EL DISCURSO DE SARAH PALIN EN INDIANOLA

Lo prometido es deuda, que, como ya sabemos todos es el refrán que la izquierda más odia de todos. Algo que no nos sorprende en absoluto puesto que si de algo puede presumir la izquierda en este mundo (además de haber arruinado para varias generaciones a una larga serie de desgraciados países) es de no cumplir una promesa ni por equivocación. El discurso de Sarah Palin es un gran discurso, incluso un excelente discurso que, de alguna manera, representa para mí el comienzo de su campaña electoral para las primarias republicanas, por más que sea oficiosamente. Otra cosa será cuándo anuncie oficialmente su candidatura, pero eso es un mero requisito administrativo. Para todos los que creemos en ella y seguimos su andadura, no cabe la menor duda: Sarah Palin está en liza. Y lo está para ganar. You betcha!

Sarah Palin en Indianola (Iowa), 3 de septiembre de 2011

Gracias, Iowa. Muchísimas gracias. Ese letrero que dice: “Gracias, Sarah”, no, yo os doy las gracias a vosotros. Vosotros sois lo que me mantiene en marcha, lo que mantiene a muchos de nosotros en marcha. Vuestro amor a la patria es lo que nos mantiene en marcha. Muchísimas gracias. Iowa, sois unas buenas personas. Todos los que estáis aquí sois buenas personas. Gracias.

Es un honor estar en el Heartland, el corazón del país, compartiendo este fin de semana del Día del Trabajo con vosotros. Y os doy las gracias por la invitación, a los organizadores que han puesto tanto trabajo en todo esto. Es tan agradable ver a la gente de O4P y C4P aquí hoy. Anoche fue divertido -encontrarse con algunos de vosotros en ese restaurante y ver tantos grupos demográficos diferentes representados y tantos estados de todo nuestro gran país. Nos reunimos todos juntos anoche -diferentes grupos demográficos, incluso diferentes partidos políticos allí representados- y Todd me recordó, al salir de esa sala, me dijo: “Mira, no estamos celebrando la “América roja” o la “América azul”. Estamos celebrando la “América roja, blanca y azul”.

Entonces, ¿qué nos ha traído aquí hoy a este campo? ¿Por qué no estamos viendo un partido de los Cyclones o de los Hawkeyes tal vez, o asando un poco de carne de venado en la parrilla y una mazorca de maíz, tal vez algún caribú con algunos amigos en este fin de semana del Día del Trabajo? Lo que nos trajo juntos es el amor a la patria. Y que vemos que Estados Unidos está sufriendo. No estamos dispuestos simplemente a sentarnos y ver a su desaparición a través de alguna “transformación fundamental” del mayor país del mundo. Estamos aquí para detener esa transformación y para comenzar la restauración del país que amamos.

Estamos aquí porque Estados Unidos está en un punto de inflexión. Estados Unidos se enfrenta a una crisis. Y no es una crisis como tal vez lo sea una tormenta de verano del Medio Oeste -del tipo que llega y golpea duro, pero luego pasa. No, las de este tipo se prolongará sin descanso hasta que restauremos todo lo que es libre y bueno y correcto  sobre los Estados Unidos. No es sólo el temor a una doble recesión. Y ni siquiera la vergüenza de una rebaja de crédito por primera vez en la historia de Estados Unidos. Es más profundo que eso. Ésta es una crisis sistémica causada por políticas fallidas y un liderazgo incompetente. Y hoy vamos a decir la verdad. Puede ser doloroso, pero hoy vamos a decir la verdad porque tenemos que empezar a hablar de lo que no ha funcionado y vamos a empezar a hablar sobre lo que funcionará para Estados Unidos. Diremos la verdad.

Bien, algunos de nosotros vimos venir el día de hoy. Fue hace tres años en este mismo día que hablé en la convención del Partido Republicano, donde tuve el honor esa noche de poder aceptar la nominación a la vicepresidencia. Y en mi discurso pregunté a Estados Unidos: “Cuando la nube de retórica ha pasado, cuando el rugido de la multitud se desvanece… ¿cuál es exactamente el plan [de Barack Obama]? ¿Qué es lo que en realidad trata de lograr después de que haya hecho retroceder las aguas y sanado el planeta? La respuesta es hacer al gobierno más grande y tomar más de su dinero, y darles más órdenes desde Washington y reducir la fuerza de Estados Unidos en un mundo peligroso”. Hablé de esto, pero en aquel entonces era sólo mi palabra la que ustedes tenían que aceptar. Ahora han visto la prueba por sí mismos. El candidato Obama no tenía un historial mientras estaba en el cargo, pero el presidente Obama sí que lo tiene y por eso estamos aquí hoy.

El candidato Obama se comprometió a transformar fundamentalmente los Estados Unidos. Y de todos los fracasos y promesas rotas, ésta es la única que ha cumplido. Hemos pasado de ser un país de esperanza a una de ansiedad. Hoy en día, uno de cada cinco hombres en edad de trabajar están sin trabajo. Uno de cada siete estadounidenses necesitan cupones de alimentos. El 30% de nuestras hipotecas son incobrables. En algunas partes de Michigan y California, están sufriendo cifras de desempleo que son mayores de lo que lo fueron en los abismos de la Gran Depresión. Barack Obama prometió reducir el déficit a la mitad y en cambio le dio la vuelta y lo ha triplicado. Y ahora nuestra deuda nacional está creciendo a una velocidad de 3 millones de dólares por minuto. Eso supone 4.250 millones al día.

Presidente Obama, ¿es esto lo que usted llama “ganar el futuro”? Yo lo llamo perder, perder nuestro país y con él el sueño americano. Presidente Obama, estas personas – estos americanos- sienten “la feroz urgencia del ahora”. Pero ¿la siente usted, señor?

El Tea Party nació por esta urgencia. Es el mismo sentimiento de urgencia que impulsó a los Hijos de la Libertad durante la Revolución. Es el mismo sentido de urgencia que impulsó a los abolicionistas antes de la Guerra Civil y el movimiento de derechos civiles durante el siglo XX. El movimiento Tea Party es parte de esta noble tradición americana. Este movimiento no es simplemente un despertar político, es un despertar americano. Y viene de estadounidenses comunes y corrientes, no de políticos en los pasillos del poder. No, son ustedes que cultivan nuestros alimentos, que llevan nuestras pequeñas empresas, que enseñan a nuestros hijos, que luchan en nuestras guerras. Siempre estamos orgullosos de Estados Unidos. Amamos a nuestro país en los tiempos buenos y malos, y nunca pedimos perdón por Estados Unidos.

Es por ello que las políticas irresponsables de la izquierda radical han despertado a una adormecida América que por fin comprendió qué era lo que estábamos a punto de perder. Estábamos a punto de perder las bendiciones de la libertad y la prosperidad. Por lo tanto, vosotros, los hombres y mujeres trabajadores de este país, os levantasteis de vuestro sofá, bajasteis de vuestros puestos de caza del venado, dejasteis el acecho de los patos, cogisteis el [tractor] John Deere y salimos a las calles, tomamos los ayuntamientos y terminamos en las urnas. Y por mucho que los medios quieren que se olviden de esto, los americanos del Tea Party obtuvieron una victoria electoral de proporciones históricas en noviembre. Nosotros, el pueblo, nos levantamos y rechazamos la agenda del Gran Gobierno de la izquierda. No la queremos. No nos la podemos permitir. Y no estamos dispuestos a pagar por ella.

Esa victoria -recordadlo, amigos- fue sólo un paso en la larga marcha hacia la salvación de nuestro país.

Hemos enviado a una nueva clase de líderes al DC, pero de inmediato la clase política permanente ha tratado de  cooptarlos -porque la realidad es que estamos gobernados por una clase política permanente, hasta que cambiemos eso. Ellos hablan sin cesar de reducción del gasto público y, sin embargo, continúan gastando más. Ellos hablan de una deuda masiva insostenible y, sin embargo, siguen incurriendo en más. Gastan, imprimen, piden prestado, gastan más y luego nos timan con un proyecto de ley. Entonces nos dan una palmada en la espalda y afirman que hicieron frente y “resolvieron” la crisis de la deuda a la que nos han llevado, pero cuando fuimos humillados delante de todo el mundo con nuestra primera degradación crediticia, rápidamente se fueron de vacaciones.

No, ellos no sienten la misma urgencia que nosotros. Pero ¿por qué habrían de hacerlo? Para ellos el negocio es bueno, el negocio es muy bueno. Siete de los diez condados más ricos son suburbios de Washington, DC. Las encuestas allí, de hecho -y yo, por lo general, digo que las encuestas, ¿eh, son para strippers y esquiadores de fondo-, pero las encuestas en esos lugares muestran que algunas personas creen que la economía ha mejorado de hecho. Vaya, puede que no haya una recesión en Georgetown, pero sí en el resto de América.

Sí, la clase política permanente –les está yendo muy bien. ¿Ha notado cómo muchos de ellos llegan a Washington, DC con pocos recursos y luego milagrosamente a lo largo de los años terminan siendo muy, muy ricos? Bueno, es porque derivan el poder y su riqueza de su acceso a nuestro dinero -los dólares de los contribuyentes. Lo usan para rescatar a sus amigos de Wall Street y a sus compinches corporativos, y para premiar a los contribuyentes de campaña electoral, y para comprar votos a través de earmarks. Hay tanta basura. Y hay un nombre para esto: se llama capitalismo de compinches corporativos. Éste no es el capitalismo de los hombres libres y el libre mercado, la innovación y el trabajo duro y la ética, del sacrificio y el riesgo. No, este es el capitalismo de los contactos y los rescates del gobierno y las ayudas, del gasto, el tráfico de influencias y el bienestar de la empresa. Éste es el capitalismo amiguista que destruyó las economías europeas. Es la complicidad de los grandes gobiernos y las grandes empresas y las grandes finanzas en detrimento de todos los demás -los pequeños. Es una bofetada en la cara a nuestros propietarios de pequeñas empresas -los verdaderos empresarios, los creadores de empleo que representan el 70% de los empleos en Estados Unidos. Son ustedes los propietarios de estos pequeños negocios, ustedes son el motor de la economía, pero ustedes no engrasan las ruedas del poder del gobierno.

Así que, ¿quieren saber por qué la clase política permanente en realidad no quiere cortar el gasto? ¿Quieren saber por qué no se hace nada realmente? Es porque no hay nada en ello para su beneficio. Tienen un montón de bocas que alimentar -un montón de cabilderos empresariales y un montón de intereses creados que cuentan con ellos para mantener los buenos tiempos y el dinero rodando.

No me sorprende. He visto este tipo de capitalismo amiguista. Es el mismo niño bueno de la vieja política de siempre con la que luché y a la que derroté en mi estado de residencia. Me opuse a una clase política corrupta y comprometida y a sus relaciones inconfesables con las grandes petroleras. Y les puedo decir por experiencia que la reforma repentina e implacable nunca sienta bien a los intereses creados y a los agentes del poder. Por lo tanto, por favor, deben examinar el historial de un candidato. Deben conocer su capacidad de hacer reformas con éxito y solucionar los problemas que van a decir que han heredado.

Una verdadera reforma nunca sienta bien a los intereses creados y es por eso que las verdaderas voces de la reforma son tan rápidamente demonizadas. Miren lo que dicen acerca de ustedes. Ustedes son preocupados ciudadanos civilizados y miren lo que dicen acerca de ustedes. Y sólo miren lo que pasó durante el debate sobre el techo de la deuda. Nos habían dado advertencia tras advertencia de que nuestra calificación crediticia se vería degradada si los políticos no se tomaban en serio la lucha contra la deuda y el problema del déficit. Pero en lugar de hacer los recortes reales que son necesarios, utilizaron trucos de contabilidad a lo Enron y prometieron que si se les permitía gastar billones más hoy, recortarían miles de millones dentro de diez años. De alguna manera mágica, pensaron que podían acumular billones de dólares de déficit año tras año y aún así evitar de alguna manera la matemática implacable que llevó a la descalificación. Bueno, consiguieron un duro despertar por parte del resto del mundo, y es que incluso Estados Unidos no es “demasiado grande para quebrar”.

Cuando por fin nos abofetearon con la inevitable degradación, los políticos y los expertos se revolvieron y nos culparon a nosotros -los conservadores independientes con sentido común. ¡Tenemos la culpa! Nos llamaron anti-estadounidenses y terroristas y bombas humanas suicidas y… hobbits… No podía entender eso.

¿Y cuál es la respuesta del presidente a ese enorme problema de la deuda? Es sólo gastar más dinero. Sólo que no se puede llamar “gasto” ahora. Ahora usted tiene que llamarlo “inversión”. No lo llame “gasto”. Llámelo “invertir”. Es un poco como lo que ocurre con FEMA y algunos de esos otros organismos burocráticos que realmente no desean hacer referencia a nuestro gobierno federal centralizado como “gobierno”. Ahora se llama la “familia federal.” ¿Soy demasiado vieja para pedir que se emancipen? Nunca pensé que lo diría, pero quiero el divorcio.

No, la respuesta del presidente a nuestro problema de la deuda es incurrir en más deuda. Gastar más dinero (sólo llámenlo “inversión”). Hacer a más personas aún más dependientes de gobierno para satisfacer todas sus necesidades. Ésta es la antítesis del espíritu pionero americano que dio poder a la persona para trabajar, producir, para poder prosperar y tener éxito con el cumplimiento y con orgullo; y que a su vez construyó nuestro país libre y lleno de esperanza y orgullo.

Él quiere “ganar el futuro” “invirtiendo” más de su dinero duramente ganado en algunas ideas disparatadas como los paneles solares y trenes muy rápidos. Estas son cosas que los capitalistas que se arriesgan les dirán que no funcionarán. Sin embargo quiere hacer más de ellos. Estamos en la ruina, pero piensa que esos paneles solares y los trenes muy rápidos van a salvarnos por arte de magia. Está gritando: “¡Todos a bordo del tren-bala de Obama que va a la bancarrota!”.

El único futuro que Barack Obama está tratando de ganar es su propia reelección y ha demostrado que está totalmente dispuesto a hipotecar el futuro de nuestros hijos para pagar por ello. Y hay pruebas de ello. Basta con mirar de cerca dónde se ha “invertido” todo ese dinero del estímulo de la “energía verde”. Vean un patrón. Los grandes donantes de la campaña presidencial obtienen bonitos reembolsos para sus “inversiones” en él del tamaño de miles de millones de dólares de sus impuestos en forma de fondos de estímulo en “energía verde”. El término técnico para esto es “pagar-para-jugar”. Entre los rescates a los amiguetes de Wall Street y los proyectos de estímulo para la seguridad de los jefes sindicales y regalos “energía verde “, se hizo cargo de sus amigos. Y ahora están en camino de lograr mil millones de dólares para su campaña de reelección para que puedan hacerlo de nuevo. ¿Van a dejar que lo hagan de nuevo? ¿Están ustedes dispuestos a unirse para hacer todo lo posible para no dejar que lo hagan de nuevo para que podamos salvar a nuestro país?

Ahora, para ser justos, algunos candidatos republicanos también amasaron cantidades gigantescas de dinero en efectivo y tenemos que pedirles también: ¿Qué es lo que esperan, si es que esperan algo, sus donantes a cambio de sus “inversiones”? Tenemos que saber esto porque nuestro país no puede permitirse más agradecidos billetes de mil millones de dólares para los financiadores de la campaña electoral. Se trata de una cuestión importante y llega al corazón de nuestro problema. Y hablo de mi experiencia en hacer frente a la corrupción y el capitalismo amiguista desde que empecé en un cargo público hace 20 años. He sido sobrepasada en mis campañas electorales en una proporción de dos a uno, tres a uno, cinco a uno. (Y, por cierto, yo tampoco juego ese juego de la contratación de expertos asesores políticos sólo para que digan algo bueno de mí en la televisión, si es que alguna vez se lo preguntaron. Ya saben cómo se juega ese juego. Estoy segura). Pero la razón es simple: porque como ustedes, yo no estoy en venta. Es porque creemos en el libre mercado. Creo en el libre mercado y es por eso que detesto el capitalismo amiguista. Y Barack Obama nos ha mostrado el amiguismo con esteroides. Que nos llevará a la caída si no lo detenemos ahora. Es una raíz que hace crecer nuestros problemas económicos. Nuestra deuda insostenible y nuestros altas cifras de desempleo y un mercado de la vivienda que está hundido y una economía estancada -estos son todos los síntomas. Los políticos están tan centrados en los síntomas y no la enfermedad. No vamos a resolver nuestros problemas económicos hasta que nos enfrentemos al amiguismo de nuestro presidente y de nuestra clase política permanente.

Por lo tanto, es por eso que debemos recordar que el reto no es simplemente sustituir a Obama en 2012. El verdadero desafío es por quién y para qué lo vamos a reemplazar. No es suficiente con cambiar sólo el uniforme. Si no cambiamos el equipo y el plan de juego, no vamos a salvar a nuestro país.

Sí, necesitamos una reforma repentina e implacable y que devuelva el poder a “nosotros, el pueblo”. Esto, por supuesto, requiere hechos, no sólo palabras. No es bastante con que los políticos lancen solamente algunas vagas generalidades, hablando de promesas aquí y allá. Es hora de que los hagamos responsables. Es increíble para mí que incluso algunos buenos conservadores eviten ser sinceros y directos con nosotros acerca de lo que hay que hacer. Ellos no quieren hundir el barco. No pueden dañar perspectivas de futuro electorales evidentemente. Sólo hablan mucho sobre los recortes y luego se van. Están demasiado ocupados diciendo lo que piensan que queremos oír, pero en cambio deberían decirnos lo que hay que decir y lo que hay que hacer. Por lo tanto, permitámonos tener hoy en este campo una conversación de adultos sobre lo que hay que hacer para restaurar Estados Unidos. Vamos a hacerlo ahora.

En un plazo de cinco días, nuestro presidente nos regalará otro discurso. En su próximo discurso va a revelar su último nuevo súper-mega “plan de empleos.” Tendrá metas más altas y retórica más florida, fantasías económicas más ilógicas y echará más las culpas y señalará con el dedo. Pero escuchen con atención lo que diga. Todas sus “soluciones” girarán en torno a más de lo mismo -más beneficios para sus amigos y partidarios. Su “plan” es el mismo que siempre y es hacer crecer más al gobierno, incrementar más la deuda, tomar y dar más de su dinero duramente ganado a los intereses creados. Y eso es un problema. Pero usted sabe cuáles son los problemas. Podríamos estar todo el día con los problemas causados por el status quo en Washington. “Status quo” creo que en latín significa “más del mismo lío en que estamos”. Ese status quo no funcionará más. Podríamos seguir todo el día sobre los problemas, pero ustedes los conocen porque los viven a diario. Por lo tanto, vamos a hablar de soluciones reales. Quiero contarles cuál es mi plan. Mi plan es un plan que confía en el trabajador y de eso se trata en realidad. Se trata de la forma en que funciona realmente el mundo porque hay que hablar de lo que realmente funciona con el fin de conseguir que América vuelva a trabajar.

Mi plan es sobre dar más poder: dar más poder a nuestros Estados, dar más poder a nuestros emprendedores, lo más importante es darle más poder a ustedes -los individuos trabajadores- porque tengo fe, tengo confianza, tengo respeto por ustedes.

El camino a seguir no es el de la política de siempre. Debemos detener la expansión de un gobierno federal fuera de control y sin contacto con el exterior. Esto es lo primero: todo el poder no delegado expresamente al gobierno federal por nuestra Constitución está reservado para los estados y para nosotros, el pueblo. Por lo tanto, vamos a hacer cumplir la Décima Enmienda y devolver el poder a la comunidad local, que donde los Fundadores quisieron que estuviera.

En segundo lugar, ¿qué pasó con todas esas promesas de permanecer comprometidos a la derogación de la madre de todos los mandatos de un Gran Gobierno sin fondos? ¡Hay que derogar Obamacare! Y controlar  las reglamentaciones vigentes que son una bota en nuestro cuello. Quitar al gobierno del camino. Dejar que el sector privado respire y crezca. Esto permitirá la confianza que necesitan las empresas con el fin de crecer y contratar a más personas.

En tercer lugar, no más huida hacia la deuda. Debemos priorizar y recortar. Cancelar los fondos no utilizados del estímulo y llegar a ese momento mágico en el que nos encontremos con ese desafío de la deuda que es la reforma de los derechos sociales. Verán, la realidad es que tendremos igualmente una reforma de los derechos sociales; sólo es una cuestión de cómo vamos a llegar hasta ella. O bien lo hacemos nosotros mismos o serán los mercados de capitales del mundo los que nos la harán tragar y no tendremos más remedio que reformar nuestros programas de ayuda social. El status quo ya no es una opción. La reforma de las prestaciones es nuestra obligación ahora y hay que hacerla de una manera que honre nuestro compromiso con los mayores de edad de hoy mientras mantenemos la fe de las generaciones futuras. No creo que nada me haya molestado más que este absurdo que viene de la Casa Blanca de no enviar tal vez a nuestros mayores sus cheques. ¡Es su dinero! Han pagado a la Seguridad Social toda su vida de trabajo para que ahora el Presidente diga: “Ah, tal vez no seamos capaces de pagar sus cheques”. Ah, bueno, ¿dónde va todo su dinero, políticos? Es como el Comandante en Jefe que está dispuesto a sacrificar nuestras fuerzas armadas con la amenaza de que sus salarios tal vez puedan no llegarles. Pero los políticos seguirán recibiendo sus cheques y sus jubilaciones seguras, y todavía tendrán sus vacaciones de lujo. ¿No están ya asquerosamente hartos de esas prioridades equivocadas? Es todo al revés. Nuestros ancianos y nuestros valientes hombres y mujeres en uniforme siendo usados como peones. Yo digo que es vergonzoso y que ya es suficiente. No más.

En cuarto lugar, es hora de que Estados Unidos se convierta en la superpotencia energética. El estímulo real que hemos estado esperando es la producción nacional de energía sólida y responsable. Tenemos los recursos. Una energía asequible y segura es la clave para cualquier economía próspera y debe ser nuestro fundamento. Por lo tanto, me gustaría hacer lo contrario de la manipulación de Obama de los suministros energéticos de Estados Unidos. Perforar aquí, perforar ahora. Dejar que las refinerías y los oleoductos sean construidos. Dejar de doblegarse ante los países extranjeros y los dictadores para pedirles que aumenten la producción y la industria para nosotros, prometiéndoles que vamos a ser su mayor cliente. No, no cuando tenemos los recursos aquí. Tenemos que seguir adelante con nuestros propios recursos naturales que nos ha dado Dios. Les prometo que esto traerá el crecimiento del empleo real, no el de los falsos “empleos verdes” de los políticos que no es más que polvo de hadas rociado con deseos y que brilla… No, un duro propósito de una política energética de toda la energía que tengamos que genere este vínculo indestructible entre la energía producida en América y nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Ustedes saben, hay suficientes grandes proyectos convencionales de desarrollo de recursos naturales a la espera de la aprobación del gobierno que podrían crear más de un millón de empleos bien remunerados en todo el país. Y esto es auténtico estímulo. No costaría ni un centavo del gobierno el permitir que el sector privado haga esto. De hecho, estos proyectos van a generar miles de millones de dólares en ingresos. ¿Pueden ustedes imaginarse lo siguiente: un proyecto de estímulo que realmente ayuda a salir de la deuda en vez de ahondarla? Y estos son empleos bien remunerados y lo sé por experiencia. Durante años, mi propia familia se sostuvo (mientras Todd trabajó en North Slope) gracias a un buen puesto de trabajo en el sector energético. La reactivación de la economía de Estados Unidos comienza con recuperación de energía de Estados Unidos.

En quinto lugar, podemos y vamos a hacer a Estados Unidos el país más atractivo en el mundo para hacer negocios. Así es como vamos a hacer esto. En este momento, tenemos la más alta tasa federal de impuesto de sociedades del mundo industrializado. ¿Sabía usted que nuestras tarifas son más altas que las de China y la Cuba comunista? Esto no genera tantos ingresos como se podría pensar, sin embargo, debido a que muchas grandes corporaciones se saltan los impuestos federales porque tienen amigos en la capital que hacen las leyes para el resto de nosotros. Esto nos hace menos competitivos y frena nuestro motor de la prosperidad. Caray, algunas empresas pasan más tiempo tratando de averiguar cómo ocultar sus ganancias que preocupándose por la generarción de más beneficios para expandirse y contratar a más de nosotros. Así que para hacer de Estados Unidos el lugar más atractivo y competitivo para hacer negocios, para establecerse aquí y contratar a la gente de aquí, para atraer capitales de todo el mundo, lo que dará lugar a una explosión de crecimiento, en lugar de perseguir a la industria, propongo para eliminar todos los impuestos federales sobre sociedades. Y escúchenme bien sobre esto. Ésta es la forma de crear millones de empleos bien remunerados. Ésta es la forma en que se aumentan las oportunidades y prosperidad para todos.

Pero aquí está la mejor parte: para compensar la pérdida de los ingresos federales de esta reducción de impuestos, eliminamos el bienestar corporativo y todas las lagunas y se eliminan los rescates. Así es como rompemos el espinazo del capitalismo amiguista, que se alimenta del bienestar corporativo, que es socialismo para los muy ricos. Podemos cambiar todo eso. El mensaje para las empresas creadoras de empleo es: os libramos del impuesto federal de sociedades más alto del mundo, pero a cambio os mantenéis o quebráis por vuestra cuenta, al igual que hacemos el resto de nosotros.

Mirad, cuando demos poder a los creadores de empleo, nuestra economía se recuperará; los americanos volverán al trabajo.

Este plan es un primer paso en una larga marcha hacia la restauración fundamental de una economía de mercado fuerte y libre. Y representa el tipo de reforma real que necesitamos. Y, amigos, debe venir de ustedes. Debe venir de la gente americana. La verdadera esperanza está en ustedes. No es ese tontorrón “cambio” sobre el que ya oímos hablar en 2008. Todos hemos aprendido. Y la auténtica esperanza no está en un individuo. No está en un político sin duda. Y todas esas tonterías que se depositó sobre las espaldas de un individuo, cuando Barack Obama fue candidato –esas tonterías no han creado un puesto de trabajo en agosto, ¿verdad? Eso es la primera vez que ha pasado en los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. La verdadera esperanza viene de ustedes. La verdadera esperanza viene de darse cuenta de que la gente puede cambiar las cosas. Y no es necesario un título para cambiar las cosas. Podemos llevar a este país de nuevo al camino correcto. Lo podemos hacer mediante la potenciación de la gente y dándonos cuenta de que Dios ha bendecido ricamente esta nación excepcional y luego hacer algo al respecto.

No espere a que la clase política permanente reforme algo por ustedes. No lo harán. Ellos no pueden. Ni siquiera pueden asumir la responsabilidad por sus propias acciones. Nuestro crédito se degrada, pero no es su culpa. Nuestra economía está en crisis, pero no es su culpa. Es el maremoto en Japón o los levantamientos en Oriente Medio. Es Irene. Son esas malditas máquinas ATM.

Amigos, la verdad es que Barack Obama está a la deriva sin un plan porque su “transformación fundamental” está en contradicción con todo lo que hizo grande a este país. No tiene sentido. Ni él se lo encuentra. Increíblemente nuestro presidente declara que él “cree en el excepcionalismo americano… al igual que los griegos creen en el excepcionalismo griego”. Bueno, el camino en el que nos tiene nos hará pronto tan “excepcionales” como Grecia, por supuesto -con la crisis de la deuda y el estancamiento y el desempleo y los levantamientos y todo lo demás.

Amigos, ustedes son mejores que eso. Nuestro país es mejor que eso. Tenemos que unirnos. Tenemos que estar unidos. Podemos enfrentarnos al problema y podemos lograr una reforma duradera. Y yo puedo decir por experiencia ganada con golpes y moretones en el camino que el camino no es fácil. Serán demonizados. Se burlarán de ustedes. Tergiversarán las cosas. Les mandarán al infierno. Pero vamos a mordernos la lengua, vamos a mantener la clase y no vamos a responder, por muy tentador que sea, a cualquier persona que sólo tenga tal desprecio por nuestra libre economía de mercado y la iniciativa individual y la responsabilidad. No vamos a decir: “No, vete tú al infierno”. No, no vamos a decir eso. ¿Saben por qué no tenemos que decir eso? Porque cuando hemos probado con el tiempo que la verdad y la lógica están de nuestro lado, nosotros ganamos. Y cuando nos negamos a retirarnos  porque sabemos que el futuro de nuestros hijos está en juego, nosotros ganamos.

No, el camino no es fácil, pero no es nada comparado con el sufrimiento y el sacrificio de aquellos que vinieron antes que nosotros.

Hace unas semanas, después de mi visita a la Feria Estatal de Iowa, llevé a mi hija Piper y mi sobrina McKinley con nosotros al World War I Liberty Memorial en Kansas City. Y de pie bajo la lluvia, leyendo las inscripciones en el Memorial sobre el honor en la entrega de uno a Dios y al país, me acordé de todos esos jóvenes patriotas que sufrieron y murieron tan lejos de casa. Y reverenciando a nuestros veteranos con la próxima generación a mi lado, había tal claridad – la claridad en nuestro llamamiento, constitucionalistas patrióticos. Tenemos un deber no sólo hacia los vivos, sino también hacia los que vinieron y murieron antes que nosotros y hacia las generaciones aún por nacer. Nuestra libertad fue adquirida por millones de hombres ahora olvidados a lo largo de la historia que cargaron las bayonetas y cargaron los cañones, que sabían que iban a morir, pero valió la pena para ellos sacrificarse por la libertad de las generaciones futuras. Ellos son los que oraban en las trincheras y sufrieron en los campos de prisioneros. Ellos dieron sus vidas para que pudiéramos estar aquí hoy.

Ustedes y yo tenemos la bendición de “nacer los herederos de la libertad.” Como el presidente John F. Kennedy dijo: “No nos atrevemos a olvidar hoy que somos los herederos de esa primera revolución”. Nosotros somos los herederos de los que se congelaron con Washington en Valley Forge y los que mantuvieron la línea en Gettysburg, los que liberaron a los esclavos para cerrar un capítulo vergonzoso y los que levantaron una nación en el desierto. Nosotros somos los hijos e hijas de aquellos que tomaron por asalto las playas de Normandía e izaron la bandera en Iwo Jima e hicieron a Estados Unidos la nación más fuerte, más próspera, más grande de la Tierra para siempre en la historia de la humanidad –la más grande, la nación más excepcional.

América, que siempre perdurará. Siempre vamos a salir adelante. Nunca nos daremos por vencidos. Resistiremos porque vivimos de esa fortaleza moral que llamamos Gracia. Porque aunque a menudo hemos bordeado el precipicio, una Mano Providencial siempre nos ha guiado hacia un futuro mejor. Por lo tanto, vamos a buscar esa Mano una vez más. Nuestro Ronald Reagan dijo: “Si alguna vez olvidamos que somos una nación bajo Dios, seremos una nación que se habrá ido a pique”. ¡Sí, Él derramó su gracia sobre ti, América! ¡No vamos a desperdiciar lo que se nos ha dado! Vamos a luchar por la libertad. Vamos a luchar por los Estados Unidos. Estamos en el punto de inflexión. Debemos estar unidos. Y salvaremos noblemente, no perderemos mezquinamente, esta última y mejor esperanza de la Tierra.

Por lo tanto, ¡Dios te bendiga, Iowa! ¡Dios bendiga a los Estados Unidos de América!

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2 respuestas a EL DISCURSO DE SARAH PALIN EN INDIANOLA

  1. Santi dijo:

    Gracias, Bob, por el trabajo de traducir el discurso. Un gran discurso de Sarah, sin duda. Y bastante duro y directo. Creo sinceramente que es su programa electoral que confirma su próxima presentación a las primarias republicanas.

    Buscando un poco he encontrado este fragmento que da una pista:
    “No me sorprende. He visto este tipo de capitalismo amiguista. Es el mismo niño bueno de la vieja política de siempre con la que luché y a la que derroté en mi estado de residencia. Me opuse a una clase política corrupta y comprometida y a sus relaciones inconfesables con las grandes petroleras. Y les puedo decir por experiencia que la reforma repentina e implacable nunca sienta bien a los intereses creados y a los agentes del poder. Por lo tanto, por favor, deben examinar el historial de un candidato. Deben conocer su capacidad de hacer reformas con éxito y solucionar los problemas que van a decir que han heredado.”
    Creo que ahí se está propugnando a ella misma como el candidato ideal por su trayectoria.

    Y en general, como ya he dicho, es el discurso de un candidato. Así que ahora a esperar al trámite de su presentación oficial, algo que todos estamos deseando que haga. Y que Dios la ayude desde ese momento.

    Un saludo, amigo. ¡Palin 2012!

  2. Santi dijo:

    Nuevo discurso de Sarah Palin, ahora en Manchester (New Hampshire) el 5 de septiembre de 2011.

    Bob, mira a ver si ha dicho algo resaltable. Y es que Sarah no para en su campaña no declarada todavía. ¡Palin 2012!

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