SEÑOR PRESIDENTE… ¡COMIENZA EL PARTIDO!

Tenía la impresión cuando comencé mis vacaciones allá por el mes de agosto que más me valía descansar bien y recuperar todas las fuerzas que pudiera porque septiembre (y el resto de meses a partir de entonces) iba a ser de aúpa. Y ciertamente no me equivoqué. Todos teníamos una fecha en el horizonte, la del 3 de septiembre, a la que prestar mucha atención por unos u otros motivos. Yo, en concreto, porque pensaba que bien podría ser la del anuncio por parte de Sarah Palin de su candidatura, pero no lo fue. ¡Lástima! Sin embargo, no por eso dejó de ser una fecha que difícilmente olvidaré. No hubo anuncio, pero hubo algo mejor, confirmación. Y de la mejor manera posible: con hechos.

Sobre si Sarah Palin se presentará o no como candidata a las elecciones, sólo los tontos o los intrínsecamente malvados pueden tener todavía alguna duda. Sus actos hablan por sí misma. Muchos de ustedes ya conocen mi opinión, que Sarah Palin tomó la decisión de presentarse a las próximas elecciones presidenciales tan pronto como la misma noche electoral de 2008, nada más despedirse de McCain y retirarse ella y Todd a su habitación, donde muy seguramente dio rienda suelta a su amargura por lo que pudo haber sido y no fue. Esa misma noche, Sarah y Todd, los dos juntos, trazaron su plan: volver a Alaska, reemprender ella su tarea como gobernadora, permanecer atenta a lo que sucediera en Washington y libre ya de tener que ser el eco de McCain, no perder ni una oportunidad de dar su opinión y empezar a situarse como la mejor alternativa a Obama por parte republicana.

La primera señal de que ése era su plan lo dio apenas tres meses después con la creación de SarahPAC, un mecanismo que, en el caso de políticos en activo, sólo tiene sentido si estos prevén convertirse en una fuerza influyente. Un PAC, básicamente, no es más que un mecanismo legalmente establecido para recaudar dinero con fines políticos, pero que no pueden ser empleados en una campaña electoral propia porque para eso deberá crear una organización (un comité de campaña) aparte. A Sarah Palin, con dos años por delante todavía de mandato como gobernadora de Alaska, poca falta le hacía un PAC si su intención era la de quedarse en Alaska y, si acaso, presentarse a la reelección como gobernadora en 2010. Pero sí que le hacía mucha falta si, por el contrario, lo que pretendía era ampliar sus horizontes y hacerse más presente que nunca en “los 48 de abajo”, el resto de Estados Unidos, fundamentalmente viajando a uno u otro estado, pronunciando discursos y reuniéndose con diferentes personalidades. Y, sobre todo, respaldando en 2010 a aquellos candidatos republicanos que considerara merecedores de ello.

Pocas dudas hay de que ése era su plan original, pero como quiera que el hombre propone y Dios dispone, todo se fue a hacer gárgaras cuando los demócratas alasqueños abrieron la veda contra ella y las ethics complaints en su contra fueron sucediéndose una tras otra. Eso impidió que pudiera llevar a cabo sus planes puesto que de pronto se encontró imposibilitada en la práctica de salir de Alaska siquiera un par de días sin que se armara un escándalo, tal y como se vio cuando acudió a Evansville (Indiana) a pronunciar un discurso en la cena anual de la organización pro-vida local. Tuvo que reaccionar y dejarse de viajes porque la situación era grave. Ciertamente los demócratas habían logrado dar con su punto débil y la primavera de 2009 fue el momento en que más cerca estuvieron de acabar políticamente con ella, sólo que…

Sólo que se pasaron de rosca. Ansiosos por tomarse la revancha, la presionaron demasiado y en lugar de limitarse a seguir acosándola, la acorralaron por completo, basándose en la premisa de que era como cualquiera de ellos y estaría tan ávida por conservar su puesto de gobernadora que acabaría cediendo con tal de poder seguir en el cargo. Y aquí se equivocaron. Todos sabemos que un enemigo acorralado lucha con todas sus fuerzas, incluidas las de la desesperación, sabedor de que le va la vida en ello. Si uno no quiere que pase eso, hay que darle una posibilidad de retirada para que la victoria caiga de su lado pero no a un coste que la convierta en pírrica. Justo lo que no hicieron los demócratas, que sólo pensaban en aplastarla. Y tan a punto estuvieron de ello que Sarah Palin tuvo que tomar la única decisión que no se esperaban: dimitir. Lo que a efectos prácticos viene a ser como una oveja acorralada por los lobos cuya única salida es saltar el precipicio de cincuenta metros que tiene a sus espaldas y confiar en que haya debajo un arbusto crecido. Afortunadamente para Sarah Palin en su caso lo había: su fe en sí misma y en que Dios le mostraría el camino.

A veces disfruto pensando en lo que habría podido pasar si los demócratas de Alaska no le hubieran apretado tanto las tuercas. Como gobernadora del estado, hubiera estado mucho más “controlada” y no hubiera podido hacer una gran parte de las cosas que ha hecho desde entonces. Cierto que hubiera escrito Going Rogue, eso seguro, pero ¿hubiera podido permitirse una gira como la que llevó a cabo después y que la devolvió a la primera línea política? ¿Hubiera podido entrar de la manera en que lo hizo en el circuito profesional de conferenciantes, apareciendo un día aquí y otro allí para pronunciar esos discursos suyos que poco a poco fueron calando entre el público y haciéndole comprender que ella era diferente a los demás políticos? ¿Hubiera podido desarrollar de la manera como lo ha hecho su página personal en Facebook y su cuenta en Twitter, que actualmente son la fuente original de ese nuevo-viejo  ideario conservador que ella ha revivido? ¿Hubiera podido prestar todo su apoyo al entonces naciente movimiento Tea Party, convertirse en su abanderada, evitar su fraccionamiento cuando pretendía constituirse como tercer partido, convencerlos para que se presentaran a las primarias republicanas de 2010 y vencieran en ellas y luego lo hicieran en las generales de ese mismo año y vencieran también?

Tal vez sí, pero muy probablemente no. O al menos, no de la manera tan exitosa como lo ha hecho. Sarah Palin es ahora mismo la única candidata republicana creíble para el electorado de a pie, que no para el establishment, y lo más divertido de todo es que lo es precisamente en tanto que no es una candidata republicana, sino independiente. Sí, sí, lo he dicho bien: Sarah Palin es la primera candidata INDEPENDIENTE que tiene posibilidades de ganar las elecciones a la presidencia de Estados Unidos. Es cierto que se presenta por el Partido Republicano, pero solamente a efectos administrativos porque entre ella y el actual Partido Republicano no es que haya un mundo de distancia, sino varias galaxias. Pero como quiera que es más fácil, útil y práctico “apoderarse” de un partido ya establecido que fundar uno nuevo, tal y como les insinuó a los teapartiers cuando estos quisieron tirar por la calle de en medio a principios de 2010, así están las cosas. Sarah Palin en 2012 se enfrentará primero al propio establishment del Partido Republicano durante las primarias y luego, cuando las gane, al Partido Demócrata. Si eso no es ser independiente, ya me dirán qué lo es.

Y mientras Sarah Palin y el movimiento Tea Party perseveran en su empeño de devolver al Partido Republicano la cordura, limpiarlo de las excrecencias que ahora lo convierten en el Partido RINOpublicano y devolver su control a sus votantes, quitándoselo a ese Republican National Committee (RNC) que tan poca confianza ha demostrado merecer, el tiempo pasa y Obama cada vez es más el increíble presidente menguante. Sostenido únicamente por los mentirosos medios de comunicación, él mismo sabe lo muy vulnerable que es. Obama tiene todos los números para repetir la vergonzante historia de Jimmy Carter, incluyendo el ruinoso resultado de su único (y aún sobraba) mandato. Pero eso sólo sucederá si enfrente tiene a un rival de verdad, alguien que pueda equipararse al Ronald Reagan de 1980. Afortunadamente, ese rival existe, se llama Sarah Palin y está dispuesta a asumir su responsabilidad.

Fue el 17 de abril de este año en Madison (Wisconsin) cuando Sarah Palin nos dijo, a su manera, que sí, que se presentaba a las elecciones. Lo hizo con una sola frase: “Mr. President… Game On!”. Otra cosa es que nosotros la entendiéramos, pero ella nos lo dijo. Luego, el 28 de junio en Pella (Iowa), en el estreno de The Undefeated, nos descubrió su estrategia para ganar, tanto en las primarias como en las generales: comparar su historial con el de sus rivales. Finalmente el pasado 3 de septiembre en Indianola (Iowa), Sarah Palin dio el pistoletazo de salida a su campaña electoral, ofreciéndonos en primicia el que va a ser su “discurso de campaña”, estrenando algunos de sus argumentos principales y dejando claro que tiene mucho que decir y que no se lo va a callar.

Sarah Palin está en ello y lo está para ganar. La campaña electoral va a ser seguro la más espectacular de los últimos cincuenta años. Me gusta pensar que va a ser la campaña que no pudo ser en 1964, cuando se hubieran enfrentado John F. Kennedy y Barry Goldwater. Será una campaña como sólo se vive una vez en la vida. Será NUESTRA campaña, la que siempre recordaremos y la que va a decidir mucho más que quién va a ser el próximo presidente de los Estados Unidos ya que lo que está realmente en juego es la supervivencia de Occidente frente a la amenaza islamista, la supervivencia de la libertad frente al más digno (en el sentido de indigno) sucesor del totalitarismo asesino soviético, el totalitarismo asesino islamista. Y es que ambos son la máxima representación de la crueldad, el comunismo tomando la forma de una religión disfrazada con ropajes laicos y el islamismo tomando la forma de una política disfrazada con ropajes religiosos, pero ambas igualmente opresivas.

Sarah Palin está lista, es lo que nos ha dicho esta semana en Indianola (Iowa) y en Manchester (Nueva Hampshire). Y confía en que nosotros también lo estemos. Y lo estamos. Listos y dispuestos. Será “Palin 2012”, pero en realidad será “Todos nosotros 2012”. Por fin ha llegado la hora. Llevamos cuatro años esperando. Pero ya no tenemos que esperar más. Estamos en marcha. Señor Presidente… ¡Comienza el partido!

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Una respuesta a SEÑOR PRESIDENTE… ¡COMIENZA EL PARTIDO!

  1. Santi dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Bob. Y ojalá no te equivoques en tus deducciones. Elemental, querido Watson, ja, ja, ja.

    Seguiremos a la espera de que Sarah lo diga públicamente, el 17 o cuándo sea. Pero que lo dirá … ¡vaya qué lo dirá! ¡Palin 2012!

    Un saludo, amigo.

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