NO ES TAN FIERO EL ROMNEY COMO LO PINTAN

Y aunque fuera el Lobo Feroz, recuerden que al final del cuento, Caperucita Roja se lo carga (bueno, eso lo hace el cazador, pero a efectos prácticos viene a ser lo mismo). Sobre Romney hay mucho papanatas suelto que se empeña en considerarlo como el no va más republicano de la política estadounidense y yo nunca consigo entender muy bien en qué se basan esos tipos para tener semejante opinión. Es algo superior a mí. Y es que cuando oigo hablar de Romney, no puedo dejar de recordar que ése es el mismo tipo que en 2008 no logró la nominación republicana cuando su rival era alguien de tan poco fuste como McCain, quien a poco de comenzar la campaña electoral de las primarias casi tuvo que retirar su candidatura por falta de apoyo económico, salvándose únicamente porque sus colaboradores accedieron a trabajar para él sin cobrar. De hecho, Romney, el gran hombre, tuvo que retirarse de la carrera electoral ANTES incluso que Huckabee… ¿Y ése es el no va más que dicen algunos? Aviados estamos pues.

Pero antes de empezar a darle leña a Romney, un par de noticias sobre éste su blog, “Going Rogue, Going Palin”: la primera es que a partir de agosto voy a estar también en Twitter. El caso es que en agosto pretendo tomarme el mes entero de vacaciones para recargar fuerzas, pero como que no por eso van a dejar de producirse noticias, creo que estaría bien poder comentarlas siquiera en 140 caracteres, ¿verdad? Además, muchas de esas noticias tal vez no den para dedicarles una entrada en el blog, pero sí para hacerme eco de ellas y darles mi propia opinión (por ejemplo: «Sarah dice que Romney es un melón. ¡Pobre Romney! Su mayor secreto al descubierto… ¿Tendrá algún antepasado español y de Villaconejos?»). De momento, todavía lo estoy preparando (tengo que hacerme una foto nueva para que mis lectoras me vean guapo), pero tan pronto como esté listo les anunciaré cuál será el nombre de mi cuenta y a ver qué tal. Confío en que les gusten mis comentarios. Nunca serán tan buenos como los de la propia Sarah, que son excelentes, pero trataré de aprender de ella.

La segunda noticia es que el 1 de agosto publicaré la última entrada de esta temporada antes de irme de vacaciones (ya tengo el botijo en la nevera lleno de agua con anís y una sombrilla a rayas recién comprada en El Corte Inglés) y he pensado que tal vez les gustaría que la dedicáramos a hacer un Q&A (Query and Answer, preguntas y respuestas). O sea, que ustedes puedan aprovechar estos quince días de julio que quedan para enviarme sus preguntas (las que sean: sobre Sarah, sobre las primarias, sobre las elecciones de 2012) y yo me comprometo a responderlas el día 1 de agosto. Si les parece bien, simplemente escriban sus cuitas en un comentario y envíenmelo. Yo las recopilaré todas, investigaré sobre ellas y les daré una respuesta, que podrá ser más o menos acertada, pero una respuesta. Y no me pregunten si creo que Sarah va a presentarse a las elecciones porque mi respuesta ya se la puedo dar ahora mismo: ¡SÍ, SÍ, SÍ, PALIN 2012! Pero sobre cualquier otro tema, las que quieran.

De mis archivos fotográficos: ésta estuvo cerca de ser la imagen que utilizara para el banner de este blog. Finalmente no lo fue, pero ¿a qué hubiera estado bien?

Y ahora al tajo. Las encuestas ahora mismo no son muy de fiar simplemente porque hay demasiados contendientes y muchos de ellos no son más que escoria de la que de alguna manera habrá que librarse antes de poder emitir un juicio acertado. Actualmente tenemos unas primarias republicanas con ocho candidatos “serios” en liza: Gingrich, Paul, Cain, Pawlenty, Romney, Santorum, Bachmann y Huntsman, y tres más igualmente “serios” que podrían saltar a la palestra en cualquier momento: Palin, Perry y Giuliani. Curiosamente, son estos tres candidatos no declarados los que atraen mayor respaldo por parte de los votantes conservadores y quienes caso de presentarse finalmente acabarán llevándose el gato al agua. De hecho, mi opinión es que las primarias republicanas de 2012 son un asunto entre dos candidatos nada más: uno, el del establishment republicano, el RINO, el moderado (vulgo medio demócrata), ya está más que decidido a favor de Mitt Romney; el otro, el anti establishment, el del movimiento Tea Party, el conservador, se decidirá entre Palin o Perry.

Ahora bien, yo creo que Perry no se va a presentar finalmente y que sus insinuaciones actuales no son más que un medio de hacerse el interesante, mostrando su fuerza, buscando un futuro ofrecimiento de la candidatura a la vicepresidencia. Y me parece muy bien. Ya saben que llevo mucho tiempo pronosticando un ticket republicano para 2012 que será Palin-Perry y para ello me baso en el buen historial como gobernador de Texas de Perry, sus impecables credenciales conservadoras y, last but not least (en último lugar pero no por ello menos importante), la buena relación personal que ha habido siempre entre Sarah y Perry, algo de lo que no he podido dejar de darme cuenta a lo largo de todo este tiempo.

Sobre Giuliani, decir que no acabo de creerme que vaya a presentarse. Es cierto que sus resultados en las encuestas son buenos, pero está siempre la cuestión del aborto y demás asuntos en los que Giuliani es un liberal convencido. Con esos mimbres, no habrá cesto conservador con el que pueda recoger sus votos, tal y como le pasó en 2008. Sin embargo, dejando aparte sus posturas sociales, fiscalmente es un buen conservador, no le tiene ningún miedo a la izquierda y está dispuesto a plantar cara. Y si hay cosas de él que me disgustan, al menos no las oculta antes de que le voten para que así nadie pueda llamarse a engaño. No como Romney, cuyo historial político está demasiado lleno de cambios de opinión (flip-flops que los llaman ahí) como para confiarle siquiera un billete usado de autobús. Digamos que entre Romney y Giuliani, Giuliani sería el mal menor, pero es que éste al menos nos daría alguna satisfacción de vez en cuando a los conservadores, cosa que Romney no haría nunca. Sin embargo, sigo pensando que no se presentará porque si en 2008, con un ambiente político mucho menos enconado que el actual, hizo el ridículo y no pasó de Florida, en éste, con el movimiento Tea Party en pie de guerra, poco tiene que hacer. Pero vete tú a saber qué puede pasar.

Otra que tal: ésta me encantaba, pero me daba algún problema a la hora de encuadrarla y tuve que descartarla finalmente.

Lo único que me movería a mudar de opinión sería el saber que Sarah no va a presentarse finalmente. Entonces Perry sí que lo haría y posiblemente Giuliani también. De cualquier manera, Romney será el rival a batir y sólo uno de este terceto: Palin, Perry o Giuliani podrá disputarle realmente la nominación, que Palin le arrebatará con seguridad, Perry tal vez y Giuliani dudosamente.

En cuanto a Romney, la única razón de que ahora mismo sea el favorito y encabece todas las encuestas estriba en la flojedad de los candidatos que se han presentado hasta ahora. Gingrich, Cain, Pawlenty, Santorum y Huntsman ya sobran; no sé qué demonios pintan todavía ahí. Ninguno de ellos llega a superar el 10% en las últimas encuestas y algunos de ellos se hunden en la miseria como Gingrich, quien ha perdido todo su apoyo, quedándose en un ridículo 5%, mientras que Huntsman, por cierto, no supera nunca el 1% (perdón, un día llegó al 2%). Mientras, Romney y Palin se mantienen firmes entre el 15% y el 20%, con el añadido de Bachmann, quien aún está en período de gracia.

Sobre Romney conviene tener en cuenta algunas cosas: por ejemplo, que durante estos últimos tres años no ha sido motivo de noticia en los medios de comunicación por nada, ni bueno ni malo. De hecho, durante las pasadas elecciones del midterm estuvo completamente ausente de la campaña electoral (tampoco nadie le echó en falta), limitándose a dar algún que otro respaldo vía nota de prensa que no tuvo el más mínimo efecto sobre el electorado. Tampoco se pronunció nunca públicamente sobre ningún asunto político de actualidad, ya fuera Obamacare, el déficit económico, las relaciones con Israel, el terrorismo, el Climategate, etc. Vamos, que desapareció de la escena por completo. Eso fue bueno para él porque así la gente olvidó todo lo que sabía sobre él procedente de su anterior campaña electoral en 2008, lo que le permitiría presentarse ahora en 2012 como fuera que estimase más oportuno hacerlo ahora.

Y es que si repasamos lo que sucedió en 2008 podemos comprobar una cosa: que cuanto más sabe la gente sobre Romney, menos les gusta. Tal y como recuerda Pollinsider, en mayo de 2007, pocos meses antes de que Romney lanzara su campaña electoral para las primarias del año siguiente, un 40% de los estadounidenses no sabían quién era él, teniendo unos porcentajes de opinión bastante decentes, pues un 27% de los estadounidenses tenían una opinión favorable sobre él y sólo un 19% la tenía desfavorable (combinándolos, resulta un +8%). Y ese es el mismo resultado que estaba obteniendo hace poco, en mayo de 2011 (36% favorable y 28% desfavorable), aunque con mayor reconocimiento por parte de sus compatriotas. Lo bueno del caso es que conforme fueron pasando los meses en 2007, ese porcentaje iba empeorando, disminuyendo sus resultados conforme más y más gente iba sabiendo de él (en septiembre de 2007, sólo el 23% de estadounidenses seguían sin saber quién era). En ese momento, Romney estaba en -8% (seguía en el 27% de favorables, pero los desfavorables ya eran un 35%, casi el doble que antes) y para cuando llegó la fecha de los caucuses de Iowa (que no ganó), estaba en -10% (32% de favorables y 42% de desfavorables). Un mes después, Romney ya tenía un porcentaje de -12% (34% de favorables y 46% de desfavorables) y fue entonces cuando anunció su retirada de la campaña electoral.

Y otra más: ésta, ésta… pues ahora mismo no recuerdo por qué descarte ésta. ¡Anda! Si creo que no la miré siquiera. ¡Oh, qué cabeza la mía!

O sea, que cuanto más avanzaba la campaña de las primarias de 2008, cuanto más rallies celebraba Romney, a más debates acudía, más noticias generaba, más gente conocía sus opiniones, MENOS GUSTABA A TODO EL MUNDO. Lógico, puesto que Romney es un tipo en quien no se puede confiar. Y eso es algo que todo el mundo acaba percibiendo. Vamos, como Rajoy ahora. Por eso se empeña en no hablar más que de economía para que así nadie sepa lo que piensa de verdad y no puedan hacerse una imagen veraz de él. Por eso no es extraño que Romney confesara hace un par de meses que agradecía el hecho de que fuera Sarah quien saliera en las noticias todo el tiempo durante estos años pasados y no él porque así todo el escrutinio público había recaído sobre ella. Evidentemente estaba pensando en lo que le pasó en 2007-2008, pero ¿tendrá ocasión de evitarlo en 2011-2012? ¿Y con la que está cayendo ahí fuera, con el Tea Party acampado a la puerta de la casa de cada político pretendidamente republicano? Nanay.

Y aquí tenemos otra flojedad de Romney: que no se ha privado durante todo este tiempo en mostrar su menosprecio por el Tea Party. Al menos en eso ha sido sincero y no como otros: a Romney le asquea el Tea Party y lo ha dejado bien claro. Mejor, porque a nosotros nos asquea Romney y tampoco tenemos ningún inconveniente en decirlo alto y claro. En cambio, Sarah es extraordinariamente valorada por el Tea Party, lo cual creo que será el factor decisivo en estas próximas primarias, atendiendo a lo que ha sucedido en las pasadas elecciones del midterm. El Tea Party es el movimiento político más activo y comprometido existente actualmente en el panorama político estadounidense y gozar de su apoyo es algo vital para un candidato republicano ahora mismo. ¿La prueba? De nuevo las pasadas elecciones del midterm, donde prácticamente todos los Romney que se presentaron a las elecciones frente a un candidato del Tea Party cayeron derrotados. Y a este respecto los números de Sarah son espectaculares: entre los estadounidenses que se consideran parte del movimiento Tea Party, Sarah obtiene un porcentaje de +67% (81% favorables y 14% desfavorable) mientras que Romney se queda con un mero 28% (58% favorable y 30% desfavorable).

Las primarias son un “asunto interno” que podríamos decir; son los propios votantes de cada partido los que deciden a sus candidatos. En consecuencia, son una cuestión que acaba decidiendo el segmento de votantes más comprometidos de entre todos ellos. En el caso del Partido Republicano, ese segmento es evidentemente el Tea Party. Además, recordemos que tan sólo una cuarta parte de los estadounidenses siguen atentamente las primarias mientras que las restantes tres cuartas partes se limitan a lo que escuchan ocasionalmente en la radio, la televisión o lo que leen de pasada en los periódicos. Es lo mismo que sucede a la hora de votar: acuden los más concienciados, los que han vivido las primarias como algo que les afecta personalmente. Los demás, pasan y ya irán a votar si acaso en las generales. Es cierto que pueden contestar a una encuesta telefónica o en la calle porque no les cuesta demasiado esfuerzo, pero nada más. Por eso, mucho cuidado con las encuestas: el 75% de los que responden a ellas no saben de lo que hablan o lo que saben es de oídas… y tampoco importa mucho lo que digan porque igualmente no van a ejercer su derecho al voto en caucuses y primarias.

Pero como que es ese 25% de comprometidos los que van a abarrotar con sus votos las urnas el día de las primarias, Romney se va a encontrar con que para ganar la nominación va a tener que ganarse su apoyo, que son precisamente los que sí se han interesado por las primarias y… los que sí que le conocen bien. Y conocen sus atrocidades en forma de Romneycare, su apoyo a las tesis del calentamiento global causado por el hombre, su pasado como republicano liberal favorable a la legalidad del aborto y del matrimonio homosexual, etc.  ¿En serio se cree que va a conseguir que esos votantes cambien de opinión y le voten a él? ¡Vamos, ni hartos de bourbon!

Y otra cosa sobre las encuestas actuales. Cuando miren los resultados de alguna, comprueben bien qué opciones había para escoger. Si no está Sarah incluida entre ellas, aquello tiene truco. Cuando la encuesta se hace ofreciendo a Sarah entre las candidatas a escoger, Romney obtiene peores resultados que cuando la encuesta se hace sin ofrecer esa posibilidad (entonces aumentan mucho los “no sé/no contesta” o los “ninguno de ellos”). El caso es que los votantes partidarios de Sarah no tienen una segunda opción para el caso de que ella no se presente y mientras esperan a ver si se presenta o no, su apoyo va de uno a otro, repartiéndose un poco por todas partes. Sólo la aparición de un candidato como Perry podría romper esa disgregación y concentrar esos votos perdidos en alguien casi tan bueno como candidato conservador como Sarah, pero es que Sarah está en la carrera electoral por más que algunos se empeñen en no verlo. Así pues, dejen de temer que Romney vaya a ser una amenaza para Sarah. ¡Si no lo fue ni para McCain en 2008, caramba! No vamos a tener unas primarias al estilo de las demócratas del 2008 entre Clinton y Obama, disputándose voto a voto hasta la última cita electoral. Pero tampoco creo que vayan a ser como las de Bush 43 en 1999, cuando llegó, vio y venció. Será interesante, pero no habrá color, créanme. Palabra de Palin.

El miércoles les hablaré sobre el estreno de The Undefeated. Estoy recopilando toda la información posible. Y también tengo que escribir una entrada presentándoles a Rick Perry, el gobernador de Texas. Ya es hora de que todos sepamos algo más sobre él, ¿verdad?

¡Ah, y acuérdense del Q&A! Espero sus preguntas.

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2 respuestas a NO ES TAN FIERO EL ROMNEY COMO LO PINTAN

  1. Pablo dijo:

    Hola!

    Mi pregunta es sobre los posibles candidatos a vicepresidente de Palin.

    Gracias, un saludo.

  2. Santi dijo:

    Mientras no se sepa todos los que se presentan, incluida nuestra Palin, las encuestas son un mero fuego de artificio. Habrá que esperar pacientemente a que Sarah lo anuncie y después a ver esas encuestas. ¡Palin 2012!

    Mi pregunta es: ¿Afectará algo lo que le está pasando a Murdoch en el R.U.? Me refiero a sus implicaciones en EEUU como gran grupo mediatico de la derecha y propietario de la cadena de tv FOX (en donde está contratada Sarah Palin).

    Buena idea lo del twitter, Bob. Estás que te sales, amigo, ja, ja, ja. Y felices vacaciones, te las tienes más que merecidas.

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