¿A QUÉ SABEN UNAS PRIMARIAS REPUBLICANAS? (y II)

Ya sabemos cuál fue el sabor de las primarias republicanas de 2006 en Alaska; un sabor ciertamente refrescante y lleno de energía, tal y como iba a ser el lema de Sarah Palin para su posterior campaña electoral: New energy for Alaska (Nueva energía para Alaska). Y mirando retrospectivamente, uno no puede dejar de sorprenderse por lo mucho que empiezas a parecerse las primarias de 2012 a las que tuvieron lugar hace cinco años. Un parecido más que razonable y sobre el que algunos no tenemos ninguna duda de que Palin ha basado su estrategia con las debidas adaptaciones, ya que ahora no se trata de unas meras elecciones estatales.

En 2006 a la hora de la verdad eran tres los candidatos con posibilidades: Frank Murkowski, que pretendía ser reelegido; John Binkley, el desafiante, pero tampoco demasiado desafiante puesto que su propuesta suponía un mero cambio de cara que no de política; y Sarah Palin, la auténtica sorpresa de las elecciones puesto que no es sólo que fuera una outsider sino que además tenía en contra a todo el establishment republicano. En 2011, el reparto de la película se asemeja mucho: en el papel de Murkowski tenemos a Mitt Romney, el favorito; en el de Binkley a Rick Perry, el desafiante que, al igual que Blinkey en 2006, tampoco es demasiado desafiante; y en el de Sarah Palin a… Sarah Palin de nuevo.

Desde que empezaron a presentarse candidatos, la historia de estas primarias ha sido la misma: Romney era el único candidato realmente con posibilidades, lo cual siendo Romney un tipo que es él mismo la mejor cura para el insomnio, prometía unas primarias estupefacientes. Así, los medios de comunicación, temiéndose lo peor para sus portadas (y sus cifras de venta), han ido saludando a cada nuevo candidato que aparecía como el no va más, el rival que desbancará a Romney y el “paren-las-primarias-porque-ya-está-todo-decidido-a-favor-de…” (poner el nombre que estuviera de moda esa semana). La cuestión era fingir que existía una alternativa a Romney. Y ésa fue la suerte de Newt Gingrich, Donald Trump, Hermann Cain y Michelle Bachmann en su momento. Sin embargo, ellos y nosotros sabíamos que eso no era más que una ficción porque sólo había un candidato que pudiera disputarle la nominación a Romney y ese candidato era Sarah Palin.

En 2006 Palin fue la primera en lanzarse al ruedo; en 2011 va a ser la última. ¿Por qué? En 2006 necesitaba desmarcarse rápidamente del Partido Republicano y presentarse como una candidata “independiente” porque su campaña electoral iba a hacer hincapié en la lucha contra la corrupción política que infestaba Alaska, una corrupción cuya responsabilidad recaía en su mayor parte sobre el Partido Republicano siquiera porque eran ellos los que ostentaban el poder en aquel momento. Por eso tanto le daba si Murkowski se presentaba o no a la reelección puesto que su propuesta iba contra todo el sistema político, no contra una sola persona. Además, como quiera que pese a la publicidad que le supuso su etapa en la AOGCC, todavía no era muy conocida en todo el estado, le urgía darse a conocer lo antes posible y suplir esa severa falta de fondos económicos que ya sabía ella que iba a padecer (y que le iba a impedir llevar a cabo una campaña electoral más “intensiva”) con tiempo para así poder recorrer todo el estado y hablar con cuantas más personas mejor.

En 2011 maldita la falta que le hace ser la primera. Gracias a los estúpidos medios de comunicación, NO QUEDA NI UNA SOLA PERSONA EN ESTADOS UNIDOS QUE NO SEPA QUIÉN ES SARAH PALIN. Otra cosa es que tengan buena opinión de ella o no, pero al menos todos saben de quién se trata. Eso hacía innecesario que anunciase sus intenciones a seis meses vista de las primarias de Iowa, a diferencia del resto de contrincantes (con la excepción de Romney, tal vez). De este modo, Palin se ha ahorrado un montón de tiempo, dinero y esfuerzo. Además, no olvidemos tampoco que ella es la única candidata que cuenta con una numerosa base de voluntarios repartida por todo el país, estado por estado, bien organizados, eficazmente interconectados entre ellos y ansiosos por comenzar su tarea. Son sus “boots on the ground” que llevan meses y meses trabajando silenciosamente a la espera de que Palin diga las palabras mágicas. En Iowa ya se ha atisbado lo que pueden llegar a conseguir, pero a una mínima escala, y a fe que cuando se pongan en marcha de verdad va a ser algo nunca visto en la historia política de Estados Unidos.

Por tanto, no teniendo ningún motivo para precipitar el anuncio de su candidatura, Palin dejó pasar el tiempo. Un movimiento muy inteligente porque así se ha librado de las insignificantes, pero desgastadoras, escaramuzas que se han dado hasta ahora, así como del acoso de los medios de comunicación. Y no por ello menos importante, se ha librado también y sin mover ni un dedo de rivales como Trump, Daniels, Pawlenty, etc. Y eso sin contar que a estas alturas, las primarias republicanas están claramente decantadas a ser una lucha entre tres: Perry, Romney y Palin. Ahora mismo, las encuestas coinciden casi todas en una cosa: Perry lleva la delantera, Romney está en segundo lugar y Palin conserva todas sus posibilidades, algo que no puede decirse igual de los demás.

Sobre Huntsman… Nadie sabe qué demonios pinta este tipo en las primarias cuando sus porcentajes de intención de voto nunca han superado el 2%, siendo siempre el último en todas las encuestas. Santorum está un poco mejor que Huntsman, pero no sé yo si obtener un 3% es estar mejor o igual de mal que él. Cain tuvo su momento, es cierto, pero eso ya es historia y sus cifras llevan meses estancadas en el 4%, al igual que las de Gingrich (el único motivo por el cual éste continúa como candidato todavía es porque necesita llegar a las primarias para así poder cobrar algo de los fondos gubernamentales previstos para estos y pagar así sus deudas). Bachmann parecía que iba a durar algo más, pero desde el Ames Straw Poll no deja de perder apoyo y ya está en el 6%, rozando los porcentajes de Cain. De Paul no hablo porque su liga es otra, pero se mantiene en un 9% y hará lo que siempre: competir muy dignamente hasta el último momento, aunque nadie sabe muy bien para qué (tal vez por costumbre) puesto que él es el primero que sabe que nunca llegará a la presidencia.

Por su parte, Palin se mantiene en dobles dígitos, un 12% e incluso un 15%, pero recordemos que sin ser una candidata oficial, lo cual es toda una hazaña sobre todo cuando tantos candidatos oficiales no llegan ni a la mitad de sus porcentajes. Romney está en problemas puesto que ha caído hasta el 20% a partir de la aparición de Perry, quien ya ronda el 30%, lo que deja claro que estas primarias republicanas son una lucha entre conservadores y RINO y que sólo por peso (numéricamente, los conservadores son más) acabará decantándose hacia ese lado a poco que haya un candidato decente a quien se le pueda pegar esa etiqueta sin que haga daño a la vista.

Que si Palin se presenta, ganará lo sabemos nosotros y lo sabe todo el mundo. Otra cosa es que lo confiesen públicamente. Es por eso que desde primavera, desde que empezaron a aparecer candidatos, todos los que tienen motivos para temer a Palin se volcaron en su apoyo a Romney. Entonces era aún demasiado pronto para que Palin anunciara su candidatura por los motivos que ya hemos visto pero es que además, hacerlo entonces le hubiera supuesto tener que hacer frente a TODO el mundo, lo cual hubiera sido muy difícil y desgastador. Fue entonces cuando apareció en liza Bachmann y Palin vio en su candidatura otro motivo más para esperar puesto que con Bachmann  en la contienda, la disputa hubiera sido de todos contra Palin y encima Bachmann cuestionándola por su derecha. Doblemente desgastador por más que esté seguro que a Palin no le preocupe en absoluto Bachmann puesto que sabe perfectamente lo vulnerable que es. Pero lo inteligente era esperar y que se desgastaran entre ellos, aprovechando que prácticamente podía permitirse retrasar su anuncio todo lo que quisiera.

Sin embargo, que Palin no anunciase su candidatura no quiere decir que no jugase sus cartas. Y muy bien además. Y por intermedio de otro porque a veces es conveniente que alguien libre tus batallas por ti, aunque sea sin saberlo, y esa fue la magistral estratagema que algunos creemos que urdió Palin. Me explico: todo empezó de pronto, sin que viniera a cuento, durante una parada del One Nation Tour a principios de verano, cuando sin que nadie se lo preguntara, Palin hizo una mención favorable a Perry. Luego, unos días después, en una entrevista con Sean Hannity en Fox News, hizo otra insinuando que sería un gran candidato a la presidencia. Nadie le había preguntado por él y ella, que tanto cuidado pone siempre de no mencionar a ninguno de sus (futuros) rivales por su nombre, fue y lo hizo por dos veces y encima laudatoriamente. Hasta entonces, Perry había repetido una y otra vez que no iba a presentarse, pero oyó eso, pensó en lo que estaban todos diciendo sobre que Palin no se iba a presentar finalmente, vio como acto seguido Palin desaparecía de la escena pública por todo un mes, vio que cuando Palin regresó de su retiro lo hizo en un plan dubitativo, diciendo que no tenía muy claro lo de presentarse y tal y cual… En definitiva, Perry vio todo eso y creyó captar el mensaje: “Yo no me voy a presentar, pero apoyaré a Rick Perry si se presenta”. Y sintiéndose transportado al séptimo cielo, Perry fue y presentó su candidatura seguro como estaba que con el apoyo de Palin, la nominación era suya. PERO SÓLO CON EL APOYO DE PALIN. Sin él, no tenía ninguna posibilidad. Y era por eso que tenía tan claro a principios de año que no se iba a presentar: porque no estaba convencido de que Palin no fuera a presentarse también.

Pero ahora estaba convencido de que Palin no se iba a presentar y Perry calculó entonces que bien podría repetir en estas primarias lo que fueron las primarias republicanas de 2010 en Texas, cuando se presentó a la reelección teniendo la oposición de una candidata del establishment, Kay Bailey Hutchinson (que podría ser Romney), y una candidata del Tea Party, Debra Medina (que podría ser Bachmann). Entonces su estrategia fue la de ir de conservador de primera, apelar a los votantes del Tea Party, provocar una división entre estos que llevó a que la campaña electoral de Medina, a la que terminaron apoyando sólo los teapartiers más puristas, se hundiera por sí sola, y conseguir el respaldo de Palin en el momento adecuado, tal y como lo consiguió, reduciendo a Hutchinson a la miseria y logrando la nominación fácilmente.

Así pues, Perry se presentó y cuando ya se las prometía tan felices, va Palin y nada más que diez días después retuitea un artículo que ponía en cuestión el historial de Perry como gobernador de Texas, descubriendo lo despilfarrador que es en realidad. Perry se debió de caer de la silla al verlo. Acto seguido, Palin se curó sorprendentemente de esa especie de astenia veraniega que sufría y volvió a la carretera con el One Nation Tour, largándose a Iowa donde puso el estado patas arriba. Desde entonces, los dardos contra Perry han sido continuos, por más que nunca ha mencionado a éste por su nombre, y alguno ha ido también contra Bachmann.

¿Qué significa todo esto? Simplemente que Palin vio claramente que tal y como estaba el patio, cuanto más siguiera retrasando su entrada en campaña, mejor para ella. Recordemos que Bachmann ganó el famoso Ames Straw Poll a mediados de agosto y que esa (inútil) victoria para lo único que le ha servido es para que los medios de comunicación se tirasen a degüello sobre ella. Desde ese día, Bachmann no ha dejado de perder apoyo hasta el punto que ahora está prácticamente fuera de la contienda y si no se retira ya es porque está pendiente de publicar un libro suyo y necesita mantenerse en el candelero para que se venda lo mejor posible (y así poder pagar sus deudas también).

En cuanto a Perry, su entrada en la contienda provocó que Romney se encontrara de pronto con un rival serio que podía perjudicarle, tal y como muy seguramente era la intención de Palin. De hecho, es justamente ahora que Perry lleva una cierta ventaja sobre Romney, cuando el respaldo de Palin le serviría para descalabrar definitivamente a Romney y asegurarse la nominación. Pero por el contrario, lo que se ha encontrado Perry es a una Palin a punto de anunciar su propia candidatura y aprovechar así el trabajo de zapa que ha hecho Perry en su favor, haciendo que Bachmann pasara a un segundo plano, limpiando el patio del resto de candidatos y convirtiendo así las primarias en una disputa entre dos: Romney y él. Una disputa que será de tres cuando Palin anuncie su candidatura.

En ese momento, Perry se verá obligado a concentrar sus ataques en Romney, sin indisponerse demasiado con Palin porque tratándose de una disputa entre tres, el vencedor sólo lo será añadiendo a su zurrón los votos del que se retire, lo cual le obliga a no enfadarla demasiado con sus comentarios por si acaso se llega incluso a una “convención rota” en la que ni él ni Romney tengan asegurada la nominación y dependan de los votos de los delegados de Palin.

Por su parte, Romney también se verá obligado a concentrar sus ataques en Perry porque lo último que le  interesará es que Palin se retire y sus votantes se vuelquen en Perry ya que es seguro que en ese caso, a quien no van a apoyar los palinistas es a él. Pero es que además es Perry quien le disputa sus votantes mientras que los de Palin son de otra raza completamente diferente y nunca podrá contar con ellos.

En esta situación, Palin podrá buscar el mejor momento para repetir su jugada de 2006: “¡Vamos, chicos! Estoy segura de que los alasqueños se merecen una charla mejor que ésta”, situarse por encima de ellos en todos los sentidos y llevarse la nominación lo más rápidamente posible. Algo que será fácil cuando todos esos que sólo tienen en común que odian a Palin se vean obligados a repartirse entre dos candidatos: Perry y Romney, mientras que Palin ha sabido deshacerse aún antes de presentarse de toda la oposición que podía encontrar a su derecha, lo que le proporcionará el masivo apoyo del movimiento Tea Party que, tal y como sabemos todos, será el verdadero factor ganador en estas primarias, tal y como lo fue en 2010. Ahora ya no estará Palin sola contra Romney; ahora será medio establishment con Perry, medio establishment con Romney, los dos atizándose a más y mejor, y encima Palin. Y para ella será fácil derrotar primero a uno (Perry durará poco puesto que Palin ya le tiene cogida la medida con eso del “capitalismo amiguista”) y luego al otro, que seguramente será Romney.

Dejémonos de preocupaciones pues. Palin se presenta y lo hace para ganar. Y aplastantemente además. Y es más lista que el demonio. Lo que nos vamos a divertir. Atentos el sábado.

Michelle Bachmann, quien seguramente acabará retirándose de la campaña electoral y se pondrá a preparar las elecciones del midterm de 2014 con la vista puesta en ser la próxima speaker de la Cámara de Representantes.

Mitt Romney, quien también acabará retirándose de la campaña electoral. Si lo tuvo que hacer en 2008 ante alguien tan flojo como John McCain, va a aguantar ante un peso pesado como lo será (es) Sarah Palin.

Rick Perry, quien acabará siendo derrotado sin compasión por Sarah Palin. Lo más probable es que la campaña acabe siendo un mano a mano entre ellos dos, una vez que se hayan deshecho de Romney. Pero aún así, Perry no tiene posibilidades frente a Palin.

P.D. Me temo que de futuro ticket Palin-Perry, nada de nada. Con la que le está cayendo ya a éste último es imposible. Y eso que no ha hecho más que empezar. Empiezo a buscar nuevos nombres.

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3 respuestas a ¿A QUÉ SABEN UNAS PRIMARIAS REPUBLICANAS? (y II)

  1. Santi dijo:

    Tal como lo cuentas, Bob, Sarah Palin es una maestra en la estrategia política. Espero que aciertes en todas tus predicciones, tus deducciones no dejan de admirarme y están llenas de sentido común. ¿Será cierto eso de que los últimos serán los primeros? Seguro que en este caso Sarah será la última en llegar y la que va a ganar. ¡Ojalá! ¡Palin 2012!

  2. marta dijo:

    Ojalá suceda todo lo que has escrito, Bob!!! Confío plenamente en Sarah, ella sabe lo que se hace, y cunado sea el momento oportuno saldrá a la palestra y ganará.

  3. Santi dijo:

    Bob, ¿y no puede Sarah demandar al del libro ese difamatorio? No conozco la legislación de EEUU, pero supongo que podrá, no se puede escribir un libro sobre alguien lleno de mentiras. Es que resulta que hasta en un periódico deportivo español sale una noticia infamante sobre ella, haciéndose eco de lo que dice ese panfleto y dándolo por verídico sin más. La izquierda es una maestra en eso de propagar la mentira, del calumnia que algo queda.

    Me parece a mí que tampoco el 17 habrá noticia. Bob, tendremos que esperar más. La paciencia es la madre de todas las ciencias, amigo. Mientras a conseguir más pistas e indicios, los Watson te lo agradeceremos, ja, ja, ja.

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