IOWA ERA UNA FIESTA

Y el motivo de esa fiesta era la presencia de Sarah Palin al día siguiente, sábado 3 de septiembre, en el rally que iba a celebrar el movimiento Tea Party en Indianola. Es cierto que no es la primera vez que Sarah Palin interviene en un acto de este tipo, pero es que aquél iba a ser un día especial, siquiera porque se cumplían tres años justos desde aquel otro 3 de septiembre, esta vez de 2008, en que una entonces prácticamente desconocida Sarah Palin pronunció su discurso de aceptación de la candidatura republicana a la vicepresidencia de los Estados Unidos en la Convención Nacional Republicana de Minneapolis-Saint Paul (Minnesota). Ese día fue el de su presentación ante toda la nación y la expectación que se había despertado era enorme. Tan enorme como lo era ahora también.

Para hacer honor a la efemérides, los buenos amigos de Conservatives4Palin, el que tal vez sea el mejor blog sobre Sarah Palin de todo el ciberespacio, lanzaron un par de semanas antes la propuesta de que todos aquellos que quisieran se reunieran con ellos la noche antes del rally en el Machine Shed Restaurant, un popular restaurante en Urbandale, muy cerca de Des Moines, para conocerse, confraternizar y pasar simplemente un buen rato juntos.

La respuesta fue abrumadora y para todos aquellos que somos asiduos lectores de C4P, el saber que en un pequeño local de una pequeña población de Iowa se habían juntado un gran número de las firmas (o nicks) que tanto admiramos a diario bastaba para ponernos los dientes largos: Ian Lazaran, Damian Geminder, Sapwolf, 4 Such a Time as THIS, Adrienne Ross, etc. Todos ellos estaban allí, no importa lo lejos que estuvieran de su casa (Nueva York, Florida, Texas, California, etc.). El viaje merecía la pena; no sólo por la presencia de Sarah Palin en el rally del día siguiente, sino también por el encuentro de esa noche.

No estaba previsto que acudiera Sarah Palin. No llegaba a tanto la osadía de los organizadores. Sólo un par de días antes hubo rumores de que eso pudiera ser, pero desde el propio C4P tuvieron buen cuidado de evitar que alguien se hiciera demasiadas ilusiones. Nadie autorizado por la propia Sarah Palin les había confirmado su presencia y tampoco estaba obligada a hacerlo. Otra cosa es que lo hiciera, pero lo mejor era no esperársela.

Pero si no estaba Sarah Palin, sí que había montones de palinistas allí y con eso ya bastaba para que la reunión fuera un éxito. Y la guinda del pastel llegó cuando alguien que estaba tomando el fresco en el exterior del local miró a la calle y creyó estar soñando: veía un autocar enorme acercarse al Machine Shed Restaurant y ese autocar era el tan conocido por él del One Nation Tour. ¡El autocar de Sarah Palin! Nuestro amigo ya estaba pensando cuántas cervezas se había tomado para tener semejante alucinación cuando ese autocar no sólo se hizo cada vez más grande, sino que frenó a la entrada del local, abrió sus puertas y de él descendieron la propia Sarah Palin seguida de su marido Todd, así como otros dos miembros de su equipo, Mike Glassner y Jason Recher, que sin pérdida de tiempo se dirigieron hacia el restaurante y entraron en él. No era una alucinación entonces. Realmente hay veces en que los sueños se hacen realidad. Y nuestro amigo respiró aliviado al comprender que podía desdecirse de esa promesa precipitada que acababa de hacer de no volver a probar la cerveza durante el resto de su vida, sólo para echar a correr inmediatamente hacia la puerta del local y entrar él también. ¡Al cuerno el aire fresco! ¡SARAH ESTABA ALLÍ!

La cosa era tan simple como que Sarah Palin acababa de llegar a Iowa y antes de ir a su hotel en Des Moines, había decidido hacer una parada en Urbandale y saludar y pasar un rato con los que tal vez sean los más fieles de entre sus fieles: la merry troupe de C4P.

Cuando la gente se apercibió de quién había llegado, una exclamación de gozo cruzó la noche de Iowa para llegar sin duda hasta otra noche, la de Washington, DC, resonando como un cañonazo y amargarle la velada al presidente Obama. En el interior del restaurante, Sarah y Todd saludaron a todo el mundo, les preguntaron sus nombres, de dónde venían, demostraron que conocían a muchos de ellos, se fotografiaron con todos, firmaron autógrafos en fotos, libros, camisetas, brazos desnudos (uno de los afortunados salió acto seguido en busca de un estudio de tatuajes abierto para hacer permanente esa firma sobre su cuerpo), oyó los cantos atronadores de “Run, Sarah, run!”, los aplausos, sintió el entusiasmo de todos esos estadounidenses que han puesto toda su fe en ella y, sin duda, sintió un escalofrío al comprender la enorme responsabilidad que pesaba sobre sus hombros de no decepcionarlos.

Tal y como dijo Peter Singleton, uno de esos adalides, tan voluntario como el primero y de cuyo trabajo en Iowa muy pocos se han dado cuenta todavía de su importancia, durante una pequeña intervención que hizo ante todos los presentes, Sarah y Todd incluidos:

No hay nadie que tenga el coraje político y la visión de esta mujer. Si se presenta creo que ganará la nominación y entonces creeré que ganará las elecciones generales.

Unas palabras que vitorearon los varios cientos de personas que estaban allí, la mayoría de los cuales eran muy jóvenes, de entre 20 y 30 años. Entre ellos estaba la flor y la nata del palinismo en Internet, pero también estaban otras muchas personas de otras edades que admiran a Sarah Palin por su compromiso para con ellos, por su sinceridad y su valor, por ser “una de los nuestros”, en definitiva. Y si ella es eso, ellos son “unos de los suyos”. Y querían hacérselo saber. Y si podía ser personalmente, mejor. Y a fe que lo consiguieron porque Sarah Palin estuvo allí para oírselo decir. Y cuando se lo dijeron y ella les miró a los ojos y les dio las gracias por todo lo que estaban haciendo, esa noche en un pequeño local de una pequeña población de Iowa, unas pocas buenas personas sintieron que habían visto el futuro de su amado país. Y ese futuro era de esperanza.

 

Y en la próxima entrada, les hablaré sobre el rally y lo que allí dijo Sarah Palin. Hasta pronto, amigos.

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Una respuesta a IOWA ERA UNA FIESTA

  1. Santi dijo:

    Un bonito detalle de Sarah con los palinistas. Hizo felices a toda esa gente. Un saludo, Bob.

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