¡FISCHER VENCE TAMBIÉN!

¡Sí, sí, Deb Fischer, nuestra candidata en las primarias republicanas de Nebraska, ha logrado hacerse con la nominación al Senado! ¡Aleluya! Y este hecho tan sencillo supone un auténtico terremoto político que no dejará de tener consecuencias a medio y largo plazo, créanme. Porque después de la gran sorpresa de la victoria de Mourdock en Indiana, la aún mayor sorpresa de la victoria de Fischer en Nebraska supone lo que tantos y tantos bloguistas llevamos tiempo repitiendo: Palin Power! Sarah Palin sigue siendo la líder indiscutible de los conservadores estadounidenses que, huérfanos de representación en ese GOP que ya no es en absoluto lo que siempre había sido, han tenido que unirse por su cuenta en el movimiento Tea Party. Y como líder que es, su opinión cuenta. Y mucho. Tanto como para haberse permitido el lujo de enviar a su casa a un dos favoritos del establishment en apenas quince días con tan sólo unas pocas líneas escritas muy probablemente en la mesa de su cocina, mientras preparaba la cena de Piper y le leía el cuento de antes de dormirse a Trig.

Vamos a ver los hechos de Nebraska, el nebraskazo como bien lo podríamos llamar a partir de ahora. Todo empezó cuando el actual ocupante del escaño senatorial, el demócrata obamita Ben Nelson decidió que no iba a presentarse a la reelección. Para evitar perder las elecciones, el Partido Demócrata decidió recurrir a Bob Kerrey, un antiguo senador por ese mismo estado que hasta entonces estaba residiendo en Nueva York, pero que oída la voz de su amo se apresuró a hacer las maletas y regresar a Nebraska, en la confianza de que sólo sería por unos pocos meses puesto que tan pronto como fuera elegido senador podría mudarse a Washington y dejar así a los paletos.

Por parte demócrata todo parecía resuelto. De hecho, todos opinan que Kerrey es un buen candidato para un estado típicamente republicano y bastante conservador. Sin embargo, por parte republicana, las cosas no eran tan sencillas y pintaban bastos. El candidato republicano mejor situado para ganar la nominación era el actual fiscal general del estado, Jon Bruning, que gozaba sin disimulo del apoyo del establishment del Partido Republicano tanto en el estado como en Washington. Así, Bruning tenía un montón de dinero para gastar y, en consecuencia, pronto se encontró liderando las encuestas con una gran diferencia con respecto a sus rivales.

De entre estos rivales, el único que podía suponerle un problema a Bruning era Don Stenberg, el tesorero del estado. Stenberg era el candidato alternativo propuesto por todos aquellos que no veían con buenos ojos a Bruning, que no eran pocos y, sobre todo, conservadores. Así, grupos tan influyentes como el Club for Growth o personajes tan influyentes como el senador por Carolina del Sur Jim DeMint, el senador por Kentucky Rand Paul o el locutor radiofónico Mark Levin apostaron por Stenberg sin discusión, considerando que Bruning tiene poco de conservador, por más que se llene la boca con esa palabra en cada discurso, y mucho de huevo de cuclillo. Sin embargo, Stenberg no despertaba demasiadas pasiones puesto que ya era la cuarta vez que intentaba lograr la nominación republicana, habiendo fracasado en todas las anteriores.

De izquerda a derecha, Bruning, Stenberg y Fischer en un debate televisado. De izquierda a derecha también, un mal bicho, un bicho a secas y “una de las nuestras”. Como que esto no es un blog objetivo, sino totalmente partidista, me permito el lujo de llamar cosas feas a quien me da la gana.

Así pues, las cosas parecían reducirse a un duelo Bruning-Stenberg y los diferentes actores en este drama (o comedia bufa, según se mire) fueron repartiendo sus bendiciones entre uno u otro candidato: Bruning tuvo un éxito espectacular cuando logró los apoyos de Mike Huckabee, Rick Santorum y el Tea Party Express, que pensaba él que le iban a servir para cubrir sobradamente su flanco derecho, mientras que Stenberg ya hemos mencionado los apoyos que había recibido.

Y las cosas parecían que iban a seguir así hasta el día de las primarias cuando estalló la bomba: Sarah Palin, nuestra Sarah, más Santa Sarah que nunca, decidió que ella hacía lo que le daba la gana y se negaba a respaldar a uno de esos dos candidatos sólo porque todo el mundo estuviera haciéndolo y, en cambio, se decidía por la tercera en discordia, Deb Fischer, una senadora estatal que ocupaba en esos momentos el tercer puesto en las encuestas a una gran distancia de los dos primeros. No sabemos cuándo hizo Palin efectivo realmente su apoyo a Fischer, ya que a diferencia de lo que suele ser habitual en ella, no lo hizo público a través de una nota en su página personal en Facebook, sino mediante una carta personal respondiendo así a una petición previa de apoyo hecha también por carta por la propia Fischer. Fuera cuando fuese, los estrategas de la campaña electoral de Fischer decidieron hacerlo público el martes pasado, a una semana justa de la celebración de las primarias.

El impacto del anuncio de que Sarah Palin había tomado partido expresamente por Deb Fischer se notó inmediatamente. Para empezar, Fischer ya llevaba unas pocas semanas remontando ligeramente en las encuestas a medida que sus dos rivales, Bruning y Stenberg, se atizaban mutuamente a más y mejor. Ninguno de los dos acababa de convencer a los votantes y el disgusto que sentían por lo que parecía una disputa entre dos “politics-as-usual” (que diría Palin) llevó a algunos a empezar a prestar atención a una Fischer que, carente casi de dinero, tenía que optar por una campaña electoral totalmente a pie de calle, saludando a la gente, hablando con ellos, escuchando sus quejas y proponiendo sus soluciones a ellas. Fue precisamente en este momento, cuando había empezado a llamar la atención de sus conciudadanos, que el anuncio del apoyo de Sarah Palin le proporcionó esa dosis extra de energía que necesitaba para superar en la carrera a sus rivales.

Bruning delató el miedo que sentía cuando encargó la emisión por televisión de un anuncio negativo en el que, por primera vez, incluía a Fischer además de a Stenberg. Como respuesta, Fischer utilizó seguramente el dinero que Sarah Palin le prometió a través de SarahPAC en rodar un divertido anuncio en el que, aprovechando su condición de ranchera, presentaba al público dos toros a los que había puesto el nombre de sus dos rivales: Bruning y Stenberg, y preguntaba a los espectadores si no estaban ya hartos de “peleas de toros” (en inglés tiene más gracia, pero el juego de palabras es intraducible desgraciadamente). Y es que Bruning y Stenberg llevaban toda la campaña electoral atacándose mutuamente y eso cansa.

Con eso, Fischer empezó a comerle el terreno a Bruning, pero lo mejor vino después cuando este fin de semana pasado, un súper PAC llamado “Ending Spending Fund” (algo así como el Fondo “Acabemos con el Despilfarro”) financiado por el millonario estadounidense Joe Ricketts, un nativo de Omaha que dirige la empresa Ameritrade y posee junto a otros miembros de su familia un equipo de béisbol, los Chicago Cubs, y que hasta entonces no había dicho esta boca es mía, encargó por su cuenta la emisión de dos anuncios en televisión que le costaron 200.000 dólares en total. En uno, mostraba a Bruning con un montón de dinero revoloteando a su alrededor y una voz en off que le acusaba de aprovecharse de su cargo como fiscal general de Nebraska para enriquecerse. En el otro, Ricketts alababa a Fischer y mostraba su apoyo por ella.

La sorpresa por parte de Bruning fue morrocotuda. Faltaban apenas cuatro días y, de pronto, sin comerlo ni beberlo, un tipo que hasta ahora no había dicho ni una palabra soltaba un montón de dinero a favor de su rival más directa y abría así la caja de los truenos. De hecho, el anuncio anti-Bruning tocaba una fibra sensible de éste: le acusaba directamente de comprarse una casa de vacaciones junto a dos altos ejecutivos de una compañía de préstamos llamada Nelnet justo un año después de que, como fiscal general, abogara porque no se ejecutara una multa de 1 millón de dólares que se le había impuesto a dicha compañía. También hacía hincapié en el hecho de que Bruning se había forrado mientras ocupaba el cargo de fiscal general, haciendo inversiones en negocios estrechamente regulados por el estado, como bancos, clínicas de cirugía plástica y residencias para ancianos, entre otras muchas que llegaban a la docena y sobre las que el anuncio llamaba la atención por lo que podían suponer de “conflicto de intereses”.

La respuesta de Bruning fue feroz, asegurando que el anuncio de Rickett era ilegal y clamando que él era un “inversor pasivo”, que solamente ponía el dinero y que no se preocupaba en absoluto por la marcha de ninguna de esas compañías. También acusó a Rickett y a su súper PAC de ponerse previamente de acuerdo con el comité de campaña de Fischer, algo prohibido por la legislación electoral estadounidense, basándose en que su anuncio televisivo contenía fragmentos de video ya utilizados por Fischer en un anuncio propio, una acusación que los dirigentes de la campaña electoral de Fischer negaron, aunque reconocieron que dichos fragmentos pertenecen a un vídeo de Fischer hecho público en Youtube. De igual forma, los dirigentes del súper PAC negaron el haberse puesto de acuerdo de cualquier forma con Fischer, señalando que el anuncio había sido rodado por una tercera firma y que ni ellos ni dicha firma tenían la más mínima relación con la campaña electoral de Fischer.

Y mientras tanto, Stenberg hundiéndose irremisiblemente, consecuencia de una serie de anuncios negativos emitidos por Bruning, a quien le gusta producirlos cuando se trata de los demás, pero a quien no le gusta nada ser el protagonista en cambio. Y con Stenberg perdiendo partidarios a marchas forzadas y Bruning viéndose seriamente cuestionado, lo lógico es que Fischer ganara esos votos a poco que pudiera mantener la imagen de seriedad y solvencia moral que sus conciudadanos esperaban de ella. Fischer se había convertido de pronto, gracias al respaldo de Sarah Palin, en la alternativa a un Bruning más  odiosamente establishment que nunca. Su ascenso en las encuestas estaba siendo meteórico durante ese fin de semana y al terminar el domingo su distancia con respecto a Bruning entraba ya dentro del margen de error de todas las encuestas. Mal habían hecho los que pensaban que el Tea Party ya era una reliquia del pasado y que Sarah Palin no tenía la más mínima influencia en nadie, puesto que los hechos demostraban bien a las claras justamente lo contrario. Sin el respaldo de Sarah Palin, la campaña electoral en Nebraska hubiera pasado desapercibida por completo y Fischer hubiera seguido haciendo una campaña de pobre sin la más mínima posibilidad. Pero con su respaldo, no sólo Fischer logró atraer la atención de todos sus conciudadanos, sino también del resto del país y lograr así que importantes personajes como Rickett vieran la oportunidad de jugar un papel a favor de un candidato verdaderamente decente en unas primarias que, de pronto, estaban muy lejos de estar decididas como pretendían los sabiondos de turno. Palin había dado la oportunidad de su vida a Fischer y todo dependía de ésta si sabría aprovecharla.

El lunes pasado, el día antes de la celebración de las primarias, una encuesta de We Ask America mostraba a Bruning hundiéndose con un 34% de los votos, mientras que Fischer alcanzaba ya el 39% y Stenberg se quedaba en el 18%. Esta misma encuesta, una semana antes, había arrojado unos resultados radicalmente diferentes con Bruning acaparando el 42% de los votos, Fischer con el 26% y Stenberg con el 23%. En el plazo de una semana, Fischer había ganado un 13%, pasando de estar 16 puntos porcentuales por debajo de Bruning a estar 5 puntos porcentuales por encima. ¿Y qué había pasado durante ese intervalo de tiempo para que de repente la gente de Nebraska descubriera que Fischer era más bonita que ninguna? Sólo el anuncio del apoyo por parte de Sarah Palin. Los sabiondos alegaran que fueron los anuncios de Ricketts en cambio, pero está claro que no puesto que dichos anuncios sólo comenzaron a emitirse el día antes de que se realizara la encuesta y, por lo que me han contado, los anuncios televisivos nunca tienen un impacto inmediato en la gente, sino que su efecto se hace esperar unos cuantos días como mínimo. El verdadero revulsivo en estas primarias, lo que verdaderamente ha revolucionado el estado, ha sido Sarah Palin. Palin Power otra vez. Ni más ni menos. Y quien no lo quiera ver así es uno de esos ciegos que lo son porque no quieren ver.

Para remachar el clavo, ese mismo lunes Sarah Palin hizo oficial, oficial su respaldo de Deb Fischer repitiendo la carta que le había enviado días antes en una nota en su página personal de Facebook titulada “Deb Fischer para Nebraska”.

¿Y por qué Palin ha tenido que escoger a Fischer?, se preguntaran algunos de ustedes. Ciertamente era difícil que optara por Bruning dadas las muchas dudas que despierta su historial. Por otra parte, difícil era optar también por Stenberg precisamente porque su falta de historial político (nunca ha ocupado un cargo legislativo) le hace como mínimo una opción arriesgada. En cambio, Fischer es una senadora estatal y se sabe perfectamente cómo vota. Pero es que además hay otra cuestión que casi nadie ha resaltado y que a mí me parece decisiva para que Palin se haya volcado en ella. Y es que Fischer es la única de todos los candidatos republicanos al Senado en Nebraska que firmó lo que se llama el “Obamacare Repeal Pledge” (“Compromiso de revocación de Obamacare”), igual que hizo en su momento Richard Mourdock en Indiana (su rival, Lugar, se negó en cambio y así le ha ido).

No creo que necesite muchas explicaciones ese compromiso puesto que su título lo dice todo: se trata de la voluntad de quienes lo firman de luchar incansablemente por lograr la revocación del maldito Obamacare, cueste lo que cueste y sin hacer la más mínima componenda a cambio. Justamente lo que los estadounidenses quieren y que parece que la mayoría de sus políticos, incluidos los malos bichos del GOPe, se niegan a darles.

Por fin, el martes llegó y las primarias se celebraron. Una vez comenzado el recuento, la sorpresa saltó cuando Bruning resultó llevar una confortable ventaja de entre 3.000 y 4.000 votos, pero pronto comprendimos que se trataba de los votos por correo, que fueron depositados justo antes de que se hiciera público el apoyo de Sarah Palin, demostrando de paso el valor de su respaldo. Según avanzaba la noche, Fischer empezó a ganar y con el 80% de los votos contados, ya superaba a Bruning en más de 6.000 votos. La victoria era indiscutible y Sarah Palin era la primera en felicitarla a través de su cuenta personal en Twitter primero y de una nueva nota en Facebook después:

Felicitaciones a Deb Fischer
Por Sarah Palin, martes 15 de mayo de 2012

Tan recientemente como hace una semana, Deb Fischer era descartada por el establishment. ¿Por qué? Porque ella no es parte de la clase política permanente de “los-buenos-chicos-de-siempre”. El mensaje de la gente de Nebraska es simple y poderoso: los Estados Unidos están buscando un cambio real en Washington y los conservadores sensatos como Deb Fischer representan el cambio. Aplaudo a mamás como Deb Fischer que tienen la osadía suficiente para dar un paso adelante y presentarse con un programa electoral conservador para restaurar los Estados Unidos y proteger el futuro de nuestros hijos. Felicitaciones a la gente de Nebraska. Como dice el canto de batalla de los huskers [el nombre dado habitualmente a los  diferentes equipos deportivos de la universidad estatal, derivado del mote de los habitantes del estado, los Cornhuskers, los deshojadores de maíz]: “Los ojos de la tierra, sobre cada mano, te están mirando. ¡En lucha hasta la victoria!”.

Sarah Palin

Nebraska es uno de los cuatro escaños que los republicanos deben ganar obligatoriamente en noviembre si quieren darle la vuelta a la actual mayoría demócrata en el Senado. Pero también es uno de esos escaños que el movimiento Tea Party debe ganar obligatoriamente si quiere, por su parte, darle un vuelco a la actual mayoría RINOpublicana en el GOP. Así pues, las cosas marchan maravillosamente bien de momento y sea quien sea el demócrata que acabe ocupando la Casa Blanca (Barack Obama o Mariano Romney), lo más probable es que se encuentre con un Congreso nada dispuesto a secundarle en su tarea de acabar con su futuro y el de sus hijos. ¡Ah, qué envidia! Y nosotros aquí aguantando lo que tenemos que aguantar. Pero no importa. Pronto tendremos las primarias en Texas y allí tenemos otro hombre: Ted Cruz. Le seguiré atentamente y cualquier noticia de la que me entere correré a contársela, ya lo saben. Palin Power!

P.D. Voy a volver a tener una cuenta en Twitter, les aviso. Hay tantas cosas que contar que no doy abasto sólo con el blog. Este fin de semana la estrenaré seguramente. O sea, que ya saben: ¡Más Bob que es la guerra!

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Esta entrada fue publicada en Elecciones al Congreso 2012 y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¡FISCHER VENCE TAMBIÉN!

  1. Fer dijo:

    Gracias gracias Bob por éste blog.
    Al final parece que – entre las posibilidades que veíamos – cuando Sarah decidio no correr por la nominacion republicana – pues decíamos; … bueno, tal vez Sarah será determinante apoyando a los mejores candidatos e inspirando a los conservadores que ya estén en Washington… Y … eso precisamente es lo que parece que está ocurriendo !!
    Pero respecto de MR, me pregunto:
    Cómo le va a afectar éste empuje (Palinista) creciente, a un RINO así. Le va a dar votos de cara a la lucha contra BHO ? Se los va a quitar o provocará mas abstenciones ?
    La gente puede ver la diferencia entre politicos verdaderamente conservadores y Mitt RINOY (o RIMNOY). O como dices tú – Mariano Romney – o tal vez … Mitt Rajoy. Por ejemplo con el tema del Compromiso de Revocación del Obamacare.
    Después de éste nebraskazo queda claro que el macho alfa es Sarah Palin. Si señor.
    Un saludo Bob.

  2. Santi dijo:

    Si es que Sarah Palin no da puntada sin hilo. Ahí está siempre apoyando a los candidatos idóneos y ayudándoles en la victoria.Ya que no ha podido ganar directamente (¡malditos RINOS y su establishment!) ganarán sus ideas indirectamente a traves de sus candidatos. Preparando el camino para 2016. ¡Palin power! ¡Palin forever!

    Un saludo, amigo Bob. Te veo inasequible al desaliento, ja, ja, ja.

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