EL DÍA EN QUE SARAH PALIN FUE TENTADA… Y DIJO: “¡DEMONIOS, NO!” (I)

Escribir America is Ready! ha sido todo un reto, pero reconozco que me lo he pasado muy bien. Obligado a documentarme exhaustivamente sobre Sarah Palin, he aprendido muchas cosas sobre ella que aún desconocía.  Algo que me reafirma en mi opinión de que se trata de una persona excepcional que se merece todo nuestro apoyo por más que, por la parte que me toca, sea un apoyo tan canijo como el mío, que soy sin duda su peor bloguista. Pero aún así, persevero en mi esfuerzo, sabedor de que algunos de ustedes disfrutan leyendo este blog, lo cual es mucho más de lo que nunca hubiera podido imaginarme. Sólo con eso, ya me siento espléndidamente recompensado.

Una de las historias que recopilé para America is Ready! y que finalmente no pude utilizar por cuestiones de espacio es la que hace referencia a su primera dimisión, la que presentó siendo presidenta de la Alaska Oil and Gas Conservation Commission (AOGCC). Fue en 2004, cuando apenas llevaba once meses en el cargo, y fue tan inesperada que supuso un bombazo dentro del mundo de la política alasqueña. Pocos conocen realmente lo que sucedió durante ese tiempo, pero en mi opinión, ese fue el “momento decisivo” de la vida política de Sarah, el momento en que tuvo que decidir, aunque ella no lo supiera todavía, qué iba a ser de su futuro: si iba a convertirse en una politicastra más o por el contrario estaba llamada a cotas más altas. Tal y como he recogido en el título de esta entrada bien se puede decir que ése fue el momento de la tentación de Sarah Palin, cuando el demonio de la política la visitó y le ofreció una cómoda y confortable carrera política a cambio de venderle su alma y ella no sólo le respondió que no se la vendía, sino que aún le dio tal patada en el culo que aún se recuerda en Alaska por más que tantos y tantos politicastros que finalmente sí cedieron hayan pretendido esconder esa historia del conocimiento de todos.

Afortunadamente, he podido rescatarla y aquí se la ofrezco a todos ustedes porque tengo muy claro que esa parte de su historia no debe ser olvidada de ninguna manera. Para mí, las personas y sus actos guardan relación entre sí durante toda la vida y una buena persona se conoce por sus hechos, que serán necesariamente buenos. Los malvados que sólo son malos “porque la sociedad los ha vuelto así” sólo aparecen en las elucubraciones calenturientas de esos juristas empeñados en conceder todos los beneficios a los criminales y ninguno a sus víctimas. Sarah Palin es buena y su corazón es naturalmente bondadoso. Y esta historia que les voy a relatar lo demuestra sobradamente. Y si eso les revienta a los que tienen el corazón negro como el carbón y que odian que alguien les ponga en evidencia, que se fastidien.

Sarah Palin en 2002

Era aquél un año de dudas para Sarah. Estaba a punto de concluir su segundo mandato como alcaldesa de su localidad de residencia, Wasilla, y tenía que decidir cuál iba a ser su siguiente paso, si es que iba a dar alguno dentro de la arena política y no prefería quedarse en casa, cuidando de su familia que, en 2001, se había visto bendecida con la llegada de su hija Piper.

Como quiera que las ordenanzas municipales de Wasilla le impedían presentarse a un tercer mandato (y recordemos también que los mandatos allí son de tres años), Sarah pensó en aprovechar la experiencia que había supuesto para ella el ser nombrada en 1999 presidenta de la Alaska Conference of Mayors (Conferencia de Alcaldes de Alaska), lo que le había proporcionado unos ciertos conocimientos de política estatal, para intentar convertirse en vicegobernadora (lieutenant general) de Alaska. Así pues, presentó su candidatura en las primarias de su partido, el Republicano, y a pesar de las limitaciones que le supuso el hecho de ser todavía alcaldesa de Wasilla, lo que le impidió lanzar una verdadera campaña electoral que abarcase todo el estado, y no tener apenas dinero (sus rivales la aventajaban en este aspecto en una proporción de 4 a 1), Sarah terminó siendo segunda, sólo por detrás del ganador, Loren Leman. Es cierto que no había ganado, pero en la práctica fue casi como si lo hubiera hecho puesto que de los cinco candidatos que se presentaban, Sarah era la más desconocida por todos los alasqueños y aún así poco le había faltado para hacerse con la nominación, que perdió por apenas 2.000 votos. Estos fueron los resultados finales:

  1. Loren Leman: 21.076 votos (29,34%)
  2. Sarah Palin: 19.114 votos (26,61%)
  3. Robin Taylor: 16.053 votos (22,35%)
  4. Gail Phillips: 13.804 votos (19,22%)
  5. Paul Wieler: 1.777 votos (2,47%)

Resignada, Sarah hizo lo que todos los políticos en paro: esperar una nueva oportunidad que aún no sabía cuál podría ser, pero mientras tanto se dedicó a lo único que tenía a mano: la inminente campaña electoral de ese año. Así, Sarah participó en ella durante las dos últimas semanas de octubre, recorriendo todo el estado en compañía de Ted Stevens, que era entonces uno de los dos senadores por Alaska, en apoyo de la candidatura a gobernador de Frank Murkowski, que era el otro senador, que había decidido dejar su escaño y volver a su tierra. La verdad es que a pesar de su fallida intentona a hacerse con un puesto en el ticket republicano de ese año (recordemos que en Alaska, el candidato a gobernador y el candidato a vicegobernador son nominados por cada partido por separado y sólo una vez que lo han sido forman una candidatura conjunta), Sarah era la “golden child” del Partido Republicano y como tal todos le auguraban un gran futuro, algo que todavía era perfectamente posible puesto que en 2004 sólo tenía 40 años y su carrera política estaba en el momento idóneo para despegar.

Frank Murkowski, el gobernador de Alaska cuando toda esta historia tuvo lugar. Uno de los peores enemigos a los que tuvo que enfrentarse Sarah durante esos años. Y uno al que venció en dos tandas: primero, con su dimisión como comisionada de la AOGCC, y luego, en 2006, arrebatándole el cargo de gobernador.

El ticket Murkowski-Leman ganó las elecciones y el nuevo gobernador no se olvidó de Sarah. He leído por ahí que Murkowski le ofreció a Sarah formar parte de su gabinete ocupándose de la cartera de Comercio, pero que ésta lo rechazó, así como hacerse cargo de la dirección de los Parques Naturales, lo que también rechazó. En su autobiografía, Sarah no hace mención a dichos ofrecimientos y yo tampoco he podido confirmarlo en otras fuentes, así que me limito a mencionarlo aquí, pero sin afirmarlo. Lo que sí que relata Sarah en Going Rogue es cómo los medios de comunicación (y se supone que el propio Murkowski) empezaron a considerar su nombre para ser la nueva senadora en sustitución de Murkowski.

Y es que en aquella ocasión se daba una situación curiosa puesto que al haber dimitido Murkowski de su escaño senatorial para presentarse a las elecciones a gobernador de Alaska y haberlas ganado, resultaba que, en su condición de nuevo gobernador, disfrutaba de la potestad de nombrar a su propio sucesor en el Senado hasta que se celebraran en 2006 las elecciones correspondientes a ese escaño en concreto, algo que sucede en casi todos los estados de la Unión cuando se produce una vacante en el Senado.

Sarah no estaba muy convencida de si le gustaría ser senadora, consciente de que se trataba de un cargo en el que pesa mucho la lealtad a la maquinaria del partido, algo que no iba demasiado con ella y que le hacía pensar qué pasaría si acababa convirtiéndose en una maverick (rebelde) en Washington. Por aquel entonces, Sarah no había tenido ningún contratiempo todavía con el establishment republicano en Alaska y nada hacía suponer que lo fuera a tener, pero es cierto que era poco amiga de los intereses creados, tal y como ya había demostrado más de una vez durante sus años como concejal y alcaldesa en Wasilla. Finalmente, Murkowski la llamó a su despacho en Anchorage un día de noviembre de 2002 para que él y su recientemente nombrado fiscal general, Gregg Renkes, pudieran hablar con ella sobre la cuestión.  Sobre este último, Renkes, como quiera que va a jugar un papel importante en esta historia, no está de más añadir algo más sobre él. De momento, basta con decir que su nombramiento fue la primera controversia a la que se tuvo que enfrentar Murkowski cuando aún no había calentado siquiera la poltrona de gobernador. Y es que apenas a nadie en Alaska le hizo gracia el nombramiento puesto que se trataba de un veterano cabildero (lobbyist) de Washington, DC, que tuvo que colegiarse deprisa y corriendo al Colegio de Abogados de Alaska para poder ejercer sus funciones como fiscal general allí, lo que hizo a muchos preguntarse con qué intenciones había vuelto realmente Murkowski a Alaska.

El silencioso Gregg Renkes. Otro de los enemigos de Sarah durante esos años. Y otro con el que pudo sobradamente. Y de nuevo gracias a que dimitió primero como comisionada de la AOGCC. Sin ese dogal al cuello, Sarah estaba libre de actuar como quisiera y a fe que lo hizo.

La entrevista de Murkowski y un silencioso Renkes con Sarah está narrada en Going Rogue y se limitó a dos puntos: el primero consistió en que Murkowski le preguntó a Sarah cuál era su área de interés principal y ésta le respondió que todo lo referido a la energía y al desarrollo de los recursos naturales de Alaska para así poder crear más puestos de trabajo en el estado; el segundo consistió en un largo monólogo de Murkowski en el que le explicaba la “jungla” que es Washington y lo muy difícil que es para alguien con familia (sobre todo con hijos pequeños) desempeñar un cargo allí. Después de media hora dándole el tostón con lo mismo, Murkowski y Renkes se despidieron de ella y una vez que ésta se encontró de nuevo con Todd en el aparcamiento del edificio, ya que fue él quien la condujo hasta Anchorage, le dijo que estaba claro que ella no iba a ser la nombrada y que tampoco lo sería  ninguna mujer que tuviera familia. Entonces Sarah aún pensaba que la principal preocupación de Murkowski era no perjudicar a su familia, viéndolo como una especie de padre que lo que tenía en la cabeza antes que nada era protegerla a su manera de lo que sabía que sería una difícil posición. Sin embargo, cuando poco tiempo después Murkowski anunció que su elegida para sustituirla como senador iba a ser su propia hija, Lisa, una madre de familia con dos hijos pequeños (!), lo que constituyó su segundo nombramiento más controvertido en el poco tiempo que llevaba como gobernador, es bien seguro que Sarah se quedó boquiabierta nada más enterarse de la noticia.

Lisa Murkowski, la hija de Frank Murkowski. Ya saben que en algunos sitios la famiglia es lo primero. En esta foto aún está maja, pero andando los años acabó perdiendo todo su atractivo y ahora parece la bruja de Blancanieves verdaderamente. ¿Será cierto eso de que con los años uno acaba teniendo la cara que se merece?

De todas formas, Murkowski no quiso perder completamente de vista a Sarah y un par de meses después de esta bufonada, en febrero de 2003, volvió a entrevistarse con ella y ésta vez le ofreció un cargo que sí que aceptó ilusionada: la presidencia de la Alaska Oil and Gas Conservation Commission (AOGCC). Un puesto muy importante que le iba a suponer su primer gran sueldo: 124.400 $ al año, doblando su salario como alcaldesa y convirtiéndola por primera vez en la mayor contribuyente a la economía familiar de los Palin al superar las ganancias obtenidas por su marido Todd entre su trabajo como operario en los campos petrolíferos de North Slope y su pequeño negocio de pesca de salmón en Bristol Bay. Algo que les venía como anillo al dedo puesto que acababan de construirse su nueva casa a orillas del lago Lucille en Wasilla y el coste económico que les había supuesto había sido realmente importante. Por otra parte, es cierto que Sarah no tenía una gran experiencia en cuestiones energéticas, fuera de todo lo que sabía como cualquier alasqueña que vive en un estado cuya principal fuente de vida es la energía, pero tal y como declaró posteriormente, aceptó el cargo porque era su oportunidad de saber más sobre esa industria vital para el estado.

La AOGCC

¿Y qué es la AOGCC? Se trata de un órgano regulador de carácter casi judicial que tiene toda una serie de misiones relacionadas con el principal activo del estado: la energía (algo que supone para Alaska lo que la industria del espectáculo para California, los cultivos de maíz para Kansas o los mercados financieros para Nueva York). Un activo que proporciona el 85% del presupuesto estatal a través de los ingresos procedentes de la explotación del petróleo y el gas, que está casi monopolizada por tres grandes industrias: British Petroleum (BP), ExxonMobil y ConocoPhillips. Oficialmente, tal y como recogen sus estatutos, las funciones de la AOGCC consisten en:

Proteger el interés público en la exploración y desarrollo de los recursos naturales petrolíferos y gasísticos, asegurar la adopción de medidas de conservación e incrementar la recuperación de esos recursos naturales, al tiempo que protege la salud, la seguridad, el medio ambiente y los derechos de propiedad.

En la práctica, eso quiere decir que la AOGCC tiene la última palabra en todo lo que se refiere a la aprobación de las reglas técnicas concernientes a la extracción de petróleo y gas, asegurándose de que los pozos estén bien construidos y funcionen correctamente, así como velar por el mantenimiento de la producción estatal, buscando la maximización de la producción. También tiene otras funciones, aunque menos absolutas, relacionadas con la protección del medio ambiente durante el proceso de perforación, extracción y producción, dirigidas a evitar la contaminación medioambiental, sobre todo cuando está involucrado algún acuífero, así como en el caso de cierre de algún pozo. Eso supone que sus decisiones afecten no solo a las propias compañías petroleras, sino también a todos los habitantes de Alaska y aún a los propios mercados de materias primas (commodities) de Estados Unidos y aún de todo el mundo. En consecuencia, la AOGCC tiene un gran poder sobre el fundamento mismo de la existencia de Alaska como estado y, tal y como opina Sarah, debería tratarse por tanto de “una agencia que fuera un cuerpo justo e imparcial y que tuviera siempre en mente el mejor interés de Alaska y de todos los Estados Unidos”.

Organizativamente, la AOGCC está dirigida por tres comisionados nombrados por el gobernador, cada uno de ellos en representación de cada una de las partes implicadas en el negocio: un ingeniero petrolífero, un geólogo y un representante del sector público (un político), ocupando éste último la presidencia de la comisión y encargándose pues de la supervisión de los aspectos éticos del funcionamiento del propio organismo y de sus miembros. A una escala inferior, la AOGCC está compuesta por una plantilla de 21 miembros que son los que se encargan de su gestión diaria y cuyo trabajo no suele salir a la luz pública a menos que se produzca algún accidente en alguna explotación, que es cuando todos se acuerdan entonces de Santa Bárbara.

En aquel momento, de los tres comisionados sólo había uno en activo: Dan Seamount, el geólogo. Éste era un hombre con mucha experiencia en el ramo, sin intereses políticos, que disfrutaba de la vida al aire libre y que era especialmente amistoso con todos. De los dos comisionados que faltaban, Sarah iba a ser la política y Randy Ruedrich, un antiguo director general de la empresa de perforaciones petrolíferas Doyon Drilling, el ingeniero petrolífero. Precisamente, éste último fue la tercera sorpresa que se llevaron los alasqueños referida a los curiosos nombramientos hechos por su gobernador, Murkowski, puesto que Ruedrich era ni más ni menos que el presidente del Partido Republicano de Alaska y, como tal, había sido parte decisiva en la nominación de Murkowski como candidato del partido a gobernador, así como el principal responsable de allegar fondos para el partido por todo el estado (fondos que, en muchos casos, procedían de las mismas empresas petroleras a las que se suponía que iba a supervisar estrictamente a partir de ahora). Si Ruedrich hubiera dimitido de su cargo en el partido antes de ser nombrado comisionado, ya hubiera sido un nombramiento controvertido, pero es que ni corto ni perezoso, Ruedrich declaró que no tenía ninguna intención de hacer eso y que continuaría siendo el presidente de los republicanos de Alaska. Pero es que además, el historial profesional de Ruedrich estaba ligado a las empresas petroleras más de lo que sería recomendable cuando se trata de cubrir un puesto así. Vamos, que cuando saltó la noticia a más de uno dentro de la AOGCC le vino a la cabeza esa expresión que habla de poner a la zorra a cuidar de las gallinas. Y buena razón tenían tal y como veremos en la siguiente entrada, donde les explicaré lo que había sido hasta entonces la apasionante historia del capo Ruedrich en Alaska. ¿Se acuerdan de “El Padrino”? Pues ríanse de ello porque en ocasiones la realidad supera a la ficción.

Nos vemos el miércoles. No falten porque tendremos una de gangsters.

P.D. Fer, Santi, amigos míos… Tomo nota de vuestras preguntas. El miércoles os respondo sin falta. Hablaremos un poquito sobre Trump y sobre America is Ready! (aunque esto último me da vergüenza).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia política de Sarah Palin y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a EL DÍA EN QUE SARAH PALIN FUE TENTADA… Y DIJO: “¡DEMONIOS, NO!” (I)

  1. educantabro dijo:

    Con el permiso de Bob y creyendo que pueda ser interesante, dejo un enlace al programa de EsRadio “Por Tierra, Mar y Aire” donde han comentado el debate que varios candidatos republicanos a la nominación, han tenido en la televisión americana:

    http://fonoteca.esradio.fm/2011-06-19/por-tierra-mar-y-aire-verano-caliente-en-afganistan-29581.html

    Lo que nos interesa comienza a partir del minuto 25.20, donde el director del “Diario de América”, Pablo Kleinman da su opinión sobre los distintos candidatos. Sus apuestas no pueden ser más desesperanzadoras:

    1- Sarah Palin no se presentara a la nominación para el 2012.
    2- Si lo primero no fuera suficientemente malo, apuesta por Mitt Romney (Aaaaaahg¡) como el favorito republicano.

    Bueno, amigo Bob, esperamos tu parecer al respecto. Un saludo.

    • Santi dijo:

      Sí, Bob, nuestro amigo educantabro se me ha adelantado con este tema. Yo también lo estuve escuchando en directo dicho programa y me quedé estupefacto ante lo que dijo el analista y supuesto experto. Espero que esté equivocado de pe a pa. Y también la prensa -la de España por lo menos- está poniendo muy bien a Michelle Bachmann a raiz de su presentación a la nominación y a su intervención en el debate de los “siete enanitos” -ja, ja, ja, así los ha bautizado la prensa de allí-. ¿No se estará equivocando Sarah por retrasar tanto su presentación? No sé, pero a mí me está poniendo un poco de los nervios.

  2. Jacky dijo:

    Hola! Bob me gozo mucho cada vez que escribes! Sigue! Gameon!

  3. marta dijo:

    La verdad es que yo empiezo a tener mis dudas ante la candidatura de Sarah. A que está esperando

  4. Pingback: A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO (COMO DEBE SER) | GOING ROGUE, GOING PALIN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s