WALKER GANA. KLEEFISCH TAMBIÉN. LOS PROGRES, DESESPERADOS.

Amigos míos, hoy es un gran día. Scott Walker, el gobernador de Wisconsin, y Rebecca Kleefisch, la vicegobernadora, han salido triunfantes de esa sucia maniobra perpetrada por la Alianza de los Granujas (sindicalistas chupones, demócratas mentirosos y tontos útiles) y continuarán ocupando sus cargos. Como quiera además que no sólo Walker, sino también Kleefisch, han sido apoyados expresamente por Sarah Palin, el placer es doble. Especialmente en el caso de Kleefisch, que es una Mama Grizzly y que mereció una nota de apoyo por parte de Sarah, puesto que de los dos, ella era el eslabón débil de la cadena. Tenían que vencer los dos o habríamos perdido, aunque se hubiera tratado de uno solo de ellos. Y finalmente así ha sido: los habitantes de Wisconsin han demostrado una gran sensatez y han enviado un mensaje claro a los politicastros demócratas: ¡basta ya de tocar las narices!

Los resultados de las elecciones (recall elections), esa especie de votación de censura que permiten una gran parte de los estados de los Estados Unidos, han sido los siguientes:

Moción de censura del gobernador Scott Walker:

  • Scott Walker: 53,3%
  • Tom Barrett: 46,1%
  • Hari Trivedi: 0,6%

¡Gana Walker! ¡Ganan los buenos!

Moción de censura de la vicegobernadora Rebecca Kleefisch:

  • Rebecca Kleefisch: 53,2%
  • Mahlon Mitchell: 46,8%

¡Gana Kleefisch! ¡Pues claro! ¡Ella también es de los buenos!

Una resonante victoria de la cual, pueden estar ustedes seguros, no van a tener más noticias que las que yo les proporcione en este mi triste blog. Y eso a pesar de lo muy importante que son estos resultados, tal y como veremos más adelante, y de lo mucho que nos podríamos aplicar el caso si nuestra clase política no fuera tan estúpida toda ella.

En fin, que tal y como dijo Kleefisch nada más conocer los resultados y saber que iba a seguir siendo la vicegobernadora del estado por voluntad de sus habitantes, frustrando esa conjura que casi logra desbancarlos a ella y a su jefe, Scott Walker:

Esto es a lo que se parece la democracia. Amigos, dentro de muchos años se dirá que la campaña para salvar a los Estados Unidos comenzó esta noche en Wisconsin.

Una pequeña aclaración: en Wisconsin, tanto el gobernador como su vicegobernador forman una sola candidatura y se eligen de una sola vez. Lo que sucede es que a la hora de promover una moción de censura, el afectado es siempre una única persona (o varias, pero cada una individualmente). Por eso, los promotores de la moción de censura de Wisconsin podrían haber optado por censurar solamente a Walker, pero decidieron hacerlo tanto con él como con Kleefisch. Un cálculo interesante ya que no es que Kleefisch les resulte insoportable porque pocas funciones ejecutivas tiene, aparte de las que expresamente le delegue el gobernador, pero podría haberse dado el caso de que la moción de censura contra Walker fracasara, pero no así la de Kleefisch. Eso hubiera causado la estrambótica situación de que en Wisconsin tuvieran un gobernador republicano y un vicegobernador demócrata. Eso sí que sería una “cohabitación”, que dicen los franchutes, y no lo de Mitterrand en sus tiempos, ¿verdad?

Por supuesto, Sarah Palin ha felicitado a los vencedores, muy especialmente a Rebecca Kleefisch, su Mama Grizzly particular. Y lo ha hecho con una nota en su página personal en Facebook:

Felicidades al pueblo de Wisconsin por permanecer al lado de unos líderes fuertes que tomaron decisiones duras en circunstancias difíciles que están empezando a devolver a su gran estado a la prosperidad. El liderazgo implica hacer lo que es correcto y no lo que es popular. Tanto Scott Walker como Rebecca Kleefisch son brillantes ejemplos de este ideal. Los líderes electos deben hacer aquello para lo cual los elegimos: ¡liderar!, y no lo que digan las encuestas o preocuparse sólo por la reelección. Felicitaciones muy especiales para la vicegobernadora Kleefisch que ha sobrellevado mucha adversidad personal, ha estado al lado de su gobernador y ha abrazado sus raíces en el Tea Party.

¡Vamos, Wisconsin! ¡Adelante!

En definitiva, que con esta gansada, los demócratas no sólo se han gastado una millonada para nada, sino que han fracasado estrepitosamente, provocando que muchos hayan interpretado esta votación en clave nacional, tratándose de un estado, Wisconsin, que hace cuatro años votó mayoritariamente por Obama, quien le sacó a McCain casi un 15% de diferencia. También supone el fin de la carrera política del rival de Walker, el alcalde de Milwaukee Tom Barrett, quien no es que vaya a dimitir abochornado, pero sí que tras presentar su candidatura dos veces seguidas en tan solo dos años, está claro que no va a tener una tercera oportunidad. Y por parte republicana, supone la coronación de Walker como una figura nacional a quien seguro que tendremos ocasión de ver en puestos de mayor responsabilidad andando el tiempo.

Y a todo esto, ¿por qué la dichosa moción de censura? Pues es una entrada que siempre me ha faltado tiempo para escribir y que voy a aprovechar ahora para corregir mi desidia. Y es que la historia de la pifia demócrata en Wisconsin tiene su miga. Y si no, vean, vean.

Para empezar, debemos recordar que Scott Walker y Rebecca Kleefisch llegaron al poder en Wisconsin en las elecciones de 2010, las del midterm. Ambos se presentaron bajo un programa electoral que prometía reformas, todas las necesarias, que devolvieran al estado a la senda de la prosperidad, después de muchos años de colapso económico y con la ruina más absoluta a la vista de todos. Así, la candidatura Walker-Kleefisch prometió reducciones de impuestos para la creación de negocios, cortar de raíz el gasto estatal para acabar con el déficit y reformar la legislación para evitar los escandalosos privilegios que los sindicatos tenían a la hora de negociar con la administración, tanto estatal como local.

Evidentemente, ante tal perspectiva a los líderes sindicales se les pusieron los pelos de punta (incluso los de las piernas) y rápidamente decidieron contraatacar para frustrar la puesta en marcha de ese programa, que es el que habían apoyado mayoritariamente los habitantes de Wisconsin, y, de paso, evitar que un posible éxito de dichas medidas acabara haciéndolas atractivas para otros estados y sus respectivos gobernadores se decidieran a aplicarlas también.

Nada más ocupar su despacho oficial, el nuevo gobernador, Walker, cogió la autopista que lleva de Wisconsin a su estado vecino de Illinois, tierra de Obamas y mafiosos, y justo en la frontera interestatal plantó una señal simbólica de “Wisconsin, estado abierto a los negocios”. Su intención era atraer a todos los emprendedores posibles, pero especialmente a los que llevaban años huyendo literalmente de Illinois, un estado donde el abusivo y corrupto poder de los sindicatos, sus elevados impuestos y su desaforado gasto estatal hacían peligrar la buena marcha de cualquier negocio que se negara a someterse a los dictados de los que mandan en realidad allí (Obama sabe perfectamente quiénes son esos tipos; él era uno de ellos).

Así pues, Walker empezó bajando los impuestos a los negocios y siguió recortando el presupuesto estatal de tal manera que pronto no hubo quien lo reconociera. Lo siguiente fue darles de lo suyo a los sindicatos. Así, Walker anunció la modificación de la legislación para acabar con ese privilegio que tenían los sindicatos del sector público de estar en las dos partes de la mesa cuando negociaban con la administración, ya fuera la estatal o la local, las condiciones de trabajo de los funcionarios. Además, hizo que las cuotas sindicales fueran a partir de ahora voluntarias, NADA DE OBLIGATORIAS. Y es que hasta entonces, uno tenía que pagar su cuota al sindicato, estuviera o no afiliado. ¡Manda huevos!

Los sindicatos vieron entonces llegar el apocalipsis para ellos y se pusieron de los nervios. Si perdían ese dineral que eran las cuotas obligatorias, todo su poder económico se iba por el garete y con él su capacidad para influir en las elecciones donando dinero, mucho dinero, al político que más les gustase quien, a su vez, cuando era elegido, bien que se preocupaba él de devolverles el favor a la hora de sentarse en la mesa de negociaciones y contratar con los sindicatos montones de servicios que estos, a su vez, enchufaban obligatoriamente al resto de funcionarios, fueran afiliados o no.

Los mafiosos… digo, los sindicatos empezaron su campaña etiquetando las reformas de Walker como “en contra de los derechos de los trabajadores” y uniendo fuerzas con sus hermanos (si es que son todos una famiglia… digo, familia) del Partido Demócrata.

La operación “MataWalker” empezó con un plante en la asamblea estatal de Wisconsin, cuando todos los representantes y senadores demócratas se marcharon del edificio cuando tocaba votar la ley que promulgaba las reformas en un intento de negarle a Walker el quórum necesario para que fuera aprobada. Al mismo tiempo, en el exterior del edificio de la asamblea, una manifestación convocada por los sindicatos gritaba enfurecida contra él.

No tuvo éxito la intentona (acabo de escribir “intentonta” y he estado dudando de si era un error porque el hecho es que califica muy bien lo que sucedió; la verdad es que es una palabra que hace mucha falta) y la ley se aprobó. Entonces, la Alianza del Mal quiso impugnar esa ley en los tribunales, pero los jueces del Tribunal Supremo del estado no estaban por la labor y los malos decidieron que antes había que tener una corte adecuada para ello. Pronto tocaban elecciones para uno de los escaños en el Tribunal Supremo y ésa era una buena ocasión. Se presentaba el republicano David Prosser contra la demócrata Jo Anne Kloppenburg y, tras las elecciones, ésta anunció su victoria, pero poco le duró la alegría cuando de pronto se descubrió un saco con 7.000 votos que se habían “perdido” misteriosamente (estas cosas las hacen mejor en Illinois y si no, pregunten a Obama). Curiosamente, esos 7.000 votos le daban la vuelta a los resultados y un nuevo recuento confirmó que el ganador había sido Prosser.

Fracasadas las dos primeras “intentontas” (no me he podido resistir, lo juro), la tercera consistió en impulsar una moción de censura contra seis congresistas estatales republicanos, lo que así hicieron en el verano del año pasado. Los demócratas sólo necesitaban ganar tres de esa seis elecciones para darle la vuelta a la mayoría en el congreso estatal, pero sólo lograron hacerse con dos de esos escaños.

Como quiera que nada les salía bien, lo siguiente ya era presentar la moción de censura contra el propio gobernador (y su vicegobernadora también, que es amiga de la Palin, ¡ea!). Lograron hacerse con el número de firmas necesario para ello y se convocó una votación para el día de ayer, pero…, pero… Con lo que no contaban los de la Alianza de los Vagos es con que las reformas emprendidas hace dos años por Walker ya estuvieran dando sus frutos. ¡Y qué frutos! Montones de nuevos negocios habían abierto en estos dos años en Wisconsin, haciendo descender la tasa de desempleo; la reducción de impuestos a los negocios había acabado haciéndose notar para todos los habitantes del estado, el estado había pasado de tener un déficit de 1.800 millones de dólares a un superávit de 275 millones, etc. Vamos, que de pronto a nadie le interesaba que Walker se marchara a no ser que se tratara de un demócrata fanático. Y lo más divertido es que al primero a quien no le interesaba era a su rival, Barrett, quien como alcalde de Milwaukee había aplicado todas y cada una de las recetas de Walker en su gestión de la ciudad, ja, ja, ja.

Si al final resulta que ni siquiera a los propios funcionarios les interesaba echar a Walker puesto que gracias a sus reformas, los despidos en el sector público se han reducido una barbaridad, al único coste de dejar de pagar obligatoriamente a los sindicatos y, a cambio, contribuir con ese dinero a financiar sus propios planes de pensiones (los suyos particulares y no los que colectivamente les imponga el sindicato) y sus propios seguros de enfermedad (de nuevo, los suyos particulares y no los que colectivamente les imponga el sindicato).

Como consecuencia, la campaña electoral en estas últimas semanas ha dejado de centrarse en las reformas de Walker, que nadie más que los de la Alianza de los Chupones quieren ver derogadas, y ha acabado centrándose en la decisión de Walker de obligar a los votantes a identificarse con un documento de identidad antes de votar para así evitar trampas o la “guerra contra las mujeres”, que es lo que está de moda últimamente en los Estados Unidos. De hecho, tan mal pintaban las cosas que el gran capo… digo, el presidente Obama ni siquiera se ha molestado en aparecer por el estado ni una sola vez y todos sus esfuerzos se han dirigido a mantenerse alejado de allí para que sus malos resultados (para él) no le salpiquen.

Y es que la cuestión está más que clara: las reformas de Walker-Kleefisch han funcionado. Y ya está. Y la gente no es tonta (a menos que sea del Partido Demócrata, pero es que entonces eso ya se da por supuesto). Nueva victoria pues de un conservador de verdad, un conservador sensato, un conservador que no se parece en nada a Mariano Romney. Y nueva victoria de una candidata apoyada por Sarah Palin. Eso tal vez sea lo que más duela a los de la Alianza de la Tontería, ¿verdad?

Volveremos a hablar de lo sucedido en Wisconsin. El fin de semana seguramente porque nuestro amigo Santi me ha hecho esa pregunta que no quería tener que responder: ¿Obama o Romney? Y ya que la ha hecho, no hay más remedio: responderé, ¡ay! Santi, amigo mío, qué malo eres, ja, ja, ja.

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2 respuestas a WALKER GANA. KLEEFISCH TAMBIÉN. LOS PROGRES, DESESPERADOS.

  1. Santi dijo:

    Bajada de impuestos, reducción de gastos públicos buscando acabar con el déficit, atracción de empresas con ventajas fiscales y liberalizadoras, poner en cintura a los sindicatos con su poder desmesuado y despilfarro de dinero público… ¡Estas recetas me suenan! ¡Son las mismas que las de Esperanza Aguirre en Madrid! Propongo que se hermanen Wisconsin y Madrid, ja, ja, ja.
    Y otro punto en común, ambas zonas tienen una oposición impresentable. A Esperanza no le hacen moción de censura porque no pueden.

    Bueno, me alegro de que los conservadores con sentido común y con el apoyo decisivo de Sarah Palin ganen a todos los progres. Esperemos que siga la racha.

    Eso, amigo Bob, mójate. Reconozco que será difícil elegir entre Guatemala Romney y Guatepeor Obama, ja, ja, ja.

    Un saludo y cuídate.

  2. Fer dijo:

    Hola Bob, ¿Obama o Romney?.
    Hay otro problema: el post-obama.
    Y aun más: Obama como el “dios” del globalismo en alguna de sus facetas. El nuevo zar de la agenda 21 por ejemplo. O ya puestos a imaginar, presidiendo las NU bajo un nuevo paradigma de poder.
    Me anticipo Bob:
    – El ganador es … Barak Hussein Romney. O la alternancia política por ósmosis (un nuevo modelo de política al estilo español).

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