¿OBAMA O ROMNEY? ¿CUÁL ES PEOR?

Nuestro amigo Santi me pilló el otro día con una pregunta maldita: ¿Obama o Romney? La verdad es que confiaba en que no me la hicieran nunca, pero ya que me la han hecho, lo menos que puedo hacer es responderla. Y bastante difícil es. Ya saben cuál es mi opinión: este año la Casa Blanca se disputa entre dos demócratas; uno, Barack Obama, se presenta por el Partido Demócrata y representa a su facción más izquierdista, casi socialista; el otro, Mitt Romney, se presenta curiosamente por el Partido Republicano y representa a su facción más izquierdista también, casi socialdemócrata. Ya en 2008 tuvimos que vérnosla con un John McCain que poco tenía de republicano, nada de conservador y sí mucho de liberal. Pero entonces teníamos la excusa de Sarah Palin. Con ella en el ticket, McCain casi parecía Lincoln, ¡caramba! Sin embargo, y a la espera de saber quién va a ser el compañero de Romney, su candidato a la vicepresidencia, pocas ilusiones nos podemos hacer de que vaya a repetirse con éxito la “Operación Llevar-al-huerto-a-los-conservadores” de McCain. Y es que 2012 ya no es 2008. Entre otras cosas porque hay un nuevo ingrediente en la receta que lo impide radicalmente: el movimiento Tea Party.

Escoger en Obama o Romney es como escoger entre dos males: ¿un dolor de cabeza o un dolor de muelas?, ¿romperte un brazo o una pierna?, ¿un tiro en la nalga izquierda o en la nalga derecha? Lo siento por los que conserven todavía alguna ilusión por Romney, pero éste, es un huevo de cuclillo. Un RINO rematado, un leal miembro del establishment republicano, una orgullosa criatura adicta al sistema y, por si fuera poco, un mentiroso compulsivo que a lo largo de los años ha defendido una postura y su contraria en multitud de asuntos sin que se le cayera la cara de vergüenza. Vamos, que es igualito a nuestro Rajoy, quien ahora se enorgullece de incumplir todas esas promesas que le llevaron en su momento al poder. Muchos ya nos lo temíamos; algunos estábamos convencidos de su impostura después de haberle visto desenvolverse durante los ocho años anteriores y pocos pueden alegar que les ha engañado bien porque las pruebas estaban a la vista y sólo no las veía quien no quería verlas. En fin, que muy acertadamente podemos hablar de Mariano Romney en el caso de éste último.

Para empezar, Romney tiene detrás de sí un largo historial en la vida pública, aunque realmente su única experiencia ejecutiva hayan sido los cuatro años en que fue gobernador de Massachusetts. Dejando aparte su historial electoral, en que ha perdido muchas más elecciones de las que ha ganado, un simple trabajo de documentación nos deja claro que Romney es alguien que no tiene más convicciones que la profunda de querer ocupar el cargo del que se haya encaprichado, aunque no sepa muy bien para qué. En su momento se le ocurrió ser gobernador de Massachusetts y lo fue, siendo un gobernador muy moderado y tendiendo a serlo liberal durante todo su mandato, nada conservador. Más tarde, se le ocurrió ser presidente de los Estados Unidos y en ello está, pero por más que lo intenta, poco éxito está teniendo cuando tiene que recurrir a la ayuda tramposa prestada por el establishment republicano para ganar unas tristes primarias, forzando a todos y cada uno de los restantes candidatos a retirarse primero para poder ganar él. Romney comenzó su carrera política siendo un republicano moderadillo y luego, según fueron pasando los años, evolucionó (o fingió evolucionar) hacia posturas conservadoras, que son las que tímidamente ha estado defendiendo durante estas primarias, aunque ya tenemos la advertencia de uno de sus principales asesores de que tan pronto como terminen las primarias dichas posturas serán borradas como si fuera un telesketch y Romney se enfrentará a Obama con un programa prácticamente demócrata.

¡O sea, que la promesa que tenemos es que las elecciones presidenciales del otoño serán en realidad unas primarias demócratas! Unas primarias a dirimirse entre el candidato del ala más extremista, el rojazo de Obama, y una especie de blue dog, un demócrata con tendencias conservadoras pero pocas, el rosita de Romney. ¡Pues vaya ilusión que me hace! Y para los que me llamen exagerado, les dejo con otra pista sobre las futuras intenciones de Romney si finalmente logra hacerse con la presidencia: Mike Leavitt fue anunciado el jueves pasado como la persona que dirigirá el equipo de transición si Romney llega finalmente a la Casa Blanca.

¡Leavitt haciendo de nuestra Soraya Sáenz de Santamaría! ¡Vaya plan! Y con lo que eso implica de un futuro rol del maldito bicho ese en el gabinete de Obama. Para los que no lo sepan, unos datos sobre Leavitt y verán cómo es para rogar al Cielo que nos libre de él: fue gobernador de Utah y curiosamente tratándose de uno de los estados más conservadores de los Estados Unidos, uno de los gobernadores más liberales de todos los Estados Unidos. En sus mejores momentos en el cargo, en 2002, una de esas instituciones especializadas en hacer listas de todo, el Cato Institute, se puso a valorar la política fiscal de los 50 gobernadores del país de acuerdo con criterios conservadores, y a Leavitt lo calificó como “deficiente”, igualándolo con un gobernador demócrata tan furibundo como lo era entonces Howard Dean, más tarde el artífice del desembarco y toma del Partido Demócrata por las huestes marxistoides de Obama.

Ya no es que Leavitt sea un RINO, sino que es todo un DIABLO (Democrat-In-All-But-Label-Only, demócrata en todo menos en la etiqueta). Y además es un genuino representante de la política que Sarah Palin ha etiquetado tan acertadamente como “crony capitalism” (capitalismo de compinches), ésa en la que los peces gordos del mundo empresarial ayudan económicamente a los políticos que les convienen para que estos les devuelvan luego el favor en forma de una legislación hecha a medida para que sus negocios marchen aún mejor, dejando fuera del juego a los peces pequeños. De hecho, Leavitt es de los pocos republicanos que está abiertamente a favor de Obamacare, la piedra de toque para cualquiera que pretenda dárselas de conservador hoy en día. Y eso cuando existe un compromiso firme a revocar dicha ley que ha sido firmado ya, por ejemplo, por todos esos candidatos recientemente apoyados públicamente por Sarah Palin: Mourdock (Indiana), Fischer (Nebraska) y Cruz (Texas). ¡Si incluso la firma de abogados donde trabaja actualmente Leavitt ganó el mes pasado un concurso público para gestionar la implantación de Obamacare en el estado de Nuevo México!

Todo esto encaja mal, muy mal, con lo que habla Romney actualmente en sus actos públicos de que es partidario de ese “pequeño gobierno” que es la principal demanda de nosotros, los teapartiers. Por suerte, ya sabemos lo que valen las promesas de un mentiroso como Romney y es por eso que tengo más que claro que las elecciones presidenciales este año son un asunto interno demócrata, unas primarias retrasadas, y que tanto da que las gane Obama que Romney. El resultado seguirá siendo el mismo: el Partido Demócrata ganará las elecciones.

En fin, que teniendo en cuenta todo esto, mi decisión sobre si preferir una victoria del canalla de Obama o del canalla de Romney se decanta por preferir la de Mariano Romney por un único motivo y con una puntualización. El único motivo por el que puedo preferir a Romney… bueno, mejor sería decir que el único motivo que tengo para detestar más a Obama es que mientras que Obama SÍ tiene un plan para acabar con los Estados Unidos tal y como hoy los conocemos, no creo que Romney lo tenga. Con Obama, ese plan ya está en marcha, pero Romney se limitará a dejar las cosas como están, no revocándolo, pero tampoco haciéndolo avanzar, lo que puede darnos el tiempo suficiente hasta que logremos llevar a un verdadero conservador a la Casa Blanca. Además, si Obama logra ser reelegido, eso le dará la oportunidad de preparar su sucesión, nombrando al que será posiblemente el futuro vencedor de las primarias demócratas de 2016, que será uno de los suyos, mientras que si pierde, “morirá” inconfeso y sin testamento, lo que desatará la lucha por el poder dentro del Partido Demócrata, que finalmente comprenderá, tras lo sucedido en las elecciones del midterm de 2010 y las presidenciales del 2012, que el Obamismo no es precisamente un caballo ganador. Es cierto que luego se las apañarán para colocar a Obama como secretario general de la ONU; pero su legado al mundo será el de un presidente trasnochado que pretendió hacer en 2008 lo que quizás hubiera podido hacer McGovern en 1972, pero ya no era el momento.

Por su parte, sobre Romney no puedo decir nada mejor que el hecho de que es un poco menos malo que Obama. Menos malo, no más bueno, ¿eh? Por lo que andan diciendo por ahí los romneyanos, éste es el momento de tener un experimentado y exitoso ejecutivo en la Casa Blanca, ahora que la economía está hecha unos zorros y se necesita a alguien que sepa distinguir la columna del haber y el debe en un balance. Sí, bueno, vale, muy bien… Pero a mí ese argumento me deja frío, ¿qué quieren que les diga? Primero, porque el éxito empresarial de Romney es el de un pez gordo en un gran negocio, no el de un pelagatos que empezó recogiendo latas de Coca-Cola en la basura y acabó creando un imperio económico. Dados los antecedentes familiares de Romney (nacido en la élite económica y política), su formación académica y las ventajas de que disfrutó por su apellido, el que Romney no hubiera triunfado en el mundo de los negocios hubiera sido para encarcelarlo de por vida.  O sea, que menos lobos, Caperucita. Además, cuando me hablan de que su pasado en el mundo de los negocios le habilita para dirigir la nación mejor que cualquier otro, inmediatamente me viene a la memoria cierto cacahuetero de mal recuerdo, James Carter, que ganó la presidencia de los Estados Unidos en otro momento de crisis económica precisamente gracias a que era un empresario de éxito y recuerden cómo dejó el país en tan solo cuatro años, ya que los estadounidenses no pudieron soportarlo por más tiempo. En cambio, Ronald Reagan no era un empresario de éxito, ni siquiera un actor destacado, y bien que nos fue a todos luego con las Reaganomics, ¿no?

Romney es un RINO, un mentiroso sin convicciones únicamente preocupado por quedar bien en las fotos y en las encuestas, si llevara barba sería igualito a Rajoy y me fío de él lo mismo que de una tarántula que me recorriese la espalda, pero si yo fuera estadounidense, no tendría más remedio que votarle. Sencillamente porque Obama es peor, nada más; no porque él sea bueno.

Había mencionado una puntualización también, ¿verdad? Pues la puntualización es ésta: las verdaderas elecciones que decidirán el futuro de los Estados Unidos y con ellas las del mundo libre no son las presidenciales, sino las del Congreso. Ésas son las que realmente nos deben importar. Debemos lograr la mayoría en ambas cámaras este año. Y esa mayoría debe ser una mayoría teapartier, conservadora de verdad, comprometida con nuestros ideales de libertad política y económica, igualdad de oportunidades y justicia. La Casa Blanca está perdida: será demócrata roja rabiosa o rosa pastel, pero será demócrata. Los conservadores que vayan al Congreso este año deben tener muy claro que si el presidente es Obama, su oposición a su política deberá ser firme, pero que si el presidente es Romney, su oposición deberá serlo aún más. Un Romney en la presidencia debe ser el último presidente republicano antes de la refundación del Partido Republicano. Una refundación que deberá venir de la mano de un movimiento Tea Party mayoritario en el Congreso de los Estados Unidos, en los congresos de los distintos estados y en los puestos de mando de gobernador, alcalde, etc. a lo largo de todo el país. Y no me extrañaría nada que 2016 supusiera la sorprendente derrota en las primarias republicanas de un presidente republicano que se ha pasado sus cuatro años de mandato aplicando recetas demócratas y que no ha hecho nada útil para devolver al país a la senda de la prosperidad. ¿O quién no se acuerda de esas primarias a gobernador en Alaska en 2008 cuando una tal Sarah Palin desbancó al gobernador entonces en el cargo, el muy hijo del establishment Frank Murkowski, quien buscaba su reelección y así poder continuar con sus chanchullos y lo único que se encontró fue la mayor vergüenza de su vida?

Tal vez la historia se repita a una escala mayor. Ojalá. Sería una buena señal. Confiemos en poder verlo. Y disfrutarlo. Aquí, en GRGP.

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5 respuestas a ¿OBAMA O ROMNEY? ¿CUÁL ES PEOR?

  1. Fer dijo:

    Hola Bob, me gusta. Pienso exactamente igual.
    Tú y yo votaríamos por Romney, pero creo que muchos republicanos ese día se quedarán en casa (y no les faltará razón).
    Escucharemos a Sarah, para que nos dé animos de aquí a noviembre.
    Aunque vaya papelón que va a tener que hacer – decirle a la gente que el objetivo nº 1 es echar a Barry, y … que confíen en Dios.

  2. renegm dijo:

    Bueno, vivo en USA, aunque no votaré en estas elecciones. De hacerlo votaría por Rommey no meramente contra Obama. Aunque las cosas que afirmas son literalmente ciertas (la mayoría) no son un buen cuadro de Rommey.
    La elección de John McCain como candidato en las primarias del 2008 es una de las catástrofes más horribles del partido republicano. En el 2008 yo apoyaba a Rommey, este año también. Cuando McCain eligió a Palin me hice “palinista” pero seguí detestando a McCain por centenares de motivos. Escudarse en Palin no lo salva de ninguna manera.

    No es justo comparar el “Rommeycare” con el “Obamacare” porque es como comparar la constitución americana con la europea porque son “constituciones”. Y si quieres un logro de Rommey: en Massachusetts, uno de los estados más azules equilibró el presupuesto SIN subir impuestos. Algo que no consiguió Reagan en California ni tampoco Palin en Alaska. Así que por supuesto creo que merece algún crédito.

    Y en mi opinión quienes han cambiado, los flip-flop son los otros, no Rommey. En el 2008 Rommey era el candidato más conservador en unas primarias republicanas llenas de demócratas donde finalmente se impuso el más progre de todos ellos.
    En estas primarias no hubo rinos. Y el ala populista-republicana estuvo alentando en las primarias según el criterio “cualquiera menos Rommey” ¿Por qué? No diré que completamente sin motivos, muy desinformados la mayoría pero “motivos”. Tuvieron un éxito relativo, han creado un candidato debilitado, en unas primarias que parecen diseñadas por Axelrod. Un candidato mucho mejor y con mayores credenciales conservadoras que los últimos 100 o 200 candidatos en primarias incluyendo por supuesto los dos Bush, a Dole y a McCain convertido en underdog por la simple razón que en el 2008 se eligió lo peor de lo peor (McCain) y no consiguió adelantar a Obama por la izquierda.

    Rommey no es un ideal. Pero basta ya. (A menos que el plan consista meramente en lloriquear sobre lo mal que va el mundo.)

    Por otro lado, ganar mucho dinero no es algo sencillo y da igual con lo que se empiece. Perderlo es más fácil, le puedes preguntar a Kerry o a los accionistas de Solyndra. No es algo para tirar a la basura con tanta ligereza. Además esto es América, ya se que en España es de mal gusto ser rico y se les exige que pidan disculpas por serlo, pero aquí todavía no.

    Un saludo

  3. renegm dijo:

    WTF! Escribí el comentario anterior en un editor offline con función de autocompletar. Veo que en todos lados aparece Rommey en lugar de Romney. Bueno. Corrigelo si puedes.

    De paso, dejo un par enlaces sobre el tema. Como estamos en un blog dedicado a una mujer me parece adecuado que sean artículos escritos por mujeres:
    http://www.jewishworldreview.com/michelle/malkin011112.php3
    http://www.jewishworldreview.com/cols/coulter022312.php3

    Supongo que las autoras no son sospechosas de izquierdismo je je.

  4. Santi dijo:

    Tienes toda la razón, amigo Bob. Romney es malo, pero Obama es peor. Romney será un mal conservador de tendencias socialdemócratas pero es que Obama es un socialista redomado con unas ideas nefastas sobre lo que es y representa EEUU en el mundo.

    Y es bien cierto el paralelismo con lo que sucede en muestro país. Rajoy está tomando muchas medidas en contra de los valores de sus votantes, medidas totalmente socialdemócratas; creo que es una persona sin verdaderos ideales conservadores, alguien sin criterios firmes a los que defender sin complejos. Bien parecido a Romney, como se ve. Pero es un mal menor frente a la catástrofe Zapatero, una calamidad para España en todos los ámbitos. Coíncido contigo en que ocurre lo mismo al otro lado del Atlántico, Romney es preferible a Obama. Ya llegará el momento más adelante para que el Tea Party imponga un verdadero conservador al frente del partido y del país norteamericano, ¡ojalá sea Palin!

    Un saludo, Bob.

  5. educantabro dijo:

    ¿OBAMA O ROMNEY? ¿CUÁL ES PEOR?
    Obama. Sin duda alguna. ¿Y ya esta? No. Lo que esta claro, amigo Bob, es que cuando Santi lanza la pregunta es porque esta tiene mucha miga detrás de si, y lo que ladinamente nos pregunta, no es si Obama es peor que Romney, lo cual todos por estos andurriales palinistas tenemos muy claro. Lo que ha pretendido es que te mojaras (nos mojáramos todos)- sobre si apoyarías llegado el momento a nuestro Mariano Yanqui.
    Y partiendo que comparto el 98% de todo lo que expones en la entrada, es aquí donde la analogía establecida en comparar a Obama con un dolor de muelas y Romney con un dolor de cabeza se me queda corta. Tal y como esta la situación no ya tan solo en EE.UU., sino en todo el mundo, a mi me parece mas elegir entre un cáncer con aspiraciones de tornarse intratable (el Sr. Obama) y una severa hepatitis B ( el SR. Romney). Esta claro que todos elegimos la segunda opción, ¿pero esta es tan ventajosa como parece a primera vista?. Una hepatitis que finalmente por culpa de un mal tratamiento o un mal medico cronifique, puede llevarnos a un cuadro cirrótico y a la necesidad de un trasplante que quizás no llegue nunca y acabe con nosotros. Y aquí llega mi discrepancia. Puede que me vea animado a decidir entre una gripe y un catarro, pero no el tener que elegir por una opción de por si muy mala, porque otra lo sea aun mucho peor.
    ¿Me voy a pasar toda mi vida de ciudadano eligiendo necesariamente el mal menor – y si, ya se que esto es una característica propia del funcionamiento de los regímenes democráticos- cuando se que las posibles soluciones pasan por otra concepción de la política, la sociedad y la economía? ¿Es que, ahora recién entrado en la segunda mitad de mi vida – si es que con suerte llego a los 80- me va a seguir siempre tocando una panda de mediocres cortoplacistas, acomodados y cantamañanas, en todas las direcciones a las que mire , ya sea España, Europa o los EE.UU., sin ambición ni grandeza para con sus contemporáneos y las generaciones futuras, carentes de todo principio salvo el pacto por el pacto, por el falso consenso que no moleste a la corriente de lo políticamente correcto, por mantener el poder y los puestos, simplemente porque se creen que ellos se lo merecen por su cara bonita; que dan la espalda a sus bases, a las que traicionan sin pudor ninguno con tal de no tener que sufrir criticas y ni dar la cara para que se la partan por algo que no sea llevar fajos de dinero, favores y gabelas a sus camarillas; por mantener ese “capitalismo de compinches”, este capitalismo oligárquico y regulado por un estado tramposo y corrupto que nos va a llevar a la mayor recesión vista en la época moderna? Y todo ello solo con pinta de ir a más y no a menos.
    Pues bien. Con todo este panorama yo digo NO. Ya basta. Ya no me conformo con falsas soluciones. Soy consciente de que es para mi muy difícil, sin tener tiempo, ni conocimientos del idioma ingles, tener una información cabal del complicado entramado político norteamericano, y seguramente sea injusto con el Sr. Romney y el paralelismo simplón que hago entre él y Rajoy – que es por quien realmente sangro por la herida, como corresponde a mi condición de conservador español. Y son ya varias las personas a las que ha podido ver dando una opinión sino buena, al menos bastante potable sobre él, como la expresada por el amigo Renegm y, siendo cierto que tanto los políticos como los propios partidos y desde luego, la sociedad americana, distan mucho de las europeas y especialmente de la española, llevo años viendo como EE.UU. al menos en sus clases dirigentes, cada día se europeízan más y más, y como la vieja Europa cada día deriva a la constitución de un Leviatán estatalita y socialista en donde el individuo pasa a ser un mero pelele dependiente del estado, en donde la sociedad se divide entre los elegidos de la partitocracia y sus acólitos como élite suprema y unas clases sociales que cada día bajan un peldaño mas en su estatus. Es en este contesto donde hago la analogía entre nuestra Mariano Rajoy y su homologo Mariano Romney, con todas las salvedades que se pueden hacer. En la medida que sigo creyendo en la excepcionalidad americana y que solo son ellos los que nos pueden regresarnos al camino de la cordura, no puedo dar mi apoyo a quien creo que no esta capacitado para ello y esta dispuesto a entregarse a falsas soluciones.
    Y como sigo creyendo desde mi adolescencia que hay“ unas verdades evidentes por sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados…” y que toda acción política debe ser establecida para preservar, proteger, mantener y propagar estos principios, en la medida que la propuesta política del candidato republicano hace aguas por muchas vías, yo no votaría al Sr. Romney como no vote al Sr., Rajoy después de una larga meditación y largas discusiones en mi entorno familiar
    Con todo lo dicho, y entrando en el terreno de la “esquizofrenia”, el próximo Noviembre estaré deseando la victoria de Romney y recibiré una alegría de ser así, porque siempre será mas fácil que Romney vea la buena dirección que un mesiánico Obama, y quizás con unas cámaras alentadas por un sano republicanismo “tipartero”- de hay la enorme importancia de las elecciones al legislativo- Romney se vea fortalecido, alentado y, quizás, también forzado a tomar el camino correcto. Pero todo eso, a mí, ahora mismo, no me es suficiente como para apoyarle expresamente.
    ¿Y donde nos deja todo esto con relación a Sarah?. ¿Qué puede beneficiar más a Palin? Sinceramente no lo se, pero apuesto por un segundo Obamato que toque fondo y haga abrir los ojos a la ciudadanía americana para ver que son los políticos con el mensaje y el carácter de Palin los únicos que nos pueden sacar del hoyo. Pero aquí, como me enseño mi Sra. Madre, corro el riesgo de pensar que alguna vez se puede tocar fondo de forma definitiva, sin darme cuenta que es muy difícil ir a mejor pero, ¡siempre se puede ir a peor por muy mala que sea una situación ¡En cualquier caso el tiempo lo dirá.
    Tome amigo Bob toda esta diatriba como un producto de la crisis de los cuarenta que acabo de estrenar y no me la tenga a mal, siendo indulgente con mi agudizado pesimismo y pesadez..
    Un saludo.

    P.D.: Para que no todo se a negativo les recomiendo a todos los amigos del blog interesados en la figura del fundador del Partido Republicano y su ideario, el presidente Lincoln, el ultimo libro de Martín Alonso “AHORA, Y PARA SIEMPRE, LIBRES. ABRAHAM LINCOLN Y LA CAUSA DE LA UNION” que me he autoregalado como medio contra la depresión, cuyo desembolso merece el esfuerzo en estos tiempos de crisis. Ya esta en mi estantería junta a “AMERICA IS READY!” . Y no soy ni pariente ni amigo, ni tengo ninguna relación con el Sr. Alonso que conste.

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