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