DE VERDADES, MENTIRAS… Y ENCUESTAS

Es tiempo de primarias en los Estados Unidos. Y, en consecuencia, de encuestas. Hasta febrero del año que viene en que comenzarán a celebrarse una tras otra las diferentes citas electorales, tendremos encuestas día sí y día también. Y todas ellas pretenderán tener la clave para saber lo que va a suceder dentro de ocho meses, lo cual es mucho pretender. Es cierto que en los Estados Unidos se hallan los mejores estadísticos del mundo, algunos de los cuáles han aplicado todos sus conocimientos a esa rama tan curiosa dentro de su ciencia que es la Estadística Política (falta el graaaaaan Arriola, pero ése sencillamente es taaaaaan grande que ni siquiera un país como los Estados Unidos podría contener toooooodo su genio… Qué suerte para nosotros, ¿verdad?), pero aún así conviene andarse con mucho cuidado y tratar los resultados de las encuestas que se publican habitualmente como lo que son: meras evaluaciones que pueden ser útiles para señalar por dónde van los tiros, pero que nunca deber ser creídas a pies juntillas. Y es que las encuestas tienen más trampas que una película de chinos… ¡Ah, qué divertido era Peter Cushing haciendo de Fu-Manchú! ¿Se acuerdan de él? Por cierto, ¿Arriola lleva bigote?

En los Estados Unidos hay muchas empresas de demoscopia (la más conocida por nosotros tal vez sea Gallup) y éstas suelen publicar con más o menos asiduidad sus propias encuestas. Sin embargo, hay varias cuestiones que conviene tener en cuenta antes de echar un vistazo siquiera a sus resultados:

1Cuando se trata de encuestas políticas, las empresas de demoscopia escogen una muestra de votantes a la que someter a su cuestionario, intentando siempre que esa muestra sea lo más representativa posible. Es decir, que si se trata de una encuesta estatal y en las últimas elecciones presidenciales votaron en ese estado, por ejemplo, un 35% de todos los votantes registrados como demócratas, un 35% de los registrados como republicanos y un 30% de los registrados como independientes, lo lógico es que esa muestra refleje esa misma proporción. Y eso es algo que las empresas de demoscopia pueden hacer perfectamente puesto que dentro de sus propias bases de datos tienen todos los datos necesarios para saber si una de esas personas a las que suelen encuestar es demócrata, republicana o independiente.

Ahora bien, ¿qué sucede cuándo en esa muestra está sobrerrepresentada uno de los tres tipos de votantes que hemos mencionado? Por ejemplo, si los votantes demócratas son 45 en lugar de 35 y los republicanos son 30 en lugar de 35 y los independientes 25 en lugar de 30? Pues que las posibilidades de que los resultados favorezcan al Partido Demócrata y perjudiquen al Partido Republicano se incrementan. Es algo así como preguntar aquí en España a 100 personas sobre qué equipo de fútbol es mejor: el FC Barcelona o el Real Madrid CF y que en lugar de hacer la pregunta a 50 culés y 50 merengues (demos por supuesto que en toda España hay tantos hinchas de uno como de otro equipo) se le hiciera a 60 culés y a 40 merengues. ¿Alguien tiene dudas de hacia qué lado se inclinarían los resultados finales?

Pues eso es lo que sucede con muchas de las encuestas que se publican diariamente, sobre todo en aquellas que comparan a alguno de los candidatos republicanos con el presidente Obama. Sencillamente, el porcentaje de votantes demócratas está hinchado artificialmente a favor de los demócratas y eso favorece a Obama, quien así se destaca fácilmente sobre todos sus rivales. Por ejemplo, en la última encuesta de la que tengo noticias, una de Public Policy Polling (PPP), que preguntaba a votantes de varios estados por sus preferencias entre Sarah Palin y Obama. Hecha a escala estatal, les doy sólo los resultados de tres de ellos para que vean cómo se “cocinó” la selección de la muestra:

    • NEVADA: De acuerdo con la historia política reciente, es decir, la media de la afluencia de votantes producida en los diferentes Electoral Day de 2010, 2008, 2006 y 2004, la muestra en este estado en concreto debería ser de un 35% de demócratas, un 33% de republicanos y un 32% de independientes. ¿Cómo la falseó PPP? ¡Con un 45% de demócratas! 10 puntos por encima de la afluencia de votantes demócratas en 2010 y 8 puntos por encima de la de 2008. Los resultados finales lógicamente mostraban una amplia ventaja de Obama sobre Sarah cuando, utilizando una muestra correcta, los resultados serían de una diferencia de un 3,5%, un empate estadístico en la práctica al estar dentro del margen de error de la encuesta. Además, recuerden que una diferencia de un 10%, por ejemplo, no supone que uno tenga que convencer a un 10% más de personas para cubrir ese hueco, sino que le basta con hacerlo con la mitad, un 5% (los cinco votantes que yo gano son cinco votantes que pierde mi rival al mismo tiempo, lo que supone que estemos empatados entonces). Es por eso que una diferencia por debajo del 5% es irrelevante en la práctica. Por cierto, destacar el hecho de que Sarah supere a Obama en un 2% entre los independientes de ese estado, algo que es todo un cambio con respecto al 14% con el que Obama superó a McCain en 2008.
    • OHIO: La muestra aquí debería estar compuesta por un 36% de demócratas, un 36% de republicanos y un 28% de independientes. ¿Cómo la trucó PPP? ¡Con un 45% de demócratas! 9 puntos por encima de la afluencia de votantes demócratas en 2010 y 6 puntos por encima de la de 2008. Utilizando una muestra correcta, los resultados finales serían que esa amplia ventaja de Obama sobre Sarah que exhibe se desvanece para convertirse en un irrisorio 2,5%, de nuevo un empate estadístico. Y de nuevo, Sarah supera a Obama en intención de voto en un 1% entre los independientes, cuando Obama se los llevó de calle en ese estado en 2008 con un 7% sobre McCain.
  • CAROLINA DEL NORTE: La muestra aquí debería estar compuesta por un 39% de demócratas, un 40% de republicanos y un 21% de independientes. ¿Cómo la tuneó PPP? ¡Con un 48% de demócratas! 9 puntos por encima de la afluencia de votantes demócratas en 2010 y 6 puntos por encima de la de 2008. Los resultados finales de la encuesta serían de nuevo que la amplia ventaja de Obama sobre Sarah quedaría reducida a un 4%, un empate estadístico. Aquí, sin embargo, Obama supera a Sarah en intención de voto entre los independientes, pero lo curioso del caso es que la encuesta entrevistó a muy pocos votantes de este tipo en ese estado como para considerarlos representativos. Sospechoso.  Con una muestra de independientes más alta, seguramente Sarah hubiera ganado también.

No les pongo los resultados de Pennsylvania porque aquí ya es casi como para dar parte al juzgado de guardia. Y es que con un historial de afluencia de votantes demócratas del 37%, los de PPP elevan su peso dentro de la muestra hasta el 51%, 11 puntos más que en 2010, 7 más que en 2008 y 10 más que en 2004. Con estos porcentajes, ¿a quién le puede sorprender que Obama siga siendo el favorito en las encuestas? A nadie, menos a Sarah que se las sabe todas y no se deja engañar.

¿Qué pasa durante unas primarias cuando hay un presidente demócrata en la Casa Blanca? Muy fácil. Que la gran mayoría de los votantes demócratas ya tienen claro que va a ser él quien resulte nominado y están decididos a votarle. Sin embargo, en el caso de los votantes republicanos e independientes, estos todavía tienen que decidirse entre un amplio elenco de candidatos y de esta manera su voto resulta más fragmentario que el demócrata. Los demócratas sólo tienen un candidato, pero los republicanos suelen tener a un candidato favorito, a otro al que podrían votar si su favorito acaba retirándose, a un tercero que también podría ser, a varios de los que todavía lo desconocen todo, pero que igual uno de ellos acaba convenciéndoles, etc. Y luego están los que simplemente no se han decidido todavía y que son los que responden: “No sabe/no contesta” en las encuestas, en su mayoría republicanos, bastantes independientes y algún demócrata suelto.

Es por esta razón que uno debería descartar todas las encuestas “uno a uno” que salen por ahí, como la que les he ofrecido antes de PPP, por la sencilla razón de que Obama siempre las ganará puesto que todos saben que será el nominado de su partido y eso deja pocos votantes demócratas indecisos a estas alturas, pudiendo contar con toda seguridad con el 85% ó 90% de los votos demócratas en cualquier encuesta, mientras que los republicanos andan por debajo del 80% o incluso del 70% de votantes que ya han decidido a quién votar, habiendo encima muchos indecisos que no se han decidido todavía, pero que lo harán más adelante.

¿Hablamos sobre los swing states? Miren, las elecciones presidenciales en los Estados Unidos son todo un espectáculo, pero son menos de diez estados de los cincuenta en total los que deciden realmente quién va a ser el próximo presidente. Así pues, olvídense de las encuestas nacionales y céntrense en las estatales, que son las que importan.

¿Qué es un swing state (estado variable)? Pues es así como se conoce a un estado (también se le llama un “estado púrpura”, para diferenciarlos de los estados “azules” (demócratas) o “rojos” (republicanos) donde ningún partido obtiene habitualmente una mayoría suficiente de los votos como para poder considerarlo un safe state (estado seguro), un estado donde siempre o casi siempre gana el mismo partido. Es precisamente en esos estados donde se esfuerzan más los diferentes candidatos, conscientes de que es allí donde se juegan el ser o no ser. Para ilustrarles algo más sobre ello, les copio un fragmento de una vieja entrada mía titulada: LAS ELECCIONES DE 2012… ¿UN 2008 AL REVÉS? (y II) donde trataba este mismo tema con más detalle.

La mayoría para ser nombrado por el Colegio Electoral está en 270 votos. Si los republicanos consiguen 180 votos, se quedan a 90 votos de esa mayoría. ¿De dónde pueden sacar 90 votos electorales más? Tengamos en cuenta que los estados que en las circunstancias de “tormenta demócrata perfecta” de 2008 se mantuvieron firmes en sus creencias, capearon el temporal como pudieron y votaron por la candidatura republicana, es difícil pensar que en 2012 vayan a cambiar el sentido de su voto y optar por los demócratas, así que podemos asumir sin mayores problemas que esos 180 votos electorales son el mínimo de votos que los republicanos van a obtener en 2012 (su “suelo electoral” que dicen los entendidos). Los otros 90 votos electorales que necesitan es evidente que se los van a tener que arrebatar a los demócratas. ¿Tarea imposible? Más imposible parecía que un conservador como Scott Brown fuera elegido senador por Massachusetts y ya ven…

Arrebatar estados a los demócratas supone repasar nuevamente las estadísticas y comprobar dónde se han producido los menores márgenes de victoria demócrata; o sea, los swing states. Eso ya lo hicimos en la entrada anterior y para que no tengan que buscarla, les repito la tabla que puse en su momento.

Imaginemos que los republicanos consiguen conservar los cinco estados en los que vencieron por menor margen, algo que no debería ser difícil de conseguir dado el descrédito que la administración demócrata lleva ya acumulado desde enero de 2009 y lo que le falta aún por acumular. Quedan otros cinco estados en los que los márgenes de victoria demócratas son escasos: Carolina del Norte con un misérrimo 0,33%, Indiana con un miserable 1,03%, Florida con un escaso 2,81%, Ohio con un razonable 4,58% y Virginia (donde, para empezar, acaba de ser elegido un gobernador republicano, Bob McDonnell) con un moderado 6,30%. Si los republicanos logran dar la vuelta a esos resultados (y es que Indiana y Virginia, por ejemplo, habían votado sin cesar por los republicanos durante las 10 elecciones presidenciales anteriores a 2008 en que, víctimas de una ofuscación mental transitoria, rompieron su tradición y votaron demócrata –pero Virginia ya está haciendo méritos para merecer nuestro perdón, ¿eh?), eso supondrá… ¡85 votos electorales más para ellos! Lo que llevaría el total republicano hasta los 265 votos electorales. ¡A tan sólo 5 votos de la mayoría! Si además los republicanos recuperan el único voto electoral que fue a parar a los demócratas en Nebraska (¡algo bochornoso!), serían 266; a tan sólo 4 del triunfo.

¿Dónde pueden obtener los republicanos los cuatro votos electorales que le faltan? Vamos a repasar la lista de estados y vamos a continuar con los siguientes estados con menor margen de victoria demócrata. Estos son: Colorado (9 votos electorales), que se perdió por un 8,95%; Iowa (6 votos electorales), que se perdió por un 9,53%; Nueva Hampshire (4 votos electorales), que se perdió por un 9,61%; Nevada (5 votos electorales), que se perdió por un 12,49%; y Nuevo México (5 votos electorales), que se perdió por un 15,13%.

Lo interesante de estos cinco estados es que en todos ellos, salvo en Nueva Hampshire, ganó George W. Bush en 2004. O sea, que votaron por los republicanos sin más problemas hace cinco años. Para su información, les detallo los márgenes de victoria de los republicanos en todos ellos salvo en Nueva Hampshire, donde venció John Kerry:

  • Colorado: 4,67%
  • Iowa: 0,67%
  • Nueva Hampshire: 1,37 % (a favor de los demócratas)
  • Nevada: 2,59 %
  • Nuevo México: 0,79%

No son márgenes abultados, lo que implica que existe un gran porcentaje de independientes entre sus votantes que son los que dan la victoria a uno u otro partido. En 2004, esos votantes se inclinaron mayoritariamente por los republicanos y en 2008 lo hicieron por los demócratas. Sin duda, esos estados podrían volver a votar al Partido Republicano si se les ofrece una candidatura atractiva y un programa electoral sensato que atienda a sus necesidades reales en unos tiempos como estos.

Y es que incluso no es necesario vencer en todos ellos sino que bastaría con hacerlo en Colorado o incluso en Iowa, que son los dos estados con más posibilidades, aunque yo creo que si se logra vencer en uno, se vencerá también en el otro. Y tanto con los 9 votos electorales del primero como con los 6 del segundo, la victoria para la candidatura republicana está asegurada. Pero imaginemos que se vence en los dos. Como resultado, los republicanos obtendrían una mayoría más que sobrada de 281 votos electorales y la victoria en 29 estados, lo que no dejaría lugar a dudas acerca de la legitimidad de su victoria.

Por fin, para terminar por hoy, no olvidemos que Sarah NO ha empezado siquiera su campaña electoral. Es decir, que conserva todas sus bazas todavía. Y de hecho, aún así, Sarah ha empezado a tomar la delantera en las encuestas que se realizan para saber quién es el candidato preferido por los votantes republicanos. Hasta ahora, Sarah ocupaba regularmente un puesto en la mitad de la tabla, con porcentajes que apenas superaban el 15% o que incluso se quedaban por debajo del 10%, algo lógico puesto que NO está haciendo ningún tipo de campaña electoral, al contrario que sus rivales. Sin embargo, ha bastado con que renovara la página web de SarahPAC, que anunciara el estreno de The Undefeated y que se decidiera a recorrer durante una semana la Costa Este de los Estados Unidos en un tour festivo-educativo para que saltara a lo más alto de las encuestas. Eso demuestra que el puesto de “candidato del Tea Party” está todavía vacante, mientras que el puesto de “candidato del establishment” ya está ocupado por Romney (quien tampoco ha hecho campaña electoral durante todos estos años ni la está haciendo todavía, viviendo de las rentas de su anterior campaña de 2008. Algo divertido porque en 2008 cuanta más campaña hacía, ¡peores eran sus resultados en las primarias y mayor el número de personas a las que desagradaba! A Romney, cuanto más se le conoce, menos se le aprecia. Y esto es algo sobre lo que volveremos otro día).

Una foto de las históricas, de las que me gustan a mí. Sarah de pequeñaja, esquiando. Chula, ¿eh?

O sea, que teniendo en cuenta que Sarah lleva tres años soportando un ataque brutal y constante sobre su imagen pública y privada, que no ha empezado a hacer campaña electoral, que todavía no conocemos ni una sola de sus propuestas políticas en firme, pero que se ha pronunciado siempre a lo largo de todos estos años en estrecha conexión con lo que desean la mayoría de sus compatriotas, que ya empiece a liderar las encuestas es una buena señal, ¿no? Y si a ello le añadimos que es una personalidad cautivadora y electrizante, que sus rivales no son tales porque ninguno de ellos puede hacerle sombra y que cuando empiece a hacer campaña de verdad y sus compatriotas puedan verla y oírla por sí mismos, más de uno se va a caer del sofá al comprobar cómo le han tomado el pelo los medios de comunicación durante todos estos años, uno no puede dejar de sonreírse al pensar lo divertidas que van a ser las primarias republicanas este año. ¡Ah, sí! Yo también puedo ver noviembre desde mi casa…

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3 respuestas a DE VERDADES, MENTIRAS… Y ENCUESTAS

  1. educantabro dijo:

    Seria interesante saber cuantos de esos posibles candidatos secundarios se presentan para conseguir la suficiente importancia como para poder hacer de su presencia una alternativa interesante a la hora de hacer un posible ticket electoral como segundos de Sarah.¿O, a ninguno les gustaria ser tandem presidencial con ella?.

  2. Santi dijo:

    ¡Qué tramposillos los de las encuestas! ¡Cómo para fiarse de ellas! Se cocinan al gusto del interesado, generalmente medio progre. Cuando haya una encuesta medianamente decente nos informas, Bob.

    Oye Bob, crees que es posible que las primarias republicanas se conviertan en un mano a mano entre Sarah Palin y Michele Bachman, como he leido en un artículo de ayer en el ABC. Por lo visto, lo hizo bastante bien Bachman en ese debate entre los siete futuribles candidatos. Sería curioso que compitieran dos mujeres por la nominación republicana.

  3. Santi dijo:

    THE UNDEFEATED

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