¿A QUÉ ESPERA SARAH PALIN?

Y la respuesta es, evidentemente, a que sea el mejor momento. Sí, pero ¿el mejor momento para qué? Pues para anunciar el lanzamiento de su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. ¿Qué otra cosa podría ser? Es cierto que muchas personas se quejan de su tardanza, lo que algunas interpretan curiosamente como una prueba de que no va a presentarse finalmente, que es lo que más desearían ellas. Entre estos últimos se cuentan no sólo Mitt Romney y, por extensión, todo el establishment del GOP, que no dejan de rezar diariamente para que sea así, sino también la gran mayoría de los medios de comunicación, temerosos de que algún día Sarah Palin llegue a la Casa Blanca y tengan que comerse literalmente cuatro años enteros de basura y más basura publicada sobre ella, que es lo que finalmente sucederá.

Pero antes que nada, vamos a ponernos al día sobre las últimas novedades surgidas en torno a las primarias. La primera es que, una vez confirmada la candidatura de Mitt Romney el pasado 2 de junio (vaya sorpresa, ¿no?), cuyos puntos fuertes y débiles ya repasamos en  aquella entrada titulada: EL GOP BUSCA CANDIDATO PRESIDENCIAL: RINOS ABSTENERSE, POR FAVOR (III), otros dos candidatos se unen a la fiesta: uno que sólo busca juerga y otro serio, pero sin posibilidades.

Jonathon Sharkey

Luchador profesional de lucha libre, de 47 años, Sharkey ya se presentó a las elecciones presidenciales de 2008 y 2004. De hecho, su candidatura se hizo oficial el 23 de abril de abril pasado. Es otro que sólo busca dar la nota, pero al menos éste sí que sabe lo que es subirse a un ring y pelear de verdad. Ja, ja, ja, estaría bien que tuviera un cara a cara con Romney, se mosqueara con él y le hiciera una buena llave. En fin, que es muy divertido, pero no hace más que el ridículo, aunque a algunos eso les encanta. Su mostacho no es tan espectacular como el de Jimmy McMillan, pero también tiene su aquél.

Rick Santorum

Antiguo senador por Pennsylvania, de 52 años, anunció su candidatura el pasado 6 de junio. Por lo que parece, su decisión ya estaba tomada desde que se celebraron las elecciones del midterm, que fue cuando empezó a hacer viaje tras viaje a Iowa (ya lleva siete), Nueva Hampshire (ya lleva seis) y Carolina del Sur (ya lleva otros seis). O sea, que al igual que Romney, su candidatura era un secreto a voces. En principio, Santorum pretende postularse como el candidato del Tea Party, asegurando que cuenta con su apoyo. La verdad es que Santorum es un buen conservador, incluso en temas sociales, pero no tiene el respaldo necesario para ser elegido presidente. Además, tiene el hándicap de haber perdido en 2004 su escaño en el Senado por un margen del 18%, lo cual fue un verdadero desastre siendo él el ocupante del escaño y siendo ése un año claramente republicano, en el que Bush venció a Kerry en las presidenciales. Otro hándicap, injusto para él, pero cierto, es que un maldito activista gay lanzó en 2003 una campaña para asociar su nombre en Google con el de una práctica homosexual realmente repugnante en venganza por unas declaraciones suyas nada favorables a los homosexuales, lográndolo finalmente. Es algo injusto, ya lo digo, pero está ahí y es el tipo de juego sucio que los demócratas aprovecharían sin rodeos en unas elecciones presidenciales. Yo más bien creo que su apuesta es la de que Sarah no se va a presentar y así poder disputar la lucha por el apoyo de los conservadores, aprovechando sobre todo sus buenas relaciones con el electorado evangélico, que será la clave de estas primarias en el bando republicano. En definitiva, Santorum es un rival serio y a mí me gusta porque habla bien en público, no se muerde la lengua, es católico practicante, tiene siete hijos y los siete están escolarizados en su propia casa (lo que se llama allí homeschooling y que me parece de perlas), pero no tiene posibilidades.

En principio, con Santorum uno tiene la impresión de que ya están casi todos los que tienen que estar (salvo Sarah, por supuesto). Puede que aún se agregue alguno más, pero no supondrá gran diferencia. De hecho, aún quedan dos personas más que han formado un comité exploratorio y que todavía no se han decidido: Roy Moore y Buddy Roemer. De los demás, estoy convencido de que Huntsman se presentará y estoy convencido también de que Bachmann no se presentará si Sarah lo hace, al igual que Perry. Sólo si Sarah no lo hiciese, estos dos sí que podrían saltar a la palestra.

Con esto, las primarias republicanas quedan divididas en tres grupos: los rivales de verdad, los segundones, las curiosidades y los bufones. Y no creo que me equivoque mucho en mi reparto de papeles, no.

  • Los rivales de verdad: Sarah Palin y Mitt Romney.
  • Los segundones: Tim Pawlenty y Rick Santorum.
  • Las curiosidades: Herman Cain, Newt Gingrich, Ron Paul, Jon Huntsman (si se presenta) y Michele Bachmann (si se presenta).
  • Los bufones: Gary Johnson, Fred Karger, Andy Martin, Jimmy McMillan y Jonathon Sharkey.

Dejémonos de tonterías: las primarias republicanas de 2012 serán una lucha entre Sarah Palin y Mitt Romney, entre la candidata más anti-establishment que uno pueda imaginarse y el candidato más pro-establishment posible, entre la candidata más “rebelde” y el candidato “más de lo mismo”. Sólo uno de los dos puede ganar la nominación republicana y sólo Sarah tiene posibilidades de derrotar a Barack Obama en las elecciones presidenciales de noviembre de 2012; Romney las perderá estrepitosamente. Es por eso que para mí sólo existen dos rivales de verdad en estas primarias: ellos dos. Todos los demás ayudan a dar colorido al paisaje, pero no son nada.

Los que he calificado como segundones son aquellos que pueden tener su pequeño momento de gloria en las primeras citas electorales, las del mes de febrero, pero que de ahí no pasarán. Tienen suficiente potencia como para resistir durante esas primeras citas electorales, ocupando incluso algún segundo y muchos tercer y cuarto puestos, pero no la suficiente como para suponer una amenaza para los dos rivales de verdad, aunque sí que pueden arrebatarles algunos votos decisivos en algunos estados. Serán la variedad que sazonara unas primarias monopolizadas por los dos rivales de verdad. Una cosa similar a la que sucedió durante las primarias demócratas de 2008 en que la lucha se centró tan pronto entre Hillary Clinton y Barack Obama que, de repente, los demás candidatos dejaron de tener importancia y antes del Super Tuesday ya habían desaparecido prácticamente todos.

Por su parte, las curiosidades se desinflarán antes incluso y varios no llegarán siquiera a Iowa. Alguno de ustedes se sorprenderá de que haya incluido a Cain y a Gingrich entre ellos. Se lo explico: incluyo a Cain porque éste no deja de ser un desconocido que hasta ahora goza de la popularidad de ser el único candidato que está atizando a Obama, lo cual siempre es de agradecer, pero no tiene ninguna experiencia en unas elecciones y su surgimiento como candidato ha sido posterior a las elecciones del midterm. Antes de eso, ¿dónde estaba él? Además, hasta ahora no ha sido sometido a ningún escrutinio por parte de sus rivales ni de la prensa. Recordemos que Cain tiene un programa de radio en el que puede haber dicho muchas cosas de las que ahora tal vez tenga que arrepentirse, tal y como ya se ha tenido que retractar de algunas que ha dicho durante estos últimos meses. A la que alguien se ponga a hurgar en sus grabaciones, a ver qué puede llegar a descubrir. Y también incluyo a Gingrich, bueno… Gingrich está repitiendo la historia de Dede Scozzafava en NY-23, que a fuerza de nadar contra corriente, empeñada en que lo que los conservadores de aquella circunscripción electoral querían era una buena liberal como ella, acabó con porcentajes de voto de una cifra, como Gingrich actualmente. Y es que la candidatura de Gingrich es el mejor ejemplo de aquello de estar en el lugar equivocado en el momento más inoportuno. ¿Acaso no sería mejor que se presentara por el Partido Demócrata? Dicen que Obama le ofrecerá a Romney ser su compañero de ticket si éste pierde las primarias republicanas… Casi sería más adecuado que lo hiciera con Gingrich.

 De los bufones, ni palabra. Son muy divertidos, pero maldita la gracia que hacen cuando lo que está en juego son cosas tan importantes. Supongo que en el bar de su pueblo estarán tan contentos por la publicidad que les supone tener un paisano haciendo el indio por toda la nación y ellos tendrán cerveza gratis hasta que se retiren de la campaña electoral, cosa que harán más pronto que tarde.

Una foto muy divertida de la reciente gira de Sarah por la Costa Este. En ella aparece junto a Cecilia Thompson en Boston (Massachusetts), una de sus más famosas imitadoras. Adivinen quién es quién. ¿Una pista? La Sarah de verdad es la que no va vestida de Sarah, je, je, je.

En cuanto a la pregunta que me hacía al principio, ésa de por qué está esperando tanto Sarah a anunciar su candidatura, uno tendría que darle la vuelta y formularla de otra manera: ¿acaso le está yendo mal por el hecho de no haberla anunciado todavía? Recapitulemos, el único motivo que tiene un candidato para anunciar su candidatura a la presidencia durante, por ejemplo, los primeros meses de 2011 es para tener así el tiempo suficiente para que su nombre sea conocido en toda la nación, puesto que se trata de personas que, como mucho, son conocidos por los habitantes de su estado y tal vez por una mínima parte de los habitantes de otros estados si es que ocupan un cargo federal y salen habitualmente en el telediario de las grandes cadenas de televisión. Pero en el caso de Sarah Palin, ¿queda alguien en  todos los Estados Unidos que no sepa a estas alturas quién es ella? NO, ABSOLUTAMENTE NO. Y ello es gracias precisamente a esos mismos medios de comunicación que se han pasado estos últimos tres años hablando (mal, muy mal) constantemente de ella, ya viniera a cuento o no, con lo cual resulta que no tenía ninguna necesidad de anunciar tempranamente su candidatura. ¿Para qué? Si ella ya es conocida a escala nacional. Otra cosa es que lo sea erróneamente, basándose en esa falsa Sarah Palin que se han inventado los medios de comunicación, pero ésa es otra cuestión que trataremos el próximo día.

Por otra parte, que no haya anunciado su candidatura todavía no significa que no haya estado trabajando en ella. De una u otra manera hemos ido conociendo retazos de información que nos hablan de un “Team Palin” (yo lo llamo así) durmiente. Sabemos que SarahPAC está listo y que funciona, que su equipo de asesores está seguramente completo, curtido y probado (su última incorporación fue la de un jefe de gabinete, Michael Glassner), que ella ha afinado sus posturas a cada día que pasaba (recuerden sus declaraciones sobre la guerra de Libia y lo que se llamó entonces la “doctrina Palin”), que sus lazos con el movimiento Tea Party se han estrechado durante estos últimos meses (la campaña de las elecciones del midterm llevó a Sarah arriba y abajo por todos los Estados Unidos, ganando apoyos que ahora serán muy importantes –piensen sólo en Carolina del Sur, donde gobierna Nikki Haley, que sin el apoyo de Sarah no hubiera vencido a sus rivales del establishment y calculen lo que eso puede suponerle a ella ahora, siendo Carolina del Sur uno de los estados clave en estas primarias), etc. Además, que se haya comprado una casa en Arizona, que haya sido ella la que propuso a Bannon la idea de una película sobre sus años como gobernadora de Alaska, que se haya embarcado en una gira de promoción, el One Nation Tour, justo ahora… Todo eso da que pensar que Sarah sabe muy bien lo que quiere y cómo conseguirlo y que está trabajando en ello. Pero siempre a su modo, no al modo de los demás.

Por fin, sin haber anunciado su candidatura, los medios de comunicación se están preocupando más por ella que si la hubiera anunciado. Y eso sin las restricciones que, como candidata declarada, le impondría la legislación electoral estadounidense. Y es que además, de nuevo sin haber anunciado su candidatura, sus rivales se están destrozando entre ellos sin que ella tenga que hacer nada. Pasemos cuentas: Gingrich, que parece más demócrata que republicano, ha perdido casi todas sus opciones simplemente dejándole hablar; Romney está cada día más enfangado en sus propias contradicciones y sigue sin gustar ni un pelo al electorado conservador (léase el Tea Party), tal y como no gustó en 2008, lo que le va a suponer tener que luchar por el voto de los moderados (léase los liberales) del GOP, lo cual en un año como éste es justamente toda una garantía de éxito (¿recuerdan lo que pasó en las elecciones del midterm con todos esos candidatos moderados que se enfrentaban a un candidato conservador apoyado por el Tea Party? Pues eso); Daniels, la gran esperanza blanca del establishment si finalmente Romney no podía ser está fuera de la carrera por voluntad propia; Huckabee y Trump también y gran parte de sus votantes irán a parar a los bolsillos de Sarah sin duda; Pawlenty y Huntsman son moderados que se pelearan con Romney por la pequeña bolsa de votantes moderados del GOP, lo cual promete; Bachmann (que no se presentará), Santorum y Cain son conservadores, pero no son rivales para Sarah una vez que esta lance su candidatura porque ellos no tienen un historial conservador que se remonta a veinte años atrás y ella sí… En definitiva, que simplemente dedicándose a lo suyo y esperando, sus posibilidades se han incrementado durante todo este tiempo, despejando el terreno de rivales, sin tener que verse involucrada en disputas y controversias sobre lo que ha dicho o no o sobre lo que han dicho los demás… Entonces, ¿para qué demonios iba a precipitarse? Además, ya sabemos todos cuándo va a anunciar su candidatura: un poco antes del 15 de julio, cuando The Undefeated está previsto que se estrene en todos los Estados Unidos. Eso maximizará el impacto de su anuncio y barrerá de un soplido a la mitad de sus rivales. Sarah será la última en anunciar su candidatura, pero lo hará porque sabe perfectamente eso de que los últimos serán los primeros.

El cartel de The Undefeated, tal y como se verá en los cines de todos los Estados Unidos a partir del 15 de julio. En Iowa, Nueva Hampshire, Nevada y Carolina del Sur lo verán antes, pero es que esos son unos privilegiados. Cuento que para entonces pueda conseguir un DVD y verla. Y contársela, por supuesto.

En la próxima entrada hablaremos sobre las encuestas de intención de voto para que sepan a qué atenerse ahora que vamos a ser bombardeados diariamente con ellas. Y recuerden que aún tenemos que ver el One Nation Tour. ¡Uf, cuánto trabajo para un solo alce!

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Una respuesta a ¿A QUÉ ESPERA SARAH PALIN?

  1. Santi dijo:

    Me has convencido, Bob, Sarah se presentará y no tiene rival entre los republicanos. Además se presentará en el último momento porque es la principal candidata y puede permitirse ese lujo, suspense incluido que la beneficia. Todos los medios están pendientes de ella, y se ha visto claramente con lo de sus email. Por cierto, no van a encontrar nada malo en ese montón de papeles (se va a quedar con las ganas, ja, ja, ja). Hay un nuevo artículo en el ABC sobre el tema, y ¡éste sí!, ¡este me gusta mucho más!

    http://www.abc.es/20110612/internacional/abcp-emails-palin-mejoran-imagen-20110612.html

    Los emails de Palin mejoran su imagen

    Se hurga en sus correos para ponerla en apuros, pero lo que se ha impuesto es su arrolladora frescura «antistablishment»

    «¿Incluso dinosaurios?» se quejaba consternada Sarah Palin cuando, al ser nominada en 2008 como candidata republicana a la vicepresidencia, la gran prensa comenzó a ser despiadada con ella. Y es que hubo quien le llegó a preguntar, para probar su cultura general, si los dinosaurios y los seres humanos coexistieron.

    Esa frescura con la que Palin irrumpió en la política nacional estadounidense, al margen entonces del establishment de su partido, es la que ha vuelto a imponerse en el examen de las más de 24.000 fotocopias de correos electrónicos de la ex gobernadora de Alaska publicadas por las autoridades de ese Estado.

    De momento, el intensivo escrutinio de los medios no ha encontrado nada en la documentación que ponga en aprietos a Palin, quien en las próximas semanas debería anunciar si opta a ser candidata a las elecciones de 2012. Lo que ha trascendido más bien le beneficia, porque es justamente su historia de éxito, algo tan caro a los estadounidenses, y que maravilló en su día: cómo alguien con escasa experiencia política (gobernadora de la despoblada Alaska desde 2006, después de ser alcaldesa de una pequeña localidad de ese Estado) pasó de la noche a la mañana a ser una estrella a escala nacional, con la posibilidad de convertirse en vicepresidenta, o incluso presidenta si la salud del entrado en años John McCain se quebraba.

    Los correos electrónicos más destacados ayer por la prensa norteamericana no eran los relativos a polémicas decisiones de la ex gobernadora, como las presiones para que su ex cuñado fuera expulsado del cuerpo de Policía, o las injerencias de su marido en asuntos de Gobierno, en realidad asuntos ya revelados en el pasado, sino aquellos que relatan en primera persona su sorprendente ascendencia a la política nacional.

    «Me lo dijo ayer. ¡Esto se mueve rápido! ¡Reza! Te quiero», escribió Palin a un asesor al día siguiente de que McCain la llamara durante el mes de agosto de 2008 para pedirle que formara parte de su candidatura.

    Un retrato público
    La documentación, que abarca desde la elección de Palin como gobernadora en diciembre de 2006 hasta su nominación como candidata a vicepresidenta en septiembre de 2008 (quedan por publicar los correos electrónicos posteriores, hasta su dimisión en Alaska a finales de 2009), fue solicitada por varios activistas y medios de comunicación. Fueron requeridos para tener un mayor conocimiento de alguien de quien los ciudadanos del país apenas sabían nada. Las autoridades de Alaska han tardado casi tres años en reunir el material, inspeccionado por colaboradores de Palin antes de su publicación.

    De la lectura de las 24.000 fotocopias debía salir la verdadera Palin, pero la que emerge no es distinta a la conocida. En este tiempo, la frescura de la dirigente republicana ha podido comenzar a aburrir, pero ahí están sus atributos. Los correos «añaden vívido color y detalles al complicado retrato público de Sarah Palin, que como gobernadora de Alaska ya desplegaba muchos de los puntos fuertes y débiles que luego manifestaría en la escena nacional. A menudo tajante y con frecuencia impaciente, Palin se burlaba de la vieja escuela de políticos y burócratas y actuaba como campeona de intereses populistas», valora The Washington Post.

    Poco ortodoxa en sus procedimientos —insistía en usar sus cuentas privadas en Yahoo para asuntos de gobierno—, Palin mantenía contacto electrónico con su equipo, con expresiones coloquiales. «Estoy consternada con los medios», lamentaba una vez por preguntas como la de los dinosaurios o la insistencia sobre la «usada y vieja cama bronceadora que mis hijas han utilizado un puñado de veces» en la residencia oficial.

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